viernes, 17 de julio de 2009

Tres llamadas y el fantasma del "Fino" Palacios, jefe de la Policía de Macri (PM)

Por Juan Salinas / Zoom

Acabo de recibir una tercera llamada en el breve espacio de dos horas. En las tres, quien llama, tras escuchar mi voz y una breve pausa, corta. Recuerdo cuando los jefes del (luego disuelto por encubrir a los asesinos que volaron la AMIA) Departamento de Protección al Orden Constitucional (DPOC) de la Policía Federal ordenaron llamarme y amenazarme, allá por 1992, luego del atentado a la Embajada de Israel. Tardé años en descubrir (porque así quedó claro en un expediente judicial que se desarrolló a mis espaldas) de dónde provenían esas llamadas. Y enseguida, a deducir con certeza cual era su intencionalidad.

Los jefes del DPOC estaban por entonces -es una manera amable de decirlo- aliados con Alfredo Yabrán y enfrentados con un grupo de ex "batatas", es decir, miembros del siniestro Batallón 601 de Inteligencia del Ejército coaligados con los rivales nacionales y extranjeros del entonces misterioso empresario de rostro desconocido al que siniestros tipos a su servicio como el capitán de fragata Adolfo Donda (a) "Gerónimo" o "Jerónimo" (el jefe de la ESMA responsable de la muerte de su hermano y de la apropiación de su sobrina, la diputada Victoria Donda) solían llamar en un susurro apenas como "El Cartero", "El Amarillo" (por los colores de Ocasa, la única empresa cuya propiedad Yabrán reconocía), O, a lo sumo, como "El jefe".

Jorge "El Fino" Palacios estaba en el DPOC luego del atentado a la AMIA y participó muy activamente del encubrimiento borrando evidencias justo en la encrucijada entre la supuesta camioneta bomba y el volquete que se dejó frente a la puerta de la mutual judía antes de que el amonal demoliera el edificio y matara a 85 personas. La diferencia entre él y sus jefes es que supo conservar el aval de la CIA y agencias federales de los Estados Unidos como el FBI y la DEA, aval gracias al cual fue primero jefe antidrogas y luego jefe antiterrorista de la repartición.

Mauricio Macri confia en él porque Palacios participó en la pesquisa que culminó con su liberación del secuestro al que lo habían sometido federales y ex federales de la llamada "Banda de los comisarios", cuyos soldados confesaron sus crímenes bajo horrendas torturas a que los sometieron sus ex compañeros, federales en actividad. Esos tormentos supusieron la condena del Estado argentino -que debe pagar por ello onerosas reparaciones- por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Sin embargo, más de la mitad de los crímenes cometidos por la llamada "Banda de los comisarios" permaneció oculta, y el secuestro y asesinato de Rodolfo Clutterbuck -directivo de Alpargatas y del Banco Francés- por esa gavilla siniestra tardó más de una década en salir a la luz.

No es de extrañar, ya que Palacios -cuyos vínculos con violadores seriales de los derechos humanos y poseedores de drogas ilícitas y automotores robados son públicos y notorios- es un encubridor profesional. Así lo expliqué en la última nota que publiqué (http://revista-zoom.com.ar/articulo3170.html). Se me hace que las tres misteriosas llamadas anónimas que recibí están relacionadas con ella.

Yo no suelo salir de la Ciudad, por lo que hago responsable de mi seguridad y la de mi familia a Macri y al jefe de policía que tan irresponsable y ofensivamente nombró. Y a sus colaboradores, todos provenientes de la Superintendendencia de Seguridad Federal (SSF) de la dictadura, con sede en la calle Moreno 1417 dónde funcionaba el siniestro "Grupo de Tareas 2" en el que parece haber estado Palacios y funcionó luego el DPOC.

Insisto, si tienen tiempo lean mi última nota; http://revista-zoom.com.ar/articulo3170.html.

Y lean también otras notas publicadas en Veintitrés, Miradas al Sur y Página/12.

Si lo hacen, les garanto que estas explicaciones les parecerán ociosas.

Un encubridor profesional

Por Julián Salinas - ZOOM

El nombramiento del comisario Jorge “El Fino” Palacios como jefe de la nueva Policía Metropolitana es una provocación equivalente a la del golpe de Estado en Honduras en el plano americano. Y en ambos casos quienes las perpetran aspiran a imponerlas a pura prepotencia, aspirando a que su manifiesta y ofensiva ilegitimidad se diluya con el mero paso del tiempo. Está en cada uno de nosotros tolerarlo o resistir.

