martes, 13 de enero de 2009
viernes, 19 de diciembre de 2008
Viene a La Pampa Cleto "Judas" Cobos
Las organizaciones políticas encolumnadas en el proyecto del Gobierno Nacional y Popular repudian la visita del vice-presidente Cleto "Judas" Cobos, por el desempeño que ha llevado adelante en el Senado de la Nación, oponiéndose a los objetivos de la Concertación liderada por los Kirchner. Como ha quedado demostrado en las últimas semanas y ante la envergadura de la crisis mundial, no sólo perjudicó con su voto "no positivo" a los pequeños y medianos productores agrícolas de la Argentina, sino que además contribuyó con su miedosa participación a que se siga beneficiando la oligarquía en perjuicio del reparto de la riqueza a las clases populares. Ha respondido, tal cual lo sentenció el periodista Eduardo Aliverti, a los mandatos de su formación conservadora.Esta semana, en la entrevista concedida al diario Río Negro, en su afán de sentirse parte de la política y debatir de igual a igual con Néstor Kirchner ha cometido un grave error, porque transparentó su pertenencia ideológica, incluso dejó entrever que sabía algo más en aquella noche en que voto como votó: la posibilidad de que si se aprobaba la resolución 125 hubiera un golpe que depusiera un gobierno elegido por el 46% de los argentinos.
Es preocupante la duda que dejara flotando Cobos en sus respuestas. Más teniendo en cuenta del sector que proviene y representa, pues acciones políticas puntuales de algunas formaciones del radicalismo han estado en sintonía con el viejo "gorilismo", recuérdese que conciliaron posiciones con la Unión Democrática (coalición electoral de la UCR, el partido socialista, el comunista y el demócrata progresista), y también reincidieron en otra Alianza (UCR y FREPASO) nefasta para la nación, tanto en la crisis económica como en la cantidad de muertos, es decir, como señala la socióloga Norma Giarracca, han sido parte de "la corrupción y la represión (tragedia repetida del radicalismo en la mayoría de sus gobiernos)". Estas son las herencias: el Ministro de Economía José Luis Machinea aplicó su famosa "tablita" (derogada esta semana en el Congreso) y el "blindaje financiero" que nos costó 40.000 millones de dólares; lo secundaba desde el Ministerio de Trabajo la variopinto Silvina Bullrich Pueyrredón Uriburu. En ese des-gobierno del presidente Fernando de la Rúa otro Ministro de Economía, Domingo Cavallo ―alto tutor de las multinacionales―, terminó de rematar a la Argentina con el "megacanje" de 55.000 millones de dólares.
Ahora se sumaron a un frente político retrógrado y clasista, al que nuestros intelectuales progresistas han calificado como la nueva derecha argentina, lo que hace peligrar la convivencia democrática no sólo en el país, sino que si continúan consolidando esta postura en consonancia con la autocracia de los países vecinos, Latinoamérica misma sufrirá repetidos y desgastantes embates desestabilizadores; no podemos obviar confabulaciones similares que sucedieron en Venezuela o en Bolivia.
Tal cual como lo dijo el presidente del PJ, este señor le debe una explicación a todos los argentinos.
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Frente Barrial Peronista Oscar "Petete" Juárez
Frente Barrial "19 de diciembre" (General Pico)
Corriente "Martín Fierro"
Militantes Intransigentes
Movimiento Evita (La Pampa)
Peronismo Militante
Sindicato de Empleadas Domésticas (General Pico)
Comunicado Red Por el Derecho a la Identidad
Ante la noticia de que la Cámara de Casación dispuso la libertad de los represores de la ESMA, Astíz, el "Tigre" Acosta, Radice y otros ex integrantes de la Armada que acumulan gran cantidad de causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar, sumamos nuestra voz de condena ante tamaño absurdo jurídico.
El dictamen del tribunal, aparece como una aberración jurídica que se burla de las instituciones de la democracia.
Los delitos de lesa humanidad no prescriben.
Como RED POR EL DERECHO A LA IDENTIDAD DE ABUELAS DE PLAZA DE MAYO, confiamos en la rápida acción de los fiscales y los defensores de los derechos humanos, para que esta aberración no se concrete, y en la movilización que desde hace 30 años llevamos adelante los argentinos para que en este país nadie practique ni justifique el terrorismo de Estado.
Llamamos a la Comunidad toda a que se exprese y repudie esta resolución judicial, que nos avergüenza ante el Mundo.
El dictamen del tribunal, aparece como una aberración jurídica que se burla de las instituciones de la democracia.
Los delitos de lesa humanidad no prescriben.
Como RED POR EL DERECHO A LA IDENTIDAD DE ABUELAS DE PLAZA DE MAYO, confiamos en la rápida acción de los fiscales y los defensores de los derechos humanos, para que esta aberración no se concrete, y en la movilización que desde hace 30 años llevamos adelante los argentinos para que en este país nadie practique ni justifique el terrorismo de Estado.
Llamamos a la Comunidad toda a que se exprese y repudie esta resolución judicial, que nos avergüenza ante el Mundo.
A siete años de “nuestras rebeliones”
En un nuevo aniversario de las protestas del 19 y 20 de diciembre de 2001, la autora analiza cómo se fueron gestando el estallido social y la deslegitimación del sistema de representación. En su perspectiva, el sentido de aquellas revueltas pervive en diversos movimientos sociales, sin ser asumido por la clase política y las autoridades.
Por Norma Giarracca *
El 19 y 20 de diciembre de 2001 en Buenos Aires finalizaba un ciclo de protestas que se había iniciado a comienzos de los ’90 en regiones alejadas de la gran ciudad. Esas protestas, primero silenciosas, locales, sin voces que repercutieran en el espacio público nacional, se hicieron visibles y llegaron lentamente al corazón del poder político con los cortes de las rutas de Neuquén en 1996. Recordemos que 1997 fue el año de la Carpa Blanca, la lucha por la educación pública que se transformó en un hito por donde pasaban todas las protestas del interior. Las demandas eran, básicamente, por derechos que el neoliberalismo con sello “menemista” restó a una población que, a pesar de haber pasado la ominosa dictadura, se resistía a perderlos. El derecho al trabajo, la educación pública, la salud; derechos a mantener pequeños patrimonios, ciertos niveles salariales, jubilaciones dignas se perdían con cada anuncio de “ajuste estructural”. Hubo un promedio de dos mil protestas por año en la década que va de 1992 a 2001 y en los años electorales esa cifra aumentaba. El 93 por ciento de las protestas del período no tuvieron ninguna respuesta estatal o privada; el gobierno de Menem simplemente las ignoraba.
