jueves, 17 de abril de 2008

El orgullo y no la culpa de ser Peronistas


por Sergio De Matteo y Leonardo Avendaño

Ante las circunstancias que enfrentamos y debido a las diferentes opiniones que se vienen enunciando desde el campo político se hace necesario reflexionar sobre algunos de los puntos puestos en cuestionamiento y, quizá, este momento de inflexión de un país democrático también permita participar a los ciudadanos que, como se sabe, no todos tienen la misma oportunidad en el aparato estatal como tampoco la libertad de prensa (o empresa) garantiza que se publique el pensamiento de los distintos actores sociales, políticos y culturales.
La primera observación que se trae a colación es sobre el malestar manifestado por varios referentes de la oposición y periodistas apenas terminada la compulsa eleccionaria del 28 de octubre, ante la alocución de "adonde estaban los que no iban a ganar" que hiciera el gobernador Oscar Mario Jorge. Páginas de diarios y minutos de aire se utilizaron para rechazar una expresión pronunciada al fragor del festejo, además en el contexto que se la utilizó responde al hecho de ser consciente y asumir la responsabilidad de quién hace política aspira al poder. Por lo tanto todos los que hablaron y objetaron que el "ganador" representaba y debía gobernar para todos los pampeanos hoy, la coyuntura los obliga a esgrimir el mismo término en cuestión, tanto Di Liscia como Ervitti lo han formulado para los diferentes medios tratando de refractar en el electorado esa verdad de la realidad que siempre les ha sido adversa: es que perdieron en casi todas las compulsas electorales en las que han participado o peor todavía, tuvieron que abandonar el gobierno antes de cumplir sus mandatos (recuérdese a Alfonsín, de la Rúa). En fin, ahora nadie rechaza ni cuestiona el efecto del vocablo aludido porque es la palabra clave y la llave con la que pretende encolumnarse el rejuntado variopinto para tener la posibilidad de vencer.
Hace muchos años los opositores vienen preocupándose y se han involucrado en los constantes reacomodamientos internos del PJ, esos mismos prestan poco interés a sus desabridos partidos en los que se cuestiona poco o nada. Claro ejemplo de esta inopia representa lo que expresara recientemente Leandro Altolaguirre, una incongruente batería moral como legal en la que alude a las mañas del justicialismo, cuando no hace muchos meses él mismo fue "bajado" de la candidatura a intendente por otro dedo que también maneja a su partido. Y resaltamos "moral y legal" porque todavía no hemos escuchado una autocrítica del fracaso de la Alianza y muchos menos que se hicieran cargo de la crisis del 2001 y la decena de muertos que dejó la inoperancia política del ex presidente de la Rúa, o, por qué no, la irrupción desde sus filas de la mesiánica Lilita Carrió (que le endilga conductas fascistas al actual gobierno nacional cuando ella trabajó en Chaco durante la dictadura y se llamó a silencio). Por lo menos un gran número de peronistas hemos asumido la responsabilidad de haber procreado monstruos en nuestras filas y que de a poco va depurando la militancia y el propio partido. Justamente nuestra base movimientista hace que estemos en continuo cambio, lo que permite que no se anquilose el Movimiento, por lo tanto para los que ven de forma negativa la multiplicidad de candidatos postulados a la intendencia de Santa Rosa, al funcionamiento interno de nuestra estructura es el paso necesario para elegir al candidato natural que represente a los peronistas.
Como en todo proceso electoral que se ha realizado en la provincia los diarios quieren manejar la agenda, disponer los temas que se discuten y, desde ya, manipular los nombres de los candidatos. El periodismo autodenominado independiente ya hizo su toma de posición, y está aportando para promocionar y consolidar un polo opositor antiperonista —no podía ser de otra manera y el archivo desmiente cualquier error—, pero como sucede desde hace años se equivocan y terminan apoyando postulantes que se quedan en el camino o abandonan el barco en la primera tormenta.
En este proceso hay coincidencias y enfrentamientos, esto es normal y además positivo, en un estado democrático debe permitirse el disenso, el debate, peticionar a las autoridades y más aún en cuanto a la vida interna de los partidos; aunque éstos se encuentren en estado de emergencia y muchos quieran darlos por extinguido acorde a la filosofía neoliberal; insisten con las campañas de desideologización con la que pretenden imponer desde sus grupos de poder las directrices económicas como políticas. Sin embargo el PJ una vez que supere las elecciones debe renovar sus autoridades de inmediato y también sancionar y expulsar aquellos que han atentado contra la vida de los compañeros y compañeras del campo popular. La propuesta de "provincializar" las elecciones santarroseñas se debe a la estrechez ideológica y a la carencia de formación política, porque no hay que "provincializar" las elecciones sino directamente hay que "nacionalizarlas". Santa Rosa es la capital de una provincia que forma parte del engranaje de un gobierno nacional y popular, y esta primera elección en pleno mandato de Cristina Fernández es un termómetro que incidirá en el correlato político a nivel nacional y local. Más allá de la propuesta de alternancia del ejercicio del poder, esta ley se cumple en la compulsa eleccionaria en donde candidatos y partidos participan mientras que los ciudadanos deciden con el voto secreto a sus representantes. Es decir, así como Aragonés yerra en su lectura provincial la oposición avanza a paso de burro, porque los que vivimos en esta ciudad no sólo somos santarroseños sino también pampeanos y más que nada argentinos. El peronismo desde que se convirtió en la fuerza motora del cambio en nuestra país ha sido proscrito, perseguido, intervenido, sus dirigentes y militantes asesinados y desaparecidos, y a pesar de cada uno de esos golpes sigue en pie y ofreciendo una opción; y en cada acto demuestra su compromiso de gobierno, hace su autocrítica, aprende de sus errores, ampliando su accionar político cuando otros se cierran cada vez más, sectarizan y ponen en evidencia el odio que nos profesan. No obstante conocer la realidad supimos reconsiderar y cambiar aquella enseña de que para un peronista no hay nada mejor que otro peronista por una consigna mucho más integradora: para un argentino no hay nada mejor que otro argentino.
Resaltamos en nuestro análisis que, más allá de nuestras diferencias internas, ciertos sectores autoritarios y altruistas deben aceptar los designios de la nueva hora y de la comunidad organizada, puesto que se acabó la tracción de las patotas y el fascismo. Es tiempo de formar cuadros políticos que continúen la tarea de conducir el país, la provincia y la ciudad y este desafío le otorga larga vida a nuestro carácter movimientista, porque siempre tendremos una causa por la que luchar.
Convocamos a los compañeros y compañeras del campo nacional y popular, a los peronistas y no peronistas, a los santarroseños, a renovar la mística que nos identifica; incluso más allá de la sentencia borgeana de que somos incorregibles, no podemos dejar de resaltar el valor y el compromiso de nuestros líderes fundadores, de nuestros mártires, porque en política se negocia todo menos la sangre derramada y, en consecuencia, nos plantamos de frente y sin culpas ante los profetas del odio, a los viejos gorilas que no ahorraron epítetos discriminadores hacia las multitudes que no formábamos parte de la República Argentina.
Juan Domingo Perón junto a Evita, la abanderada de los humildes, nos alimentaron el espíritu, hicieron fuerte nuestro orgullo, alumbraron el camino para que construyamos una patria grande y solidaria, superemos el menosprecio descalificante de los vendepatrias que nos bautizaron como "cabecitas negras", "aluvión zoológico", o "el hecho maldito del país burgués". Por el honor, por el convencimiento que nos conduce y nos mejora, porque no podemos olvidar el grito y el llamado que nos legara nuestra compañera Eva Duarte de Perón: "aunque yo deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria".

