jueves, 23 de agosto de 2012

Felipe Vallese: a 50 años de su desaparición y el mismo grito que estremece


Felipe Vallese (h), Oscar Gatica y Sergio De Matteo, Editorial Voces, 17 de agosto de 2012

Por Sergio De Matteo

Más allá de datos puntuales y esenciales, esta no será una charla estrictamente biográfica, aunque vamos a tomar como punto de partida la militancia y posterior desaparición del compañero Felipe Vallese. También examinaremos la refracción que tuvo a lo largo de estos cincuenta años su ejemplo como referente gremial y su compromiso político, su compromiso partidario, y por último, focalizaremos como ha sido abordado y homenajeado desde la investigación, el campo del arte y el sindicalismo en diferentes épocas.
Que nosotros hablemos de Felipe Vallese implica varias cosas pero, principalmente, deberíamos destacar el ejercicio de la memoria ―y a ese aprendizaje se lo debemos a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, a los organismos de Derechos Humanos que no han cejado nunca en sus peticiones al Estado y a la Justicia―; en consecuencia surge la reivindicación y el reconocimiento del compromiso y de la lucha del compañero Vallese. Por eso Felipe Vallese continúa siendo ese grito que estremece, ese grito que se empodera de cada uno de nosotros ―y en cada uno de nosotros― para reclamar al "sistema", tal cual lo señalaban los compañeros Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde en un libro señero editado por la UOM en 1965: Felipe Vallese: Proceso al sistema.

Recordemos que el compañero Felipe Vallese fue delegado sindical de la fábrica TEA ―enrolado en el gremio de la UOM―, también hay que destacar su participación en la Resistencia Peronista y en la fundación de la JP ―en los años '57 y '58 los compañeros se juntaban en la esquina de Corrientes y Esmeralda para manifestarse, y eso dará basamento para que surja la JP, pues en abril de 1959, representantes de diversas agrupaciones juveniles peronistas realizan una asamblea general en el Sindicato de Empleados de Farmacia, cedido por Jorge Di Pascuale; participaron, entre otros, Gustavo Rearte, Héctor Spina, Tito Bevilacqua, Tuli Ferrari, Jorge Rulli, Envar El Kadri y Felipe Vallese―. Con estos datos, a sabiendas de que los militares se habían hecho del poder otra vez con el gobierno títere de José María Guido ―ya veníamos del bombardeo a Plaza de Mayo, del golpe del '55 (con la instauración de la Revolución Libertadora liderada por Lonardi primero, y luego Aramburu y Rojas), del exilio de Perón, de los políticos opositores acólitos al golpe (Luis Pandra, del Partido Socialista, escribió el 11 de noviembre de 1955 en el diario La Época: "Vamos a hacer la Revolución Libertadora desde el gobierno, con el gobierno, sin el gobierno o contra el gobierno"), de los fusilamientos del '56, del decreto-ley 4161 (con la proscripción del peronismo y todos sus símbolos), de la desaparición del cuerpo de Evita, del Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado) que Arturo Frondizi puso en ejecución el 13 de marzo de 1960 ―en 1962, sobre casi tres mil detenidos, había sólo una docena de estudiantes universitarios, la mayoría eran trabajadores―, es posible percibir que sobraban los motivos para que fueran perseguidos los compañeros, entre los que se encontraba Felipe Vallese, ya que enfrentaban a la oligarquía, a los dictadores (los llamados "gorilas"), y se organizaban, saboteaban, ponían "caños", convocaban paros, publicaban sus opiniones, militaban para reapropiarse de los sindicatos y ganaban la calle con el objetivo de que Juan Domingo Perón, el conductor del Movimiento, regresara al país y al poder.

Pensar la historia, intervenir en la historia, hacer la historia, implica tener en cuenta una serie de consideraciones, porque esa relectura que se realiza tiene un sesgo ideológico, tiene una toma de posición determinada. Por lo tanto cuando se pasa el cepillo a contrapelo ―como aconsejaba el pensador Walter Benjamin― se está reinterpretando el pasado desde el presente, lo que tendrá consecuencias para ese tiempo-ahora, pues pondrá en un nuevo cuadro de situación aquellos materiales pretéritos en y con el estado de emergencia contemporáneo. Esos son los efectos ―o deberían ser los efectos― de la memoria, el hecho que se desprende de la causa (de una causa), entonces se historia, se hace real, pero se carga de sentido (tanto simbólico como imaginario), por lo tanto habrá resignificación de lo sucedido y resignificación del momento actual. Se trata, en consecuencia, de un doble movimiento, en donde se recupera la historicidad de lo que se recuerda ―reconociendo el sentido que tuvo para los protagonistas― a la vez que se revisita el pasado como algo cargado de sentido para el presente.


Entre la realidad y la ficción
Felipe Vallese había nacido el 14 de abril de 1940 en Flores, obrero metalúrgico y dirigente de la Juventud Peronista (JP), fue secuestrado el 23 de agosto de 1962, durante el gobierno de José María Guido y luego desaparecido.

