jueves, 24 de marzo de 2011

30.000 Gritos


“Algunas personas piensan que de las cosas malas y tristes es mejor olvidarse. Otras personas creemos que recordar es bueno; que hay cosas malas y tristes que no van a volver a suceder precisamente por eso, porque nos acordamos de ellas, porque no las echamos fuera de nuestra memoria.”

Así comienza “El Golpe”, fascículo en el que Graciela Montes se propone explicar a las nuevas generaciones, con un lenguaje ameno y didáctico qué fue el Golpe Cívico-Militar del 24 de marzo de 1976. Está dividido en capítulos que descubren el mecanismo de funcionamiento de la dictadura, los secuestros, los campos clandestinos de detención, la censura, el descalabro económico, el rol de la sociedad en ese momento, la lucha de las madres y abuelas de Plaza de Mayo.

El 31 de julio de 1974 el militante y abogado Rodolfo Ortega Peña fue acribillado por la Alianza Anticomunista Argentina a plena luz del día y en plena avenida 9 de Julio. Fue la primera víctima de la Triple A. De ahí en adelante recrudecerían los enfrentamientos hasta llegar al 24 de marzo de 1976. Han pasado 35 años del último golpe militar y todavía quedan preguntas sin responder. El pacto de silencio rige la conducta de cada uno de los inmisericordes genocidas. Néstor Kirchner no sólo ordenó descolgar de las paredes de la ex ESMA los cuadros de los presidentes de facto, sino que hizo de los Derechos Humanos una política de Estado. Una política que ha sido reivindicada en los Organismos Internacionales más importantes y, ahora, sirve como línea de acción a Uruguay, a Brasil.

Estas reflexiones para rememorar y resignificar a los compañeros que lucharon por un país mejor, por un país libre de dictadores, y, especialmente, a los 30.000 desaparecidos.
Aún hoy falta encontrar a 400 hijos/hijas de desaparecidos, y tanto las Abuelas como las Madres de Plaza de Mayo no cejan en ese empeño, no ceden a la desesperanza, sino que son una de las muestras más importante de la resistencia y la perseverancia donde muchos dirigentes y periodistas se han vendido por cuatro monedas.

Por eso las Abuelas han sido condecoradas por su alto ejemplo en la UNESCO con el Premio de Fomento de la Paz Félix Houphouët-Boigny. Recordemos que en su página virtual señalan: “Trabajamos por nuestros nietos ―hoy hombres y mujeres―, por nuestros bisnietos ―que también ven violado su derecho a la identidad―, y por todos los niños de las futuras generaciones, para preservar sus raíces y su historia, pilares fundamentales de toda identidad.” Y entre esos hijos y nietos se encuentran Felipe y Marcela Noble Herrera, que gracias al poder y la argucia de abogados y ex jueces (comprados) han dilatado 10 años saber la verdad, saber su verdadera identidad, saber si son o no hijos de padres desaparecidos. Pero la Justicia que, lamentablemente, sigue prendada y ocupada por colaboradores del Proceso de Reorganización Nacional, tiene sus puntos de fuga, es decir, donde funciona la Constitución Nacional y el Código Penal, y ha ordenado que los herederos del monopolio Clarín se hagan al fin las pruebas genéticas, y con los ADN determinar su identidad.

Sabemos que muchos se han cambiado de bando según las conveniencias y las cuentas bancarias, por ejemplo el ex Juez Federal Gabriel Cavallo, o el periodista Jorge Lanata, quien llegó a decir en su programa de cable que ya lo tenían harto con la dictadura. Hace tiempo Lanata junto a otros periodistas y dirigentes empezaron a mutar las buenas costumbres (entiéndase: ética y respeto), dilapidando su capital simbólico, su profesionalidad, para convertirse en voceros del Grupo Clarín, que las investigaciones prueban que han sido socios de Videla, Massera y Agosti.

