sábado, 9 de enero de 2010

Contracaras: Pino Solanas / Martín Sabbatella

Otro capítulo de la oposición en Tribunales - Página 12

El líder de Proyecto Sur y diputado nacional Fernando "Pino" Solanas denunció penalmente a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y al ministro de Economía, Amado Boudou, por la intención del Gobierno de usar fondos del Banco Central para el pago de la deuda. La denuncia "por abuso de autoridad y administración fraudulenta de bienes públicos" los consideró responsables de consentir y aplicar el Decreto de Necesidad y Urgencia 2010/09 oficializado el pasado 15 de diciembre "para obtener esos fondos".

La presentación fue redactada por el abogado Alejandro Olmos, hijo del periodista que radicó la primera denuncia penal por la deuda externa contraída durante la última dictadura militar, sobre la cual el juez federal Jorge Ballestero decretó su inconstitucionalidad. A Solanas lo acompañaron en la denuncia los diputados nacionales Jorge Cardelli, Cecilia Merchán y Liliana Parada, así como los legisladores porteños Julio Raffo y Jorge Selser, del bloque Proyecto Sur.

El recurso, que recayó en manos del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, sostuvo que "la decisión oficial no respeta el orden jurídico constitucional, que determina que un gobierno no puede negociar ni pagar una deuda sospechada de ser un fraude contra el Estado". Y por ello pidió que se investigue a "todos aquellos funcionarios que intervengan en la disposición de utilizar fondos del Banco Central para el pago de una deuda fraudulenta e ilegítima, que el gobierno nacional se niega a someter a una auditoría", según agregó Solanas, en declaraciones en los tribunales. El diputado y director de cine criticó "la putrefacta deuda externa que arrastramos" y apuntó a "lo curioso del conjunto de fuerzas políticas que le dieron la espalda siempre al tema de la deuda y hoy ponen el acento sobre si (Martín) Redrado sí o Redrado no".

Sabbatella: "Está bien disponer de las reservas" - El Argentino

El diputado nacional por Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella, aseguró hoy que "está bien disponer de las reservas, utilizar los recursos del presupuesto para más inversión pública y que sesione el Congreso para resolver la cuestión de fondo".

"Si el uso del excedente de las reservas para un fondo de garantías genera mejores condiciones para el país; permite refinanciar a tasas más bajas y libera fondos del presupuesto para la deuda interna, para inversión pública, para ampliar los recursos en políticas sociales, en políticas productivas y en obra pública e infraestructura; estamos de acuerdo", señaló.

Sabbatella agregó que "lo que sería importante es que el Congreso discuta cuáles son las prioridades y cómo se utilizan los recursos del presupuesto que se liberarían con el uso de las reservas".

"Los que no quieren tocar las reservas, quieren usar los fondos del presupuesto para pagar la deuda, y eso implica sacarle recursos a la inversión social y productiva. Buscan achicar la inversión pública cuando hay que hacer todo lo contrario", agregó.

El diputado aseguró que quienes se oponen a la creación del Fondo del Bicentenario "buscan enfriar la economía cuando hay que seguir inyectando recursos que generen mayor consumo, mayor producción, mayor empleo, en definitiva mayor crecimiento con equidad".

Con respecto a la discusión sobre la situación institucional, dijo que "los DNU son herramientas constitucionales que tienen fuerza de ley hasta que el parlamento diga lo contrario. Cuando interviene la justicia hay que respetar sus fallos y el derecho de apelación. Todo esto es una obviedad. Tiene que sesionar el Congreso y resolver la cuestión de fondo", concluyó.

Cobos, el conspirador

Julio Cobos - Ernesto Sanz - Gerardo Morales - Oscar Aguad - Daniel Katz

En el despacho de "Judas" Cobos se juntaron Baglinni, Gil Lavedra, Sanz, Morales, Barra y Alfonsín, para armar esta operación mediática judicial con la participación de Redrado; un Golden Boy al servicio de los intereses de grupos más poderosos. Lo respaldaron para que se atrincherara en su despacho. Lo que pase con Martín Pérez (Redrado) no les interesa. Necesitan producir conflictos para asumir el poder en forma fraudulenta. Porque con votos es imposible.