"Reconstruir la historia de un militante desaparecido desde la 'normalidad de una vida plena injustamente truncada', desconoce precisamente lo que fue su intención: no ser un sujeto 'normal' […] sino un revolucionario, con una vida sacrificada, de renuncia de la plenitud personal para obtener un fin superior y colectivo. Esto es lo que a sus ojos resaltaría la injusticia de su asesinato".[1]

La injusticia del asesinato también fue retratada en Operación Masacre. Un proceso que no ha sido clausurado (1957)[2], de Rodolfo Walsh, que es el título de la primera obra de "ficción periodística" o novela testimonio, el relato novelado de un hecho real. La novela desnuda la trama oculta de lo sucedido en los llamados "fusilamientos de José León Suárez".

Con este antecedente podríamos analizar la impronta del título "Como en Chicago" que el diario El Mundo publica el 26 de agosto de 1962:

"Rarísimo suceso en Flores Norte, que la policía dice ignorar. Frente al 1776 de Canalejas, a las 23:30 del jueves, un hombre fue secuestrado. Desde hacía varios días, había autos 'sospechosos' en las inmediaciones. Una estanciera gris frente a aquel número; un Chevrolet verde en Canalejas y Donato Álvarez. Y un Fiat 1100 color claro, en Trelles y Canalejas. Dentro de ellos, varios hombres. Y otros, en las inmediaciones de los coches. A la hora citada, el automóvil de Donato Álvarez hizo guiños con los focos, señalando el avance del 'hombre'. Le respondieron, y todos convergieron sobre él. Se le echaron encima y lo golpearon. Y pese a que se aferró con manos y uñas al árbol que está frente al número señalado, lo llevaron a la estanciera gris, que partió velozmente con las puertas abiertas. Los gritos de desesperación del secuestrado, que habían comenzado con la agresión, poblaban la noche y atrajeron a todos los vecinos, que, alarmados, dieron otro tono a la cuadra. Todos corrieron. Algunos quisieron acercarse. Un hombre armado ―pistola 45 en la mano― los detuvo. 'Esto no es para ustedes. Píquenselas si no quieren ligarla'. Y se tuvieron que ir, viendo, inermes, como en plena ciudad se raptaba un hombre. Luego avisaron a la policía. Una hora después llegó un oficial. Recogió información. Advirtió los rastros de sangre. No dijo nada. Cuando ayer preguntamos en la 50 por el suceso, nos respondieron: 'Es la primera noticia que tenemos'. Pero no era…".

En esa nota podemos advertir dos figuras antitéticas, es decir, la noticia que enuncia un hecho concreto y real, sucedido y registrado, el rapto de Felipe Vallese, y la negación de la institución policial del secuestro, diluyendo de esa forma la realidad, convirtiéndola en una trama ficcional, a su vez se observa, también, la ignominia del poder a través de la amenaza, a través del usufructo de las armas. En esa contradicción opera y fluctúa la ficción y la realidad; quien detenta el poder arguye e impone su propio relato, articula en su propio beneficio el monopolio de los aparatos represivos del Estado.
Se puede hacer otra lectura, acorde al período, considerando la clandestinidad de los órganos de difusión del peronismo. En los diarios y revistas de esos años se destaca la dependencia colonialista de cierto periodismo y de muchos intelectuales antiperonistas.

"Pertenezco a la generación de los únicos privilegiados, la de quienes leíamos Mundo Infantil antes que Billiken, para descubrir después, gracias a quienes aprendieron con los Vigil, que eso era 'adoctrinamiento', y lo de ellos ¿qué?, con la diferencia que así nos formábamos con una mentalidad nacional, 'flor de ceibo', mientras que la de ellos era un adoctrinamiento hacia doctrinas de 'progreso y liberalismo' que le abrían las puertas al imperialismo.
Cuando en el '55 dejamos atrás la niñez privilegiada, esas lecturas fueron responsables de que nuestra adolescencia tuviera olor a clorato de potasio y azufre, mientras que la de los adoctrinados por Billiken podía disfrutar de chicles-goma 'Bazooka' o los beneficios del nylon importado de USA…".[3]

En el caso de la noticia se vislumbra esa influencia al contrastar un suceso local con hechos que acaecían en Chicago (Estados Unidos); un lugar bastante alejado para tomar como referencia, no sólo en distancia sino en idiosincrasia y en su matriz sociocultural. Esto delata la construcción de un relato que pretendía ―siempre ha pretendido― asemejar o relacionar a nuestro país con los imperios. No es azarosa la elección comparativa, porque en esos tiempos se trataba de reconciliar a nuestro país con el nuevo orden mundial, pues los gobiernos del General Perón habían osado desafiarlo, aislándonos del mismo.
A esta sumisión ideológica la denunció Arturo Jauretche, cuando nos advertía sobre los intelectuales que estaban a favor de la pedagogía colonialista, que repetían las fórmulas y conceptos dictados desde los centros de poder foráneos. Juan José Hernández Arregui también recalcaba sobre la necesidad de la conformación de una cultura nacional, o Rodolfo Kusch, al pensar una filosofía netamente americana, resaltaba sobre el temor de ser nosotros mismos.