Diversos medios y periodistas han destacado el papel protagónico de Palacios en el temprano desvío de la pesquisa de los autores del atentado a la AMIA, así como en la conducción de la feroz represión desatada contra los manifestantes el 20 de diciembre de 2001 –cuando el presidente Fernando De la Rúa se vio obligado a renunciar y a huir en helicóptero– y en su turbia relación con un reducidor de autos robados al que un fiscal acusó de ser parte de la banda que secuestró y asesinó a Axel Blumberg y que resultó condenado. Sin embargo, han dejado en las penumbras detalles cruciales de su accionar en dichos hechos y no han mencionado ni su probable participación en la represión ilegal durante la última dictadura, ni algunas groserías que cometió como zar policial antidrogas.


Palacios y el atentado a la AMIA

En los primeros días de la investigación del atentado a la AMIA, Palacios intervino demorando y “arreglando” ostensiblemente el allanamiento del comercio y la vivienda de Alberto Kanoore Edul hijo. Se trata de un comerciante sirio-argentino que se encuentra en el centro mismo de la trama terrorista, ya que él y su padre homónimo (cuyos domicilios Palacios evitó allanar en flagrante incumplimiento de la orden escrita del juez Juan José Galeano) tenían relación tanto con el entonces presidente Carlos Menem y sus hermanos como con un lejano primo de ellos, el traficante de armas y drogas Monzer al Kassar, principal sospechoso de haber instigado tanto el ataque a la AMIA como su predecesor, dos años antes, a la Embajada de Israel.

La intervención de Palacios no fue contingente, sino decisiva, ya que Albertito Edul aparecía relacionado tanto con la supuesta Trafic-bomba (desde su celular se había llamado a Carlos Alberto Telleldín el mismo domingo en que éste vendió o se desembarazó de ella) como con el volquete que se colocó minutos antes de su voladura frente a la puerta de la AMIA y que según varios investigadores –entre ellos, quien escribe, que estuvo contratado por la propia mutual judía durante más de tres años– consideran que explotó o explosionó.

Según la Historia Oficial, el camión que dejó dicho volquete, perteneciente al libanés Nassib Haddad, fue luego a dejar otro a un terreno baldío aledaño al domicilio de Edul. Según mi investigación, en ese terreno de propiedad municipal y abierto por entonces a la entrada de vehículos, aquel camión cargó un volquete “relleno” antes de dirigirse a la AMIA. En cualquier caso, el “arreglo” de esos allanamientos (incluyendo el hecho de que, a pesar de su pedido de detención, Albertito Edul regresó esa misma noche a dormir a su cama, tras prestarse a un amable interrogatorio) fue tan crucial como la posterior detención (a pedido de siete fiscales) e inmediata liberación a instancias del Poder Ejecutivo de Haddad y de su primogénito, quienes habían adquirido recientemente 10 toneladas de amonal, el explosivo utilizado para demoler la AMIA y matar a 85 personas.


Un golpe de mano

Respecto a la participación de Palacios en la represión del 20 de diciembre de 2001, se ha destacado que Palacios no estaba ese día de servicio, pero que se presentó a comandar la represión voluntariamente, según explicaría luego, por un imperativo moral. Suele omitirse en cambio que ese día se puso en ejecución un golpe de mano dentro de la Policía Federal, putsch a través del cual la vieja guardia que participó en la represión de la dictadura, los llamados “Arcángeles”, buscaron y consiguieron desembarazarse de su jefe, Rubén Santos, a quien odiaban por provenir de la “policía científica” y no haber formado parte de los “grupos de tareas”. Basta recordar que aquel día, un grupo de policías vestidos de paisano y pertenecientes al Departamento de Asuntos Internos, es decir, encargados de reprimir la comisión de ilícitos y desmanes por miembros de la repartición, se agenciaron armas largas y se pusieron a disparar a mansalva contra manifestantes preferentemente jóvenes, barbudos y melenudos en el cruce de las avenidas de Mayo y Nueve de Julio, matando a tres y a un cuarto de otro perfil, al parecer por mala puntería. Algo tan normal como que los hubieran fusilado enfermeras de la Cruz Roja.