Es necesario repudiar a los oportunistas, por ejemplo a Mauricio Macri, Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no por las alusiones constantes a favor de la represión de los conflictos sociales, ni tampoco por haber nombrado como Ministro de Educación a Abel Posse, un defensor y adulador de los genocidas, sino porque es un desvergonzado y un impúdico que ha ofendido cada vez que pudo a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. Encima el sábado pasado, en el Salón del Libro de París, tenía previsto en su agenda asistir al panel “La huella de la dictadura en la literatura argentina”, del que participaron los escritores Graciela Aráoz, Elsa Osorio y Pablo de Santis. Por suerte, desistió.
Pero, sí, Mauricio, el líder del PRO, que reivindicó a Cacciatore, quien fuera Intendente de Buenos Aires durante la dictadura, y que, además, es confeso admirador de Menem ―que indultó a los represores―, y afirmó en un almuerzo con la diva Mirtha Legrand: “Carlos Menem fue un reconstructor del país”; iba a estar ahí, sonriente, para la foto. Macri que declaró en una conferencia de prensa: “¿Por qué siempre ponemos el eje en los militares? Acá hubo dos lados. El terrorismo y el terrorismo de Estado.” La vieja y caduca teoría de los dos demonios.

Ante el cinismo de Macri, de Magnetto, de Ernestina Herrera de Noble y sus colaboradores, hay que duplicar el esfuerzo y el ímpetu para cumplir con los objetivos. Por eso en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justica decimos presente para que los 30.000 desaparecidos estén presentes. Y, en consecuencia, en el predio del Centro Recreativo Don Tomás se inaugura el Monumento a la Memoria, obra creada por el artista plástico Raúl Fernández Olivi y el arquitecto Miguel García, que contiene en unas placas los nombres de los pampeanos desaparecidos.

Fernández Olivi nos explica su significado: “Se trata de una arquiescultura en homenaje a las víctimas de la última dictadura militar, que intenta manifestar los sueños y proyectos que quedaron truncos con la desaparición y muerte de tantas personas. La idea de fuente, de agua que circula, que se eleva y cae, representa simbólicamente el constante fluir de ideas, de compromiso, de acción y de lucha.”

martes, 22 de marzo de 2011

Apuntes N° 2

Mañana en los kioskos

Sobre la cobardía dirigencial


Los cuadros dirigenciales del Modelo Chubut no sólo ensuciaron la política en las elecciones del pasado 20 de marzo, sino a la democracia misma, al perjudicar, con la connivencia del gobierno del Chubut y del Tribunal Electoral, el acceso a la información del escrutinio en tiempo real; generando suspicacias y desconfianza en su transparencia.

La arrogancia de los iluminados atenta contra los proyectos colectivos. Las decisiones anómalas y oscurantistas perjudican siempre a las grandes mayorías. Ha quedado claro con este acto eleccionario que ciertos referentes partidarios están más preocupados en sus aspiraciones personales, en conservar las relaciones y los negocios con el establishment. Los políticos que pierden la brújula debido a sus ambiciones particulares lo primero que hacen es inmolar a sus militantes, y después defraudar al pueblo.

El ser humano es un animal de costumbres y aprende en cada acción. Y la lección de este domingo es, o debería ser, ejemplar; porque la conducta política democrática nos había ilustrado con casos representados por mesiánicos (Adolfo Rodríguez Saá, Lilita Carrió), traidores (Carlos Menem, Julio Cobos), tibios (Fernando de la Rúa), cínicos (Eduardo Duhalde, Pino Solanas), ahora se sumaron los cobardes (Mario Das Neves, Martín Buzzi).

El destino de la política se define en el temple del conductor y en la plataforma que se le "oferta" al electorado y, es innegable, por los votos que se cosechan, lo cual legitima la propuesta. Los dirigentes deben estar preparados para el triunfo o la derrota, de ahí su grandeza o su miserablidad. El gobernador de Chubut ha dado muestras de debilidad, y con sus equipos técnicos armaron todo un cerrojo informativo para controlar los guarismos.

