martes, 23 de junio de 2009

Los militantes del campo popular lo consideramos "persona no grata"

Otro acercamiento a Judas Cobos

Cobos por diario uno
Por Sergio Silnik

A mediados de los '80, Cobos era uno de los Representantes por los Graduados, que formaba parte del Consejo Académico de la Fac. Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional. En esa época se comenzaban a realizar concursos para el nombramiento de Docentes, en los cuales era posible impugnar la presentación de aquellos Profesores que hubieren desempeñado cargos directivos durante la Dictadura, bajo el concepto de que no tenían idoneidad moral para acceder a las Cátedras.

En el caso de la UTN Mendoza, estaba acreditada la actuación de personal de los servicios de seguridad, que bajo el conocimiento de las autoridades de la Facultad, enviaban informes periódicos a una central, indicando nombres de los participantes, y fecha de cada hecho. Si bien el grueso de la documentación fue destruido antes de Octubre del '83, se pudo hallar gran parte de las resoluciones firmadas por el Decano, Vicedecano, Secretario Académico, etc., avalando estos envíos de información, que concluyeron con varios estudiantes desaparecidos.

Consecuentemente, el Centro de Estudiantes impugnó la presentación a los concursos del antiguo Secretario Académico, y del ex Vicedecano. La Facultad se conmocionó, y la sesión del Consejo Académico debió realizarse en el Salón de Actos, para que todos pudieran presenciar el debate. Se expusieron los argumentos, y comenzó la votación. 1 a 1, los Consejeros fueron anunciando su posición. Faltando sólo el voto de COBO$, se presentó un empate. El había llegado a ese puesto a través del Radicalismo, ya que se confiaba en su adhesión al nuevo Modelo de Universidad Democrática que se intentaba impulsar. Quienes formábamos parte de Franja Morada, descontábamos el apoyo de COBO$ a la impugnación, y así también lo creía la mayoría de la Facultad. Tras un largo silencio, se escuchó la voz de JULIO CLETO COBO$: ME ABSTENGO.

De este modo, obligó al entonces Decano, Ing. Ernesto Bustelo, a ser quien desempatara y asumiera todo el costo político de sostener la impugnación, cosa que hizo, y que quiero destacar, en su memoria. Los años pasaron y, cuando se comenzó a entrever que las Retenciones dependían del voto de COBO$, recordé aquél episodio y presentí que podía volver a defraudarme. El día de la sesión en el Senado, preferí irme a dormir temprano. Creo que ya sabía lo que iba a pasar.

Cobos contra el radicalismo

Por Roberto Follari Página 12, martes 23 de junio de 2009

Cobos es un político afortunado; nunca construyó una fuerza, pero siempre pivotéo sobre lo construido por otros. Inicialmente, el radical Roberto Iglesias lo impulsó a la gobernación de Mendoza; el hoy vicepresidente lo dejó para enrolarse con el kirchnerismo. Como desconocido que iba bajo el nombre de Cristina, llegó a la vicepresidencia; allí vio aparecer el movimiento patronal-agrario opositor, con el cual se alió contra los que lo habían llevado al cargo.
Ahora se ha visto con el apoyo de ese complejo mediático-agrario que es la oposición, sin contar con un partido propio a nivel nacional. Para encontrar apoyo se ha aliado nuevamente al radicalismo, el cual le ha dado lugar a regañadientes, visto que no cuenta con ningún candidato propio con peso en la opinión pública. Como el radicalismo se había ya unido con Carrió, el ex gobernador ha quedado incluido en una incómoda alianza con esa ya autoasumida candidata.
Cobos votó contra quienes lo habían elegido cuando el famoso “no positivo”, pero si ello estuvo bien o no, es opinable; no era fácil decidir en esa circunstancia. En cambio, sí es claramente reprochable haberse sumado inmediatamente a los adversarios de su propio gobierno para aprovechar la popularidad encontrada entre quienes detestaban la posición política que él venía defendiendo. Aun más problemático resultó que no renunciara a su cargo de vicepresidente, al cual llegó con los votos de aquellos a los que ha dado la espalda. De hecho, no ejerce tal vicepresidencia, pues no forma parte efectiva del Gobierno. Pero es notorio que ese lugar le sirve para hacer campaña y permanecer en la agenda.
En su momento, los radicales Roberto Iglesias y Gerardo Morales no ahorraron epítetos contra Cobos, ataques a los cuales solía sumarse el hoy candidato Ernesto Sanz, insólitamente presentado ahora como “hombre de Cobos”. La UCR resentía haber llevado como candidato a alguien que luego se pasó a la Concertación, y el partido entendió esa decisión como una fuerte deslealtad a su mandato. Como es sabido, lo mismo sintieron después la mayoría de compañeros de ruta de Cobos en la Concertación, abandonados súbitamente por quien se trasladó a terreno adversario.
Al principio, en la UCR festejaron lo que creyeron era el regreso del hijo pródigo. Pero en estos días lo están repensando.
Al margen de las enormes cicatrices que dejó en el radicalismo –sobre todo en Mendoza, pero no sólo allí– el paso de Cobos por la Concertación, el cambiante vicepresidente ahora está propinando nuevos golpes a sus aliados. Con curiosa soltura, declara que “necesita el partido para que le dé respaldo, no para que le marque la agenda”. O sea, un partido al cual Cobos pertenezca, pero al cual no le deba compromiso alguno.
Es que tan extraña declaración –que muestra el perfil individualista de quien no ha transitado la militancia partidaria– viene luego de dos fuertes transgresiones a lo que podría esperarse de quien hace una alianza política. En la provincia de Buenos Aires, tras poner algunos candidatos suyos en una lista única junto con los de la UCR y Carrió, planteó colectoras con candidatos propios por listas aparte en varios de los municipios. Tamaña afrenta a las condiciones de un acuerdo llevó a que la justicia electoral interviniera, por cierto que anulando al partido de Cobos (Confe) en esa provincia. Es decir: la UCR tuvo que ir a la justicia electoral contra Cobos y sus seguidores. Esta vez, la UCR ganó.
Pero no conforme, el ex gobernador mendocino decidió lanzarse a una reunión con De Narváez, increíblemente presentada como de “carácter institucional”. Allí Cobos daba apoyo a alguien que no se presentaba a la Justicia el mismo día de su no-presentación, quien es a la vez un destacado adversario político de la alianza de la que Cobos forma parte.
Quizás a la población mayoritaria poco le importen estos rechazos a las condiciones elementales de la lealtad política; incluso a algunos podrían caerles bien. Son las paradojas de quienes hacen política apostando a no parecer políticos. Pero es un juego que a largo plazo se desgasta, porque se hace difícil ocultar la finalidad político-personal presente en las diferentes acciones. Todo esto es una pena para quienes, en alguno de los momentos de la trayectoria cambiante de Cobos, hemos creído en su compromiso y su palabra. Y la pregunta es muy simple: ¿quiénes serán los próximos desencantados, luego de las elecciones legislativas?

* Profesor de la Universidad Nacional de Cuyo