Nuestro primer hombre de la provincia, Oscar Mario Jorge, está en Olivos, en la reunión que convocó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner; donde se discutirán temas importantes en cuanto a la distribución de la coparticipación y el impuesto al cheque. La pregunta, más allá de los reclamos, cuál será, ante la situación compleja en que nos dejan no sólo los diputados provinciales (¿de qué pincel andará colgada Adriana García?) sino, mucho más todavía, el posicionamiento de los senadores Carlos Alberto Verna e María de los Ángeles Higonet. Por las dudas, Jorge, al lado de Cris Pasión.
lunes, 29 de marzo de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
Aquella Noche
por Marcelo Fernánez Portillo
Correría el año 93 o 94, pleno "menemato". Yo políticamente estaba quebrado, me había apartado de todo. Me dediqué a mi trabajo en una consultora, ganaba bien, acudía a los lugares de moda, etc. Me había apartado incluso de muchos amigos.
Por entonces, me llega la invitación al casamiento de un entrañable amigo mío, de la colectividad islámica. Me alegró mucho y aguardé la fecha. Ese día, me empilché muy bien y asistí. La ceremonia religiosa era en el Centro Islámico de la Av. San Juan y la fiesta posterior en un "conocido hotel de la zona de Retiro", como suelen rezar las crónicas. Ahora bien, debo reconocer que lo que más me motivaba del casorio era volver a ver a una prima de mi amigo, con la que había noviado muchos años atrás, que era un bombón y a la que no había vuelto a ver más.
Así llegué al Centro Islámico, que ya se encontraba lleno de invitados, y empecé a "cogotear" en busca de la primita. Y sí… logré divisarla, y efectivamente estaba hecha una mujer hermosa, pero la frialdad de su mirada me congeló. Me dije "esperemos el transcurso de la noche…". Continué caminado entre los asistentes en busca de gente conocida, cuando de repente veo un rostro particular, giro la cabeza y vuelvo a mirar a la par que pensé: "es él", inconfundiblemente.
"Es él, es Cacho El Kadri". No puedo describir la sensación que me embargó, de repente volví a mis años de militancia en los ’80, entre el peronismo y la izquierda nacional. En el 90, como integrantes del CEDEA (un centro de estudios ligado al FIP) habíamos roto con Menem y yo me había apartado de la militancia, descreído de todo. Entonces, lo ví a él. No me pude acercar ya que estaba junto a su padre a punto de oficiar en la ceremonia que iba a unir en matrimonio a mi amigo con su esposa. Disculpen mi ignorancia, pero para describir la escena diré que el papá de Cacho hacía las veces del equivalente al sacerdote y Cacho como su ayudante. Fue muy emocionante, porque además la novia de mi amigo (una gallega divina) en ese momento se estaba convirtiendo al Islam (Dios sea alabado), y además Cacho, nada más ni nada menos que mi querido y admirado Cacho El Kadri, era protagonista de todo esto.
Luego del casamiento nos dirigimos al citado hotel y todos fuimos partícipes de una bellísima fiesta. Aún recuerdo la mesa especial de manjares de la cocina árabe que nos recibía antes de ingresar a los salones con el servicio tradicional (manjares no comprados, sino cocinados por la familia).
Allí sí tuve la enorme alegría de conversar con Cacho, decirle lo que lo admiraba, que yo había sido su "alumno" en aquellos cursos de historia en la UB "Padre Mujica" de Caballito, y pude pedirle que me contara de su propia voz aquella conocida anécdota con el General en Madrid (cuando lo hizo enojar ¡!).
Por supuesto, de la primita me olvidé por completo, quedó allí, junto a su mirada gélida y rencorosa. Yo feliz de haberme reencontrado azarosamente (¿azarosamente?) con aquel rostro barbado y sus anteojos.
Fue la última vez que lo ví, mi recorrido por los '90 igualmente no fue fácil, pero le adjudico a aquella noche y a aquella presencia mágica, el haberme rescatado de la frivolidad y haberme devuelto al lugar de la lucha. Acá estoy, muchos años después de aquel acontecimiento, en La Pampa trabajando por una Patria libre, justa y soberana. Como Envar, nuestro querido Cacho.
Correría el año 93 o 94, pleno "menemato". Yo políticamente estaba quebrado, me había apartado de todo. Me dediqué a mi trabajo en una consultora, ganaba bien, acudía a los lugares de moda, etc. Me había apartado incluso de muchos amigos.
Por entonces, me llega la invitación al casamiento de un entrañable amigo mío, de la colectividad islámica. Me alegró mucho y aguardé la fecha. Ese día, me empilché muy bien y asistí. La ceremonia religiosa era en el Centro Islámico de la Av. San Juan y la fiesta posterior en un "conocido hotel de la zona de Retiro", como suelen rezar las crónicas. Ahora bien, debo reconocer que lo que más me motivaba del casorio era volver a ver a una prima de mi amigo, con la que había noviado muchos años atrás, que era un bombón y a la que no había vuelto a ver más.
Así llegué al Centro Islámico, que ya se encontraba lleno de invitados, y empecé a "cogotear" en busca de la primita. Y sí… logré divisarla, y efectivamente estaba hecha una mujer hermosa, pero la frialdad de su mirada me congeló. Me dije "esperemos el transcurso de la noche…". Continué caminado entre los asistentes en busca de gente conocida, cuando de repente veo un rostro particular, giro la cabeza y vuelvo a mirar a la par que pensé: "es él", inconfundiblemente.
"Es él, es Cacho El Kadri". No puedo describir la sensación que me embargó, de repente volví a mis años de militancia en los ’80, entre el peronismo y la izquierda nacional. En el 90, como integrantes del CEDEA (un centro de estudios ligado al FIP) habíamos roto con Menem y yo me había apartado de la militancia, descreído de todo. Entonces, lo ví a él. No me pude acercar ya que estaba junto a su padre a punto de oficiar en la ceremonia que iba a unir en matrimonio a mi amigo con su esposa. Disculpen mi ignorancia, pero para describir la escena diré que el papá de Cacho hacía las veces del equivalente al sacerdote y Cacho como su ayudante. Fue muy emocionante, porque además la novia de mi amigo (una gallega divina) en ese momento se estaba convirtiendo al Islam (Dios sea alabado), y además Cacho, nada más ni nada menos que mi querido y admirado Cacho El Kadri, era protagonista de todo esto.
Luego del casamiento nos dirigimos al citado hotel y todos fuimos partícipes de una bellísima fiesta. Aún recuerdo la mesa especial de manjares de la cocina árabe que nos recibía antes de ingresar a los salones con el servicio tradicional (manjares no comprados, sino cocinados por la familia).
Allí sí tuve la enorme alegría de conversar con Cacho, decirle lo que lo admiraba, que yo había sido su "alumno" en aquellos cursos de historia en la UB "Padre Mujica" de Caballito, y pude pedirle que me contara de su propia voz aquella conocida anécdota con el General en Madrid (cuando lo hizo enojar ¡!).
Por supuesto, de la primita me olvidé por completo, quedó allí, junto a su mirada gélida y rencorosa. Yo feliz de haberme reencontrado azarosamente (¿azarosamente?) con aquel rostro barbado y sus anteojos.
Fue la última vez que lo ví, mi recorrido por los '90 igualmente no fue fácil, pero le adjudico a aquella noche y a aquella presencia mágica, el haberme rescatado de la frivolidad y haberme devuelto al lugar de la lucha. Acá estoy, muchos años después de aquel acontecimiento, en La Pampa trabajando por una Patria libre, justa y soberana. Como Envar, nuestro querido Cacho.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Canciones y Memoria
por Javier Avalis
Cada canción tiene su historia, su pasión… y en mi caso son paridas con muchísima tensión, gozo y también miedo… En ellas música y letra deben ser indivisibles, y es por eso que no me gusta mostrar la poesía sola… pues me parece huérfana.
Estas canciones, que no son otra cosa que mi humilde homenaje a los miles de compañeros desaparecidos y también a los aparecidos que día a día siguen el camino por una patria justa, libre y soberana.