Los cobardes temen a la derrota. Los grandes relatos dan cuenta que los hombres han ido a la lucha a probarse, convencidos de sus ideales y de sus sueños. Muchos fueron derrotados, pero su hidalguía y dignidad quedó resignificada en la historia.
Mario Das Neves tuvo miedo de perder y montó un operativo que deshonró y mancilló a la política y a la democracia. En la otra vereda se sitúan las verdades ejemplares, las de los que llevan adelante los procesos de cambio y transformación. Por eso Néstor Kirchner sigue siendo el mejor de las últimas décadas, porque vencido en las elecciones a mediados del 2009 renunció a la conducción del PJ, pero no abandonó sus convicciones ni sus objetivos. A los cobardes el pueblo los esquiva, a los hombres ecuánimes, a los líderes, el mismo pueblo los reclama y los "empodera".

Perón señaló que la organización vence al tiempo, en consecuencia la militancia esperó a que Kirchner se recuperara y lo acompañó otra vez para realizar las grandes cosas: concretar la grandeza de la Patria. SDM (Publicado en Tiempo Argentino)

sábado, 19 de marzo de 2011

A bancarsela los conversos

El periodismo canalla ante cualquier indicio va a arremeter contra el Proyecto Nacional y Popular, con el objetivo primordial de seguir desgastando la figura presidencial y de generar discordia entre las diferentes expresiones políticas, sociales, gremiales e ideológicas que se alinean bajo la conducción de Cristina Fernández de Kirchner.
Al periodismo canalla no le importa mentir, tergiversar o engañar a sus lectores. El periodismo canalla defiende a sus patrones porque cuida el negocio que le da la tajada para seguir viviendo como en la década del '90. Al periodismo canalla no le importa un bledo la verdad, sino los montajes que distorsionan la realidad que, justamente, no es la que quisieran ver representada. Un simulacro de realidad que construyeron durante mucho tiempo y que expendían como pan caliente. Hoy Clarín y La Nación venden menos diarios, porque los ciudadanos se cansaron que les ofrecieran carne podrida.
Y como en estas semanas tuvieron varios fallos adversos de la Justicia necesitaban desviar la atención de Fibertel, de las cuentas bancarias de dos de sus ejecutivos (Aranda y Pagliaro, que estafaron a los jubilados) y, quizás, la más importante, es que Felipe y Marcela Noble Herrera van a tener que hacerse la prueba de ADN. Por eso les vino como anillo al dedo fustigar a Hugo Moyano y, en consecuencia, a la dirigencia gremial, para desvirtuar la solidez de la organización obrera y atenuar o modificar el horizonte de expectativa de que un trabajador llegue al poder.
Y la pulcra Suiza que -mucha pureza no tiene- posee uno de los sistemas bancarios más férreos para proteger cuentas (hasta de los nazis y de Menem), a través de un exhorto para investigar al titular de Covelia -una empresa de recolección de residuos- metió la punzada para que se armara una operación que no sólo involucra a Clarín, Perfil, CN5 e Infobae, sino hasta la ex embajadora suiza en la Argentina, Carla del Ponte, amiga (que casualidad) de un abogado del monopolio mediático.
El compañero Nicolás Badillo posteó: "Muchos periodistas hablan de "presiones", "persecución" y enseguida ponen en el tapete el tema de la libertad de expresión. Ahora: ¿Cómo llaman a la operación periodística/judicial del diario Perfil y Clarín en el tema Moyano? ¿No hay debate de eso, no? ¿No se juntan para este tipo de cosas, no?"
Contundente la reflexión para con los que revisten en la fuerza del periodismo canalla como, también, en las oficialistas e, incluso, para aquellos que miran de reojo al sindicalismo, pretendiendo colocar en ese lugar a tipos con otra piel y modales. Los gremios son de los laburantes, hombres curtidos y luchadores que han sido perseguidos y ninguneados; y si los peronistas y los que integran el Proyecto Nacional y Popular no comprenden el significado que tiene ésto, es hora de que se acerquen a los gremios y  estudien su rica e intensa historia. Para desamaestrar a los propios, a los que andan con vueltas y pruritos respecto a los trabajadores, los invitamos a leer los programas de La Falda, Huerta Grande y la del 1 de Mayo de 1968, con las propuestas de la CGTA (la CGT de los Argentinos).
Los dirigentes gremiales tienen todo el derecho de disputar espacios de poder, de exigirlos, y mucho más los que vienen de la lucha contra el neoliberalismo. Es más, es necesario una depuración de los conversos que facturaron durante el menemato y hoy se acomodan en el Proyecto Nacional y Popular por la contundencia de las encuestas.
Vamos, compañeros, basta de hipocresía, estamos en medio de una discusión ideológica, donde se define tanto la Tendencia política así como los destinos del país y, en consecuencia, nuestra pertenencia a la Patria Grande.
Consideramos que se terminó la medida del pensamiento "Sofovich/Tinelli", acá se discute política, por lo tanto se va hasta los tuétanos, así como fueron los cumpas de la década del '60 y del '70, y los compañeros desaparecidos. Basta de pragmatismo, nos llenaron las bolas los que citan a Rodolfo Walsh y después alivianan la pluma en la escritura.
El MTA, la CTA y los piqueteros enfrentaron a los aparatos represivos financiados por el capitalismo; y sí, somos cabecitas negras, somos el aluvión zoológico y vamos por el poder. ¿Cuál es el problema? o se pretende tener falsos inmaculados como el Pro o la izquierda testimonial o el patético Pino? En las listas tienen y deben ir "trabajadores".
Hay una trama de intereses que se mezclan, poder, negocios y, fundamentalmente, política. Es una estupidez desconocer la importancia que ha tenido y tiene Tiempo Argentino en muchas de las investigaciones que se han dado a conocer en estos tiempos. Han sido mucho más eficaces que la parsimonia de diarios que tienen años en el mercado. Plantear errores en TA por algunas metáforas cuando Clarín, La Nacion, Perfil directamente miente, es una lectura pertinaz.
Hay que abrir los ojos y no dejarse engañar por los cantos de sirena. La CGT está firme con el Proyecto Nacional y Popular, y si algunos no se bancan que les digan o endilguen verdades, deben (o deberían) empezar a reconocer que cuando se dio la resistencia al neoliberalismo estaban en las trincheras capitalistas, no en las populares y nacionales, no en la que se recibían los palos, sino que estaban viajando a Miami gracias al "1 a 1". Entonces, si los gremios con sus descamisados avanzan y conquistan espacios de poder, a bancarsela, conversos. SDM