La única oposición son los medios PROmilicos... PROclarinete. Después de Néstor y Cristina no hay muy poco, quizá Sabatella... Porque si le van a creer a Pino "Patria Sojera" Solanas y su tropa derechosa... Y sí alguno tiene cojones de presidir el país, ya sea Cobos, Des'Carrió, Macri, Tinelli, Su, Mirtha Legrand, no cabe duda de que vamos a parar al carajo, y será peor que los conflictos de los '90 y los asesinatos políticos que perpetrara la Alianza a través de la represión... Duhalde continuó con la misma política y la mejor policía se cargó (y no la crisis como tituló Clarín) a los compañeros militantes Kosteki y Santillán.

Quieren un golpe, pero no un golpe militar, sino institucional, como se hizo en Honduras... esas son las directivas yanquis... Que la clase mierda, el medio pelo argentino, comprenda que ninguno de los opositores tiene un programa de gobierno propio, tienen el bosquejo del imperialismo que les trajo Arturo Valenzuela, avalada por los agrofachos y los monopolios mediáticos... No les interesa sacar el país adelante, quieren apropiarse con los grupos oligopólicos de las reservas y de los negocios que van en franca recuperación en nuestro país.

Mientras tanto, en lugar de los Reyes aparecieron dos radicales, Sanz y Morales, que se constituyeron en el lugar (entiéndase BCRA) dispuestos a todo para que nadie le meta mano a la reserva, como si fuera hija propia, aunque poco tuvieran que ver con esa paternidad. Cuando el correligionario y jefe De la Rúa se hundió en sus ineptitudes, las reservas acumuladas en el Central andaban por los 8000 millones de dólares, mientras que ahora pasan los 48.000 millones. Los traidores son incorregibles...

Si esto sigue así el pueblo tiene que ganar la calle, los militantes quizá tengamos que recurrir al caño galvanizado si las lacras siguen conspirando: les guste o no a los K; sino, nos llevan puestos... Chávez, Evo Morales y Rafael Correa se han sostenido en sus respectivos gobiernos por los grandes movimientos de masas que los respaldan. Es la hora de ir de una vez por todas contra los poderes fácticos... vamos con el poder popular.

La familia de la jueza Sarmiento

Caso Miceli: Intervino la jueza María José Sarmiento a pedido de los senadores radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales. Son los mismos personajes que intervienen en el caso Redrado. ¿Coincidencias? ¿operativos bancarios? ¿amistades judiciales? Pero ¿quién es la jueza Sarmiento?

Pirulo de tapa - Página 12

"INTELIGENCIA"

María José Sarmiento, quien en tiempo record aceptó dos medidas cautelares contra los decretos presidenciales que crearon el Fondo del Bicentenario y removieron de la presidencia del Banco Central a Martín Redrado, desapareció de los lugares que solía frecuentar, por lo que el Poder Ejecutivo anoche no podía apelar ambas medidas, pese a que como jueza de feria debería haber estado en su despacho. Si todo lo sucedido parece una operación de Inteligencia, no es por casualidad.
El padre de la jueza es el teniente coronel Luis Sarmiento, quien durante la dictadura militar revistó en la Secretaría de Inteligencia del Estado. En 1982 fue delegado de la SIDE en la Sudáfrica del apartheid. Su representante legal en la SIDE era su colega Eduardo San Emeterio, otro oficial del Ejército, que a principios de la década de los '60 cursó la Escuela de las Américas y la Escuela Superior de Guerra de Francia, cuna de la doctrina de la guerra contrarrevolucionaria.
Su hijo homónimo es un ex liceísta que defiende a la mayoría de los acusados por la masacre de Margarita Belén, a Luciano Benjamín Menéndez y a Cecilia Pando.