Les cuento que entre mis temas tienen preponderancia justamente los que cuentan de estas luchas por el ejercicio de la memoria.
Hoy quiero contarles dos historias que se parieron con dolor, bronca, pero trocaron en camino de utopía.
ANAHÍ:
Me han dicho que corría el mes de noviembre de 1976 en la ciudad de La Plata, cuando a una casa de la calle 30 habitada por el matrimonio Teruggi-Mariani llegó imprevistamente un verdadero ejército de autos, tanquetas y pertrechos militares y policíacos bajo las órdenes de Camps y Etchecolatz con el objeto de aniquilar a un “grupo subversivo”. Luego de una impresionante balacera de casi cuatro horas; entraron a la casa donde yacían los cuerpos sin vida de cuatro jóvenes compañeros de militancia de la dueña, Diana Teruggi, quién también fue asesinada en el patio de la casa.
Cuentan que ese día, el nefasto general Camps logró llevarse de aquel patio como “trofeo de Guerra” a la pequeña Clara Anahí, de tres meses de edad , quién desde ese día fue buscada afanosamente por su padre (que también fue asesinado meses después) y por su abuela “Chicha de Mariani”, fundadora luego de Abuelas.
La lucha de Chicha por encontrar a su nieta y devolverle su identidad lleva más de treinta y tres años y es un ejemplo de tesón, fuerza, amor….verdad.
Hoy la casa, que mantiene en su fachada las huellas de aquella terrible violencia, es un museo de la Resistencia y en ella funciona la Asociación Anahí, que mantiene viva esta lucha. En ella, el limonero del patio bajo el cual se hallo a Diana es otro, pero persiste en su apuesta por la vida y perfuma de azahares a todo el lugar. Al decir de la periodista Verona Demaestri (Revista La Pulseada), y al creer de todos los que vivimos porque perseguimos utopías, ese limonero está siempre habitado por bellas y libres mariposas…y ya bien sabían nuestros pueblos originarios que el alma de todos los que pierden la vida en luchas libertarias vuelve al lugar en el cuerpo de estas “ bailarinas silenciosas”…Es por eso que sueño que un día
ANAHÍ
Anahí no sabe quién es Anahí
anda por allí
buscando la historia que vibra en su piel
y quiere saber ¿qué sueño es aquel
que en sus ojos posa,
liviana y donosa como una mujer,
una mariposa?
La abuela no sabe cuál es Anahí
la presiente allí
en alguna de esas muchachas en flor
buscó con amor, golpeó con dolor
hoy la sueña hermosa
y abriendo el camino hacia su corazón,
ve una mariposa.
Mamá Diana sabe todo de Anahí
siempre estuvo allí
desde el desgarrante poder del dolor
se envolvió de sol, y fiel a su pasión
volvió generosa
fundida en el sueño común de las dos,
es la mariposa
Ay, Anahí, deja que yo intente este final por ti
que esas alas dulces y esta canción
te lleven un día hasta el limonero.
Ay, Anahí, dónde hay una abuela que esperándote
ofrecerá en nido sus brazos de amor,
esos que al buscarte convirtió en acero.
Ahí, Anahí, serás Anahí
sabrás Anahí, que estuviste allí,
su sangre está en ti...
y ese claro día este humilde cantor
callará su voz para oír reír, aladas y hermosas
a la abuela, su nieta y en vuelo sutil...
a una mariposa.
También quiero contarles algo que me sirvió para unir algo de mi historia, ya que ella se reparte constantemente entre la querida La Plata, y este Caleufú, presente pampeano. Don Ricardo Mariani, abuelo de Anahí, ya fallecido, es santarroseño, un admirado Director de Orquesta, que prestigió las artes de esta provincia.
CLAUDIA FALCONE Y PABLO DÍAZ
Seguramente todos Uds. conocen los hechos de la Noche de Los Lápices, terrible historia de desaparición, tortura y muerte de un grupo de adolescentes estudiantes secundarios comprometidos con las luchas del campo popular.
A mí particularmente me tocó llegar a la Facultad de Bellas Artes de La Plata recién amanecida la democracia, y allí conocer de las propias bocas de amigos, hermanos, profesores y sobrevivientes los relatos que forjaron, de alguna manera una importante parte de mi vida posterior.
Pude escuchar a Chiqui, hermano de Claudia, a Pablo, sobreviviente de esa pesadilla, pude ver y hasta participar de la filmación de la película de Olivera, y mi cabeza se abrió.
Pero a pesar de tanto vivir y contar aquello (soy docente y año a año forma esto parte de mi currícula), hace sólo tres años escuché a Pablo contar su última imagen de su amada Claudia… y allí pude reconstruir con enorme certeza la grandeza que habita los cuerpos y las mentes de nuestras compañeras…
Imagínense, y por favor no por morbo, sino para situarnos en aquella atrocidad, lo que significa para una adolescente meses de cautiverio, vejaciones, torturas en la más mísera de las condiciones, sin higiene, tabicadas, etc.
En esa situación, se le comunica a Pablo, en el pequeño calabozo continuo, que va a salir de aquel campo para ser puesto a disposición del PEN (o sea blanqueado). Ante los gritos de júbilo de los cumpas, Pablo pide, antes de que se lo lleven, ver a Claudia… y allí aflora lo que es para mí el más prístino testimonio de femineidad de una mujer, y que es lo que hoy me lleva a saber con certeza que lo imposible es un sueño un poco lento pero que viene a paso firme: Claudia, con su pudor-dolor-amor de niñamujermujermujermujerMUJER, le dijo las primeras cuatro palabras de la canción siguiente…
Lo demás, son los humildes versos con que este autor quiere homenajearla.
Pablo no me mires…
llévate mis ojos
llénalos del verde
que soñamos todos
siémbrales iguales
que marchen a coro
Pablo no me mires…
llévate mis manos
ponlas al trabajo
de amasar el barro
que construya un cielo
con los de aquí abajo
Pablo no me mires…
llévate mis sueños
dáles aire libre
dáles compañeros
que sobre estas ruinas
sean Hombres Nuevos
Pablo no me mires…
llévate mi boca
susúrrale un verso
píntale palomas
y deja que grite
esta verdad rota
Acaso el soberbio, prepotente y ruin
no sepa que nunca jamás nos tendrá
porque nuestros sueños tienen la raíz
de un Pueblo que avanza hacia su verdad
Si abren los cerrojos corre hacia la luz
busca otros iguales que sigan por mí
yo sabré que vuelves cada vez que el sol...
pero no me mires... y ándate de aquí.
Cada canción tiene su historia, su pasión… y en mi caso son paridas con muchísima tensión, gozo y también miedo… En ellas música y letra deben ser indivisibles, y es por eso que no me gusta mostrar la poesía sola… pues me parece huérfana.
Estas canciones, que no son otra cosa que mi humilde homenaje a los miles de compañeros desaparecidos y también a los aparecidos que día a día siguen el camino por una patria justa, libre y soberana.
Les cuento que entre mis temas tienen preponderancia justamente los que cuentan de estas luchas por el ejercicio de la memoria.
Hoy quiero contarles dos historias que se parieron con dolor, bronca, pero trocaron en camino de utopía.
ANAHÍ:
Me han dicho que corría el mes de noviembre de 1976 en la ciudad de La Plata, cuando a una casa de la calle 30 habitada por el matrimonio Teruggi-Mariani llegó imprevistamente un verdadero ejército de autos, tanquetas y pertrechos militares y policíacos bajo las órdenes de Camps y Etchecolatz con el objeto de aniquilar a un “grupo subversivo”. Luego de una impresionante balacera de casi cuatro horas; entraron a la casa donde yacían los cuerpos sin vida de cuatro jóvenes compañeros de militancia de la dueña, Diana Teruggi, quién también fue asesinada en el patio de la casa.