El gobierno de la Alianza asumió con una fuerte carga de esperanzas en sus espaldas que le habían depositado los sectores medios ilusionados con un cambio de rumbo; tal vez no se sabía bien qué transformar, pero se esperaban cambios. Las benditas encuestas señalaban que no se quería salir de la Convertibilidad y tal vez eso tenía algún correlato de realidad en los sectores medios. La operación del gobierno de Menem al comienzo de su mandato, “esto o el caos”, había calado hondo y el miedo a la inflación estaba siempre presente. Pero se aspiraba a un gobierno diferente, se escucharon con atención los discursos de algunos nuevos dirigentes, como Chacho Alvarez, Graciela Fernández Meijide, la propia Elisa Carrió como figura nueva del radicalismo.
La Alianza había surgido al calor de la protesta de los ‘90, había anunciado su constitución en la Carpa Blanca; en los momentos de conformación parecía entender los sentidos de los reclamos y hasta me atrevería a decir que en la ciudad de Buenos Aires fue su resultado institucional. Por eso, su actuación provocó una gran decepción e indignación. La corrupción y la represión (tragedia repetida del radicalismo en la mayoría de sus gobiernos) caracterizaron los dos años “aliancistas”. A los pocos días de asumir se produce un hecho represivo en Corrientes, con los dos primeros de los casi 40 muertos que ese gobierno tiene en su corto mandato. Muchos de ellos en las semanas de diciembre, pero llegan hasta febrero (con la seguidilla de presidentes provisionales) y muestran el último coletazo el 26 de junio con los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán bajo el gobierno de Eduardo Duhalde. Varios murieron en la Plaza de Mayo ese fatídico jueves 20 de diciembre sin que la Casa Rosada o el Congreso se dieran cuenta del costo que significaba que un gobierno democráticamente elegido masacrara a su población. Sólo las Madres de Plaza de Mayo fueron a poner sus cuerpos frente a la represión mientras aparecía una intervención judicial que lamentablemente terminó nuevamente sin poner coto a esta vieja costumbre de matar del Estado argentino. Muchas muertes fueron de niños de 13, 14, 15 años en los saqueos desesperados de una población que no podía vislumbrar su futuro inmediato. Fueron asesinadas algunas niñas que salían con sus madres; que buscaban a sus familiares o que observaban la represión en los barrios humildes, como Romina Iturian en Paraná que tenía tan sólo 15 años.
Las rebeliones del 19 y 20, aún hoy, siete años después, son miradas de muy diversos modos. Muchos políticos involucrados en la Alianza, otros tantos analistas, intelectuales y periodistas las interpretan como un golpe palaciego con fuerte involucramiento del PJ. Para ellos, todo sucedió en las instituciones y los miles de argentinos que salieron a las calles fueron más o menos engañados por la astucia del partido del viejo caudillo. Para quienes miramos el país “desde abajo”, Buenos Aires estalló después de las miles de rebeliones de la última década del siglo y, por su carácter nacional, marcó un antes y un después en la relación del Estado con los ciudadanos. El “19 y 20” marcó un momento final de gran hartazgo de la sociedad con sus dirigentes. Se produce una fuerte deslegitimación que produjo una herida en el sistema de representación, que no está suturada. Los pasos del actual gobierno en esa dirección son poco convincentes para gran parte de la población. A mi juicio, se retomó el sistema de representación política sin revisar seriamente los últimos diez años. Sin voluntad de analizar, por ejemplo, por qué sube la abstención electoral en todas las votaciones, incluidas las últimas presidenciales. Los engaños de los gobernadores para llegar a sus puestos son mostrados por muchos documentales que recorren el mundo y nos llenan de vergüenza mientras ellos siguen allí. El sentido de las rebeliones del 19 y 20 está presente, desparramado por las asambleas del “No a la minería a cielo abierto”, por los movimientos territoriales rurales y urbanos, por los grupos que piden una constituyente social, etc.; se encuentra en muchos espacios que son verdaderos campos de experimentación política mientras el discurso oficial sigue apostando a la vieja y deslegitimada política partidaria.
Por Norma Giarracca *El 19 y 20 de diciembre de 2001 en Buenos Aires finalizaba un ciclo de protestas que se había iniciado a comienzos de los ’90 en regiones alejadas de la gran ciudad. Esas protestas, primero silenciosas, locales, sin voces que repercutieran en el espacio público nacional, se hicieron visibles y llegaron lentamente al corazón del poder político con los cortes de las rutas de Neuquén en 1996. Recordemos que 1997 fue el año de la Carpa Blanca, la lucha por la educación pública que se transformó en un hito por donde pasaban todas las protestas del interior. Las demandas eran, básicamente, por derechos que el neoliberalismo con sello “menemista” restó a una población que, a pesar de haber pasado la ominosa dictadura, se resistía a perderlos. El derecho al trabajo, la educación pública, la salud; derechos a mantener pequeños patrimonios, ciertos niveles salariales, jubilaciones dignas se perdían con cada anuncio de “ajuste estructural”. Hubo un promedio de dos mil protestas por año en la década que va de 1992 a 2001 y en los años electorales esa cifra aumentaba. El 93 por ciento de las protestas del período no tuvieron ninguna respuesta estatal o privada; el gobierno de Menem simplemente las ignoraba.
El gobierno de la Alianza asumió con una fuerte carga de esperanzas en sus espaldas que le habían depositado los sectores medios ilusionados con un cambio de rumbo; tal vez no se sabía bien qué transformar, pero se esperaban cambios. Las benditas encuestas señalaban que no se quería salir de la Convertibilidad y tal vez eso tenía algún correlato de realidad en los sectores medios. La operación del gobierno de Menem al comienzo de su mandato, “esto o el caos”, había calado hondo y el miedo a la inflación estaba siempre presente. Pero se aspiraba a un gobierno diferente, se escucharon con atención los discursos de algunos nuevos dirigentes, como Chacho Alvarez, Graciela Fernández Meijide, la propia Elisa Carrió como figura nueva del radicalismo.