Es importante destacar que esta estrategia que tiene claros objetivos cooptativos y disciplinadores no es sólo impuesta por y desde la política, en este caso direccionada por gobiernos de factos ―dictaduras militares asociadas a referentes civiles―, sino que también participan las corporaciones de la economía concentrada (el sector financiero, especialmente), la iglesia, referentes políticos opositores, como la prensa y el campo cultural. Pilar Calveiro sostiene que:

"El golpe de 1966 se realizó después de una largo y cuidadoso período de preparación que incluyó un vasto programa de acción psicológica desplegada a través de la prensa existente e incluso de medios periodísticos creados especialmente para ese fin. Se proponía transformar profundamente la sociedad argentina…"[4]

El compañero Dante Gullo resalta que:

"Junto a Vallese, fueron secuestrados su hermano mayor Ítalo, Francisco R. Sánchez, Osvaldo Abdala, Elba R. de la Peña, Rosa Salas, Mercedes Cerviño de Adaro […] Todos fueron sometidos a las consabidas torturas mientras repiqueteaba la pregunta '¿Dónde está Rearte?'. Como la emblemática pregunta '¿Dónde está Tanco?' de la Operación Masacre de 1956[5], a Vallese lo interrogaban por el militante de la Juventud Peronista Alberto Rearte".[6]

En esta tensión entre realidad y ficción sería importante reponer una descripción que hace el compañero Cacho El Kadri que es sorprendente, más todavía considerando los sucesos trágicos que estamos relatando; porque configura, de alguna manera, la visión del mundo (del "nosotros") que tenían los militantes de las organizaciones populares:

"Y qué lindo fue tener hermanos como aquel Tito Bevilacqua con el que vendíamos Palabra Argentina y luego nos metíamos en los cines para silbar al almirante Tessaire cuando desde la pantalla denigraba a Perón y al peronismo; o aquel otro, Felipe Vallese, 'Misterix' por su impermeable blanco abotonado en doble hilera, parecido al del personaje de historieta, con el que nos escapábamos juntos después de haber recuperado 'armas para el pueblo' y, sentados en el fondo del 406, decirnos mutuamente una gran mentira: 'esto no es para mí, yo no me meto más en nada'; o aquel gigante Gustavo Rearte que nos conducía con una sonrisa y se tiroteaba con la policía defendiendo su libertad; o con Jorge Rulli refugiándose en Montevideo, sobreviviendo junto con otros compañeros, gracias a las noches de póker con que el 'Gordo' Cooke hacía una diferencia para ayudar a los 'muchachos'; o el bueno de Dardo Cabo, distribuyendo gelinita a los compañeros de la Resistencia […] o el Petitero, el Anguila, el del Poncho Colorado […] toda aquella barra de Corrientes y Esmeralda, 'que juró lealtad al conductor/ luchará si fuera hasta la muerte/ por la Patria y también Juan Perón'".[7]


Felipe Vallese y las producciones culturales

En Latinoamérica ―nuestra Patria Grande― aprendimos que la cultura, la educación y el arte no pueden ni deben estar desligados de la acción política. Desde la conquista europea del continente los pueblos originarios han defendido sus milenarias culturas, y durante las luchas revolucionarias la cuestión de la tradición (política y sociocultural) siempre estuvo en litigio, fue el eje de las confrontaciones (unitarios y federales; civilización y barbarie); formó, en definitiva, parte de la batalla cultural. Juan Soriano (referente del Vatayón Militante) y Diana Pinasco (Coordinadora de Talleres Culturales de Vatayón Militante) refieren:

"Y porque creemos y sabemos que la cultura siempre es política, hacemos política desde la cultura. Porque todo es política. Cada decisión es política. Cada momento en el que interactuamos con otra persona en cualquier estrato, es política y cuando dejamos de hacerlo, también estamos haciendo política. Porque la política es decisión".[8]


Afiches, murales y dibujos
"Los que conciben la actividad artística como algo más o menos desligado de otras esferas sociales, como elaboración autosuficiente de formas 'puras', incontaminadas y abstractas, están lejos de atribuir al arte un rol a cumplir ante la concreta y brutal opresión de la clase trabajadora y su correlato, la dependencia económica y política de su país. Es decir, frente al problema de la liberación nacional y social".
Ricardo Carpani

Las obras que se pueden citar en este punto son los dos afiches surgidos de la pluma del artista plástico Ricardo Carpani (1963 y 1964); la ilustración de Luis Trimano reproducida en el libro Al Sur crece tu nombre (1974), de Edgar Morisoli; el mural "Felipe Vallese presente carajo" pintado en el FOETRA en 1973, de Ricardo Longhini, que la dictadura destruyó el mismo 24 de marzo de 1976; los dibujos de Carlos Terribili que culminan en el mural emplazado en Plaza Irlanda el 16 de diciembre de 2011; la pintura "Un grito que estremece, Vallese no aparece", del artista plástico Juan Harb, que conservó durante 48 años y obsequió al Felipe Vallese (h).


La investigación como memoria y verdad
 "Sería inútil indignarse: protestar hoy en nombre de la moral contra 'excesos' o 'abusos' es una aberración que se parece a la complicidad. En ninguna parte hay abuso o exceso; lo que reina en todas partes es un sistema".

