martes, 6 de octubre de 2009

Una Juventud Radical sin Memoria

ELLOS NO SE SENTARIAN EN SU MESA

Corría el mes de julio de 1987 y los Fabulosos ya se aprestaban a entrar a grabar lo que sería su segunda placa discográfica. Todo esto ocurría mientras ellos seguían tocando todos los fines de semana, con shows que ahora manejaba su agencia. Este hecho, tan festejado en un principio, les traería aparejada su primera pesadilla, su primera gran polémica.

Un contrato firmado por Rodríguez Ares Producciones sin el consentimiento de la banda los llevaría por primera vez en su historia a tocar en un estadio porteño, y este sería ni más ni menos que el mismísimo Obras. De entrada todo parecía encaminado, la propuesta era importante y fue celebrada por todos. Por el "templo del rock", como se conoce por estos pagos, pasan (y pasaron) las más importantes figuras de nuestro país y el mundo: Serú Girán, Soda Stereo, Sumo, Virus, Charly García, Nirvana, The Police, por mencionar sólo algunos que me vienen a la mente en estos momentos. El recinto ubicado en Avenida del Libertador hace las veces de prueba de fuego para nuevas bandas: si colman su capacidad se consagran en el ambiente rockero argentino.

Hasta ahora todo bien, pero la agencia había omitido un detalle. Sus nueve representados actuarían allí, mas en un show partidario organizado por la Juventud Radical, liderada por el político progre Jesús Rodríguez. El hecho le puso los pelos de puntas a la banda (si, Flavio, Vaino y Dany aun lucían algo de cabello), ya que estarían haciendo propaganda política, y encima para gente que no tiene nada que ver con su forma de pensar y actuar. Debían remediar la situación, pero en el medio estaba el contrato a cumplir.

Los afiches que empapelaban la ciudad anunciaban el festival gratuito: "La JR va con vos". Los Abuelos de la Nada, Los Enanitos Verdes, La Torre y David Lebón también habían confirmado su presencia para actuar el 23 de julio en Obras. Pero la polémica aparecería en la antevíspera, durante la conferencia de prensa en la que se anunciaba el recital.

Lo que debería haber sido pura difusión para la UCR se transformó en un mal trago. En el centro de la mesa representando el partido se ubicaba el diputado Jesús Rodríguez, y a cada uno de sus lados Horacio Calzón Flores, por aquel entonces primer candidato a concejal metropolitano, y el titular de la Juventud Radical (JR) Andrés Delich.

Compartiendo la mesa de prensa se hallaban invitados algunos músicos de los grupos convocados. La conferencia comenzaba, pero faltaba algo. ¿Dónde están los Cadillacs? Rodríguez, muy sonriente y cortés, los llamó a través del micrófono: "Invito a los Fabulosos a compartir nuestra mesa". Desde un costado, la respuesta de Vicentico fue tajante: "no nos sentamos en esa mesa porque detrás hay carteles de la Juventud Radical, y nosostros no somos radicales. Y porque no compartimos ninguna mesa con quiénes votaron la Ley de Obediencia Debida".

Mientras esto ocurría, otro Cadillac repartía volantes a los periodistas y los organizadores presentes. Jesús Rodríguez optó por su lectura: "Los Fabulosos no estamos felices hoy. Nosotros no queremos tocar para ningún partido político, ni que nuestro nombre sea usado con fines partidarios, ya que ninguno de éstos representan nuestros ideales de justicia, derechos humanos y libertad".

Posteriormente, el diputado tuvo una salida que pasó desapercibida: "Que vos puedas decir lo que dijiste, muestra que organizamos un acto pluralista y que vivimos en democracia". A esta altura era imposible remontar el clima de lo que debería haber sido un simple trámite.