La Alianza había surgido al calor de la protesta de los ‘90, había anunciado su constitución en la Carpa Blanca; en los momentos de conformación parecía entender los sentidos de los reclamos y hasta me atrevería a decir que en la ciudad de Buenos Aires fue su resultado institucional. Por eso, su actuación provocó una gran decepción e indignación. La corrupción y la represión (tragedia repetida del radicalismo en la mayoría de sus gobiernos) caracterizaron los dos años “aliancistas”. A los pocos días de asumir se produce un hecho represivo en Corrientes, con los dos primeros de los casi 40 muertos que ese gobierno tiene en su corto mandato. Muchos de ellos en las semanas de diciembre, pero llegan hasta febrero (con la seguidilla de presidentes provisionales) y muestran el último coletazo el 26 de junio con los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán bajo el gobierno de Eduardo Duhalde. Varios murieron en la Plaza de Mayo ese fatídico jueves 20 de diciembre sin que la Casa Rosada o el Congreso se dieran cuenta del costo que significaba que un gobierno democráticamente elegido masacrara a su población. Sólo las Madres de Plaza de Mayo fueron a poner sus cuerpos frente a la represión mientras aparecía una intervención judicial que lamentablemente terminó nuevamente sin poner coto a esta vieja costumbre de matar del Estado argentino. Muchas muertes fueron de niños de 13, 14, 15 años en los saqueos desesperados de una población que no podía vislumbrar su futuro inmediato. Fueron asesinadas algunas niñas que salían con sus madres; que buscaban a sus familiares o que observaban la represión en los barrios humildes, como Romina Iturian en Paraná que tenía tan sólo 15 años.
Las rebeliones del 19 y 20, aún hoy, siete años después, son miradas de muy diversos modos. Muchos políticos involucrados en la Alianza, otros tantos analistas, intelectuales y periodistas las interpretan como un golpe palaciego con fuerte involucramiento del PJ. Para ellos, todo sucedió en las instituciones y los miles de argentinos que salieron a las calles fueron más o menos engañados por la astucia del partido del viejo caudillo. Para quienes miramos el país “desde abajo”, Buenos Aires estalló después de las miles de rebeliones de la última década del siglo y, por su carácter nacional, marcó un antes y un después en la relación del Estado con los ciudadanos. El “19 y 20” marcó un momento final de gran hartazgo de la sociedad con sus dirigentes. Se produce una fuerte deslegitimación que produjo una herida en el sistema de representación, que no está suturada. Los pasos del actual gobierno en esa dirección son poco convincentes para gran parte de la población. A mi juicio, se retomó el sistema de representación política sin revisar seriamente los últimos diez años. Sin voluntad de analizar, por ejemplo, por qué sube la abstención electoral en todas las votaciones, incluidas las últimas presidenciales. Los engaños de los gobernadores para llegar a sus puestos son mostrados por muchos documentales que recorren el mundo y nos llenan de vergüenza mientras ellos siguen allí. El sentido de las rebeliones del 19 y 20 está presente, desparramado por las asambleas del “No a la minería a cielo abierto”, por los movimientos territoriales rurales y urbanos, por los grupos que piden una constituyente social, etc.; se encuentra en muchos espacios que son verdaderos campos de experimentación política mientras el discurso oficial sigue apostando a la vieja y deslegitimada política partidaria.
* Socióloga (UBA); coautora de Tiempos de Rebelión. “Que se vayan todos”. Calles y plazas en la Argentina de 2001-2002, publicado por Antropofagia.
martes, 16 de diciembre de 2008
Evita, símbolo insoportable
Por Rubén Dri *
Durante la protesta de la Federación Agraria entrerriana comandada por el líder sojero Alfredo De Angeli, en el 25° aniversario de la reimplantación de la democracia, pintaron de negro el busto de bronce de la compañera Evita que se encuentra en la explanada de la casa de gobierno de Entre Ríos. Acción cargada de denso contenido simbólico que expresa cabalmente qué se está dirimiendo en la lucha.
El ser humano no tiene una entidad determinada, fija, lograda, como los objetos. Es constitutivamente incompleto. Nunca es lo que es, siempre es lo que no es, y esto se aplica no sólo al ser humano individual, sino también y esencialmente al colectivo. Todo grupo humano transita el camino de su propia constitución, o sea, el de su identidad, que coincide con el de su propia creación.
La identidad es una tarea y un problema. En realidad, no existe la identidad, sino el proceso de identificación, en el cual juegan un papel fundamental los símbolos que, tanto en la historia del sujeto individual como en la del sujeto colectivo, aparecen hacia atrás como arquetipos y hacia adelante como ideales.
El vocablo "símbolo" tiene su raíz en el verbo griego symbállo, cuya traducción es "echar, poner juntamente, unir", todo lo contrario de diabállo que significa "desunir, enemistar". El símbolo une lo desunido, religa lo desligado. El símbolo es religioso o, al revés, la religión es simbólica.
El ser humano tanto en su realidad individual como en la colectiva se siente fracturado, desligado, a causa de lo cual su vida no tiene sentido o, en otras palabras, no logra identidad. La construcción de su propia identidad es, al mismo tiempo, la construcción o reinterpretación de determinados símbolos. Toda construcción subjetiva es al mismo tiempo una construcción simbólica y, como los símbolos son polisémicos y en consecuencia expresan identidades diferentes, en torno de ellos siempre hay una lucha hermenéutica.
Los símbolos se reinterpretan, pero no siempre ello es posible. Ciertos símbolos, debido a determinadas experiencias, a veces traumáticas, no pueden ser reinterpretados. Es el caso de la cruz svástica. De por sí, este símbolo no significa "genocidio". Es la experiencia traumática del nazismo la que, para Occidente, le dio ese significado que torna imposible su resignificación para proyectos liberadores.
Evita es un símbolo insoportable para determinados sectores sociales que persisten en el gorilismo oligárquico que fue marcado a fuego por la Evita histórica, la del primer peronismo. Es lo que claramente mostraron las huestes del sojero De Angeli al pintar de "negro" el busto de la que fuera la "abanderada de los humildes". Precisamente los "negros" son los humildes.
Buzzi buscó desligarse de semejante gorilismo, pero en vano, pues ya había afirmado previamente que estaba con la "cara pintada", cuya finalidad era y es, como lo declaró terminantemente, "desgastar a este gobierno".