Un símbolo del genocidio

A la sazón jefe de la Divísión Delitos Complejos de la Federal (y con altas probabilidades de convertirse en el próximo jefe de la repartición) Palacios, es sabido, quedó grabado en una intervención judicial del teléfono de Jorge Daniel Sagorsky, un reducidor de autos robados, que según un fiscal era miembro pleno de la banda de Martín “El Oso” Peralta, la misma que secuestró y asesinó a Axel Blumberg. Según la grabación, Palacios buscaba comprarle a Sagorsky una 4 x 4 obviamente “trucha”, hecho que por sí mismo debería bastar para que Mauricio Macri y su ministro Guillermo Montenegro se abstuvieran de nombrar a Palacios jefe de la nonata PM. Sin embargo, los medios han omitido recordar que en esa grabación oficia de intermediario entre ambos el comisario retirado Carlos “El Duque” Gallone, quien se comporta como un dilecto amigo de Palacios, empeñado en conseguirle un vehículo de lujo a precio de ganga.

El hecho provocó que Palacios fuera eyectado del servicio activo por orden del entonces presidente Néstor Kirchner, quien el domingo pasado se presentó imprevistamente en la asamblea que el espacio Carta Abierta realizaba en el anfiteatro de Parque Lezama y denunció que el golpe de Honduras y el nombramiento de Palacios eran, ambos, “hechos centrales e intolerables” e instara a luchar por revertirlos.

Si Palacios fue definido por Familiares y un vocero de Familiares y Amigos de las Víctimas de la AMIA como “el Astiz de la AMIA”, Gallone vendría a ser cuando menos “El Tigre” Acosta de la Federal, hasta el punto de que hace un año fue condenado a prisión perpetua como uno de los organizadores del mayor crimen serial en el que se vio involucrada la Policía Federal en toda su historia, la llamada “Masacre de Fátima”, el horrendo asesinato de 30 secuestrados-desaparecidos en los calabozos de la Superintendencia de Seguridad Federal (la vieja Coordinación Federal de la calle Moreno 1417) en agosto de 1976. Gallone y otros jefes policiales molieron entonces a palos a 20 hombres y 10 mujeres (entre ellos, la casi totalidad de la comisión interna de la fábrica Béndix), les inyectaron pentotal, los cargaron como fardos en camiones, los llevaron a una fábrica textil abandonada en la localidad de Fátima, partido de Pilar, los asesinaron de un disparo en el occipucio, y los volaron con tan grande cantidad de trotyl que los aterrorizados vecinos encontraron brazos arrancados colgando de los cables del tendido eléctrico.


Cocaína

Gallone, un feroz torturador cuyo rostro se hizo célebre a comienzos de agosto de 1982 cuando el fotógrafo Marcelo Ranea lo retrató estrujando a una Madre de Plaza de Mayo (los diarios de entonces, obsecuentes del poder dictatorial, dirían que abrazando, y promovieron la imagen como símbolo de una imposible “reconciliación” entre víctimas y verdugos) formó pareja a fines de los ’80 con Cristina Furri, la ex mujer del actor de cara marmórea Carlos “Facha” Martel, recordado, sobre todo, por su relación con Alberto Olmedo (En marzo pasado, la mujer fue arrojada por una ventana de su casa en oscuras circunstancias, cayó desde 8 metros de altura y sufrió graves lesiones). Al formarse la nueva pareja, y mientras su padre se dedicaba en materia de sexo a saltar de rama en rama, los hijos de Martel permanecieron viviendo con su madre y con Gallone, quien tenía desde antes relación con Martel, acaso el adicto a la cocaína más conspicuo de la farándula. Gallone y Martel conservaron una muy buena relación, casi de trato diario, so pretexto de llevar y traer a los chicos al colegio.

Palacios, en cambio, se hizo famoso como zar antidrogas de la Policía Federal. Desde ese cargo cultivó sus tan publicitadas relaciones con los jueces federales y los representantes de la CIA (Ross Newland), el FBI (William Godoy) y la DEA. Lo que no impidió que quedara pringado en la investigación de la “Operación Strawberry”, tal como se llamó al mayor secuestro de cocaína en Argentina (por lo menos, durante más de una década). Según las investigaciones, la Operación Strawberry parece haber sido una compra directa de casi tres toneladas de cocaína por parte de jefes de la SIDE y de la Policía Bonaerense, de los que se declararon a la justicia 2.240 kilos. Aunque es posible que Palacios se arrepienta ahora de haberlo hecho, la justicia federal de San Martín consideró que había encubierto este delito y ordenó que se investigara su actuación.