Cuentan que ese día, el nefasto general Camps logró llevarse de aquel patio como “trofeo de Guerra” a la pequeña Clara Anahí, de tres meses de edad , quién desde ese día fue buscada afanosamente por su padre (que también fue asesinado meses después) y por su abuela “Chicha de Mariani”, fundadora luego de Abuelas.
La lucha de Chicha por encontrar a su nieta y devolverle su identidad lleva más de treinta y tres años y es un ejemplo de tesón, fuerza, amor….verdad.
Hoy la casa, que mantiene en su fachada las huellas de aquella terrible violencia, es un museo de la Resistencia y en ella funciona la Asociación Anahí, que mantiene viva esta lucha. En ella, el limonero del patio bajo el cual se hallo a Diana es otro, pero persiste en su apuesta por la vida y perfuma de azahares a todo el lugar. Al decir de la periodista Verona Demaestri (Revista La Pulseada), y al creer de todos los que vivimos porque perseguimos utopías, ese limonero está siempre habitado por bellas y libres mariposas…y ya bien sabían nuestros pueblos originarios que el alma de todos los que pierden la vida en luchas libertarias vuelve al lugar en el cuerpo de estas “ bailarinas silenciosas”…Es por eso que sueño que un día
ANAHÍ
Anahí no sabe quién es Anahí
anda por allí
buscando la historia que vibra en su piel
y quiere saber ¿qué sueño es aquel
que en sus ojos posa,
liviana y donosa como una mujer,
una mariposa?
La abuela no sabe cuál es Anahí
la presiente allí
en alguna de esas muchachas en flor
buscó con amor, golpeó con dolor
hoy la sueña hermosa
y abriendo el camino hacia su corazón,
ve una mariposa.
Mamá Diana sabe todo de Anahí
siempre estuvo allí
desde el desgarrante poder del dolor
se envolvió de sol, y fiel a su pasión
volvió generosa
fundida en el sueño común de las dos,
es la mariposa
Ay, Anahí, deja que yo intente este final por ti
que esas alas dulces y esta canción
te lleven un día hasta el limonero.
Ay, Anahí, dónde hay una abuela que esperándote
ofrecerá en nido sus brazos de amor,
esos que al buscarte convirtió en acero.
Ahí, Anahí, serás Anahí
sabrás Anahí, que estuviste allí,
su sangre está en ti...
y ese claro día este humilde cantor
callará su voz para oír reír, aladas y hermosas
a la abuela, su nieta y en vuelo sutil...
a una mariposa.
También quiero contarles algo que me sirvió para unir algo de mi historia, ya que ella se reparte constantemente entre la querida La Plata, y este Caleufú, presente pampeano. Don Ricardo Mariani, abuelo de Anahí, ya fallecido, es santarroseño, un admirado Director de Orquesta, que prestigió las artes de esta provincia.
CLAUDIA FALCONE Y PABLO DÍAZ
Seguramente todos Uds. conocen los hechos de la Noche de Los Lápices, terrible historia de desaparición, tortura y muerte de un grupo de adolescentes estudiantes secundarios comprometidos con las luchas del campo popular.
A mí particularmente me tocó llegar a la Facultad de Bellas Artes de La Plata recién amanecida la democracia, y allí conocer de las propias bocas de amigos, hermanos, profesores y sobrevivientes los relatos que forjaron, de alguna manera una importante parte de mi vida posterior.
Pude escuchar a Chiqui, hermano de Claudia, a Pablo, sobreviviente de esa pesadilla, pude ver y hasta participar de la filmación de la película de Olivera, y mi cabeza se abrió.
Pero a pesar de tanto vivir y contar aquello (soy docente y año a año forma esto parte de mi currícula), hace sólo tres años escuché a Pablo contar su última imagen de su amada Claudia… y allí pude reconstruir con enorme certeza la grandeza que habita los cuerpos y las mentes de nuestras compañeras…
Imagínense, y por favor no por morbo, sino para situarnos en aquella atrocidad, lo que significa para una adolescente meses de cautiverio, vejaciones, torturas en la más mísera de las condiciones, sin higiene, tabicadas, etc.
En esa situación, se le comunica a Pablo, en el pequeño calabozo continuo, que va a salir de aquel campo para ser puesto a disposición del PEN (o sea blanqueado). Ante los gritos de júbilo de los cumpas, Pablo pide, antes de que se lo lleven, ver a Claudia… y allí aflora lo que es para mí el más prístino testimonio de femineidad de una mujer, y que es lo que hoy me lleva a saber con certeza que lo imposible es un sueño un poco lento pero que viene a paso firme: Claudia, con su pudor-dolor-amor de niñamujermujermujermujerMUJER, le dijo las primeras cuatro palabras de la canción siguiente…
Lo demás, son los humildes versos con que este autor quiere homenajearla.
Pablo no me mires…
llévate mis ojos
llénalos del verde
que soñamos todos
siémbrales iguales
que marchen a coro
Pablo no me mires…
llévate mis manos
ponlas al trabajo
de amasar el barro
que construya un cielo
con los de aquí abajo
Pablo no me mires…
llévate mis sueños
dáles aire libre
dáles compañeros
que sobre estas ruinas
sean Hombres Nuevos
Pablo no me mires…
llévate mi boca
susúrrale un verso
píntale palomas
y deja que grite
esta verdad rota
Acaso el soberbio, prepotente y ruin
no sepa que nunca jamás nos tendrá
porque nuestros sueños tienen la raíz
de un Pueblo que avanza hacia su verdad
Si abren los cerrojos corre hacia la luz
busca otros iguales que sigan por mí
yo sabré que vuelves cada vez que el sol...
pero no me mires... y ándate de aquí.
Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia
[Movimiento Evita - La Pampa] El 24 de marzo se cumplen 34 años del Golpe Militar más sangriento y antinacional que padeció Argentina. Por las pruebas y evidencias que surgen en las investigación ahora es posible abarcar a la sociedad civil, porque también estuvo involucrada, hubo partícipes civiles, no sólo militares. Y son responsables tanto de las muertes como de la desaparición de 30.000 compañeros y compañeras.
Hubo sobrevivientes de esa cruenta dictadura, por eso conocemos parte de ese infierno, una maquinaria asesina que no tuvo contemplación ni siquiera con los adolescentes ni los niños. Por la ideología, por la solidaridad, por la caridad, fueron perseguidos, torturados, encarcelados y otros continuaron con la militancia en la clandestinidad, buscando recuperar la democracia.
Esta jornada es de reafirmación de la memoria y de la vigencia de los derechos humanos, además de manifestar la necesidad de la Unidad y Organización de los sectores nacionales y populares y, por sobre todo, el compromiso del Nunca Más. Además de continuar buscando la Verdad, la Justicia y el castigo a los represores genocidas del pueblo argentino.
La defensa de los Derechos Humanos también significa una mayor inclusión social: el acceso a la educación, a la salud, al trabajo, al salario justo; en definitiva a una vida más digna para el pueblo argentino.
Además es válido expresar el apoyo de la política de Derechos Humanos que fuera implementada por Néstor Kirchner desde el gobierno nacional, en el año 2003, y que se iniciara con un gesto altamente simbólico al descolgar el cuadro con la foto de Rafael Videla; el mismo derrotero prosigue la presidenta Cristina Fernández.
En nuestra memoria se hallan los nombres de cada uno de los compañeros y compañeras desaparecidos, y en los acto que se realizaron hoy hubo —y hay— un acompañamiento a la heroica gesta de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que, con su lucha por la Justicia, han marcado el camino de la dignidad a la Nación Argentina.
Ante este análisis no podemos desconocer los sucesos cotidianos que vienen articulándose en el país, por lo menos la coyuntura nos obliga a reflexionar y considerar algunos discursos alusivos y reivindicadores de las acciones de la dictadura.