Durante la protesta de la Federación Agraria entrerriana comandada por el líder sojero Alfredo De Angeli, en el 25° aniversario de la reimplantación de la democracia, pintaron de negro el busto de bronce de la compañera Evita que se encuentra en la explanada de la casa de gobierno de Entre Ríos. Acción cargada de denso contenido simbólico que expresa cabalmente qué se está dirimiendo en la lucha.El ser humano no tiene una entidad determinada, fija, lograda, como los objetos. Es constitutivamente incompleto. Nunca es lo que es, siempre es lo que no es, y esto se aplica no sólo al ser humano individual, sino también y esencialmente al colectivo. Todo grupo humano transita el camino de su propia constitución, o sea, el de su identidad, que coincide con el de su propia creación.
La identidad es una tarea y un problema. En realidad, no existe la identidad, sino el proceso de identificación, en el cual juegan un papel fundamental los símbolos que, tanto en la historia del sujeto individual como en la del sujeto colectivo, aparecen hacia atrás como arquetipos y hacia adelante como ideales.
El vocablo "símbolo" tiene su raíz en el verbo griego symbállo, cuya traducción es "echar, poner juntamente, unir", todo lo contrario de diabállo que significa "desunir, enemistar". El símbolo une lo desunido, religa lo desligado. El símbolo es religioso o, al revés, la religión es simbólica.
El ser humano tanto en su realidad individual como en la colectiva se siente fracturado, desligado, a causa de lo cual su vida no tiene sentido o, en otras palabras, no logra identidad. La construcción de su propia identidad es, al mismo tiempo, la construcción o reinterpretación de determinados símbolos. Toda construcción subjetiva es al mismo tiempo una construcción simbólica y, como los símbolos son polisémicos y en consecuencia expresan identidades diferentes, en torno de ellos siempre hay una lucha hermenéutica.
Los símbolos se reinterpretan, pero no siempre ello es posible. Ciertos símbolos, debido a determinadas experiencias, a veces traumáticas, no pueden ser reinterpretados. Es el caso de la cruz svástica. De por sí, este símbolo no significa "genocidio". Es la experiencia traumática del nazismo la que, para Occidente, le dio ese significado que torna imposible su resignificación para proyectos liberadores.
Evita es un símbolo insoportable para determinados sectores sociales que persisten en el gorilismo oligárquico que fue marcado a fuego por la Evita histórica, la del primer peronismo. Es lo que claramente mostraron las huestes del sojero De Angeli al pintar de "negro" el busto de la que fuera la "abanderada de los humildes". Precisamente los "negros" son los humildes.
Buzzi buscó desligarse de semejante gorilismo, pero en vano, pues ya había afirmado previamente que estaba con la "cara pintada", cuya finalidad era y es, como lo declaró terminantemente, "desgastar a este gobierno".
* Filósofo, profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).
Fuente: www.pagina12.com.ar
25 años de Democracia - 5 años de Gobierno Nacional y Popular - 1 año de la Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner
■La crisis mundial que estalló hace unos meses no dejará de afectar a ningún país del mundo, y la Argentina no será la excepción; en ese sentido la Presidenta Cristina Fernández ha tomado una serie de decisiones para resguardar a nuestra economía de sus efectos, por lo cual apuesta a la inversión pública y a incentivar el consumo de un sector determinado de la Nación.
Para los militantes del campo popular las medidas no son del todo abarcativas, tiene y debe ensancharse el derrame a otros espacios, porque con estos "paquetes" antirrecesivos sólo genera y sostiene el consumo del mismo grupo que ha sido beneficiado en el último lustro. El politólogo Eduardo Rinesi advierte sobre "un neodesarrollismo módicamente redistribucionista, empeñado en favorecer el crecimiento de la actividad económica sobre la base del aumento del consumo de los sectores populares". Las consideraciones que realizan los grupos kirchneristas y los movimientos sociales no quitan el respaldo al proyecto nacional y popular, al contrario, se intensifican porque es un gobierno que está produciendo cambios revolucionarios en su estructura; pero ya es hora de que la distribución de la riqueza alcance también a las clases populares, actores directos que han hecho el sacrificio y soportado toda clase de postergaciones durante el neoliberalismo.
Se resalta que el Gobierno Nacional se encuentra otra vez jaqueado por los intereses sectoriales de los grandes productores agrícolas. Esta camarilla ruralista convocó a repudiar el año de gestión que lleva Cristina Fernández en la Casa Rosada; al cumplirse 25 años de la recuperación de la democracia no puede pasar desapercibido que critiquen con tanta liviandad y se opongan a un gobierno democrático. ¿Coincidencias de consignas o reiteración de actores? La SRA y sus aliados actuales: la nueva derecha argentina (UCR, CC, PS, MAP, CCC, PCR-PTP, PO, PST), quizás olvidaron aquella "solicitada" publicada en los diarios más importantes del país en el primer aniversario del Gobierno de las Fuerzas Armadas, donde los agrofachos justificaban y agradecían a la Dictadura conducida por el genocida Jorge Rafael Videla, resaltando: "En efecto, debemos desarmar el andamiaje creado por casi 35 años de una lenta pero sistemática estatización socializante, que en definitiva ha demostrado su fracaso al empobrecernos a todos […] Este proceso requiere el apoyo y sacrificio de todos los sectores, sacrificio que deben hacer sólo los empresarios y los obreros, sino especialmente el Estado, dando el ejemplo a través del reordenamiento presupuestario, que ya ha comenzado, la liquidación de las empresas estatales […] La Sociedad Rural Argentina reitera frente a los productores y la ciudadanía en general su apoyo a toda acción que signifique completar el proceso iniciado el 24 de marzo de 1976, para poder lograr así los fines propuestos, que en definitiva son los grandes objetivos nacionales".
No hay duda del verdadero pensamiento y la acción de estos especuladores privados: explotar a los que se hallan más abajo en la escala social; obtener la plusvalía, la mayor renta posible con la menor inversión. Ha quedado demostrado: cuando las cosechas son exitosas las ganancias son sólo para dicho sector ―porque ni siquiera "blanquean" a sus peones―; en cambio si viene mala y hay pérdidas o las condiciones climáticas son adversas para los rindes, piden el auxilio del Estado a través de subsidios que pagan todos los argentinos. Justamente la SRA aconsejaba en la década del '70 la liquidación de las empresas estatales, remate que culminó con la entrega menemista.