Esto no terminó acá, ya que acto seguido el músico Chocolate Fogo manifestó irónico e incisivo su postura: "Nosotros estamos muy contentos de que la JR se haya adherido al partido de Los Abuelos de la Nada; de que los partidos hagan afiches de rock nacional, y de que los jóvenes radicales se apoyen en Los Abuelos". "Hay otros grupos de rock que están marginados, y ésa es una cuestión oficialista de la que hay que hacerse cargo", agregó uno de sus compañeros de grupo.

Marciano Cantero, el cantante del grupo de pop liviano Los Enanitos Verdes, irrumpió airoso plegándose a la organización y reconociendo su simpatía por la JR. Pero ya era demasiado tarde: nada, ni nadie, podía hacer callar los ecos de las duras palabras de los Cadillacs, ni cambiar las caras de amargura de los tres políticos que oficiaban de anfitriones. Y hay más: durante la rueda de prensa debieron responder cuestiones que apuntaban a dudosos aspectos organizativos, como el hecho de que a pesar de haber regalado todas las entradas, dejarían entrar a todo el que quisiera. Las respuestas eran de compromiso, a esta altura la conferencia ya estaba perdida.

Una vez finalizada, Calzón Flores se acercó a los Cadillacs para aclararles que quedaban eximidos de cumplir con el compromiso de presentarse en el recital y que igual se les pagaría el monto fijado. La respuesta de los gorditos fue negativa. El nombre de la banda ya estaba colocado, y ellos debían ponerle el hombro a la situación presentándose en Obras como estaba pactado.

A la mañana siguiente no había diario ni programa radial que no hablara de la polémica vivida durante la conferencia de prensa. Mientras, el canal estatal ATC (ahora Canal 7) optó por censurar las opiniones de los Cadillacs en su noticiero "Buenas Noches, Argentina" donde sólo emitieron palabras del diputado hablando trivialidades acerca del recital, omitiendo el hecho principal.

En los medios la actuación de nuestros Cadillacs encontró, entre opiniones de repudio y apoyo, una sensación en común: sorpresa, como producto del desconcierto. "¿Cómo los 'gorditos conchetos' que visten bien y tienen onda rugbier vienen a gritarle las contradicciones a un político progre?", era la pregunta.

Fabulosos en un alto de la grabación de "Yo te avisé!!"

El hecho fue que, finalmente, la noche del jueves 23 de Julio de 1987 los Cadillacs se presentaron por primera vez en el escenario del Estadio Obras. Lo hicieron ante un público conformado en su mayoría por militantes de la JR, que se encargaron de recibirlos y acompañarlos durante el show con una lluvia de escupitajos y objetos varios. La música apenas podía escucharse tras un coro de silbidos de los asistentes/militantes. Eso a los Cadillacs pareció importarles poco: habían sido contratados para tocar y allí estaban, pese a las condiciones adversas.

El día después del recital, el diario Página/12 publicó una columna titulada "Buenas noches, censura" firmada por Eduardo Aliverti. En ella repudiaban el hecho de que la polémica Cadillac haya sido omitida por ATC. Y a su vez sugería a modo de broma: "Se desconoce si, por razones de gancho comercial, la compañía discográfica aceptará para el tema, título tan atractivo pero, convengamos, un poco extenso: 'No nos sentamos en esa mesa porque detrás hay carteles de la Juventud Radical, y nosotros no somos radicales. Y porque no compartimos ninguna mesa con quines votaron la Ley de Obediencia Debida'".

El periodista no estaba tan equivocado, aunque, efectivamente, el nombre tentativo resultaba demasiado largo. Finalmente, y en contra de los que muchos creen, Los Fabulosos Cadillacs sellaron el hecho de la pelea con Jesús Rodríguez mediante el título "Yo no me sentaría en tu mesa". Pero la canción ya existía: estaba preparada para el inminente segundo disco. Vicentico aclara como surgió:

"El tema no es contra nadie en especial y hasta salió antes del asunto de aquélla conferencia de prensa. Creo que es una letra para cualquier músico de rock, con ese sentimiento hacia la gente que te hincha las pelotas y te critica sin entender nada. Sale de estar podrido que te rompan las pelotas, por eso al final dice 'nunca podrás callar esta canción'. Y es eso: nadie nos pudo hacer callar, ni podrá.", planteaba un ofuscado Gaby a la revista Cantarock.