Tanto el ex presidente Eduardo Duhalde como el jefe de Relaciones Institucionales de PRO, Diego Guelar, han sido la punta de lanza para conciliar una amnistía para los responsables del Terrorismo de Estado. Tampoco es posible ignorar la desacertada declaración de la líder de la Coalición Cívica, Lilita Carrió, al señalar que los hijos de Ernestina Herrera de Noble “son nuestros hijos”, o la cínica tapa de la revista Noticias en donde se señala que la dueña de Clarín sería Abuela en Mayo; metáfora provocadora dirigida a las Abuelas de Plaza de Mayo. Esta edición corresponde a la Editorial Perfil, la misma que edita el diario dirigido por el periodista Jorge Fontevecchia, quien durante la dictadura escribía para La Semana y que es autor, además, de la editorial “Carta abierta al turista europeo” (en alusión a la Carta Abierta de un periodista a la Junta Militar, de Rodolfo Walsh), de mayo de 1978, donde señalaba: “no nos venga a hablar de campos de concentración, de matanzas clandestinas o de terror nocturno […] Esta es una fecha clave para defender al Proceso”. El Proceso de Reorganización Nacional.
Un artículo de este periodista progolpista, devenido en demócrata, fue utilizado el año pasado en el Concejo Deliberante para compararlo con la propuesta del proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
El conglomerado oportunista mal llamado “oposición” es parte del dislate contra las instituciones, la foto de hace unas semanas en el Congreso de la Nación lo demuestra, pues se juntaron con el único objetivo de poner palos a la rueda. Queda claro de que ideológicamente tienen distancias sustanciales, o debería haberlas, pero ahí estaban en la mesa —como reponiendo la vieja Unión Democrática— Gerardo Morales y Ernesto Sanz (UCR), Adolfo Rodríguez Saá y Chiche Duhalde (Peronismo Federal), Rubén Giustiniani (Socialismo), María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica), entre otros, y escondido, para que no ahuyente a los incrédulos, el ex presidente Carlos Saúl Menem.
Se han opuesto a todo lo que puede beneficiar al pueblo argentino, y lo han hecho sin proponer algún proyecto viable, es evidente que tan solo defienden a las corporaciones económicas; por los menos la agenda de los medios así lo refleja y, además, cuando no se logran los objetivos propuestos por los monopolios mediáticos, también son fustigados por su inutilidad.
La macroeconomía refrenda gran parte de las acciones del gobierno, y cada una de esas decisiones consolida el Proyecto Nacional y Popular. Tanto el DNU que creó el Fondo del Bicentenario, como el de Desendeudamiento, generaron una mejora trascendente en los Mercados de Valores; pero la oposición, integrada por diputados y senadores de las provincias, atenta contra las medidas progresistas y expone que muchos de ellos están involucrados, después de la denuncia de la representante de Santa Fe, Roxana Latorre, en la desestabilización del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
En esta fecha que repone la memoria de los compañeros que no están, se señala que muchos de los que se esfuerzan para interpretar la retórica democrática, de a poco, van quedando al desnudo, a la intemperie, como Macri, por ejemplo, porque sus relaciones transparentan sus objetivos ocultos que, más que defender al pueblo, son partidarios de políticas que benefician a las corporaciones de siempre; muchas de las cuales afianzaron su hegemonía durante el pacto de sangre con la dictadura.
El ex presidente Raúl Alfonsín denunció esta táctica en el discurso que diera el 13 de febrero de 1987 en la inauguración de la Biblioteca Saguier, e identificó al Gran Diario Argentino como responsable de las mismas, tal cual sucede ahora: “Si el pueblo de la Nación fuera lo que el Clarín dice que es, estaríamos todos destrozándonos entre nosotros”.
Hubo sobrevivientes de esa cruenta dictadura, por eso conocemos parte de ese infierno, una maquinaria asesina que no tuvo contemplación ni siquiera con los adolescentes ni los niños. Por la ideología, por la solidaridad, por la caridad, fueron perseguidos, torturados, encarcelados y otros continuaron con la militancia en la clandestinidad, buscando recuperar la democracia.
Esta jornada es de reafirmación de la memoria y de la vigencia de los derechos humanos, además de manifestar la necesidad de la Unidad y Organización de los sectores nacionales y populares y, por sobre todo, el compromiso del Nunca Más. Además de continuar buscando la Verdad, la Justicia y el castigo a los represores genocidas del pueblo argentino.
La defensa de los Derechos Humanos también significa una mayor inclusión social: el acceso a la educación, a la salud, al trabajo, al salario justo; en definitiva a una vida más digna para el pueblo argentino.
Además es válido expresar el apoyo de la política de Derechos Humanos que fuera implementada por Néstor Kirchner desde el gobierno nacional, en el año 2003, y que se iniciara con un gesto altamente simbólico al descolgar el cuadro con la foto de Rafael Videla; el mismo derrotero prosigue la presidenta Cristina Fernández.
En nuestra memoria se hallan los nombres de cada uno de los compañeros y compañeras desaparecidos, y en los acto que se realizaron hoy hubo —y hay— un acompañamiento a la heroica gesta de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que, con su lucha por la Justicia, han marcado el camino de la dignidad a la Nación Argentina.
Ante este análisis no podemos desconocer los sucesos cotidianos que vienen articulándose en el país, por lo menos la coyuntura nos obliga a reflexionar y considerar algunos discursos alusivos y reivindicadores de las acciones de la dictadura.
Tanto el ex presidente Eduardo Duhalde como el jefe de Relaciones Institucionales de PRO, Diego Guelar, han sido la punta de lanza para conciliar una amnistía para los responsables del Terrorismo de Estado. Tampoco es posible ignorar la desacertada declaración de la líder de la Coalición Cívica, Lilita Carrió, al señalar que los hijos de Ernestina Herrera de Noble “son nuestros hijos”, o la cínica tapa de la revista Noticias en donde se señala que la dueña de Clarín sería Abuela en Mayo; metáfora provocadora dirigida a las Abuelas de Plaza de Mayo. Esta edición corresponde a la Editorial Perfil, la misma que edita el diario dirigido por el periodista Jorge Fontevecchia, quien durante la dictadura escribía para La Semana y que es autor, además, de la editorial “Carta abierta al turista europeo” (en alusión a la Carta Abierta de un periodista a la Junta Militar, de Rodolfo Walsh), de mayo de 1978, donde señalaba: “no nos venga a hablar de campos de concentración, de matanzas clandestinas o de terror nocturno […] Esta es una fecha clave para defender al Proceso”. El Proceso de Reorganización Nacional.
Un artículo de este periodista progolpista, devenido en demócrata, fue utilizado el año pasado en el Concejo Deliberante para compararlo con la propuesta del proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
El conglomerado oportunista mal llamado “oposición” es parte del dislate contra las instituciones, la foto de hace unas semanas en el Congreso de la Nación lo demuestra, pues se juntaron con el único objetivo de poner palos a la rueda. Queda claro de que ideológicamente tienen distancias sustanciales, o debería haberlas, pero ahí estaban en la mesa —como reponiendo la vieja Unión Democrática— Gerardo Morales y Ernesto Sanz (UCR), Adolfo Rodríguez Saá y Chiche Duhalde (Peronismo Federal), Rubén Giustiniani (Socialismo), María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica), entre otros, y escondido, para que no ahuyente a los incrédulos, el ex presidente Carlos Saúl Menem.
Se han opuesto a todo lo que puede beneficiar al pueblo argentino, y lo han hecho sin proponer algún proyecto viable, es evidente que tan solo defienden a las corporaciones económicas; por los menos la agenda de los medios así lo refleja y, además, cuando no se logran los objetivos propuestos por los monopolios mediáticos, también son fustigados por su inutilidad.
La macroeconomía refrenda gran parte de las acciones del gobierno, y cada una de esas decisiones consolida el Proyecto Nacional y Popular. Tanto el DNU que creó el Fondo del Bicentenario, como el de Desendeudamiento, generaron una mejora trascendente en los Mercados de Valores; pero la oposición, integrada por diputados y senadores de las provincias, atenta contra las medidas progresistas y expone que muchos de ellos están involucrados, después de la denuncia de la representante de Santa Fe, Roxana Latorre, en la desestabilización del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
En esta fecha que repone la memoria de los compañeros que no están, se señala que muchos de los que se esfuerzan para interpretar la retórica democrática, de a poco, van quedando al desnudo, a la intemperie, como Macri, por ejemplo, porque sus relaciones transparentan sus objetivos ocultos que, más que defender al pueblo, son partidarios de políticas que benefician a las corporaciones de siempre; muchas de las cuales afianzaron su hegemonía durante el pacto de sangre con la dictadura.