Para comprender este alineamiento es útil la imagen que desarrolla Raymond Aron en Democracia y totalitarismo, "el hilo de seda de la legalidad se ha roto" en beneficio del "filo de la espada". El Proceso de Reorganización Nacional instrumentó su aparato represivo desde la ilegalidad, porque "el 24 de marzo de 1976 desembarcó […] una banda de carniceros humanos que […] perpetró una de las masacres masivas más escalofriantes del siglo XX" (Eduardo Aliverti dixit), que llegó a su mayor escala de terror con la figura del "desaparecido". No operaban solos, coexistían delatores, y se sumaron desde la sociedad civil los sectores liberales, la derecha se convertía en el principal movimiento hegemónico-antagónico, enraizados como estaban en los sectores altos de la sociedad y vinculados con sectores "tradicionales" (iglesia, políticos, ejército, empresarios), pues veían en los movimientos populares y revolucionarios una crucial amenaza a sus intereses. Harían (o hicieron) cualquier cosa con tal de librarse de ellos: ya conocemos el resultado.
La militancia del campo popular entiende y defiende al Estado como un bien social, el cual debe contribuir a mejorar la calidad de vida del conjunto, y específicamente, ayudar a los más postergados en la lucha de clases. Las organizaciones políticas hacemos causa común para apuntalar el emergente Estado de bienestar, por eso se intensifica el conflicto con los voceros de la nueva derecha argentina, quienes salen a anteponer sus pretensiones electoralistas en vez de colaborar y comprometerse a consolidar un proyecto de país que le falta bastante recorrido y es perfectible en su propia marcha. Son los mismos que se han asociado para volver a desguazar al Estado; son los que durante más de 30 años vivieron de las recetas del neoliberalismo; quizás lo más desconcertante sea el discurso ejemplificador del radicalismo que, como lo señala la historia reciente, cada vez que arribaron al poder tuvieron que irse anticipadamente. Primero fue la Unión Democrática (coalición electoral de la UCR, el partido socialista, el comunista y el demócrata progresista), también reincidieron en otra Alianza (UCR y FREPASO), más que nefasta para la nación, donde el Ministro de Economía José Luis Machinea aplicó su famosa "tablita" y el Blindaje financiero que nos costó 40.000 millones de dólares; lo secundaba desde el Ministerio de Trabajo la variopinto Patricia Bullrich Luro Pueyrredón. En ese des-gobierno del presidente Fernando de la Rúa otro Ministro de Economía, Domingo Cavallo ―alto tutor de las multinacionales―, terminó de rematar a la Argentina con el megacanje de 55.000 millones de dólares. En esa crisis terminal del 20 y 21 de diciembre de 2001, con el estado de sitio decretado, murieron 33 argentinos en todo el país.
Hace unos meses desde la Mesa de Enlace, los multimedios porteños y sus socios políticos fueron capaces de afectar las condiciones socioeconómicas de los argentinos y bloquearon las rutas, violando nuestro derecho de circular libremente; no permitieron avanzar a una ambulancia y murió un paciente; quisieron impedir que pasara un auto donde iba una embarazada a punto de dar a luz; pincharon las gomas de los camiones; nos desabastecieron; derramaron millones de litros de leche; al imposibilitar el paso por días enteros, la comida que había en los camiones se pudría y hubo que tirarla ya que no era apta para el consumo; quemaron intencionalmente pastizales, llenando así de humo tóxico varias ciudades; generaron problemas de salud por respirar el humo, sobre todo en aquellas personas con dificultades respiratorias; producto también del humo hubo infinidad de choques que tuvieron como consecuencia decenas de muertes; dos mujeres bombero fallecieron, una intentando apagar las llamas de los incendios de pastizales y la otra en el hospital días después; con el voto no positivo del traidor Julio Cobos en el Congreso se amparó a estas corporaciones, pero todavía desconformes han seguido confabulando contra el Gobierno; incluso superado el lock out patronal agredieron a los actores Raúl Rizzo y Juan Palomares en Firmat (Santa Fe) por no compartir y repudiar las declaraciones del dirigente agrario Néstor Roulet: "el Ejército, la Iglesia y el campo son las tres instituciones pilares de la sociedad argentina y que a ellas debiéramos volver"; y en el transcurso de la semana pasada un chofer que repartía carne en la ciudad bonaerense de Chivilcoy fue apuñalado por un activista ruralista y en Entre Ríos dañaron monumentos con la imagen de Evita, además de los constantes y descalificadores agravios personales que recibe nuestra Presidenta de la Nación.
En síntesis, no sólo los moviliza la defensa del lucro económico sino que pretenden co-gobernar, y en esa perspectiva apuestan a todo o nada. "Que el gobierno no intervenga más en materia de retenciones significaría que el kilo de carne, que actualmente está entre 10 y 20 pesos en los 13 cortes populares, pase a costar entre 80 y 100 pesos; el kilo de fruta entre 20 y 30 pesos; la leche alrededor de 5 a 10 pesos; y el pan entre 15 y 20 el kilo", afirmó Rubén Manusovich de Fedecámaras.
En cuanto al tejido ideológico nos advierten las reflexiones de los intelectuales de Carta Abierta (Buenos Aires): "La nueva derecha viene a decir que eso no está mal y que se debe llevar a sus últimas consecuencias, disolviendo la instancia misma de la política. Es fundamentalmente destituyente: vacía a los acontecimientos de sentido, a los hechos de su historicidad, a la vida de sus memorias. Por eso, atraviesa fronteras para buscar terminologías en sus antípodas. Es una nueva derecha porque a diferencia de las antiguas derechas, no es literal con su propio legado, sino que puede recubrirse, mimética, con las consignas de la movilización popular".
Y estos abanderados del argentinismo como gozan de cierta impunidad han llegado a declarar: "Quien quiera comer lomo que lo pague a 80 pesos": De Angeli, un custodio de la mesa de los argentinos. "Nos vamos a concentrar en el Monumento a los Españoles, de ese lado estaremos nosotros y enfrente queda el Zoológico": Mario Llambías de la CRA, en referencia a los peronistas. "Hemos demostrado que se puede desabastecer": Eduardo Buzzi, de la FAA, en conferencia de prensa. "Si quieren venir, que vengan, como decía el general": el intendente de Armstrong en un acto ruralista, recordando a Galtieri. "Ya también los Albatros entenderán que son parte de la patria": 'Lilita' Carrió, en el corte de ruta de San Pedro. "Les vamos a enseñar a legislar": De Angeli de la FAA, en referencia a los legisladores nacionales. "Valdría más disolver el Congreso": Ricardo Buryaile, de la CRA, ante el envió del proyecto de retenciones al Congreso. "Cuando escucho a este tipo de intelectuales tengo ganas de vomitar": Marcelo Moreno, de Radio Mitre, después de cortar la entrevista con Nicolás Casullo.