jueves, 3 de marzo de 2011

¿En qué momento se ha jodido Vargas Llosa?

La Feria Internacional del Libro siempre ha sido inaugurada con la conferencia de algún escritor argentino. Van con esta edición inminente, 37; y este año los organizadores decidieron invitar al último Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Y esto fue objetado a través de una carta por el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González; dejando bien en claro que su observación no comprendía la literatura del peruano, sino al alineamiento político y a las posibles declaraciones desentonadas respecto a la Argentina, a sabiendas de lo que viene repitiendo cada vez que tiene la posibilidad, al igual que su hijo Álvaro. No hace mucho tiempo montaron un show para la sociedad espectacular, o sea, para los patrones de la industria cultural transnacional, en Venezuela, aludiendo una persecución.

Varios escritores e intelectuales han acompañado los planteos de Horacio González, incluso la presidenta, Cristina Fernández, le ha pedido que retirara la carta, considerando que las corporaciones informativas sobreactuarían la diatriba, coronándola como otro ataque a la libertad de expresión, a la libre circulación de las ideas. En consecuencia, la reacción no se hizo esperar y la noticia saturó las radios, canales, páginas virtuales y periódicos de los monopolios multimediáticos.

Vargas Llosa es un gran escritor de ficciones y un pésimo opinador en política, tuvo la pretensión ser presidente del Perú y fue derrotado por un don nadie como Fujimori. Es un liberal conservador que avala las políticas más retrógradas que diagrama el Fondo Monetario Internacional y responde sin chistar al perimido Consenso de Washington. Se ha dedicado a demonizar a los gobiernos latinoamericanos, a los que responden al foro de Sao Paulo, sindicados como populistas, izquierdistas, clientelistas, y demás “istas” que se nos ocurran.