"Un hombre es torturado; sucumbe, o lo rematan, o se suicida; se escamotea su cadáver: no hay cadáver, por consiguiente no hay crimen. A veces un padre, una esposa, pregunta; se le responde: desaparecido, y el silencio vuelve a cerrarse".
Simone de Beauvoir

En este caso habría que destacar la serie de notas ("39 días de terror", "SOS a Vandor", "Buscado: Alberto Rearte", "Reconocen a los animales") que publicó el periodista Pedro Leopoldo Barraza[9] en las revistas 18 de Marzo y Compañero en el año 1963, que sirvieron como documentación para el libro Felipe Vallese. Proceso al sistema, de Rodolfo Ortega Peña[10] y Eduardo Luis Duhalde, publicado por la UOM en 1965; este trabajo es reeditado en 1973 por la editorial Sudamericana y en el año 2002 por la Editorial Punto Crítico, con la incorporación del ensayo "A 40 años, la lectura del crimen", de Eduardo Luis Duhalde. En la revista Militancia Peronista para la Liberación, N° 10 (16 de agosto de 1973), dirigida por Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, se publica el artículo "Felipe Vallese: presencia militante"; entre las ilustraciones se destaca una placa de homenaje por el 5° aniversario de su desaparición (lamentablemente arruinada).
Algunas notas que deberíamos destacar: "¿Puede desaparecer una persona?", de Alejandro Incháurregui, en el diario Página 12 (1 de junio de 2006); "Felipe Vallese", de Daniel Brión; "Felipe Vallese, primer desaparecido político peronista", de Roberto Bardini; "Breve historia de las masacres en la Argentina", en el capítulo V de La clase obrera y el pueblo no van al paraíso, sino luchan, de Juan Carlos Cena.
Relacionado con el punto "Entre la realidad y la ficción", donde resaltábamos la novela testimonio Operación Masacre. Un proceso que no ha sido clausurado (1957), de Rodolfo Walsh, tendríamos que citar también la novela de Irma Cairoli, Carne de perro, editada por Plus Ultra en 1971; la novela Los paso previos, de Francisco "Paco" Urondo, publicada por Sudamericana en 1972 y reeditada por Adriana Hidalgo Editora en 1999.


Poesía: la metáfora del recuerdo
"Es en el arte donde las tradiciones comunitarias o nacionales se expresan con más vigor".[11]

         "La cultura pertenecerá al pueblo y el arte será nacional con la revolución".[12]
         Hernández Arregui

La poesía evoca, pretende llenar el vacío, completar una ausencia. En esa intención evocativa, rememorativa, se manifiesta a modo de elegía. Cuando la poesía canta al hombre recupera aquel viejo rol que tenía en la tribu, cuando sus integrantes se juntaban alrededor del fuego, se volvía comunitaria; por lo tanto en esa advocación y práctica se recrea la tradición, se resguarda y proyecta la memoria. El arte ligado a la historia de los pueblos es resignificación de sus luchas, de sus hitos, y también, en esa relectura se visibiliza lo que la historia oficial ―la consustanciada con el poder de las clases dominantes― ha ocultado, los héroes o mártires que los vencedores desprecian y, generalmente, la memoria popular enaltece.
En este parágrafo reponemos el poema "Felipe Vallese", de Eugenia Elbein, del libro Del amor y la esperanza (Ediciones de Signo, Tucumán, 1966), reproducido en la antología Ocho poemas testimoniales (Ediciones de Signo, 1969); y "La pregunta y el árbol", de Edgar Morisoli, escrito en 1962 y publicado en el volumen Al sur crece tu nombre (Stilcograf, Buenos Aires, 1974).


La memoria, su ejercicio, quiebra el silencio y el olvido
"Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan.
La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo...".[13]
         Rodolfo Walsh

Estos argumentos expuestos a modo de relato o discurso periodístico, histórico, político, artístico y literario son, en definitiva, producciones culturales que evidencian un estado de situación, patentizando, sobre todo, la realidad y la cotidianeidad de Felipe Vallese. Sin embargo, no debería olvidarse que Vallese era padre de familia, era trabajador y compañero. No era ni es un personaje de papel, fue un hombre que respondía a los desafíos que le planteaba su tiempo, asumió la exigencia de la hora. Aunque, como es sabido, después de su secuestro, tortura y desaparición, se ha forjado la irrevocable simbolización del "mártir obrero", y de esa manera se convierte en uno de los mitos más importantes de los trabajadores y del peronismo. Pero a pesar del reconocimiento en la historia y memoria popular, Felipe Vallese debe dolernos cada vez que lo citamos, debe dolernos porque es una vida tronchada a los 22 años, debe dolernos por que fue un referente gremial y militante íntegro, debe dolernos porque su cuerpo no aparece (como los 30.000 desaparecidos o Jorge Julio López).
Desde esa adversidad podríamos afirmar que en el compromiso y sacrificio militante del compañero Felipe Vallese queda signado su nombre, su estatura, por lo tanto ingresa a la inmortalidad (tal cual la compañera Evita). Pero el compañero Vallese no sólo fue un sujeto histórico y político, un protagonista de la época, sino que también se erige como ejemplo humano; en los testimonios de sus familiares y compañeros ha quedado evidenciada su solidaridad, su dignidad y su insobornabilidad.
Por eso la figura del compañero Felipe Vallese nos trasciende, y nuestra tarea y deber como militantes de la causa nacional y popular, como lo fuera el mismo Vallese, es la de recordar y difundir su militancia.