Esta conducción mediática compuesta por Gerardo Morales, Elisa Carrió y Rubén Giustiniani, sigue objetando cada proyecto que tiende a favorecer a la mayoría del pueblo argentino. No sólo es una crítica absurda, malintencionada, maniquea, sino que encima se han asociado con los sectores más conservadores del país. Todos juntos, en una alianza oportunista, buscan producir un quiebre institucional, un golpe blando, para perjudicar las políticas sustanciales y concretas que propone el modelo nacional y popular. Alejandro Rofman, investigador del Conicet, resalta: "el objetivo real de la alianza social en marcha: consolidar un proyecto regresivo y conservador que alerte a la sociedad sobre los límites del proceso de redistribución de la riqueza".
Ya denunciamos oportunamente que la ex diputada chaqueña y líder de la Coalición Cívica ha sido funcional y condescendiente a la Dictadura Militar desde su puesto en la Justicia. Parece que una fracción del socialismo ha traicionado sus preceptos fundacionales y se "derechizó", sumándose a los intereses de las formaciones más retrógradas; y muchos radicales, que perjuraron contra el progresismo de Alfonsín, acusándolo de apátrida e izquierdizante, cuando encuadró al partido en la Internacional Socialista, se reúnen y negocian actualmente con los representantes del autoritarismo más siniestro. En consecuencia, frente a esta diáspora abierta entre los dos modelos de país que prevalece en la agenda pública, donde el contexto local no es inmune a lo que sucede en el plano nacional, los referentes del Frepam deberían explicar a la comunidad santarroseña cuáles son sus lineamientos y adhesiones ideológicas, es que gran parte de los vecinos no los votaron por el contenido del proyecto de gobierno, sino porque era la única opción ante el fascismo encarnado en Juan Carlos Tierno. Es decir, si esta fuerza coincide y apoya las bases programáticas de la nueva derecha que, en su metodología, difiere bastante poco de la violencia expresada por el ex intendente depuesto; entonces la trayectoria política de determinados funcionarios, rotulados como progresistas, será una entelequia y sus discursos se convertirán en una contradicción inexplicable.
En la teoría y la práctica política es necesario dar cauce a los disensos, a la discusión constructiva, a la tolerancia y el respeto de las posturas ideológicas. Es una condición irrenunciable para la convivencia democrática. Los conflictos se resuelven, para bien o para mal, en el mismo debate, donde funciona tanto la retórica como la dialéctica, donde se manifiesta y enaltece la conducción política.
El Gobierno ha ratificado en el Congreso su voluntad de discutir los cambios coyunturales que terminarán de encauzar al país. Mientras tanto los opositores no respetan ni siquiera la praxis política, porque no salen de la denuncia, además sus voces disonantes amonestan sin fundamento, con falacias confusas y anacrónicas. No tienen memoria, porque gran parte de ellos nos empujaron hacia la crisis más de una vez, y ahora, cuando estamos saliendo de la tormenta, sólo se "amontonan" para desestabilizar. En cambio la Presidenta de la Nación y el Congreso responden articulando una mayor Institucionalidad.
Para los militantes del campo popular las medidas no son del todo abarcativas, tiene y debe ensancharse el derrame a otros espacios, porque con estos "paquetes" antirrecesivos sólo genera y sostiene el consumo del mismo grupo que ha sido beneficiado en el último lustro. El politólogo Eduardo Rinesi advierte sobre "un neodesarrollismo módicamente redistribucionista, empeñado en favorecer el crecimiento de la actividad económica sobre la base del aumento del consumo de los sectores populares". Las consideraciones que realizan los grupos kirchneristas y los movimientos sociales no quitan el respaldo al proyecto nacional y popular, al contrario, se intensifican porque es un gobierno que está produciendo cambios revolucionarios en su estructura; pero ya es hora de que la distribución de la riqueza alcance también a las clases populares, actores directos que han hecho el sacrificio y soportado toda clase de postergaciones durante el neoliberalismo.
Se resalta que el Gobierno Nacional se encuentra otra vez jaqueado por los intereses sectoriales de los grandes productores agrícolas. Esta camarilla ruralista convocó a repudiar el año de gestión que lleva Cristina Fernández en la Casa Rosada; al cumplirse 25 años de la recuperación de la democracia no puede pasar desapercibido que critiquen con tanta liviandad y se opongan a un gobierno democrático. ¿Coincidencias de consignas o reiteración de actores? La SRA y sus aliados actuales: la nueva derecha argentina (UCR, CC, PS, MAP, CCC, PCR-PTP, PO, PST), quizás olvidaron aquella "solicitada" publicada en los diarios más importantes del país en el primer aniversario del Gobierno de las Fuerzas Armadas, donde los agrofachos justificaban y agradecían a la Dictadura conducida por el genocida Jorge Rafael Videla, resaltando: "En efecto, debemos desarmar el andamiaje creado por casi 35 años de una lenta pero sistemática estatización socializante, que en definitiva ha demostrado su fracaso al empobrecernos a todos […] Este proceso requiere el apoyo y sacrificio de todos los sectores, sacrificio que deben hacer sólo los empresarios y los obreros, sino especialmente el Estado, dando el ejemplo a través del reordenamiento presupuestario, que ya ha comenzado, la liquidación de las empresas estatales […] La Sociedad Rural Argentina reitera frente a los productores y la ciudadanía en general su apoyo a toda acción que signifique completar el proceso iniciado el 24 de marzo de 1976, para poder lograr así los fines propuestos, que en definitiva son los grandes objetivos nacionales".
No hay duda del verdadero pensamiento y la acción de estos especuladores privados: explotar a los que se hallan más abajo en la escala social; obtener la plusvalía, la mayor renta posible con la menor inversión. Ha quedado demostrado: cuando las cosechas son exitosas las ganancias son sólo para dicho sector ―porque ni siquiera "blanquean" a sus peones―; en cambio si viene mala y hay pérdidas o las condiciones climáticas son adversas para los rindes, piden el auxilio del Estado a través de subsidios que pagan todos los argentinos. Justamente la SRA aconsejaba en la década del '70 la liquidación de las empresas estatales, remate que culminó con la entrega menemista.