Para colmo, cuando se descubrió en 2004 que Southern Winds era una narcolínea especializada en vuelos directos desde y hacia Santa Cruz de la Sierra y su triangulación con Madrid, el Fino Palacios fungía de “asesor” en materia de seguridad. Curiosamente, los abogados de SW (uno de cuyos propietarios era Aeropuertos 2000) eran Eamon Mullen y Barbaccia, también eyectados de la causa AMIA y de la Justicia junto al ex juez Juan José Galeano. Los tres cómplices, como Palacios, en haber desviado las investigaciones por el ataque a la mutual hebrea hacia una vía muerta.


Secuestros extorsivos

Para defender el nombramiento de Palacios, allegados al jefe de Gobierno, Mauricio Macri, recordaron que el mucho aprecio que éste le tiene data de su intervención en la feliz resolución de su secuestro en 1991 por la llamada “Banda de los Comisarios”. Aquella pesquisa fue dirigida por los comisarios Carlos Sablich y Vicente Palo, y comenzó con el secuestro de un sargento retirado de la fuerza, Juan Carlos Bayarri, y su remisión a un viejo centro clandestino de detención y extreminio, El Olimpo, hoy convertido en museo. Allí Bayarri fue salvajemente torturado por espacio de seis largos días, hasta que desembuchó todo lo que sabía. Por este hecho el Estado Argentino fue condenado por la Corte Penal Interamericana de San José de Costa Rica.

Por este motivo, Sablich, íntimo de Mauricio Macri, se fue de la Policía Federal, y Macri desistió de su propósito original de nombrarlo jefe de la nueva Policía Metropolitana. En su reemplazo optó por Palacios, a quien previamente había llevado como jefe de seguridad a Boca Juniors, donde más que enfrentar a la barra brava pareció hacer buenas migas con ella. Aunque es casi imposible que Palacios no haya integrado los “grupos de tareas” de la dictadura, jamás fue identificado. Y aunque fue varias veces procesado por delitos graves, jamás fue condenado.

Bajo tormentos, Bayarri y sus cómplices reconocieron “una docena de secuestros extorsivos”, según me reveló entonces una fuente calificada de la investigación. Sin embargo, ante la justicia, sólo se blanquearon 5 secuestros extorsivos, desde el inaugural a la adolescente Karina Werthein, en 1978, hasta el de Macri, 13 años después.

Uno de los secuestros que no fueron denunciados fue el del millonario Rodolfo Clutterbuck, un antiguo socio del banquero saudí Gaith Pharaon, de quien se había distanciado. La justicia recién pudo establecer a comienzos de 2001 que el secuestro y asesinato de Clutterbuck había sido obra de “La banda de los comisarios”, por lo que es posible sospechar que Sablich, Palo, Palacios y otros oficiales pueden haber incurrido en el delito de encubrimiento. Si así fuera, Palacios, que ya había favorecido a un amigo de Al Kassar (Edul), aparecería encubriendo el asesinato de un ex socio de su principal financista, el saudí Gaith Pharaon. Para entonces, Al Kassar se había asociado con el capo del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, y el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI) de Pharaon financiaba todo tipo de redituables exportaciones no tradicionales y lavaba bien blanco a su dinero negro producido, como pronto iba a establecer la justicia de los Estados Unidos. “Ralph” Clutterbuck, CEO de Alpargatas y del Banco Francés, había sido uno de los introductores de Pharaon en la Argentina (donde construyó el Hotel Hyatt, hoy Four Seasons), pero poco después ambos se habían distanciado. Algunos investigadores, extrañados con la nula insistencia en querer cobrar un rescate, postularon que el secuestro de Clutterbuck debió haber sido un asesinato por encargo disfrazado de secuestro extorsivo.


Conclusión

Leo en los diarios que dos policías de Río Cuarto, Córdoba, en 1991 atropellaron a un niño de 5 años y lo enterraron para no hacerse cargo. Se lo ha descubierto cuando han pasado 18 años y aquél delito está prescripto, pero un juez declara el disparate (para embarrar la cancha, para hacerle el campo orégano a los que quieren acabar con los juicios por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura) que se trata de “un delito de lesa humanidad”.