El ex presidente Raúl Alfonsín denunció esta táctica en el discurso que diera el 13 de febrero de 1987 en la inauguración de la Biblioteca Saguier, e identificó al Gran Diario Argentino como responsable de las mismas, tal cual sucede ahora: “Si el pueblo de la Nación fuera lo que el Clarín dice que es, estaríamos todos destrozándonos entre nosotros”.
jueves, 18 de marzo de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
El calidoscopio argentino
Por Ricardo Forster - Página 12
1 El calidoscopio argentino siempre nos ofrece un frenesí de imágenes que cambian como el movimiento imprevisto de las hojas otoñales al ser sacudidas por el viento. Lo que el día anterior parecía sellado, al día siguiente ofrece su rostro inverso. Lo que la semana anterior se ofrecía como la anticipación del “fin de una época”, como el anuncio oracular que cierta pitonisa afecta a las frases de neto corte apocalíptico suele lanzar al escenario de una sociedad algo desconcertada anticipando la llegada de los “días terribles” que serán seguidos por “la alegría del nacimiento mesiánico” (mezclando tradiciones helénicas con retóricas bíblicas sin tener mucha conciencia de tan particular alquimia), se hunde, la semana siguiente, en frases despechadas y agresivas contra los otrora entrañables compañeros de viaje rumbo a la “verdadera República” que, a los ojos relampagueantes y alucinados por tantas visiones de tan esperpéntica figura de la política autóctona, se convirtieron, de la noche a la mañana, en “traidores”, en culebras venenosas dispuestas a pasarse con armas y bagajes a las huestes del Anticristo. Acompañándola en este resentimiento contra sus antiguos aliados, hoy vemos de qué manera los periodistas estrella de los principales diarios se dedican a despotricar contra una oposición “incoherente”, “incapaz”, “desquiciada” e “inútil”, esa misma que antes de ayer era la salvaguarda de la patria. Qué rápido que avanza la desilusión y cuán poco dura la fama entre los escribas de La Nación y de Clarín dispuestos, ahora, a arrojar al tacho de los desperdicios a sus héroes de la oposición. Cuidado con su inclinación a buscar por otros lados más oscuros de la memoria nacional, allí donde ven de qué manera y para horror y espanto de la gente bien los “olvidados e incontables” reaparecen en la escena reclamando su visibilidad. Honduras como espejo en el que algunos de esos escribas desean que se mire el país, sigue allí presente y activado en los laberintos de una gestualidad destituyente que recorre los pasillos tribunalicios, las “mediaciones” eclesiásticas y los comunicados de las grandes corporaciones económicas. Por ahora, al menos y para escarnio de los responsables de tanta frustración, quedó un tanto debilitada la pata legislativa, esa que amenazaba con destronar la soberbia autoritaria del oficialismo. Esta ha sido una semana pródiga en acontecimientos y en enseñanzas. También han sido días de intensidades políticas capaces de abrir dimensiones que parecían clausuradas reconstruyendo puentes impensables con antiguos acontecimientos que han marcado hondamente la historia nacional y que, bajo las luces reinterpretativas del presente, asumen rasgos nuevos, esos que emergen de lo que rompe el deslizamiento esperable, acumulativo y rutinario de la temporalidad política para derramar, sobre la época, otra lógica y otras oportunidades. ¿No será oportuno leer la actualidad con los prismas de un Walter Benjamin allí donde reclamaba la necesidad de pasarle a la historia el cepillo a contrapelo y al tiempo evolutivo y lineal de la dominación desplazarlo por el instante que es peligro y oportunidad?
Ahora todos sospechan de todos. Los radicales de sí mismos descubriendo que el “efecto Cobos” empieza a remitir y van surgiendo otros posibles candidatos más gratos a los boinas blancas, maestros de una retórica hueca que ofrece una imagen desolada de su propia tradición. Los “peronistas disidentes” haciendo lo que siempre han hecho, devorarse sin contemplaciones los unos a los otros y soñando con ser, cada uno, el nuevo sultán de la Argentina. Los socialistas preguntándose qué hacía su senador entre Menem y Reutemann y por qué terminaron por apoyar al Opus Dei dentro del Senado de la Nación. El centroizquierda de Proyecto Sur y sus aliados mirando desde fuera el partido que se jugaba en el Senado y que amenazaba con eliminar a la primera presidenta del Banco Central ajena a la ortodoxia neoliberal mientras se dedicaban a ser funcionales a una oposición que quería ir por todo (eso sí, muy alegres por haber logrado la presidencia de alguna comisión –no importa que en el resto se nombrara a lo peor de la derecha destituyente y corporativa– y la promesa de una investigación de la deuda ilegítima por parte de los mismos que la generaron). Lo insólito, lo absurdo y lo grotesco se mezclaron en el interior de una oposición impresentable que se preparaba para pasar por las armas a Mercedes Marcó del Pont y que terminó dándose cuenta de que los fusiles tenían la pólvora mojada.
Ahora, desconcertados y sospechando todos de todos, ya no saben quiénes son los leales y quiénes los traidores. Difícil, muy difícil ofrecerse como garantía de futuro cuando se hunden en el pantano de un presente que los muestra como lo que efectivamente son: una tienda de los milagros más dispuesta al derrumbe que a la consolidación de una acción unitaria sostenida pura y exclusivamente por el más craso oportunismo. Alguna gente comienza a preguntarse, incluso contra lo que creían hasta ayer nomás, qué defiende esta oposición, hacia dónde quieren llevar al país y cuál es su límite. Por extraño que parezca a veces la fragilidad, la puesta en evidencia de un acto de injusticia –como el que estuvo a punto de cometerse contra Marcó del Pont– o la percepción creciente de un gobierno acorralado y debilitado abre insospechadas reacciones y redefine la lógica de los acontecimientos. La debilidad no suele cotizar en la bolsa de la política y de los políticos pero sí en el interior de una sociedad que descubre que no todo lo que se le dice es verdadero y lo hace cuando percibe que una cierta injusticia se está por cometer o cuando la trama de la realidad vuelve a aparecer como frágil y muy próxima al peligro abismal. A eso, sin comprenderlo por ignorancia y obsecuencia con el poder corporativo, es hacia donde amenazó con llevar la oposición al país en las últimas semanas aprovechando los errores del Gobierno y su desconcierto inicial para leer los cambios en las representaciones parlamentarias. Cuidado con tensar demasiado la soga porque se puede romper.
2 Todo eso y más puede suceder en una Argentina loca e intensa que, en menos de 24 horas, fue testigo de un extraordinario y multitudinario acto en Ferro del que participaron decenas de miles de entusiastas militantes y que en la noche del viernes replicó, bajo otras características, en una impensada movilización de miles de ciudadanos muy de clase media que marcharon hacia la Plaza de Mayo para comenzar a desmentir que en la ciudad de Buenos Aires todos y cada uno de sus habitantes más favorecidos, aquellos que no provienen de las barriadas humildes y que suelen ser reducidos a carne de cañón del clientelismo por la gran prensa del poder, se dedican en sus ratos de ocio a declarar su odio mortal hacia el Gobierno y, en particular, hacia los Kirchner. Comienzan a soplar otros vientos, en este caso, desde la sorprendente convocatoria de un grupo de espectadores de un programa de televisión. Extraños tiempos en los que las tecnologías de la comunicación pueden abrir los grifos de multitudes que reclaman más violencia contra los pobres (las andanzas ya casi olvidadas del falso ingeniero Blumberg fueron testigo de esa “comunidad telemática” lanzada contra el Gobierno), pero que también pueden servir para construir otra plaza, una que recuerda viejas jornadas de matriz y tradición popular y progresista. Calidoscopio de la política, insisto, que permite que bajo la misma forma tecnológica se manifiesten distintos contenidos y muy diferentes alternativas morales. No es un dato menor de la realidad actual ese desplazamiento o esa brecha que comienza a abrirse en el interior de la clase media. De la misma manera, que constituye un efecto propio de estos tiempos hipertecnologizados la apropiación de ciertas formas de la comunicación para inyectarle contenidos inesperados redefiniendo los trazos cada vez más complejos de la política y de las representaciones subjetivas. La compleja urdimbre de forma y contenido, vieja temática de la tradición filosófica al menos desde Nietzsche en adelante, regresa sobre nosotros exigiéndonos pensarla con ojos críticos y no dogmáticos, alejándonos tanto de la ilusión de un giro “liberador” de la mano de las nuevas formas tecnológicas como de un rechazo absoluto a los desafíos e innovaciones que esas mismas formas ejercen sobre la vida social, política y cultural. Lo sucedido el último viernes ofrece mucha tela para cortar.