Para comprender este alineamiento es útil la imagen que desarrolla Raymond Aron en Democracia y totalitarismo, "el hilo de seda de la legalidad se ha roto" en beneficio del "filo de la espada". El Proceso de Reorganización Nacional instrumentó su aparato represivo desde la ilegalidad, porque "el 24 de marzo de 1976 desembarcó […] una banda de carniceros humanos que […] perpetró una de las masacres masivas más escalofriantes del siglo XX" (Eduardo Aliverti dixit), que llegó a su mayor escala de terror con la figura del "desaparecido". No operaban solos, coexistían delatores, y se sumaron desde la sociedad civil los sectores liberales, la derecha se convertía en el principal movimiento hegemónico-antagónico, enraizados como estaban en los sectores altos de la sociedad y vinculados con sectores "tradicionales" (iglesia, políticos, ejército, empresarios), pues veían en los movimientos populares y revolucionarios una crucial amenaza a sus intereses. Harían (o hicieron) cualquier cosa con tal de librarse de ellos: ya conocemos el resultado.
La militancia del campo popular entiende y defiende al Estado como un bien social, el cual debe contribuir a mejorar la calidad de vida del conjunto, y específicamente, ayudar a los más postergados en la lucha de clases. Las organizaciones políticas hacemos causa común para apuntalar el emergente Estado de bienestar, por eso se intensifica el conflicto con los voceros de la nueva derecha argentina, quienes salen a anteponer sus pretensiones electoralistas en vez de colaborar y comprometerse a consolidar un proyecto de país que le falta bastante recorrido y es perfectible en su propia marcha. Son los mismos que se han asociado para volver a desguazar al Estado; son los que durante más de 30 años vivieron de las recetas del neoliberalismo; quizás lo más desconcertante sea el discurso ejemplificador del radicalismo que, como lo señala la historia reciente, cada vez que arribaron al poder tuvieron que irse anticipadamente. Primero fue la Unión Democrática (coalición electoral de la UCR, el partido socialista, el comunista y el demócrata progresista), también reincidieron en otra Alianza (UCR y FREPASO), más que nefasta para la nación, donde el Ministro de Economía José Luis Machinea aplicó su famosa "tablita" y el Blindaje financiero que nos costó 40.000 millones de dólares; lo secundaba desde el Ministerio de Trabajo la variopinto Patricia Bullrich Luro Pueyrredón. En ese des-gobierno del presidente Fernando de la Rúa otro Ministro de Economía, Domingo Cavallo ―alto tutor de las multinacionales―, terminó de rematar a la Argentina con el megacanje de 55.000 millones de dólares. En esa crisis terminal del 20 y 21 de diciembre de 2001, con el estado de sitio decretado, murieron 33 argentinos en todo el país.
Hace unos meses desde la Mesa de Enlace, los multimedios porteños y sus socios políticos fueron capaces de afectar las condiciones socioeconómicas de los argentinos y bloquearon las rutas, violando nuestro derecho de circular libremente; no permitieron avanzar a una ambulancia y murió un paciente; quisieron impedir que pasara un auto donde iba una embarazada a punto de dar a luz; pincharon las gomas de los camiones; nos desabastecieron; derramaron millones de litros de leche; al imposibilitar el paso por días enteros, la comida que había en los camiones se pudría y hubo que tirarla ya que no era apta para el consumo; quemaron intencionalmente pastizales, llenando así de humo tóxico varias ciudades; generaron problemas de salud por respirar el humo, sobre todo en aquellas personas con dificultades respiratorias; producto también del humo hubo infinidad de choques que tuvieron como consecuencia decenas de muertes; dos mujeres bombero fallecieron, una intentando apagar las llamas de los incendios de pastizales y la otra en el hospital días después; con el voto no positivo del traidor Julio Cobos en el Congreso se amparó a estas corporaciones, pero todavía desconformes han seguido confabulando contra el Gobierno; incluso superado el lock out patronal agredieron a los actores Raúl Rizzo y Juan Palomares en Firmat (Santa Fe) por no compartir y repudiar las declaraciones del dirigente agrario Néstor Roulet: "el Ejército, la Iglesia y el campo son las tres instituciones pilares de la sociedad argentina y que a ellas debiéramos volver"; y en el transcurso de la semana pasada un chofer que repartía carne en la ciudad bonaerense de Chivilcoy fue apuñalado por un activista ruralista y en Entre Ríos dañaron monumentos con la imagen de Evita, además de los constantes y descalificadores agravios personales que recibe nuestra Presidenta de la Nación.
En síntesis, no sólo los moviliza la defensa del lucro económico sino que pretenden co-gobernar, y en esa perspectiva apuestan a todo o nada. "Que el gobierno no intervenga más en materia de retenciones significaría que el kilo de carne, que actualmente está entre 10 y 20 pesos en los 13 cortes populares, pase a costar entre 80 y 100 pesos; el kilo de fruta entre 20 y 30 pesos; la leche alrededor de 5 a 10 pesos; y el pan entre 15 y 20 el kilo", afirmó Rubén Manusovich de Fedecámaras.
En cuanto al tejido ideológico nos advierten las reflexiones de los intelectuales de Carta Abierta (Buenos Aires): "La nueva derecha viene a decir que eso no está mal y que se debe llevar a sus últimas consecuencias, disolviendo la instancia misma de la política. Es fundamentalmente destituyente: vacía a los acontecimientos de sentido, a los hechos de su historicidad, a la vida de sus memorias. Por eso, atraviesa fronteras para buscar terminologías en sus antípodas. Es una nueva derecha porque a diferencia de las antiguas derechas, no es literal con su propio legado, sino que puede recubrirse, mimética, con las consignas de la movilización popular".
Y estos abanderados del argentinismo como gozan de cierta impunidad han llegado a declarar: "Quien quiera comer lomo que lo pague a 80 pesos": De Angeli, un custodio de la mesa de los argentinos. "Nos vamos a concentrar en el Monumento a los Españoles, de ese lado estaremos nosotros y enfrente queda el Zoológico": Mario Llambías de la CRA, en referencia a los peronistas. "Hemos demostrado que se puede desabastecer": Eduardo Buzzi, de la FAA, en conferencia de prensa. "Si quieren venir, que vengan, como decía el general": el intendente de Armstrong en un acto ruralista, recordando a Galtieri. "Ya también los Albatros entenderán que son parte de la patria": 'Lilita' Carrió, en el corte de ruta de San Pedro. "Les vamos a enseñar a legislar": De Angeli de la FAA, en referencia a los legisladores nacionales. "Valdría más disolver el Congreso": Ricardo Buryaile, de la CRA, ante el envió del proyecto de retenciones al Congreso. "Cuando escucho a este tipo de intelectuales tengo ganas de vomitar": Marcelo Moreno, de Radio Mitre, después de cortar la entrevista con Nicolás Casullo.
