sábado, 2 de enero de 2010

Una nueva provocación

Por Francisco "Tito" Nenna - Página 12 - 2 de enero de 2010

El gobierno de Mauricio Macri designó el último 18 de diciembre a la señora Nelly Arrieta de Blaquier como embajadora cultural de la ciudad. Dueña de la empresa Ledesma, la mujer se convirtió de ese modo en la primera persona honrada con ese nombramiento para la historia local.

Arrieta de Blaquier es titular de una firma que no solamente apoyó el genocidio durante la última dictadura militar, sino que fue partícipe prestando sus instalaciones, entregando listas negras y sustentando económicamente el terrorismo de Estado. Tanto es así que la ciudad de General Libertador San Martín, donde la fábrica se encuentra emplazada, pasó a ser tristemente conocida por los hechos ocurridos en la madrugada del 28 de julio de 1976 y recordados bajo el nombre de "La Noche del Apagón".

En esa ocasión, las fuerzas de seguridad cortaron la luz, secuestraron a 400 trabajadores usando camionetas del ingenio y llevaron a muchos de ellos a un predio de la empresa. La mayoría sufrió graves secuelas por las torturas, pero 38 compañeros se encuentran, hasta el día de hoy, detenidosdesaparecidos.

A partir de entonces, fue otra mujer la que se puso al hombro la historia y dio un ejemplo de resistencia y coraje. Su nombre es Olga Aredez y fue esposa del militante Luis Aredez, médico de la empresa, criticado por los directivos a raíz de la comprometida atención que brindaba a los obreros y también desaparecido.

En soledad al principio y en compañía de cientos después, Olga apeló a las míticas rondas en la plaza de su pueblo todos los jueves para buscar justicia, pero falleció –a causa de un cáncer atribuido a los efectos del bagazo de la caña de azúcar– sin que se esclareciera el crimen de su marido. Mas su testimonio y su lucha siguen vivos porque, desde hace más de 20 años, cada 28 de julio se realiza la Marcha del Apagón, manifestación que parte de Calilegua y culmina en Ledesma para no olvidar las fatídicas jornadas en que una empresa ordenaba los secuestros y los militares los ejecutaban.

Obliga esta distinción que realizó el gobierno porteño a reflexionar sobre los valores que puede transmitir hacia el mundo una embajadora que encabeza una fábrica bañada en sangre. En consecuencia, resulta evidente que la designación de Arrieta de Blaquier redunda en una nueva provocación, que se suma a la de Fino Palacios en la policía y Abel Posse en Educación.
Entre tanto, el hijo del doctor desaparecido, Ricardo, es actualmente querellante en la causa que tramita en el Juzgado Nº 2 de Jujuy e investiga la desaparición de su padre. En ese marco, pidió la citación a indagatoria de los directivos de Ledesma. Tal vez asistamos en 2010 a los reiterados papelones de Mauricio Macri, compungiéndose en cámara, ratificando a un funcionario involucrado directa o indirectamente con el terrorismo de Estado o culpando al colectivo social de la intolerancia para con los que piensan diferente y desprecian la democracia.

Olga Aredez descansa, Marcha contra "el apagón del terror" del 27 de julio de 1976 (Ingenio Ledesma Mata)
Ledesma, Jujuy, 24 julio de 2003.
Ella se enfermó de bagazosis por el desecho de la caña de azúcar del Ingenio Ledesma. Olga murió de cáncer el 17 marzo de 2005. Fue una incansable luchadora por los desaparecidos, entre ellos, su esposo, quien era médico
Fotografía a color - 30,5 x 45,5 cm.

3 comentarios:

MONA dijo...

Olga Aredes y otros mártires, tienen las actitudes más éticas que funcionarias como la que se nombra en el escrito. Otros valores manejan una y otra fracción de esta Argentina dividida en dos. Desde el comienzo mismo de nuestra Historia Nacional, se hicieron diferencias entre BLANCO-NEGRO. Unos eran los DECENTES de Buenos Aires, elegidos -por ellos mismos- para hacer política, vinculada a los negocios de la metrópoli. Muy diferentes eran los habitantes del interior, identificados por el amor a la Patria. Dice Ferla,(Fuente: FERLA, Salvador – “La historia Argentina con drama y humor”):
"Y había un nombre argentino: gaucho en la llanura, paisano en el norte, orillero en los suburbios, DECENTE, y PRINCIPAL en la ciudad”
Desde entonces los morochos del interior, siempre fueron mirados con recelo, y apartados de las decisiones importantes. Numerosas guerras internas, tuvimos los argentinos a principios del siglo XIX que amenazaron nuestra existencia como País, pòrque nos despedazábamos entre hermanos, (tal como sucede ahora)tras la puja siempre entre las montoneras de los caudillos contra Buenos Aires. En una ocasión, los de la ciudad llegaron a asociarse los extranjeros con el fin de derrotar a los caudillos, y en otra, hicieron lo mismo para remover al "tirano" Rosas.
La discriminación la hace uno de los nuestros: Juan Bautista Alberdi afirma: "Un paraguayo que sepa leer y escribir siempre será salvaje e inculto comparado con un inglés o un francés analfabeto".
Yo creo que persiste esta idea de los blancos progres respectos de los negros del interior o del conurbano. Y se complica, si además son pobres...
¿Qué podés esperar del Gobierno de la Ciudad? La Blaquier y el Posse tienen varias cosas en común...
Saludos

Comando Cámpora dijo...

No te quepa la menor dudad que el imaginario que se impuso a fuego y sangre en el siglo XIX continúa tan vigente como en aquella época. Nuestra cultura, la cultura argentina siempre ha estado fragmentada, porque así dispusieron los privilegiados del puerto de Buenos Aires, la ciudad letrada que le deba "letra" a las montoneras del interior. Ja, y lo más patético es que uno de esos impulsores que manipuló la consigna civilzación y barbarie era de San Juan. Pero hay que presentarle batalla a estas categorizaciones, los relatos de los pueblos del interior son los que nos refieren y representan, lo que pasa que esos relatos tienen que convertirse en relatos políticos con los referentes populares a la cabeza y no los socios acomodaticios de la clase media que se arrojan la representación esa. Por eso, y por más, en el Gobierno Nacional y Popular las orgas tienen que impulsar equipos de trabajos con referentes respaldados y apuntalados para que puedan concretar los cambios que faltan todavía, así le torcemos de una vez por todas el brazo a la oligarquía cipaya...

nanolefou dijo...

Tremenda vergüenza! Ledesma y los Blaquier son parte de la lacra civil que es tan responsable del genocidio como los propios militares.
Macri nunca deja de mostrar su naturaleza fascista y nefasta.