"Hicimos lo que pudimos –proseguía-. Nos rompía las pelotas tocar para un partido político, y la agencia vendió un show sin consultarnos nada. Estábamos atados al contrato, entonces fuimos a la conferencia y cuando nos preguntaron que nos parecía todo, lo dijimos. Tampoco fue una movida política ni publicitaria".

Gaby ponía en limpio la situación, y agregaba otro dato curioso en referencia a 'Yo no me sentaría en tu mesa': "Lo impresionante de la letra es que la hicimos antes de todo este kilombo. Cuando nos dimos cuenta, no lo podíamos creer".

Las críticas por la falta de compromiso social comenzaron a apagarse desde este episodio. Lo ocurrido sería el germen primario de aquélla imagen de banda combativa que les otorgarían años más tarde.

VITO RIVELLI
Abril de 2002

Una Juventud Radical de Memoria corta



lunes, 5 de octubre de 2009

La carta que escribió la familia de Mercedes Sosa

Somos los nietos, los hermanos, los sobrinos, el hijo de quien fue para nosotros algo más y distinto que una gran artista popular. Con ella compartimos la vida, las alegrías y las angustias privadas. Porque esa gran artista fue además nuestra abuela, nuestra hermana, nuestra tía, nuestra mamá. Es por eso que queremos llegar a ustedes desde ese lugar íntimo, lejos de la severidad y la dureza de los comunicados oficiales: porque sabemos que también la quisieron y la siguen queriendo aún mucho más allá de la cantante y de la artista que los acompañó tantas veces, a la que han hecho parte de su familia aún sin tener lazos de sangre.Es desde este lugar que queremos contarles que Mercedes -la mamá, la tía, la abuela, la hermana-abandonó este mundo el día de hoy. Pero también queremos decirles que estuvo siempre acompañada-inclusive cuando ya no podía saberlo- por un desfile interminable de amigos y artistas populares, y en cada uno de ellos: Ustedes. Y que a pesar de lo triste de cualquier agonía, pasó esos últimos momentos en paz, peleando aguerridamente contra una muerte que terminó ganándole la pulseada.Por cierto estamos conmovidos y queremos compartir con ustedes esta tristeza. Aunque, al mismo tiempo, nos queda la tranquilidad de que todos hicieron lo posible- incluida nuestra Negra- para quedarse un ratito más entre nosotros.Lo que más feliz la hacía a Mercedes era cantar. Y seguramente ella hubiera querido cantarles también en este final. De modo que así queremos recordarla y así los invitamos a hacerlo con nosotros.

Infinitas gracias por ese acompañamiento que jamás dejó de estar presente.