Esta conducción mediática compuesta por Gerardo Morales, Elisa Carrió y Rubén Giustiniani, sigue objetando cada proyecto que tiende a favorecer a la mayoría del pueblo argentino. No sólo es una crítica absurda, malintencionada, maniquea, sino que encima se han asociado con los sectores más conservadores del país. Todos juntos, en una alianza oportunista, buscan producir un quiebre institucional, un golpe blando, para perjudicar las políticas sustanciales y concretas que propone el modelo nacional y popular. Alejandro Rofman, investigador del Conicet, resalta: "el objetivo real de la alianza social en marcha: consolidar un proyecto regresivo y conservador que alerte a la sociedad sobre los límites del proceso de redistribución de la riqueza".
Ya denunciamos oportunamente que la ex diputada chaqueña y líder de la Coalición Cívica ha sido funcional y condescendiente a la Dictadura Militar desde su puesto en la Justicia. Parece que una fracción del socialismo ha traicionado sus preceptos fundacionales y se "derechizó", sumándose a los intereses de las formaciones más retrógradas; y muchos radicales, que perjuraron contra el progresismo de Alfonsín, acusándolo de apátrida e izquierdizante, cuando encuadró al partido en la Internacional Socialista, se reúnen y negocian actualmente con los representantes del autoritarismo más siniestro. En consecuencia, frente a esta diáspora abierta entre los dos modelos de país que prevalece en la agenda pública, donde el contexto local no es inmune a lo que sucede en el plano nacional, los referentes del Frepam deberían explicar a la comunidad santarroseña cuáles son sus lineamientos y adhesiones ideológicas, es que gran parte de los vecinos no los votaron por el contenido del proyecto de gobierno, sino porque era la única opción ante el fascismo encarnado en Juan Carlos Tierno. Es decir, si esta fuerza coincide y apoya las bases programáticas de la nueva derecha que, en su metodología, difiere bastante poco de la violencia expresada por el ex intendente depuesto; entonces la trayectoria política de determinados funcionarios, rotulados como progresistas, será una entelequia y sus discursos se convertirán en una contradicción inexplicable.
En la teoría y la práctica política es necesario dar cauce a los disensos, a la discusión constructiva, a la tolerancia y el respeto de las posturas ideológicas. Es una condición irrenunciable para la convivencia democrática. Los conflictos se resuelven, para bien o para mal, en el mismo debate, donde funciona tanto la retórica como la dialéctica, donde se manifiesta y enaltece la conducción política.
El Gobierno ha ratificado en el Congreso su voluntad de discutir los cambios coyunturales que terminarán de encauzar al país. Mientras tanto los opositores no respetan ni siquiera la praxis política, porque no salen de la denuncia, además sus voces disonantes amonestan sin fundamento, con falacias confusas y anacrónicas. No tienen memoria, porque gran parte de ellos nos empujaron hacia la crisis más de una vez, y ahora, cuando estamos saliendo de la tormenta, sólo se "amontonan" para desestabilizar. En cambio la Presidenta de la Nación y el Congreso responden articulando una mayor Institucionalidad.
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Frente Barrial Peronista Oscar “Petete” Juárez ― Frente Barrial “19 de Diciembre” ― Corriente Martín Fierro (Gral. Pico) ― Identidad Peronista ― Militantes Intransigentes ― Movimiento Evita (La Pampa) ― Peronismo Militante ― Sindicato Empleadas Domésticas (Gral. Pico)
Megafón
Por Alicia Bello
Diputada de la Ciudad de Buenos Aires
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Cuando hace 2 años, fundamos Identidad Popular, nuestra decisión fue adherir al proyecto nacional que encarnaba en ese momento el compañero presidente Néstor Kirchner.
Estos dos años no fueron sencillos. Para nosotros, peronistas en las buenas y en las malas, la pelea contra los sectores antinacionales y anti populares, nunca ha sido fácil.
El año 2007 lo comenzamos con la campaña para elegir el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y continuamos con la elección para consolidar el rumbo iniciado en el 2003, esta vez eligiendo a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Por una mala lectura política, en la elección de la Ciudad de Buenos Aires dividimos el voto popular y progresista y fuimos lamentablemente derrotados por el candidato de la derecha. En octubre, el pueblo en su inmensa mayoría decidió continuar el camino para consolidar la recuperación nacional y garantizar una mejor distribución de la riqueza, eligiendo a la compañera Cristina Fernández de Kirchner como ejecutora de ese proyecto.
Desde que asumió la compañera presidenta, enfrentó en todo este año, una oposición política caracterizada con comportamientos antidemocráticos, destituyentes y desconocedores de la voluntad popular; y dirigentes de asociaciones rurales que usando medidas de fuerza con el sólo afán de generar inestabilidad económica y desgastar a este gobierno, estaban yendo en contra incluso de los intereses de los asociados que dicen representar.
Ante cada medida que toma nuestro gobierno nacional, ciertamente reformas estructurales que poco a poco van poniendo las cosas en su lugar, hay un elenco estable de pitonisas, políticos amnésicos y seudo dirigentes-empresarios que como todo escenario político tienen un estudio de televisión y un periodista independiente, no de la política, sino de los intereses populares.
Ya que nos referimos a los periodistas independientes? Es a los grandes medios de comunicación, pretendidos reemplazantes de los partidos políticos, a quienes habrá que regular y democratizar a través de una nueva ley de radiodifusión que derogue la sancionada por la última dictadura. Creemos firmemente en la importancia de los medios de comunicación como difusión y defensa de un proyecto de Nación, que fue desaparecido desde los '70. Tanto los medios escritos, como audiovisuales e internet, tienen que estar al servicio y al alcance de los sectores populares, no sólo como receptores sino como emisores para defensa de la cultura e identidad nacional.
Simultáneamente con nuestra fundación, acompañamos la política nacional y distrital con un correo electrónico de noticias, opinión y propuestas que reciben 120.000 suscriptores. Desde el mismo momento, fuimos preparando lentamente Megafón, la página de nuestra revista virtual: www.megafon.com.ar
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