2 comentarios:

ZURDO dijo...

Es verdad que los peronistas somos incorregibles. Seguimos creyendo que la política es propia del ser humano y que es la forma legítima de perseguir el acceso al poder, que - sabemos - es el único modo legal y legítimo - valga la redundancia - para llevar a cabo acciones de gobierno, políticas de Estado destinadas a la transformación social.
En este camino y debido al carácter movimentista del Partido (muy lejos de ser el partido del "lider fuerte" que se agota con el líder, como hubiesen deseado y vaticinaron muchos), hay avances y retorcesos, y también hay infiltraciones de individuos, grupos, ideologías y muchas otras que han desvirtuado a algunos de los gobiernos de signo peronista. En La Pampa es claro el caso de Tierno, que de peronista lo único que le ha quedado es la ficha de afiliación - que espero seamos capaces de retirarle en breve -.
Incorregibles somos porque seguimos "metiéndonos", renovando gente - más o menos capaz, más o menos preparada, somos humanos - en vez de despotricar desde un micrófono, desde la hoja de un diario o desde el el espacio virtual, todas expresiones que sin embargo respetamos y además, nos preocupamos por defender y proteger.
Por más que el gorilaje de siempre se exhiba vergonzosamente en cada ocasión, las experiencias alternativas al peronismo han sido, en los últimos 50 años largos, o de facto o realmente lamentables cuando no catastróficas, con pocas excepciones.
Y sí, somos incorregibles. Menos mal.

Comando Cámpora dijo...

Estimado compañero "zurdo" le agradecemos su comentario y la opinión respecto al movimiento nacional peronista. Las observaciones son muy bienvenidas porque, justamente, la política es el arte de lo posible, creemos y consideramos al análisis político y a la práctica como dos de las herramientas indispensables para actuar en la realidad; por lo tanto es imprescindible esa acción constante que ha llevado adelante el peronismo por más de 50 años donde nos proscribieron, nos derrocaron, nos desaparecieron, nos fusilaron; sin embargo seguimos y seguiremos siendo la opción válida para construir esta patria. Viva Perón!!!