Maquiavelo

Por Sandra Russo - Página 12 - 03-10-09

Quizás en el debate público por la ley de Medios hay un gran ausente, que el conflicto de Kraft viene a recordarnos. Un saber y hacer ausente de la discusión, pero presente en la intensidad o inexistencia de muchas coberturas periodísticas. Se trata de la comunicación corporativa.
Esa ausencia probablemente se deba a que esta ley fue concebida bajo los parámetros de la Comunicación Social. Pero hasta la poca conciencia que en general se tiene de la comunicación corporativa, y de sus alcances, no hace más que develar uno de sus atributos: las corporaciones tienen políticas de medios y son esas políticas las que muchas veces los medios hacen propias, en los peores casos asimilándolas a su línea editorial, convirtiendo a sus oyentes, espectadores y lectores no sólo en rehenes del mercado, cosa que hacen a través de la publicidad, sino que los convierten en ciudadanos que inclinan sus opiniones a favor de las empresas, también y sobre todo cuando atraviesan conflictos gremiales.
Ahí, en ese punto de entrecruzamiento de roles e intereses, el oyente, el espectador o el lector son sujetos políticos a disciplinar: la buena imagen de la empresa se obtiene a expensas de la mala imagen de los trabajadores. En la crispación generalizada que provocan en la clase media los cortes de calles o rutas, la comunicación corporativa ya comenzó a trabajar. Ese talón de Aquiles no fue siquiera rozado por los grandes medios cuando al corte de rutas, y durante larguísimos meses, los sojeros añadían el control de policía sobre el transporte de carga.
El martes, en pleno estallido de la crisis de Kraft, se le pudo ver la cara por televisión a Pedro López Matheu, quien hasta entonces permanecía en el extraño anonimato de ser el ejecutivo a cargo de los Asuntos Corporativos y Gubernamentales de Kraft para el Cono Sur. Fue uno de los delegados de la fábrica el que en medio de una entrevista reveló para el público que ese mismo hombre había sido uno de los que manejaron los recordados despidos de Clarín.
Esas son las grietas. Esos son los imponderables. Un delegado de Kraft es entrevistado y suelta exactamente lo inapropiado.
En el último número de la revista digital Imagen, “la primera revista de habla hispana de comunicación institucional”, hay un artículo muy interesante. La revista es dirigida por Diego Dillenberger, un economista con sólida formación intelectual, ex Ambito Financiero, que conduce un programa por P+E llamado La hora de Maquiavelo.
La nota en cuestión, con mucha producción pero sin firma, se titula “La crisis de Kraft reaviva el debate: qué perfil deben adoptar las empresas para defenderse en los medios de los ataques sindicales”. Ese título fue reelaborado cuando la nota fue levantada en el diario digital BNW Patagonia, el más visitado del Sur argentino, y en ese segundo título se interpreta: “Crisis de Kraft y ley de Medios: dos temas diferentes que, sin embargo, se mezclan”.
Qué curioso. Todavía no se han mezclado en los medios. Todavía, y con esta ley vigente y con medios concentrados, este debate no puede salir a la luz. Todos los tanques argumentativos caen sobre la publicidad oficial, sobre la que ya se anunció en el Congreso la intención de discutirla y enmarcarla en otra ley. Pero ni una palabra de los alcances y los límites que debiera tener la comunicación corporativa en una sociedad democrática. En ella, los ciudadanos deben ser protegidos de abusos estatales, pero también de abusos del sector privado. Deben ser protegidos de todo tipo de abuso o manipulación. Los términos de las discusiones que planteó el sector más duro de la oposición, así como los spots institucionales de TN, describen una escena en la que la libertad individual se ve amenazada por las arremetidas gubernamentales o estatales. Pero hace años que no nos dedicamos más que a aplacar las heridas que dejaron las políticas neoliberales, y ahora estamos sufriendo las esquirlas del estallido de esas mismas políticas en el centro del sistema global. Todo ese daño lo hizo el sector privado.