Base Cero

Por Carlos Weitz - Página 12 - 7 de enero de 2010

Conocí a Martín Pérez (apellido que nunca reconoció como propio) Redrado cuando ambos teníamos 20 años y cursábamos la Facultad de Ciencias Económicas. Era plena época de la dictadura y él era el responsable de una publicación estudiantil que se llamaba Base Cero, que en esos años defendía la política represiva y económica de la dictadura sin tapujos. Los ejemplares los vendían en la puerta de la facultad tanto estudiantes como policías de civil dedicados a reprimir toda actividad política de cualquier color.

Contaba también con el apoyo de los principales comunicadores de la dictadura, entre los que descollaba Bernardo Neustadt.

La revista Base Cero decía en su portada que era la voz de todos los estudiantes de Ciencias Económicas. Aquellos que empezamos a militar en política en esos años y teníamos un profundo rechazo por la dictadura y anhelábamos vivir en democracia no nos sentíamos representados por ese pasquín. El Centro de Estudiantes funcionaba en la clandestinidad y en un acto de arrojo o de irresponsabilidad decidimos pedirle una entrevista al decano (el doctor Biondi) para expresarle que esa revista, que contaba con el apoyo de las autoridades de facto de la facultad, no nos representaba, ni a nosotros ni a la mayoría de los estudiantes. El decano no nos recibió a los cinco alumnos que fuimos a verlo, pero su secretaria nos pidió que les dejáramos nuestros teléfonos.

Dos semanas más tarde recibí en casa de mis padres el llamado de Martín Pérez (Redrado), en el que me decía que estaba dispuesto a recibirme para conversar sobre su revista, aclarándome que sólo aceptaba reunirse conmigo porque me había investigado (¿?) y yo estaba limpio. Si alguna duda nos quedaba de las relaciones de Martín con la dictadura y con los servicios de inteligencia, ese llamado terminó de disiparla.

En ese momento era un antiperonista rabioso y sostenía que la democracia sólo podía funcionar algún día si se proscribía al peronismo. Luego resultó ser un funcionario destacado de tres gobiernos justicialistas. La vida nos volvió a juntar bajo diversas circunstancias, siempre en veredas opuestas en lo que hace a la forma de entender lo público y a cuál es el sentido de la palabra ética.

Lamentablemente estoy convencido de que su pragmatismo sin límites, su olfato de hacia dónde soplan los vientos y la falta de ideología (salvo la defensa de su propio interés) le auguran un protagonismo importante en los proximos años.

Ex presidente de la CNV y ex empleado del BCRA

Una jueza con clase

La jueza en lo administrativo contencioso federal, María José Sarmiento, que tomó dos decisiones sustanciales respecto al BCRA y el Fondo del Bicentenario, que más que con lo judicial propiamente dicho tiene que ver más con el campo político, en el día de hoy no sólo se borró, desapareció del mapa, sino que como podemos comprobar es una jueza que ya ha tenido participaciones explosivas... Pero además tiene relaciones con Poder Ciudadano, la ONG que analiza la política y se pretende progresista y la medida de la moral de los idóneos, hasta que su presidenta se postuló por el PRO de derecha y fascista. También por sus decisiones se percibe la extracción de clase de la doctora, ya que en un fallo declaró ilegal el corte de ruta en Gualeguaychú, pero no llamó a derecho cuando los agrofachos hicieron un lock out de casi cuatro meses y cortaron varias rutas del país, perjudicando a los ciudadanos y ocasionando, en algunos casos, la muerte. Esta señora que se preocupa por las reservas y el trabajo de un neoliberal, hizo caso omiso cuando eran millones los argentinos afectados por las medidas de la Mesa de enlace.