Es interesante plantearse cómo se acomoda a conveniencia el debate, si es que lo hay, por lo menos en lo que respecta a los intelectuales de derecha, pues, no han mostrado más luces que la de Marcos Aguinis —que asoció a los niños en un acto en la Casa Rosada con las fuerzas juveniles hitlerianas—; aunque también revisten en ese grupo, Beatriz Sarlo, Santiago Kovadloff, Abel Posse, el ex Ministro de Educación de Mauricio Macri, que asumió y tuvo que demitir de inmediato por el tenor de sus declaraciones y el rechazo que generó su defensa de los genocidas.

La política y la cultura siempre han estado relacionadas, desde los mismos griegos, sus fundadores racionales, sino recordemos qué pasó con el filósofo Sócrates, fue condenado a muerte porque su pensamiento atentaba contra la Polis.

Para la vieja ortodoxia, que ha dominado casi estos 200 años el campo cultural argentino, sólo es aceptable la “opinión” cuando se refrenda su discurso, cuando se le rinde pleitesía y se depende de sus fundamentos de clase, del abolengo, en definitiva, se remite obediencia a la tradición instaurada por sus familias e intereses. Cuando los obreros, los trabajadores, los estudiantes o los dirigentes heterodoxos se manifiestan en términos políticos, sólo son bárbaros y vándalos que violentan las instituciones.

Cualquier refrito o insulto en la boca de sus voceros es palabra legitimada, como los exabruptos de algunos conductores de la “tv basura”; y si existe respuesta o devolución a las imprecaciones de los restauradores se está atropellando o quebrantando la república.

“Todo es política”, sentenció Mangabeira Unger, Ministro de Asuntos Estratégicos del ex presidente Lula da Silva; y eso representa una declaración de principios para incentivar la participación de la ciudadanía, de hacerse cargo de la cosa pública.

Entonces, ese conflicto, ese enfrentamiento entre dos tomas de posición —una liberal y la otra populista— es interesante dentro del contexto del debate constructivo. Esa puesta en escena nos permitiría reflexionar respecto de la coyuntura de los países que padecieron las políticas del neoliberalismo y los que hoy son encaminados por proyectos nacionales y populares y, además, corroborar el estado poético de la política o lo político consustanciado en la poética. Ya que la escritura (como inscripción cultural) actúa siempre a modo de proyección, los discursos refractados han sido los discursos pensados y sentidos entre la gente, la gente del común (el vecino). Sólo la conjunción de factores de lucha y militancia han permitido, a veces, que en el seno de sociedades capitalistas la cultura dejase de transmitir el discurso de las clases dominantes y se pudiese pensar, representar y escribir la historia del estado de emergencia de los vencidos que, ahora, aunque algunos no quieran aceptarlo, están conduciendo los cambios, las grandes transformaciones.

Que hable Vargas Llosa, que diga lo que tenga que decir, el enunciado es conclusivo, después de su actuación todos podemos responderle; pero más que palabras, más que conceptos, lo más contundente para los hipócritas del mercado de valores de la economía concentrada sería “ilustrarlos” con la contundencia de los hechos, de los procesos de liberación, y la nueva realidad de la Patria Grande. JG