[1] Pilar Calveiro, Política y/o violencia. Una aproximación a la guerrilla de los años 70, Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2008, pág. 12.
[2] Después de varias ediciones en hojas semiclandestinas que se agotan en pocos días, la serie de notas ―que configurarían "Operación Masacre"― se publican del 27 de mayo al 29 de julio de 1957 en la revista nacionalista Mayoría. Finalmente el libro aparece publicado por Ediciones Sigla en diciembre de ese mismo año. En 1972 fue llevada al cine y filmada en la clandestinidad por el director Jorge Cedrón.
[3] Facundo Cersósimo, Envar El Kadri. Historias del peronismo revolucionario, "Los hijos de Perón" (manuscrito inédito de Envar El Kadri), Colihue, Buenos Aires, 2012, pág. 70.
[4] Pilar Calveiro, op. cit., pág. 21.
[5] http://www.elortiba.org/masacre.html#SEGUNDA_PARTE_
[6] http://www.dantegullo.com.ar/notasagos1001.html
[7] Facundo Cersósimo, op. cit., pág. 71.
[8] http://hombremuerdeperro.blogspot.com.ar/2012/07/toda-cultura-es-politica.html
[9] Asesinado el 13 de septiembre de 1974 por la Triple A. Suplemento "Radar" (Página 12, 11 de agosto de 2002), por Daniel Cecchini y Jorge Pinedo: "Extensa es la lista de quienes perdieron la vida por haber escrito un libro. Un nombre posee, en la Argentina, la lista de quienes fueron asesinados por haber realizado una reseña: Pedro Leopoldo Barraza, El Tarta. Periodista del legendario diario La Opinión desde fines de los años '60, cuando publicó la crítica de, precisamente, la Astrología esotérica. José López Rega, desde Madrid, clamó venganza. Y la cumplió a través de sus epónimos de la Triple A, apenas un lustro más tarde. Cultor emblemático de la calle Corrientes, El Tarta escribió aquella reseña zumbona con el filoso humor y la luminosa ironía con las que practicaba todos y cada uno de los acontecimientos de su vida. Narrador desopilante, precursor de muchas artes, Barraza portaba la valentía —por ese entonces— de jamás ocultar su elección homosexual, incluyendo a su pareja en todas sus actividades. También, tristemente, en el momento de los disparos. Autor, asimismo, de un libro sobre Felipe Vallese, tampoco fue éste, sin embargo, su pecado. No sería de extrañar que ni López Rega ni ninguno de sus secuaces haya logrado desentrañar la fina sutileza del artículo de Barraza en el diario de Jacobo Timerman. Lo que quedó grabado a fuego en el odio de El Brujo fue, precisamente, que El Tarta, en esta tierra en ese instante, fue quien lo bautizó con ese apodo imborrable. La inmortalidad, si la hubiera, sería la de Barraza, quien aletearía dichoso presidiendo el diminuto cielo de los críticos de arte".
[10] Primera víctima de la Triple A, ultimado el 31 de julio de 1974.
[11] Juan José Hernández Arregui, ¿Qué es el ser nacional?, Catálogos - Secretaría de Cultura de la Nación, Buenos Aires, 2002, pág. 161.
[12] Ibídem, pág. 185.
[13] Walsh, Rodolfo. "Cordobazo", Periódico de la CGT de los Argentinos, Mayo 1968 - Febrero 1970. www.cgtargentinos.org

lunes, 9 de julio de 2012

Día de la Independencia


Rubén Funes, secretario de Derechos Humanos de La Pampa

Autoridades provinciales, municipales, representantes de distintas instituciones, docentes, alumnos, vecinos que hoy nos acompañan.

Hace casi dos siglos, nuestra patria iniciaba su historia como Nación independiente y soberana. Por eso celebramos, uno de los acontecimientos decisivos de la historia de nuestro país: el Día de la Independencia, que fuera declarada el 9 de julio de 1816.

Este día, se produjo la concreción de la afirmación y definición formal de su existencia como Nación latinoamericana; la conclusión de un sentir que se inició en Mayo de 1810 cuando expresamos, nuestra intención de transformarnos en una Nación libre constituyendo un gobierno propio, y que fue consolidada con esta Declaración de la Independencia.

Tomar la decisión de declararse independientes de los Reyes de España y su metrópolis, fue sin dudas un acto de gran valentía que tomaron los habitantes de las Provincias Unidas del Sur. Para lograrlo, tuvieron que superar miedos, debilidades e inseguridades. Nuestros congresales, reunidos en Tucumán, eran hombres simples, como nosotros, que por amor a su tierra, ante la pregunta de Narciso Laprida, gritaron con coraje "¡Sí!; queremos que las Provincias de América del Sur sean libres e independientes".

Esta, no era una decisión fácil, sabían que se estaban enfrentaban a un poder que los superaba: Europa. Para que Argentina naciera debían darle la espalda a los poderosos de entonces. Así, nuestra historia, se escribió con coraje; y nuestros congresales defendieron un destino que estaba siendo atacado, vapuleado y  menoscabado, a lo largo de todo el Continente Americano. Nos dejaron como herencia esta tierra, nuestro país; la libertad y el sentido de identidad nacional.