Uno de estos policías miserables es el comisario retirado Mario Gaumet. El hecho de que no pueda ser castigado no implica que el Gobernador de Córdoba pueda convocarlo al servicio activo como jefe de Policía. Sería un escándalo. Un policía así no puede ser nombrado en un cargo político… más allá de si resultó o no sentenciado, por elementales razones políticas.

Lo mismo sucede con el nombramiento del Fino Palacios: es un escupitajo en la boca de todo aquel que se considere un demócrata. Como si Macri decidiera nombrar al Padre Grassi secretario de Minoridad.

Pretenden pasarnos por encima. Lo que no deja más alternativa que cerrar filas y comprometernos en un “No pasará”.

Cleto "Judas" Cobos

Un traidor sin dignidad.
El voto “no positivo” de Cobos les permitió a los sojeros incrementar sus ganancias de manera notable.

En la madrugada del 17 de julio del año pasado, el vicepresidente Julio Cobos selló la suerte de la Resolución 125. Ahora, la Mesa de Enlace ha vuelto a instalar la idea de que la situación del campo es crítica y va por más.

Abajo los Gorilettis...

Página 12: “No es posible que en este milenio haya grupos militares que dependan del Comando Sur de Estados Unidos. Esta dependencia de las fuerzas armadas de América latina tiene que terminar. Hemos estado hablando con los compañeros presidentes”, dijo Morales.

Advirtió que “algunos jerarcas de la Iglesia Católica son el mejor instrumento del Imperio para que los pueblos no se liberen. Cuando no pueden dominarnos con la oración, vienen con el fusil, con dictaduras”, sostuvo el boliviano, que entregó a los invitados la condecoración Tupak Katari, por su trabajo a favor de los pueblos de la región. El aymara Katari fue ejecutado en 1781 por la corona española, luego de que dirigiera dos cercos de indígenas a la ciudad de La Paz.

En su discurso, el presidente recordó la cifra de golpes de Estado realizados en América latina. “Bolivia, 56; Guatemala, 36; Perú, 31, Panamá, 24; Ecuador, 23; Haití, 16; Santo Domingo, 16; y en Cuba, antes de la revolución de Fidel Castro, nueve asonadas. En Brasil fueron 10 golpes de Estado o dictaduras; en Chile, nueve; en Argentina, ocho; en Venezuela, 12, la última en 2002 contra Chávez; en Colombia, ocho; y en Uruguay, cinco.”

Morales indicó que “América es para los pueblos liberados de Abya Yala (América latina) y no para los americanos”, dijo por EE.UU. Más tarde, los presidentes tuvieron un “almuerzo de camaradería” en el hotel Radisson. Por la noche estuvieron en el estadio Hernando Siles, donde varios músicos locales dieron conciertos.

jueves, 16 de julio de 2009

La debacle de Carrió

Por Roberto Follari - Página 12, jueves 16 de julio de 2009

Como el partido mediático dictaminó que ganó “la oposición” (como si no hubiera muchas y diferentes oposiciones), Elisa Carrió logró disimular su catastrófico resultado electoral. Es paradójico ver pavonearse al diputado Fernando Iglesias por diversos sets televisivos con un incomprensible aire de ganador, deslizando que el Gobierno perdió “porque es insultativo”. ¿Y el lenguaje desmesurado de Carrió, qué será? ¿Cómo calificar su inacabable saga de declaraciones excesivas, totalmente rechazadas en la elección?

Lo cierto es que Carrió se hundió en las urnas. Con cientos de miles de votos menos que Kirchner en provincia de Buenos Aires y tercera cómoda en Capital, donde estuvo a punto de ni siquiera alcanzar su propia banca. Justo el distrito donde ella suponía obtener el trampolín para su candidatura presidencial del 2011.

Acallados sus gestos ampulosos y agoreros sobre un fraude que no existió, ahora la candidata que –a diferencia de Carlos Reutemann– se especializa en llegar tercera, deberá establecer cómo hace para no bajar más peldaños desde esa posición. Es que ella fue en la misma –¿la misma?– fuerza que Julio Cobos y que Hermes Binner. Como es por demás evidente, allí “cada cual atiende su juego”. Siendo seguro que Cobos será candidato, todos nos preguntamos dónde irán los otros dos postulantes, con sus votantes respectivos.