De la misma manera que tampoco debe pasar desapercibido para quien intenta dar cuenta de la complejidad del momento, el contraste y la complementación (aunque parezca un contrasentido lógico) entre el multitudinario y festivo acto de Ferro organizado por los movimientos sociales y el que se había desarrollado un día antes en el Chaco, cuando Kirchner reasumió la presidencia del PJ. Afirmación del poder en el interior de la estructura pejotista con sus límites y sus zonas oscuras, de esas que llevan a que muchos de esos mismos dirigentes que hoy rodean a quien los conduce, mañana pueden abandonarlo sin inconveniente alguno (y esto para recordar que la oposición también habita en el interior del oficialismo que, a veces y en momentos particularmente significativos, lo descubre con espanto). Baño de intensidad militante en Ferro que, como escribió una columnista de La Nación que supo en otras épocas asumir posiciones radicalmente alejadas del vocero mediático de la derecha vernácula que hoy la tiene como columnista estrella, muestran las “dos almas del kirchnerismo”, esa que negocia con el aparato y esa otra que renueva las tradiciones populares y transformadoras. Claro que para la cronista, una notable estudiosa de la literatura argentina y una observadora de la vida cotidiana que acabó por adquirir la visión del mundo de cierta clase media palermitana preocupada por la persistencia de la pobreza mientras gira raudamente hacia el neoconservadurismo, esa doble escena separada apenas por 24 horas, en verdad no era otra cosa que la puesta en evidencia, así lo piensa y lo escribe Beatriz Sarlo, de la impostura y la ficción de todo aquello que toca el kirchnerismo. Nobleza obliga, al menos se vistió con su traje de etnoantropóloga, y se sumergió en la bestia negra de la historia argentina, para luego escribir su informe sobre pejotismo y militancia social. Pero a ella, alma sensible, le siguen preocupando los niños pobres, aunque escribe en el diario de aquellos que se dedican a multiplicarlos.
Una semana que hizo añicos el tablero de ajedrez con el que venía jugando una oposición que creía haber arrinconado a su adversario y que se preparaba para esas últimas movidas que suelen culminar, si las jugadas son las apropiadas, en jaque mate (la ahora denostada senadora Latorre lanzó al ruedo mediático, para indignación de las almas bellas y puras que pululan en la oposición y entre el “periodismo independiente”, la denuncia de actitudes golpistas en el Congreso de la Nación). No percibieron, porque son jugadores endebles y muy poco refinados, que nada es más difícil que resolver anticipadamente lo que el medio juego aún no permite. Se entusiasmaron con la toma por asalto de la fortaleza del adversario alucinando que todas las defensas y la posibilidad de contraataque estaban quebradas; no se detuvieron a contemplar sus propias fuerzas, no imaginaron que un buen jugador de ajedrez tiene como principal virtud la capacidad reflexiva y la sutileza con la que logra anticipar las movidas del otro diseñando estrategias de largo alcance. Creyeron, ilusos, que la tienda de los milagros bajo la que se reúnen, una tienda del cambalache nacional, estaba en condiciones de dar el salto definitivo hacia la rendición incondicional del enemigo tan denostado, odiado y subestimado.
1 El calidoscopio argentino siempre nos ofrece un frenesí de imágenes que cambian como el movimiento imprevisto de las hojas otoñales al ser sacudidas por el viento. Lo que el día anterior parecía sellado, al día siguiente ofrece su rostro inverso. Lo que la semana anterior se ofrecía como la anticipación del “fin de una época”, como el anuncio oracular que cierta pitonisa afecta a las frases de neto corte apocalíptico suele lanzar al escenario de una sociedad algo desconcertada anticipando la llegada de los “días terribles” que serán seguidos por “la alegría del nacimiento mesiánico” (mezclando tradiciones helénicas con retóricas bíblicas sin tener mucha conciencia de tan particular alquimia), se hunde, la semana siguiente, en frases despechadas y agresivas contra los otrora entrañables compañeros de viaje rumbo a la “verdadera República” que, a los ojos relampagueantes y alucinados por tantas visiones de tan esperpéntica figura de la política autóctona, se convirtieron, de la noche a la mañana, en “traidores”, en culebras venenosas dispuestas a pasarse con armas y bagajes a las huestes del Anticristo. Acompañándola en este resentimiento contra sus antiguos aliados, hoy vemos de qué manera los periodistas estrella de los principales diarios se dedican a despotricar contra una oposición “incoherente”, “incapaz”, “desquiciada” e “inútil”, esa misma que antes de ayer era la salvaguarda de la patria. Qué rápido que avanza la desilusión y cuán poco dura la fama entre los escribas de La Nación y de Clarín dispuestos, ahora, a arrojar al tacho de los desperdicios a sus héroes de la oposición. Cuidado con su inclinación a buscar por otros lados más oscuros de la memoria nacional, allí donde ven de qué manera y para horror y espanto de la gente bien los “olvidados e incontables” reaparecen en la escena reclamando su visibilidad. Honduras como espejo en el que algunos de esos escribas desean que se mire el país, sigue allí presente y activado en los laberintos de una gestualidad destituyente que recorre los pasillos tribunalicios, las “mediaciones” eclesiásticas y los comunicados de las grandes corporaciones económicas. Por ahora, al menos y para escarnio de los responsables de tanta frustración, quedó un tanto debilitada la pata legislativa, esa que amenazaba con destronar la soberbia autoritaria del oficialismo. Esta ha sido una semana pródiga en acontecimientos y en enseñanzas. También han sido días de intensidades políticas capaces de abrir dimensiones que parecían clausuradas reconstruyendo puentes impensables con antiguos acontecimientos que han marcado hondamente la historia nacional y que, bajo las luces reinterpretativas del presente, asumen rasgos nuevos, esos que emergen de lo que rompe el deslizamiento esperable, acumulativo y rutinario de la temporalidad política para derramar, sobre la época, otra lógica y otras oportunidades. ¿No será oportuno leer la actualidad con los prismas de un Walter Benjamin allí donde reclamaba la necesidad de pasarle a la historia el cepillo a contrapelo y al tiempo evolutivo y lineal de la dominación desplazarlo por el instante que es peligro y oportunidad?
Ahora todos sospechan de todos. Los radicales de sí mismos descubriendo que el “efecto Cobos” empieza a remitir y van surgiendo otros posibles candidatos más gratos a los boinas blancas, maestros de una retórica hueca que ofrece una imagen desolada de su propia tradición. Los “peronistas disidentes” haciendo lo que siempre han hecho, devorarse sin contemplaciones los unos a los otros y soñando con ser, cada uno, el nuevo sultán de la Argentina. Los socialistas preguntándose qué hacía su senador entre Menem y Reutemann y por qué terminaron por apoyar al Opus Dei dentro del Senado de la Nación. El centroizquierda de Proyecto Sur y sus aliados mirando desde fuera el partido que se jugaba en el Senado y que amenazaba con eliminar a la primera presidenta del Banco Central ajena a la ortodoxia neoliberal mientras se dedicaban a ser funcionales a una oposición que quería ir por todo (eso sí, muy alegres por haber logrado la presidencia de alguna comisión –no importa que en el resto se nombrara a lo peor de la derecha destituyente y corporativa– y la promesa de una investigación de la deuda ilegítima por parte de los mismos que la generaron). Lo insólito, lo absurdo y lo grotesco se mezclaron en el interior de una oposición impresentable que se preparaba para pasar por las armas a Mercedes Marcó del Pont y que terminó dándose cuenta de que los fusiles tenían la pólvora mojada.