viernes, 25 de febrero de 2011

Una política pública nacional y popular en materia de seguridad humana


por Eduardo Luis Aguirre*

La edición del pasado 16 de diciembre del diario Página 12 daba cuenta de la creación del flamante Ministerio de Seguridad de la Nación y recogía impresiones de primera mano: “Un fuerte abrazo de la presidenta Cristina Fernández con Nilda Garré selló la asunción de la primera ministra de Seguridad del kirchnerismo”. Las cámaras y micrófonos acosaron a la mujer que estará al frente de uno de los temas más calientes de la agenda política. “Somos garantistas y eso significa también que el derecho a la seguridad es un derecho que se les debe garantizar a todos los ciudadanos”, repitió apenas terminó la ceremonia de asunción en la Casa Rosada. Confirmó que la fiscal Cristina Caamaño, la encargada de investigar el asesinato de Mariano Ferreyra, será su secretaria de Seguridad, es decir la responsable del control directo de la Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. “La represión no es el recurso para la solución de los conflictos que se presentan en las sociedades”, advirtió Garré a modo de sentencia.
El sitio web del ILSED (Instituto Latinoamericano para la Seguridad Democrática), reivindicaba su rol de organización asesora del Gobierno Nacional en materia de políticas públicas de seguridad, y una euforia razonable, esperanzada, ganaba a organizaciones sociales y de DDHH, académicos y militantes, frente a lo que significaba una definición macropolítica sin precedentes en la Argentina.
El desafío actual del Gobierno Nacional y Popular es articular una estrategia holística y unitaria en materia político criminal, reivindicando el rol de los expertos y demarcando con precisión las incumbencias de los operadores del sistema, para aventar interesadas confusiones en las que a diario intenta hacernos caer el pensamiento conservador argentino, siempre proclive a echar mano al insumo regresivo de la “inseguridad” para afectar la gobernabilidad de las instituciones republicanas.
En primer lugar, es necesario dejar atrás todos y cada uno de los fallidos intentos por “negociar” cualquier tipo de autonomización de las policías. Los hechos recientes demuestran que el formato ideológico y las prácticas corporativas de una policía que no se acerca en modo alguno a un organismo de proximidades, sino que se comporta como una fuerza de ocupación, así parecen certificarlo.
El Poder Judicial, por otra parte, ha producido una importante renovación en los últimos años a partir de los pronunciamientos de una Corte Suprema de inédito prestigio. Pero sigue siendo el único poder no elegido por el pueblo. Por ende, la aporía de un neodecisionismo judicial o “gobierno de los jueces”, no aparece como un debate prioritario en el horizonte de las más urgentes preocupaciones gubernamentales, lo que resulta, obvio es remarcarlo, de toda lógica. Pero, en cualquier caso, es necesario recordar que la función de la agencia judicial no es proveer a la seguridad de los ciudadanos, sino, por el contrario, contener el poder punitivo del Estado para saldar definitivamente la tensión existente entre el estado de Policía y el Estado Constitucional de Derecho. O sea, un Estado garantista. No se puede, vale aclararlo otra vez, “no ser garantista”, porque ser garantista significa, fundamentalmente, acatar el paradigma de la Constitución y no serlo implica, lisa y llanamente, incumplir con el Programa de la Carta Magna argentina.
Lo que sí comparten la agencia judicial y el Poder Ejecutivo, es la obligación impostergable de acertar en el diagnóstico en materia de Seguridad Humana. Para ello, es necesario advertir no solamente las fuerzas en pugna, sus retóricas y contenidos, sino los resultados y calamitosas consecuencias de aplicar durante años concepciones binarias y militarizadas en materia securitaria.
La justificación de la represión, con provocaciones tales como la célebre conclusión que pretende reinstaurar la Ley del Talión (“el que mata debe morir”), de la justicia por mano propia, de la mano dura, el cuestionamiento a los DDHH como categoría política y su indiferenciación con los delitos de calle o de subsistencia, configuran el nuevo entramado de un paisaje social atravesado como nunca antes por la conflictividad en todas sus formas.
Para intentar entender por qué estas gramáticas y narrativas predecimonónicas, de inusitada violencia, se han instalado en el sistema de creencias de la sociedad argentina, podríamos recurrir al concepto de las “sociedades contrademocráticas”, que describe el politólogo Pierre Rosanvallón. Se trata de nuevas sociedades basadas en consensos efímeros, sostenidas por la enemistad y la desconfianza como articuladores de un nuevo orden que interpela a las instancias oficiales desde el clamor de la inseguridad, entendida únicamente como la posibilidad de ser víctima de un delito predatorio.
Las inéditas transformaciones en la cultura del control del delito y de la justicia penal, las fuerzas políticas, culturales y sociales que los han generado, y el deterioro del paradigma resocializador del correccionalismo en los últimos 20 o 30 años, han reforzado esta nueva forma de asumir la conflictividad.
Estos cambios no afectan solamente las instituciones de la justicia penal: alteran el lugar del delito en el paisaje social y modifican su significado cultural, como lo advierte David Garland.
Problematizar y comprender los discursos y prácticas de control social punitivo remiten no tanto a la delincuencia y el delito como a la violencia como forma de resolver las diferencias y los conflictos. La crisis del ideal resocializador postwelfarista, además, va acompañada de un corrimiento y devaluación del rol de los expertos. El nuevo “sentido común” somete a escrutinio la violencia y extrae sus conclusiones irracionales de la “opinión” pública, transformando al crimen en un insumo de capitalización política que permite ganar elecciones o gobernar desde el delito. El “delito”, o más propiamente, “la delincuencia”, adquiere una relevancia social inusitada como (nuevo) articulador de la vida cotidiana.
Esto amerita un acelerado análisis de los denominados tropos discursivos (“sólo se fijan en los DDHH de los delincuentes”, es, sin duda, uno de los más recurrentes) y de las narraciones y discursos antiwelfaristas e inocuizadores.
También de la reinvención de la cárcel. La idea conservadora de que “la cárcel funciona”, instalada en el centro del imaginario colectivo intenta legitimar la mayoría de estas proclamas. El encarcelamiento masivo de los últimos años y una generalizada cultura del control es una respuesta a los problemas sociales que caracterizan a la modernidad tardía.
Mientras tanto, algunas cifras permanecen invisibilizadas o, peor aún, se naturalizan: el total de muertes producidas en estos casi cinco años en contextos de encierro, en el país, es de (518) personas, según datos que publica el CEPOC.
Los desafíos del Gobierno, en consecuencia, no son sencillos. Hasta ahora, ha sorteado con éxito, durante siete años, la tentación de responder a la conflictividad mediante la violencia institucional. Cuando no pudo hacerlo, se puso de manifiesto la imposibilidad de convivir con fuerzas de seguridad ajenas al control de la sociedad civil. Con todo, comprender al conflicto como un patrimonio y no como un problema supone un avance fenomenal, que permite legitimar y reivindicar a la protesta social como el primer derecho.
De la misma manera, el problema de la seguridad humana no es tecnológico ni presupuestario, sino eminentemente cultural, y se resuelve profundizando los cambios ya producidos, con mayor inclusión social, aspirando a un derecho penal de mínima intervención y a la multiplicación de estrategias comunitarias no violentas de resolución de los conflictos.