Por eso hoy, al recordar estos históricos acontecimientos, que parecen lejanos y distantes, tal vez podamos encontrar un punto en común con nuestra realidad actual o mirar a nuestro alrededor y reflexionar sobre la enseñanza nos dejaron los hombres que construyeron nuestro pasado.

Es nuestro deber, como lo fue en 1816, tomar coraje ante los poderosos de turno, y decir ¡Sí!, defendiendo nuestra identidad, nuestra tierra, y para que todos los habitantes de nuestro país puedan vivir con dignidad y alcanzar el modelo de nación que anhelamos.

Para ello, es necesario construir día a día nuestra independencia. Porque luego de aquella independencia política de 1810, vinieron otras dominaciones a través de la economía, de la cultura que, salvo honrosas excepciones, durante 200 años nos tuvieron sometidos, con la tristísima consecuencia para millones de argentinos quedaban al margen, sin trabajo, sin educación, sin salud.

Por eso, ser independientes hoy es ―como dice nuestra presidenta- "profundizar el trabajo de recuperación de la dignidad nacional, comenzado el 25 de mayo de 2003. Permitiéndonos construir un proyecto político para finalmente construir una sociedad más justa, más igualitaria, con el acceso de todos a la educación".

Porque hoy, ya no es la batalla de Belgrano, ni la cruzada de San Martín. Ahora hay que cruzar para desarrollar los lazos con todas la naciones, impulsando organismos como la UNASUR y la CELAC para articular políticas regionales y recuperar de esa forma aquel viejo designio de la Patria Grande, la de volver a pensar, reflexionar y gestionar los estados desde nuestra propia impronta sudamericana; con las provincias unidas y nuestros pueblos hermanados.

Construir independencia fue reconocer, incluir y reponer derechos a través de la acción política, superando los contubernios de los grupos de la economía concentrada que pretendían y pretenden continuar ejerciendo, solapadamente, el poder. Ser independientes hoy, es haber logrado bajar la desocupación del 24,7 % en 2003, al 7.1 % en 2012, es la recuperación de las AFJP, Aerolíneas Argentinas e YPF. También la incorporación de dos millones de jubilados al sistema de previsión, la Asignación Universal por Hijo, el matrimonio igualitario, el derecho a la identidad, los  juicios a los genocidas, la activación de la industria nacional, son algunas de las tantas concreciones que reconstituyen y nos relacionan, de alguna manera, con el hecho fundante de la Patria, aquella independencia de 1816.

A partir de 2003 hemos comenzado a entretejer sueños una vez más, y en ese devenir histórico un hombre se sacrificó por su país, Néstor Kirchner, así como lo hicieron muchos de nuestros próceres, de nuestros mártires, de nuestros desaparecidos. Hoy la conducción recae en la presidenta de todos los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner, que no ceja en su empeño, en su visión de futuro, que acompañada por el pueblo hace avanzar el proyecto nacional, popular, democrático y latinoamericano.

Nuestros patriotas decían en 1816: "declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias".

Desde 2003 hemos ido rompiendo los violentos vínculos ―como anhelaban aquellos representantes de 1816― con el FMI, el Banco Mundial, el Consenso de Washington y las corporaciones nacionales (o antinacionales), nos fortalecimos como Nación ―debilitamos la dependencia y el coloniaje― y reponemos en esta jornada patria la sentencia que nos legara Juan Domingo Perón en julio de 1950 cuando dijo: "Para nosotros, el gran acontecimiento de la independencia proclamada en Tucumán no debe ser solamente un solemne episodio. Es, en cambio, un gran comienzo... el comienzo de una etapa cuyo término es el ideal de un pueblo constituyendo la unidad nacional, socialmente justo, económicamente libre y políticamente soberano. Así expresamos nuestro concepto de la fecha que celebramos y al mismo tiempo nuestro exacto sentido de la historia".

Muchas gracias y feliz Día de la Independencia para todos.

domingo, 1 de julio de 2012

1 de julio de 1974


Hoy como ayer, el peronismo (con sus aliados) sigue construyendo el destino de la Patria bajo la conducción de Juan Domingo Perón, Evita, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

miércoles, 20 de junio de 2012

Homenaje al patriota Manuel Belgrano


En el monumento General Belgrano, sito en Av. Belgrano y Corrientes, de la ciudad de Santa Rosa (La Pampa) se llevó a cabo el acto recordatorio del bicentenario de la creación de la bandera argentina y otro aniversario de la muerte del Dr. Manuel Belgrano. Concurrieron autoridades nacionales, provinciales y municpales, docentes y alumnos. El intendente de Santa Rosa, Dr. Luis Larrañaga se dirigió a los presentes con estas palabras:

Desde la infancia nos identificamos con los símbolos patrios. Los colores "celeste y blanco" que el Dr. Manuel Belgrano eligió para confeccionar la bandera forman parte de nuestros primeros aprendizajes, de los primeros garabatos que hacíamos en el cuaderno escolar. Por eso atribuimos a la enseñanza y a los actos recordatorios del pasado un valor preponderante en nuestra vida social, en nuestra vida pública. Porque cada conmemoración nos relaciona con la historia del país, de la provincia, de la ciudad y, por sobre todo, con nuestros próceres, con nuestros contemporáneos.