En la revista Imagen, cuyo nombre es una manera de ver el mundo, en la nota antes citada, la crisis de Kraft es descripta como “una de las crisis empresarias más graves de la Argentina en décadas, y los expertos en comunicación la están analizando cuidadosamente en prevención de eventuales contagios”.
Hay una polémica entre los consultores corporativos sobre cuál es la política de medios que le conviene a Kraft, ahora que “un grupo de obreros izquierdistas tomó una planta que Kraft le comprara a la tradicional Terrabusi durante más de un mes, cortó la estratégica autopista Panamericana y calles de la ciudad de Buenos Aires. Sus acciones fueron ocupando las pantallas de la TV durante días, mostrando una intransigencia desconocida hasta ahora por grupos sindicales de izquierda y tolerada por las autoridades argentinas hasta el pasado fin de semana”. No se menciona la palabra represión. A partir de ahí, la pregunta es si a Kraft le conviene seguir planteando el perfil bajísimo que mantuvo hasta ahora o embestir con otros contenidos.
Uno de los consultados, Federico Baraldo, dueño de la consultora ICC Baraldo, que “conoció las crisis de los violentos ’70 desde la gerencia de la FIAT”, defiende el perfil bajo. “La empresa trató de mantenerse al margen del primer plano hasta que la crisis creció. Hicieron bien en dejar la decisión a las autoridades. Es lo que hay que hacer ante un gobierno que detesta que las empresas se expresen abiertamente en los medios de manera crítica. El vocero está trabajando prolijamente”, dice sobre López Matheu. Celebra que no se “sobreactúe la comunicación” y elogia la solicitada de la corporación norteamericana: “Las solicitadas son malas piezas de comunicación, pero ante las derivaciones jurídicas de estas crisis son necesarias”.
Un consultor crítico con el manejo de medios que está haciendo Kraft, y que “pidió estricto off the record”, opina en cambio que “son demasiados los mensajes negativos sobre la empresa en los medios”, y afirmó que sin levantar el perfil se podría “revertir la negatividad, abriendo más canales hacia los medios”. En la misma línea pero más indignado se muestra Juan Carlos Lynch, dueño de la consultora RFB Lynch Partners, que en su blog escribió una nota titulada “País gallina”, en el que se pregunta: “¿Dónde está la oposición, dónde la dirigencia empresaria, por qué Kraft está sola?”.
Luis Cagliari, CEO de Ogilvy PR, “un ex Renault que vivió tomas de planta en los ’90 contra esa compañía”, recomendó que la empresa tenga más voceros. ¿Más señores como López Matheu dando entrevistas en los medios? No. “Sería bueno que salgan por los medios a hablar otros damnificados por el paro, como los empleados que quieren seguir trabajando. Necesitan más voceros en los medios.”
El propio López Matheu aparece consultado en la nota. Declara que “el conflicto cobró más relevancia debido al enfrentamiento entre el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner con los medios”. En ese sentido, dice López Matheu, “la cobertura de los medios de la crisis de Kraft también se ve influenciada por el debate de la ley de Medios. Mostrar la crisis es una forma de demostrar la conflictividad imperante”.
Mientras se recalientan los debates sobre la ley de Medios y los senadores y los periodistas gritan todos juntos, de pronto el escenario proporciona una repentina piedad por los pobres, que sin embargo ya veremos cómo pronto muta en una irritación general opositora que esta vez exhibe un marco económico, social y político generado en los últimos años. Ya no el paisaje piquetero sino el paisaje de trabajadores que no quieren volverse a caer del bote. Este país con una pobreza lacerante, pero también con obreros y leyes laborales imperantes, es el que hay que entrever en las pantallas, dedicadas con fascinación a mostrar “caos”. Un país en el que la seguridad jurídica también esté del lado de los trabajadores.