*Docente e Investigador de la UNLPam

Imagen: Alfonso Pérez Soriano: "Represión"

miércoles, 23 de febrero de 2011

¡Gracias Néstor! ¡Fuerza Cristina!

por Oscar Gatica

Venimos a este Congreso Provincial del Partido Justicialista de La Pampa, a decir nuestra palabra, a levantar nuestra voz, para homenajear al Presidente de nuestro Partido: al compañero Néstor Kirchner.

Y venimos a homenajearlo como sabemos hacerlo los peronistas: desde el sentimiento y desde la convicción política.

Algunos —por una cuestión meramente cronológica— tuvimos la oportunidad histórica de haber llorado a nuestro líder y conductor, cuando falleciera el 1º de julio de 1974. En aquella fecha lloramos al General Perón, porque nos dolía profundamente su ausencia, y porque sabíamos que se nos iba para siempre el fundador de nuestro Movimiento. Otros compañeros vieron llorar a sus padres cuando se nos iba la inmortal compañera Evita.

Ahora, el miércoles 27 de octubre de 2010 fallecía Néstor Kirchner, y otra vez el dolor, el desconcierto, la bronca, y las lágrimas que brotaron de nuestros ojos, porque ahora se nos iba el compañero Néstor.

Néstor Kirchner nos reconcilió a todos los argentinos con las instituciones de la democracia, nos reconcilió con la política como vocación de servicio, como instrumento de transformación en beneficio del país y del pueblo enfrentando a los poderes internacionales y corporativos. Y a nosotros, al Peronismo, nos reconcilió con nuestras mejores tradiciones históricas de lo nacional y popular, que son la esencia de la identidad más profunda del Movimiento Peronista. Ese peronismo que nos enseñaron Perón y Evita, y tantos otros dirigentes y militantes consecuentes en la lucha por la Liberación Nacional y la Justicia Social.