Ahora, desconcertados y sospechando todos de todos, ya no saben quiénes son los leales y quiénes los traidores. Difícil, muy difícil ofrecerse como garantía de futuro cuando se hunden en el pantano de un presente que los muestra como lo que efectivamente son: una tienda de los milagros más dispuesta al derrumbe que a la consolidación de una acción unitaria sostenida pura y exclusivamente por el más craso oportunismo. Alguna gente comienza a preguntarse, incluso contra lo que creían hasta ayer nomás, qué defiende esta oposición, hacia dónde quieren llevar al país y cuál es su límite. Por extraño que parezca a veces la fragilidad, la puesta en evidencia de un acto de injusticia –como el que estuvo a punto de cometerse contra Marcó del Pont– o la percepción creciente de un gobierno acorralado y debilitado abre insospechadas reacciones y redefine la lógica de los acontecimientos. La debilidad no suele cotizar en la bolsa de la política y de los políticos pero sí en el interior de una sociedad que descubre que no todo lo que se le dice es verdadero y lo hace cuando percibe que una cierta injusticia se está por cometer o cuando la trama de la realidad vuelve a aparecer como frágil y muy próxima al peligro abismal. A eso, sin comprenderlo por ignorancia y obsecuencia con el poder corporativo, es hacia donde amenazó con llevar la oposición al país en las últimas semanas aprovechando los errores del Gobierno y su desconcierto inicial para leer los cambios en las representaciones parlamentarias. Cuidado con tensar demasiado la soga porque se puede romper.
2 Todo eso y más puede suceder en una Argentina loca e intensa que, en menos de 24 horas, fue testigo de un extraordinario y multitudinario acto en Ferro del que participaron decenas de miles de entusiastas militantes y que en la noche del viernes replicó, bajo otras características, en una impensada movilización de miles de ciudadanos muy de clase media que marcharon hacia la Plaza de Mayo para comenzar a desmentir que en la ciudad de Buenos Aires todos y cada uno de sus habitantes más favorecidos, aquellos que no provienen de las barriadas humildes y que suelen ser reducidos a carne de cañón del clientelismo por la gran prensa del poder, se dedican en sus ratos de ocio a declarar su odio mortal hacia el Gobierno y, en particular, hacia los Kirchner. Comienzan a soplar otros vientos, en este caso, desde la sorprendente convocatoria de un grupo de espectadores de un programa de televisión. Extraños tiempos en los que las tecnologías de la comunicación pueden abrir los grifos de multitudes que reclaman más violencia contra los pobres (las andanzas ya casi olvidadas del falso ingeniero Blumberg fueron testigo de esa “comunidad telemática” lanzada contra el Gobierno), pero que también pueden servir para construir otra plaza, una que recuerda viejas jornadas de matriz y tradición popular y progresista. Calidoscopio de la política, insisto, que permite que bajo la misma forma tecnológica se manifiesten distintos contenidos y muy diferentes alternativas morales. No es un dato menor de la realidad actual ese desplazamiento o esa brecha que comienza a abrirse en el interior de la clase media. De la misma manera, que constituye un efecto propio de estos tiempos hipertecnologizados la apropiación de ciertas formas de la comunicación para inyectarle contenidos inesperados redefiniendo los trazos cada vez más complejos de la política y de las representaciones subjetivas. La compleja urdimbre de forma y contenido, vieja temática de la tradición filosófica al menos desde Nietzsche en adelante, regresa sobre nosotros exigiéndonos pensarla con ojos críticos y no dogmáticos, alejándonos tanto de la ilusión de un giro “liberador” de la mano de las nuevas formas tecnológicas como de un rechazo absoluto a los desafíos e innovaciones que esas mismas formas ejercen sobre la vida social, política y cultural. Lo sucedido el último viernes ofrece mucha tela para cortar.
De la misma manera que tampoco debe pasar desapercibido para quien intenta dar cuenta de la complejidad del momento, el contraste y la complementación (aunque parezca un contrasentido lógico) entre el multitudinario y festivo acto de Ferro organizado por los movimientos sociales y el que se había desarrollado un día antes en el Chaco, cuando Kirchner reasumió la presidencia del PJ. Afirmación del poder en el interior de la estructura pejotista con sus límites y sus zonas oscuras, de esas que llevan a que muchos de esos mismos dirigentes que hoy rodean a quien los conduce, mañana pueden abandonarlo sin inconveniente alguno (y esto para recordar que la oposición también habita en el interior del oficialismo que, a veces y en momentos particularmente significativos, lo descubre con espanto). Baño de intensidad militante en Ferro que, como escribió una columnista de La Nación que supo en otras épocas asumir posiciones radicalmente alejadas del vocero mediático de la derecha vernácula que hoy la tiene como columnista estrella, muestran las “dos almas del kirchnerismo”, esa que negocia con el aparato y esa otra que renueva las tradiciones populares y transformadoras. Claro que para la cronista, una notable estudiosa de la literatura argentina y una observadora de la vida cotidiana que acabó por adquirir la visión del mundo de cierta clase media palermitana preocupada por la persistencia de la pobreza mientras gira raudamente hacia el neoconservadurismo, esa doble escena separada apenas por 24 horas, en verdad no era otra cosa que la puesta en evidencia, así lo piensa y lo escribe Beatriz Sarlo, de la impostura y la ficción de todo aquello que toca el kirchnerismo. Nobleza obliga, al menos se vistió con su traje de etnoantropóloga, y se sumergió en la bestia negra de la historia argentina, para luego escribir su informe sobre pejotismo y militancia social. Pero a ella, alma sensible, le siguen preocupando los niños pobres, aunque escribe en el diario de aquellos que se dedican a multiplicarlos.
Una semana que hizo añicos el tablero de ajedrez con el que venía jugando una oposición que creía haber arrinconado a su adversario y que se preparaba para esas últimas movidas que suelen culminar, si las jugadas son las apropiadas, en jaque mate (la ahora denostada senadora Latorre lanzó al ruedo mediático, para indignación de las almas bellas y puras que pululan en la oposición y entre el “periodismo independiente”, la denuncia de actitudes golpistas en el Congreso de la Nación). No percibieron, porque son jugadores endebles y muy poco refinados, que nada es más difícil que resolver anticipadamente lo que el medio juego aún no permite. Se entusiasmaron con la toma por asalto de la fortaleza del adversario alucinando que todas las defensas y la posibilidad de contraataque estaban quebradas; no se detuvieron a contemplar sus propias fuerzas, no imaginaron que un buen jugador de ajedrez tiene como principal virtud la capacidad reflexiva y la sutileza con la que logra anticipar las movidas del otro diseñando estrategias de largo alcance. Creyeron, ilusos, que la tienda de los milagros bajo la que se reúnen, una tienda del cambalache nacional, estaba en condiciones de dar el salto definitivo hacia la rendición incondicional del enemigo tan denostado, odiado y subestimado.
lunes, 15 de marzo de 2010
El proceso golpista del conglomerado opositor
Por Rubén Dri - Página 12
Tres millones y medio de chicos reciben Asignación Universal por Hijo.