viernes, 2 de octubre de 2009

Pobreza y fabricantes de pobres

Por Carlos Heller - Página 12 - 02-10-09

A partir de la publicación del índice de pobreza del Indec, se ha generado una discusión entre el Gobierno y la oposición sobre los niveles de pobreza de la sociedad argentina. Y creo que es una discusión errada, más allá de la necesidad de tener estadísticas confiables para medir la pobreza. La discusión debe poner el acento en la indignante concentración de la riqueza, que podríamos definirla como una verdadera fábrica de pobres. En el primer semestre de 2009, punto más fuerte de la crisis, las empresas que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires distribuyeron dividendos de nivel similar a los repartidos en igual período del 2007, año de bonanza. Los dividendos de empresas extranjeras enviados al exterior no dejan de crecer, los envíos más importantes se produjeron en el cuarto trimestre de 2008 (U$S 1423 millones) y en el segundo de 2009 (U$S 1029 millones).
Por eso la única forma de erradicar la pobreza, porque ello es lo que nos debe preocupar, es mejorando significativamente la distribución del ingreso.
Se equivoca el Gobierno cuando se encierra en una discusión de índices y critica a la oposición sintiendo que se carga contra las políticas públicas queriendo aumentar el índice. Desvía la oposición la discusión del tema central, que es la distribución del ingreso, cuando critica la elevada cifra e intenta paliar la situación con acciones parciales como el ingreso ciudadano. Este es un primer paso, rápido y eficiente, pero tiene la característica de cargar toda la responsabilidad al Gobierno y al erario. Como bien lo explicó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, si se decidiera otorgar 135 pesos a todos los menores de 18 años, se necesitarían 6900 millones de pesos anuales adicionales a los 10.000 millones que ya se gastan. Pero si se decidiera otorgar 250 pesos, una cifra con mayor impacto para reducir la pobreza, estaríamos en el orden de los 15.600 millones de pesos adicionales, más del doble de lo que se gasta actualmente, y ello necesita recursos.
Sigo sosteniendo que el ingreso mínimo para todos los menores en situación de pobreza es indispensable, pero es sólo una situación transitoria. Para erradicar la pobreza, hay que reducir la injusta concentración de la riqueza, con impuestos que graven con mayor eficiencia e intensidad a las grandes ganancias.
Pero cómo vamos a eliminar la pobreza si la AEA sostiene no sólo el derecho a la propiedad, sino además la intangibilidad de las ganancias.
Y esto es lo que se está discutiendo en el caso Terrabusi-Kraft, la intangibilidad de la ganancia de una empresa norteamericana, a costa de una notable racionalización y flexibilización de personal. Este sistema implementado como norma habitual en las distintas ramas de la producción es la verdadera fábrica de pobres.
Porque la más importante distribución del ingreso es la que surge entre la porción del valor agregado que se dedica a salarios respecto de la que se dedica a ganancias.
Después viene la política fiscal para corregir aquellas situaciones que la distribución funcional no puede resolver, para aquellos que están fuera del mercado de trabajo. Pero hoy tenemos una gran proporción de pobres dentro de los trabajadores, una situación que era desconocida en Argentina, hasta que se instaló con sangre y fuego la doctrina neoliberal, intensificada luego en la década menemista, con la desregulación del Estado y la flexibilización laboral, temas en los cuales, si bien se mejoró algo, aún persiste lo esencial. La flexibilización implica trabajo de mala calidad, mal remunerado, fácil de despedir, y lleva a la familia directamente a caer en la pobreza.