Néstor Kirchner nos reconcilió a los peronistas con el pueblo trabajador y humilde a través de sus acciones de gobierno, y lo hizo al mejor estilo peronista: levantando las banderas de la dignidad y la justicia para todos los argentinos.

Citaré algunas pocas acciones de su gobierno, porque la lista es larga y podría resultar tediosa. Hoy lo estamos homenajeando aquí:

  • Porque: Modificó la integración de la Corte Suprema de Justicia de la Nación para prestigiarla y hacerla más independiente.

  • Porque: Fue esa Corte de Justicia la que declaró la inconstitucionalidad del Indulto a los Comandantes de las tres Juntas Militares, máximos responsables del terrorismo de Estado.

  • Porque: Impulsó la anulación de las Leyes de la Impunidad del terrorismo de Estado, conocidas como de “Punto Final” y “Obediencia Debida”.

  • Porque: Enterró el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) en Mar del Plata, el proyecto imperial de Bush, y desde entonces comenzamos a transitar con mayor fuerza el camino de la Unidad Latinoamericana.

  • Porque: Tuvimos el honor, como argentinos y como peronistas, que fuera el compañero Néstor Kirchner el Primer Secretario General de la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas), un viejo sueño de nuestros próceres.

  • Porque: Ahora podemos decir con orgullo: “General, cumplimos su mandato: el año 2010 nos encontró unidos a nuestros hermanos latinoamericanos, y no dominados por el imperialismo yanqui”.

  • Porque: Recuperó el dinero de las AFJP (Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones) para el Estado, y hoy los jubilados viven mejor, con dos aumentos anuales en sus haberes, y con prestaciones sociales del PAMI para que nuestros viejos vivan mas dignamente.

  • Porque: Aumentó el Presupuesto Educativo mejorando el salario de los docentes, las inversiones edilicias, las becas estudiantiles; se retornó a la educación técnica, se están distribuyendo notebook a los alumnos del nivel secundario, etc., elevando sustancialmente la calidad educativa.

  • Porque: Se recuperó el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), y se repatrió a centenares de científicos e investigadores que habían sido expulsados de la Argentina por las políticas del neoliberalismo.

  • Porque: Durante su gobierno se comenzó a reconstruir la industria y la producción nacional. Se aumentaron los puestos de trabajo, cayó la desocupación. El 80% de los argentinos que se habían ido por la crisis económica y social al extranjero han retornado a nuestra Patria;

  • Porque: “Después del año 2003 no se remató una sola hectárea en nuestro país”, como dijera un dirigente agropecuario durante su velatorio.

  • Porque: Ahora hay Fútbol Para Todos, y no sólo para los que pueden pagar televisión por cable.

¡Gracias Néstor! Porque gracias a vos hemos vuelto a discutir de política. Porque nos enseñaste que no es una utopía que la política puede y debe subordinar a la economía.
¡Gracias Néstor! Porque con tus acciones de gobierno y tu conducta militante hiciste que los jóvenes vuelvan a creer en la política, como una herramienta de transformación a favor de las mayorías populares.
¡Gracias Néstor! Porque a todos los compañeros militantes nos has devuelto el orgullo de sentirnos peronistas.
¡Gracias Néstor! Porque nos dejaste a Cristina.

Pero, compañeros, el reconocimiento no se termina allí. Si decimos ¡Gracias Néstor! No podemos dejar de decir: ¡Fuerza Cristina!

¡Fuerza Cristina! Porque la Asignación Universal por Hijo debe seguir adelante, como una iniciativa del Estado para una mayor inclusión social.
¡Fuerza Cristina! Porque la ley de Medios de Comunicación Audiovisual tiene que ser una realidad, para democratizar la palabra.
¡Fuerza Cristina! Porque tenemos que seguir ampliando derechos que todavía faltan. Porque como decía Evita: “Donde hay una necesidad, existe un derecho”.
¡Fuerza Cristina! Porque te queremos como Presidenta del Partido Justicialista, Conductora del Movimiento Peronista, y Candidata a Presidenta de todos los argentinos en el año 2011.
¡Fuerza Cristina! Para seguir adelante con este Proyecto Nacional, Popular y Latinoamericano.

¡Fuerza Presidenta Coraje!