En comunicación con LT41, el presidente municipal Juan José Bahillo habló al respecto del fallo de la jueza federal porteña María José Sarmiento quien declaró la "ilegalidad" del corte de la Ruta Internacional 136 que sostiene la Asamblea Ciudadana Ambiental e indicó que "no estaba al tanto de esta información".
"Me voy a asesorar con los abogados del municipio para ver que alcance tiene este fallo", aseguró Bahillo "antes de emitir cualquier opinión".

viernes, 8 de enero de 2010

La mala leche del clarinete

25 de abril de 2001

7 de enero de 2010

jueves, 7 de enero de 2010

Los sapos y los límites de la crítica ilustrada

por Dante Palma - Diagonales - 06/01/2010

El horizonte del centroizquierda plantea un dilema bastante trillado a lo largo de nuestra historia: o reconocer responsablemente las medidas progresistas de un oficialismo de tinte justicialista o ser los portavoces de la crítica razonable que horada al Gobierno y sirve en bandeja el poder a unos comensales que siempre están del lado derecho de la mesa.
Adoptar el segundo cuerno del dilema es el más cómodo porque, como lo indica el Teorema de Baglini, es fácil ser revolucionario y señalar con el dedo cuando se está bien lejos del poder. Adoptar el primero es el más difícil, y, sin embargo, desde mi punto de vista, el único que permitirá acercarnos, al menos asintóticamente, a una alternativa progresista capaz de disputar mano a mano una elección en todo el país. Así, ofrecer una opción de Gobierno supone abandonar la crítica ilustrada bienpensante y dejar de lado la pureza de las convicciones para embarrarse en terrenos donde pululan sapos que al besarlos no reproducen príncipes, sino barones bonaerenses.
Dejando de lado la metáfora bestiaria, esta dificultad es la que pareció observar Néstor Kirchner cuando decidió apoderarse del PJ para desde allí entretejer la estrategia de alianzas que daría respaldo al gobierno de su esposa. Me gustaría definir este viraje de Kirchner como el paso de la transversalidad a la gobernabilidad, en el sentido de que aquel intento por construir una alternativa ideológica amplia por fuera del PJ sucumbió ante la necesidad de afincarse en la estructura de un partido que conoce muy bien la verticalidad del poder en la Argentina.
Si la decisión de Kirchner fue acertada es algo que sólo el tiempo podrá responder, aunque la curiosa permanencia de un vicepresidente opositor y las colectoras jánicas que permitían cortar boletas con alicas y alicates parecen ir en contra de ese punto de vista.
Asimismo, el progresismo debe ser lo suficiente moderno como para aceptar que existen determinadas problemáticas que no son "sólo asunto de la derecha". El caso emblemático en este sentido es el de la seguridad y la única manera de evitar que se utilice este flagelo tan propio de las grandes y desiguales ciudades del mundo para incentivar políticas reaccionarias, es dar el debate desde adentro y ofreciendo respuestas también en el corto plazo.
De igual modo, el progresismo no debe obsequiar la bandera de la eficiencia a las grandes corporaciones en tanto prejuicio burgués de propietarios antipatrióticos. Se trata, otra vez, de disputar el sentido de lo eficiente como algo distinto de la reducción drástica e indiscriminada del personal que trabaja para el Estado. Probablemente, buena parte de estos cambios dependerán esencialmente de la forma en que el progresismo y el centroizquierda evalúen el fenómeno del kirchnerismo. En este sentido, el mayor pecado sería no observar que pese a las importantes deficiencias, el kirchnerismo ha creado un piso de nuevos derechos desde el cual cualquier construcción progresista se verá facilitada.
No reconocerle al kirchnerismo la política de derechos humanos, un proceso (perfectible) de industrialización, la recuperación del empleo y los salarios, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la asignación por hijo y el fin de las Afjp sería un acto de irresponsabilidad intelectual y de desconocimiento de la tarea de gobernar que redundaría en la renuncia a una construcción amplia y a una opción de Gobierno alejada de grandes egos, victorias pírricas y rezongos oportunistas.
Filósofo y docente de la Universidad de San Martín