Es decir: en la próxima elección, es bastante improbable que el Acuerdo Cívico siga existiendo. Y si finalmente lo hiciera, como fruto de su fracaso en esta elección, Carrió deberá entregar sus votos a aliados con quienes –hasta ahora– apenas la ha unido otra cosa que el espanto.

* Doctor en Psicología, profesor de la Universidad Nacional de Cuyo.

martes, 7 de julio de 2009

“Cambiaremos el sistema de subsidios”

Schiavi adelantó que habrá más control en la asignación de fondos públicos al transporte privado de pasajeros. Informó que se estudia un régimen que subsidie directamente al usuario. Destacó que las tarifas en la Argentina son unas de las más baratas de la región.

Por Roberto Navarro - Página 12, martes 7 de julio

Juan Pablo Schiavi se acaba de hacer cargo de la Secretaría de Transporte, un área polémica por denuncias de falta de transparencia y eficacia. En una entrevista con Página/12 aseguró que está trabajando en un plan para que el ferrocarril vuelva a ser un factor de integración territorial y de mejora de la productividad nacional. Aseguró que los controvertidos subsidios al transporte van a ir directamente a los usuarios y no a los concesionarios, diferenciándolos por su poder adquisitivo. Piensa que el tren de alta velocidad sería un gran generador de nuevas tecnologías en el país. También está convencido de que el país debe tener una línea aeronáutica de bandera.
–¿Qué va a hacer con el sistema de subsidios?
–En Latinoamérica el transporte público es mucho más caro que en la Argentina. En promedio, cuesta un dólar. Nosotros tenemos tarifas muy bajas, lo que obligó a generar un sistema de subsidio. En el mundo desarrollado el transporte está subsidiado, para que sea universal. En la Argentina tenemos un sistema de subsidio que tiene como particularidades tres temas centrales. Primero: que surgió de la necesidad, en medio de una terrible crisis social. La segunda: el tema de la dificultad de control, es decir que es un sistema muy grande, con un subsidio generalizado. El tercer punto es que es injusto en la distribución. Se subsidia por igual a quien vive en Belgrano o en La Matanza.
–¿Cómo van a trabajar en el control y la mejora de la distribución del subsidio?
–Vamos a trabajar en la idea de que el monto del subsidio debe ir a la gente y no a los sistemas ni a las empresas. Queremos subsidiar a las personas, que estudian y trabajan y son los que usan mayoritariamente el transporte.
–¿Cómo se implementaría?
–Eso puede ser a través de una tarjeta, que brinde a grupos de argentinos que tienen una situación socioeconómica compleja, que no han podido insertarse en el mundo del trabajo, un tipo de tarifa determinado. Y a los que trabajen en blanco, la idea es generar otro tipo de sistema de compensación. Incluso los que no tienen ingresos no deberían pagar. También analizamos que el subsidio vaya directamente al bolsillo del pasajero junto con la asignación familiar.
–¿Qué se hizo mal en ese tema?
–El sistema de transporte está funcionando: el obrero viaja, existe un parque amplio de colectivos, la hidrovía se desarrolló, los aviones vuelan y los puertos funcionan. Pero todo hay que mejorarlo. Diría que me parece que no fue buena la comunicación para discutir estos temas. Hay que integrar la sociedad para debatirlos. Se trata de temas que deben ser prioridad pública nacional.
–La principal crítica al actual esquema de subsidios es que se presta a hechos de corrupción.
–La corrupción, como la vida, existe, pero, como decía Perón, el hombre es bueno, pero si se lo controla es mejor. Es un lugar muy complejo de trabajar, con muchos sectores, con muchas cosas, pero debo decir que yo voy a controlar hasta la última moneda. Yo estoy acá como un servidor público para controlar todo. Creo profundamente en el control social. No hay que hacer una declaración periodística en un medio, hay que pasar por la puerta de la Secretaría de Transporte y entrar. Esa va a ser mi impronta, una secretaría de puertas abiertas; de debate con la comunidad.
–En términos generales, ¿cuál es la situación del sistema de transporte nacional?