América latina es el continente que posee la más injusta distribución de la riqueza, y de ello son en gran parte responsables las políticas fiscalistas del FMI que basaron la recaudación en impuestos como el IVA, altamente inequitativos, reduciendo la progresiva tributación del impuesto a las ganancias. En nuestro país, especialmente, hay una serie de exenciones sobre la renta financiera que no existen en otros países. Según el Presupuesto 2010, este año se dejarán de percibir 2940 millones de pesos por la exención a los títulos públicos, 990 millones por intereses de plazos fijos y obligaciones negociables, mientras que no existe número para calcular la exención a las ganancias provenientes de la compra-venta de acciones y títulos valores.
Para una mejor distribución del ingreso, se requiere una gran reforma impositiva que instale una estructura tributaria altamente progresiva. Este cambio es el que frenan los fabricantes de pobreza, porque reduciría sus márgenes de beneficio, y sólo proponen combatir la pobreza con ayudas sociales. Y cabe agregar, además, que cuando el Estado apela a gravar rentas extraordinarias para sostener la ayuda social también se oponen frontalmente. Los diarios del jueves mostraron que en una actividad organizada por la Escuela de Posgrado Epoca, que preside el ex ministro menemista Roberto Dromi, y las universidades del Salvador y Carlos III, de Madrid, se criticó duramente al Gobierno por el tema de la pobreza. El principal disertante fue el cardenal Jorge Bergoglio, y entre los asistentes se encontraban el diputado Francisco de Narváez, la senadora Chiche Duhalde, el ex ministro Roque Fernández y varios empresarios de alta gama. Habría que preguntarles a muchos de los presentes qué hicieron y opinaron ellos cuando se gestó el desastre de los noventa, que endeudó al país por hasta el 113 por ciento del PIB, y pagaba el 8 por ciento del PIB anual por intereses, cuando hoy se paga cerca del 2; que generó una salida de divisas por cuenta corriente de 75.000 millones entre 1994 y 2001 y llevó a tasas de desocupación del 21,5 por ciento. Pareciera que la vieja y la nueva derecha intentan retomar protagonismo con la agenda de la pobreza, aliándose con los factores de poder económico, para volver al injusto modelo del “derrame”. Y también cabría reflexionar que cuando estos protagonistas centrales de la época del mayor desquicio económico argentino reclaman seguridad jurídica se refieren a aquella misma que ellos proveyeron en beneficio de los grandes grupos concentrados de la economía y que fue, sin duda, el andamiaje generador de la pobreza por la cual hoy se rasgan las vestiduras.
Sin una transformación profunda en el modelo de distribución de la renta, reducir significativamente la pobreza será imposible. El discurso que los poderosos hacen de la pobreza es un recurso cínico que enmascara su principal responsabilidad y además confunde a la opinión pública sobre la verdadera génesis de la pobreza y los auténticos caminos para eliminarla. Y digo eliminarla, no sólo atenuarla con paliativos caritativos o asistenciales. Como digo siempre, para mí el único índice de pobreza tolerable es cero.
Como corolario y ante las declaraciones difundidas sostenidamente que la pobreza es un escándalo, yo digo que la pobreza es una tragedia, y que el verdadero escándalo es la perversa distribución de la riqueza.