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano estudia en el Colegio de San Carlos y se instruye como abogado en las universidades españolas de Salamanca y Valladolid. De regreso en Buenos Aires trabaja en el Consulado, desde donde fomenta la educación y la capacitación de la gente para que aprendiera oficios y pudiera aplicarlos en beneficio del país. Durante las invasiones inglesas, en 1806,  Belgrano se incorpora a las milicias criollas para defender la ciudad; demostrado de esa manera la predisposición a comprometerse por los destinos de la Patria. Es una figura importante en la Revolución de Mayo e integra la Primera Junta, luego se le encomienda la expedición al Paraguay. Aunque su formación había sido en el campo del Derecho y la Economía, también tuvo destacada actuación en la estrategia militar, triunfando en las batallas de Salta y Tucumán, también condujo el famoso éxodo jujeño para debilitar a las tropas realistas. Belgrano participa activamente en el Congreso de Tucumán, donde se declara nuestra independencia.

Es encomiable su entrega por el bien común, fue un ejercicio constante en su vida. El premio por los triunfos de Salta y Tucumán los destina a la creación de cuatro escuelas en el norte del país, que, lamentablemente, nunca se llegaron a concretar. Le exigirá hasta sus últimos días al Gobierno con el cumplimiento de esa inversión. Belgrano muere el 20 de junio de 1920 en la extrema pobreza y en una ciudad de Buenos Aires asolada por la guerra civil.

Manuel Belgrano fue uno de los más notables economistas de su tiempo, precursor del periodismo nacional, impulsor de la educación popular, la industria nacional y la justicia social. Tales virtudes ameritan que le brindemos a lo largo y a lo ancho de la Argentina este homenaje, que apreciemos en su justa medida y difundamos esta historia de la que ha sido protagonista indiscutido. No cabe duda de que su legado intelectual, su arrojo y valentía, su vocación altruista, deberían ser considerados e instrumentados en la formación de los nuevos cuadros políticos.

Los hombres como Belgrano ―llamados a escribir la historia― siempre se anticiparon a la misma historia, a su tiempo, por eso a veces no fueron comprendidos, pues venían a construir otro destino, a fundar otros horizontes todavía no vislumbrados. Los “dueños del poder” ―como ha sido siempre― se opusieron y los calumniaban o desacreditaban, porque en los sueños de los patriotas de la Revolución estaba presente otra visión del país: una patria solidaria; una patria en que la dirigencia fuera protectora de los derechos de sus ciudadanos, forjadora de un destino común y defensora de la paz.

El historiador Felipe Pigna señala en un artículo del año 2005 que:
"La otra historia ha condenado a Manuel Belgrano a no ser. Belgrano no tiene día en el calendario oficial. El día de su muerte es el Día de la Bandera. Y ya sabemos de la importancia que el símbolo patrio adquiere entre nosotros más allá de los festejos deportivos y las declamaciones patrioteras de ocasión. No nos han enseñado con ejemplos a querer a nuestra Bandera. Ha sido violada y usurpada por los gobiernos genocidas que han hecho abuso de su uso. Hay que recuperarla para nosotros, y ésa es una tarea imprescindible pero larga. Mientras tanto, Belgrano sigue sin ser recordado como se merece".

Sin embargo, nuestra presidenta, Cristina Fernández, que además de preocuparse y ocuparse en gobernar la Argentina, también le ha dado asidero a todas estas luchas de recuperación de la memoria ―ejemplos son el Ente Público Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti o el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego―, y que hoy, desde esos espacios, se resignifica un relato que se hallaba postergado, tanto el de los próceres que nunca encajaron en el proyecto oligárquico que postergó y excluyó a las mayorías populares, como así también el de cada uno de los compañeros y compañeras que se comprometieron políticamente para cambiar la vieja matriz conservadora. En ese sentido, el Gobierno Nacional mediante el decreto 292/2011, del 28 de diciembre pasado, declaró al 2012 como el año en que se le brinde homenaje a Manuel Belgrano, quien creó la escarapela, la bandera nacional y fue el organizador de la gesta conocida como "éxodo jujeño"; y hoy estamos cumpliendo con ese alto mandato.

En El Correo de Comercio del 19 de mayo de 1810 se publicaban estas ideas de Manuel Belgrano:
"Por el contrario la unión ha sostenido a las naciones contra los ataques más bien meditados del poder, y las ha elevado al grado de mayor engrandecimiento, hallando por su medio cuantos recursos han necesitado en todas las circunstancias o para sobrellevar sus infortunios, o para aprovecharse de las ventajas que el orden de los acontecimientos les ha presentado.
Ella es la única capaz de sacar a las naciones del estado de opresión en que las ponen sus enemigos, de volverlas a su esplendor y de contenerlas en las orillas del precipicio: infinitos ejemplos nos presenta la historia en comprobación de esto; y así es que los políticos sabios de todas las naciones, siempre han aconsejado a las suyas que sea perpetua la unión, y que exista, del mismo modo, el afecto fraternal entre todos los ciudadanos".