Dos millones de ciudadanos que estuvieron obligados a trabajar en todas su vida en negro, pudieron jubilarse. Cien mil mujeres y hombres integran cooperativas de trabajo. Hemos recuperado nuestros aportes jubilatorios al reestatizar las AFJP. Hemos recuperado Aerolíneas Argentinas. Tenemos una ley de medios audiovisuales democráticas, un verdadero modelo. Tenemos asegurada la provisión de leche, carne, trigo, por los acuerdos del gobierno y los verdaderos productores. La desocupación hoy es del 8 por ciento frente al 23 por ciento de 2001. Las reservas del Banco Central pasaron de 8000 millones a 48.000 millones. Los genocidas siguen siendo juzgados y condenados. Los chicos que fueron apropiados siguen encontrando a su familia. Además, el ALCA naufragó en las aguas del Atlántico marplatense. La participación de Argentina a través de su gobierno fue protagonista en los avances de la integración de Latinoamérica. El golpe contra Evo Morales encontró a los presidentes latinoamericanos, con claro protagonismo de nuestra Presidenta, unidos en apoyo al presidente boliviano.
Todo esto se logró después del desastre provocado por las políticas llevadas a cabo en la década del 90 que epilogaron en 2001 con la destrucción del Estado y de la Nación en la que las provincias quedaron desarticuladas, manejando papeles que figuraban como moneda sin ningún tipo de respaldo real, viéndose obligada la población para poder subsistir a volver siglos atrás recurriendo al trueque directo, como se hacía milenios.
De allí venimos. Los principales causantes de tales desastres hoy conforman lo que pomposamente se denomina "oposición", y la denominación les cabe perfectamente, porque lo único que los une es eso, el oponerse, tarea que conforma una de las formas de "golpe" de Estado que ahora se llevan a cabo. Se han propuesto que el Gobierno no pueda realizar su tarea, es decir, "gobernar". Para lograrlo han "asaltado" el Congreso, tarea que fue posible por la incalificable colaboración de un tal denominado "centroizquierda" para el cual el acuerdo logrado fue un "hecho histórico".
La férrea voluntad política de la Presidenta de avanzar, a pesar de los obstáculos, ha vuelto a encrespar al conglomerado opositor tratando de inmovilizar al ejecutivo. La más exaltada en la tarea es Elisa Carrió que, inmediatamente después de la espléndida exposición que hiciera la Presidenta, azuzaba al conglomerado gritando la necesidad de "unificar la estrategia opositora para derrotar al kirchnerismo –es decir, al Gobierno– en el Congreso".
Maniatar al Gobierno, frenarlo, paralizarlo, o sea, voltearlo. Esa es la estrategia y para eso la necesidad de unir a ese conglomerado al que sólo une el espanto. Pero la inquieta Carrió encuentra un escollo que es necesario remover, o mejor, ablandar, el "centroizquierda" cuyos vaivenes la sulfuran, y las chicanea: "Si no que después expliquen a la sociedad si son o no cómplices del Gobierno". Como colofón, utilizó la expresión apocalíptica que en su momento hiciera Carlos Menem, "a los tibios los vomita Dios".
Problema arduo. Desde la izquierda aliarse a la derecha no puede menos de ocasionar "mala conciencia". La Sociedad Rural no puede menos de estar agradecida, pues nunca se imaginó lograr tales poderes en el Poder Legislativo.
Las cartas están echadas desde hace rato, por lo menos desde el proceso golpista iniciado para hacer retroceder al Gobierno frente a la pretensión de poner límites a las superganancias sojeras, pero ahora es absolutamente imposible no verlo.
La Presidenta puso en claro lo que para muchos todavía no lo estaba, o, en otras palabras, puso en limpio lo que estaba en borrador. Nos habló de dos países, el real y el virtual. No sé si los términos son los más adecuados, pero dicen claramente lo que quieren decir. Los avances logrados desde el 2003 para acá son negados absolutamente y en su lugar se pinta un país catastrófico. Es el clima con el cual, más el amordazamiento al Gobierno que se pretende hacer desde el Congreso, se pretende culminar el golpe en marcha.
* Filósofo. Profesor consulto Facultad de Ciencias Sociales-UBA.
Tres millones y medio de chicos reciben Asignación Universal por Hijo.
Dos millones de ciudadanos que estuvieron obligados a trabajar en todas su vida en negro, pudieron jubilarse. Cien mil mujeres y hombres integran cooperativas de trabajo. Hemos recuperado nuestros aportes jubilatorios al reestatizar las AFJP. Hemos recuperado Aerolíneas Argentinas. Tenemos una ley de medios audiovisuales democráticas, un verdadero modelo. Tenemos asegurada la provisión de leche, carne, trigo, por los acuerdos del gobierno y los verdaderos productores. La desocupación hoy es del 8 por ciento frente al 23 por ciento de 2001. Las reservas del Banco Central pasaron de 8000 millones a 48.000 millones. Los genocidas siguen siendo juzgados y condenados. Los chicos que fueron apropiados siguen encontrando a su familia. Además, el ALCA naufragó en las aguas del Atlántico marplatense. La participación de Argentina a través de su gobierno fue protagonista en los avances de la integración de Latinoamérica. El golpe contra Evo Morales encontró a los presidentes latinoamericanos, con claro protagonismo de nuestra Presidenta, unidos en apoyo al presidente boliviano.
Todo esto se logró después del desastre provocado por las políticas llevadas a cabo en la década del 90 que epilogaron en 2001 con la destrucción del Estado y de la Nación en la que las provincias quedaron desarticuladas, manejando papeles que figuraban como moneda sin ningún tipo de respaldo real, viéndose obligada la población para poder subsistir a volver siglos atrás recurriendo al trueque directo, como se hacía milenios.
De allí venimos. Los principales causantes de tales desastres hoy conforman lo que pomposamente se denomina "oposición", y la denominación les cabe perfectamente, porque lo único que los une es eso, el oponerse, tarea que conforma una de las formas de "golpe" de Estado que ahora se llevan a cabo. Se han propuesto que el Gobierno no pueda realizar su tarea, es decir, "gobernar". Para lograrlo han "asaltado" el Congreso, tarea que fue posible por la incalificable colaboración de un tal denominado "centroizquierda" para el cual el acuerdo logrado fue un "hecho histórico".
La férrea voluntad política de la Presidenta de avanzar, a pesar de los obstáculos, ha vuelto a encrespar al conglomerado opositor tratando de inmovilizar al ejecutivo. La más exaltada en la tarea es Elisa Carrió que, inmediatamente después de la espléndida exposición que hiciera la Presidenta, azuzaba al conglomerado gritando la necesidad de "unificar la estrategia opositora para derrotar al kirchnerismo –es decir, al Gobierno– en el Congreso".
Maniatar al Gobierno, frenarlo, paralizarlo, o sea, voltearlo. Esa es la estrategia y para eso la necesidad de unir a ese conglomerado al que sólo une el espanto. Pero la inquieta Carrió encuentra un escollo que es necesario remover, o mejor, ablandar, el "centroizquierda" cuyos vaivenes la sulfuran, y las chicanea: "Si no que después expliquen a la sociedad si son o no cómplices del Gobierno". Como colofón, utilizó la expresión apocalíptica que en su momento hiciera Carlos Menem, "a los tibios los vomita Dios".
Problema arduo. Desde la izquierda aliarse a la derecha no puede menos de ocasionar "mala conciencia". La Sociedad Rural no puede menos de estar agradecida, pues nunca se imaginó lograr tales poderes en el Poder Legislativo.
Las cartas están echadas desde hace rato, por lo menos desde el proceso golpista iniciado para hacer retroceder al Gobierno frente a la pretensión de poner límites a las superganancias sojeras, pero ahora es absolutamente imposible no verlo.
La Presidenta puso en claro lo que para muchos todavía no lo estaba, o, en otras palabras, puso en limpio lo que estaba en borrador. Nos habló de dos países, el real y el virtual. No sé si los términos son los más adecuados, pero dicen claramente lo que quieren decir. Los avances logrados desde el 2003 para acá son negados absolutamente y en su lugar se pinta un país catastrófico. Es el clima con el cual, más el amordazamiento al Gobierno que se pretende hacer desde el Congreso, se pretende culminar el golpe en marcha.
* Filósofo. Profesor consulto Facultad de Ciencias Sociales-UBA.
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