* Diputado electo.

Carta a los senadores

De nuestra mayor consideración

Los abajo firmantes nos dirigimos a usted porque sabemos que hoy nuestro Poder Legislativo reflexiona sobre un tema que es, para nosotros, trabajadores de la industria audiovisual, de importancia vital: el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Argentina posee hoy una inmensa cantidad de productores de contenidos, inmensa en cantidad y calidad. Nuestra creatividad y el alto nivel de especialización técnica son reconocidos en el mundo entero. Nuestras escuelas de cine forman hoy a 14 mil alumnos. Esta industria audiovisual genera hoy cerca de 50 mil puestos de trabajo anuales, con la producción de un promedio de 60 largometrajes de ficción, 40 documentales y un sinnúmero de cortometrajes, a los que debemos agregar los servicios de producción, la publicidad y las ficciones para TV.
Los trabajadores de las industrias audiovisuales expresan y generan cultura nacional, relatan nuestros triunfos, nuestras miserias, nuestros sueños y deseos, generan productos y talentos de exportación.
Los avances tecnológicos utilizados por la enorme mayoría de la población han convertido a las industrias culturales y de la comunicación en uno de los sectores económicos más estratégicos y dinámicos en materia de inversiones de capital, y en el de mayor crecimiento relativo de empleo.
Hoy, las pantallas se han convertido en protagonistas de nuestras vidas, todos pasamos más horas frente a algún tipo de pantalla que frente a nuestros seres queridos. Los individuos consumen hoy cultura más que cualquier otro producto. Es a través de estas pantallas que se expresa y se dinamiza el imaginario colectivo de las sociedades.
Y sin embargo nuestros ciudadanos no tienen en sus pantallas lugar para su propia historia, sus propios héroes, sus pensadores, sus artistas, sus científicos. Lo que no está en la televisión, no existe. Si la televisión no lo confirma, no es cierto. Es tan monumental la selección restrictiva de contenidos que aplica esta suerte de libertad de mercado, que nuestras propias imágenes no son proyectadas en nuestros espacios audiovisuales.
Hoy existe una clara diferencia entre los países que son capaces de generar sus propias imágenes y distribuirlas y exhibirlas, y los que se encuentran condenados a ver el mundo como otros lo imaginan.
Los primeros desarrollan sus industrias audiovisuales y a través de ellas difunden sus culturas y la interacción de éstas con el resto. Los segundos están irremediablemente destinados a un proceso de aculturización que los conduce a convertirse en usuarios de culturas y productos ajenos, y con ello al desdibujamiento de su identidad y la destrucción de su industria nacional.
En Europa se dio un extenso debate que llamaron “Directivas para una televisión sin fronteras” y que ha sido, por su profundidad y excelencia, orientador de las políticas públicas en la regulación del mercado en los países occidentales e inspirador de muchas de las normas que hoy están plasmadas en este proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Fue un debate para defender la existencia de la lengua, la historia y la expresión de los pueblos en el concierto general de la comunicación audiovisual.
El resultado de este debate permitió establecer que el Estado debe fijar cuotas de pantalla, de facturación y de proporcionalidad de emisión, que garanticen la difusión sonora y audiovisual de contenidos de producción local, nacional y propia. Y debe reglamentar específicamente la obligación de inversión de los medios de difusión en producción audiovisual, así como la compra de derechos de antena de películas nacionales en etapa de preproducción.
Nuestro espacio audiovisual está hoy devastado por las prácticas que se extienden en esta falsa libertad de mercado y por la ausencia del Estado en su regulación. Es un espacio donde casi no tienen cabida nuestras películas y nuestras expresiones audiovisuales. Y esto es lo mismo que decir que no tienen cabida nuestra cultura y nuestra historia.
Es por todo esto que hemos trabajado en el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ya aprobado por la Cámara de Diputados de la Nación, y ofrecemos todo nuestro apoyo para que la Cámara de Senadores lo sancione favorablemente.
Estimado/a senador/a, en usted está la decisión de que sigamos pudiendo ver nuestras propias imágenes y de que nuestros hijos sepan, a través de ellas, quiénes fuimos, quiénes somos y qué país y qué mundo soñamos.


* Por Liliana Mazure, Leonardo Favio, Adolfo Aristarain, Luis Puenzo, Andrea Del Boca, Natalia Oreiro, Federico Luppi, Víctor Hugo Morales, Tristán Bauer, Soledad Villamil, Lola Berthet, Patricio Contreras, Roberto Carnaghi, Fernando Spiner, Daniel Burman, Adriana Varela, Ana María Picchio, Carolina Silvestre, Lita Stantic, Pablo Rovito, Roberto “Tito” Cossa, David Blaustein, Carlos Gallettini, Mimí Ardú, Marcelo Piñeyro, Osvaldo Santoro, Jean Pierre Noher, Julio Raffo, Lito Cruz, Juan Palomino, Lorenzo Quinteros, Marcelo Schapces, Ricardo Wullicher, Lucrecia Cardoso, Carmen Guarini, Diego Dubcovsky, Hernán Musaluppi, Bernardo Bergeret, Teresa Constantini, Rómulo Pullol, David Lipszyck, Javier Torre, Carlos Piwowarski, Luis A. Sartor, Juan Villegas, Rodolfo Hermida, Julio Ludueña, César D’Angiolillo, Santiago Oves, Marcelo Altmark, Sabrina Farji, Miguel Mato, Rosanna Manfredi, Raúl Seguí, María Elda Pincolini, Eva Piwowarski, Verónica Cura, Virginia Pstyga, Pablo Fendrik, Sergio Zóttola, Juan Pablo Gugliotta, Alberto M. Lecchi, Horacio Maldonado, Rolando Oreiro, Vanessa Ragone, Marcelo Céspedes y siguen las firmas.

jueves, 1 de octubre de 2009