Nosotros, imbuidos con los mismos objetivos y bajo la misma lógica, también reivindicamos a estos patriotas ejemplares; sabemos que sólo podemos garantizar el sostenimiento de este proyecto inclusivo, la ampliación de derechos y la distribución de la riqueza, la libertad de prensa y de opinión, la participación de los jóvenes, "unidos y organizados". Hemos de reiterar en cada acto que organicemos, o que participemos, que vamos a ir replicando cada una de estas acciones y convertirnos, de esa manera, en la herramienta que necesita la política para concretar el destino de la Nación, de la Provincia y de la Ciudad. Esto representa, en definitiva, el progreso y crecimiento de Santa Rosa, el bienestar y mejoramiento de la calidad de vida de cada unos de los vecinos y de las vecinas.

Manuel Belgrano sentenció: "No busco glorias, sino la unión de los americanos y la prosperidad de la Patria"; podríamos parafrasearlo y decir que esta Gestión que conduzco "no busca glorias, sino la unión de los santarroseños y la prosperidad de la ciudad".

sábado, 16 de junio de 2012

Memoria


No nos olvidemos que fueron capaces de bombardear a población civil indefensa; que prepararon el terreno para derrocar a Perón, reelecto en 1952 con el 62%; que aquellas minorías oligarco-militares no escatimaron odio y violencia, que en esa jornada causaron más de 300 muertos y 700 heridos y, luego, muchos años de proscripción e infinito dolor para las mayorías populares.

Las Malvinas Son Argentinas


sábado, 9 de junio de 2012

9 de Junio de 1956

Al cumplirse un nuevo aniversario del 9 de junio de 1956, las organizaciones sociales y políticas tienen la obligación de reflexionar sobre el significado histórico de aquella lucha que tenía como objetivos primordiales la restauración del Estado de Derecho, la convocatoria a elecciones presidenciales sin proscripciones, la libertad de los presos políticos, revisión de las medidas económicas, devolución de los sindicatos a los trabajadores, reincorporación de los oficiales y suboficiales dados de baja por razones políticas.

Bajo la advocación de los 27 argentinos fusilados por la Revolución Libertadora se hace necesario resignificar la lucha y la defensa de la democracia y de los intereses de la Nación. Mientras que la crisis europea fustiga las políticas neoliberales, en nuestro país los trabajadores discuten paritarias, incluso se han ido recuperando bienes del estado privatizados por el menemismo, además de reponerse muchas de las leyes laborales que fueron rifadas en una runfla en el Senado aliancista.

El general Juan José Valle, junto al general Raúl Tanco, lideraron el Movimiento de Recuperación Nacional, con el cual pretendían devolverle la soberanía al pueblo. Habría que destacar las coincidencias con que nos sorprende la historia y, también, considerar cómo se manifiesta en la actualidad. Varios de los puntos que conciliaban las bases populares en la toma de posición en el '56 se reiteran en el Proyecto Nacional y Popular conducido por Néstor Kirchner y Cristina Fernández; sólo basta observar los indicadores sociales y económicos que inciden en el proceso que se viene desarrollando desde el 2003, y eso es un dato innegable. Como correlato es posible analizar donde se ubica la oposición política, asociándose, una vez más, a los terratenientes de la Sociedad Rural, al poder financiero antinacional y a los multimedios que se han vinculado al modelo agroexportador. Estas semanas han potenciando un nuevo lock out con el objetivo de generar, junto a los cacerolazos, otro clima destituyente como en el 2008.

Los dos modelos de país se transparentan en esta vieja disputa entre el orden conservador y el proyecto progresista, la cual no terminará hasta que no haya igualdad de oportunidades e inclusión social y una justa redistribución de la riqueza, donde la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual esté plenamente en vigencia haciéndose realidad la pluralidad de voces y enfoques ideológicos; y no cabe duda de que el golpe certero a la especulación ―que defienden por igual los monopolios de información y la oposición política― sea la propuesta de una nueva Ley de Entidades Financieras.

Y esta trama no sólo es importante para el campo político o la militancia, sino para el mismo periodismo; porque fue la investigación de Rodolfo Walsh (Operación masacre) la que permitió conocer la desmedida represión con los fusilamientos en los basurales de José León Suárez. Muchos de los agentes de las corporaciones de la información distan del compromiso y la defensa de la verdad que representa la figura de Walsh; y mucho más en estos momentos en que están quedando al descubierto las relaciones que tenían Clarín y La Nación con la última dictadura militar, siendo los puntos neurálgicos la dudosa identidad de Marcela y Felipe Noble Herrera y la fraudulenta compra de Papel Prensa.

Por eso el Movimiento de Agrupaciones Kirchneristas de La Pampa reivindica a cada uno de los compañeros que fueron protagonistas del levantamiento del 9 de junio del '56 y, especialmente, resalta el arrojo de nuestros militantes pampeanos, porque ha quedado signado en la historia con su participación y, además, resaltar que sólo a través de Radio Nacional pudo escucharse de forma completa la proclama del Movimiento de Recuperación Nacional, resistencia conducida en esta provincia por el coronel Adolfo Philippeaux.

Movimiento de Agrupaciones Kirchneristas de La Pampa
Corriente Agraria Nacional y Popular (CANPO); Carta Abierta (La Pampa); Corriente Peronista Descamisados; Frente Transversal Nacional y Popular; JP de los '70; Kolina; La Cámpora; La Güemes; Movimiento Evita; Mujeres K; Peronismo Kirchnerista.