–En la Argentina, en los años cincuenta, el 50 por ciento del transporte de carga era ferroviario; hoy, el 6 por ciento. Pensar que el de-sarrollo de un sistema de alta sustentabilidad, como el ferroviario o la hidrovía, es competencia del sistema de autotransporte de carga es un error. Hay que lograr que cada sector logre la mejor eficiencia posible: habrá que estudiar un sistema que utilice de la forma más eficiente el transporte ferroviario, fluvial y de camiones.
–¿Existe un plan completo sobre ese desarrollo?
–Nosotros lo estamos planeando. La problemática de transporte es una tema nacional y de todo orden. Hay zonas que van a ser más sustentables e integradas en la medida que haya un sistema de transporte integrado, que incluya el ferrocarril, la hidrovía, los colectivos, los camiones y aviones. El segundo ítem es el de la integración territorial. El tercero, incorporar a la agenda de transporte el tema de la sustentabilidad ambiental. La sustentabilidad ambiental es la seguridad; el transporte en el mundo es seguridad. El cuarto punto es el de la calidad de vida: los argentinos deben viajar cómodos, en tiempo y a una tarifa razonable. Promoveremos un compromiso académico de las universidades nacionales para trabajar en esa materia. Hasta inclusive pensamos en la posibilidad de crear una Universidad del Transporte.
–¿En qué se piensa que podrá avanzar más rápido?
–En lo ferroviario trabajamos en un plan de obras, muy distribuidas en el territorio y muy federal, con trenes urbanos en distintas ciudades del país. El paradigma que tenemos es que el ferrocarril es nacional; no solamente del área metropolitana. Y si hay que tener una justa estructura de subsidio, tiene que ser nacional y no sólo metropolitana. Ayer ya comenzamos a trazar un plan de trabajo con el gobernador de Santa Fe, Hermes Bi-nner, para un tren urbano en Santa Fe. Vamos a mejorar sustancialmente los ferrocarriles de carga, haciendo eje en el Belgrano Carga, que es un ferrocarril productivo de integración de personas y de integración territorial, que llega a 14 provincias argentinas. Además, hay un plan para remodelar totalmente 207 estaciones.
–¿Va a ver ferrocarriles estatales o seguirán con las concesiones al capital privado?
–El modelo de privatización de los ’90 tuvo el error más grave, que es dejar librado al mercado el uso ferroviario. Entonces lo que era rentable siguió y lo que no era rentable se cerró. La recuperación de los ferrocarriles tiene que tener otra óptica. Hoy el Estado maneja ferrocarriles a través de regímenes de emergencia. Nosotros vamos a poner en funcionamiento la compañía estatal de operaciones, que tiene que ser la que resolverá todas las cuestiones de la prestación universal del sistema ferroviario. Luego podrá hacer asociaciones estratégicas, concesionar o manejar directamente determinados ramales. Vamos a un sistema mixto, con un Estado inteligente, activo, controlador y gestionador.
–Todavía se ven pasajeros de tren viajando arriba del techo. ¿Qué va a hacer con ese tema?
–Lo que me parece es que hay que hacer un mejor control estatal y sumarle el control social, con un número telefónico para llamar y una página de Internet para entrar e informar sobre esos problemas. Va a haber mucha atención a la comunidad y tiene que ser un tema de agenda nacional. En el sistema de transporte falta inversión y ahora se va a hacer.
–¿Aerolíneas Argentinas seguirá siendo del Estado?
–El Gobierno demostró valentía política recuperando una compañía que iba a la bancarrota. Recuperar una línea de bandera, hacerla eficiente. Aplicar todos los mecanismos que tienen todas las compañías del mundo estatales o mixtas o privadas, para ser eficientes mediante el plan de gestión, para mejorar la productividad e integrar la Argentina,
–¿En un mercado internacional tan competitivo, donde la mayoría de las compañías se están fusionando, Aerolíneas puede convivir sin asociaciones?
–Obvio, lo que tenemos que hacer es recuperar a la compañía, hacerla trabajar, funcionar y que recupere niveles de eficiencia para ubicarla en igualdad de condiciones que el resto. Una vez que suceda eso, como argentinos debemos definir qué hacemos con nuestra línea de bandera saneada y con aviones. Ya reducimos el déficit de 435 millones a 55 millones de pesos por mes. El futuro dirá cuáles son los sistemas de gerenciamiento más eficaces que le podemos dar. Pero que nunca más el Estado dude de que debe tener una línea de bandera que cumpla sus objetivos de productividad y de integración territorial.