martes, 17 de junio de 2008

En homenaje a todos los mártires de la lucha por la liberación nacional


16 de junio de 1955: La Masacre de Plaza de Mayo - El mayor crimen del siglo XX contra una población civil e indefensa

por Gonzalo García

La masacre del 16 de junio del 55, por la forma y el nivel de la violencia ejercida marca una bisagra en las prácticas represivas del poder oligárquico en la Argentina contemporánea.

"…nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: La experiencia colectiva se pierde, las lecciones colectivas se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de las otras cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo".

Rodolfo Walsh

La Masacre Olvidada
En el mes de junio del 2005, coincidiendo con el 50 aniversario de los bombardeos, se publicaron los únicos dos libros que se escribieron sobre este estremecedor hecho histórico. Solamente dos libros publicados en un período de 50 años: "La masacre de Plaza de mayo" de Gonzalo Chávez, Ed. La Campana y de Daniel Cichero, "Bombas sobre Buenos Aires, gestación y desarrollo del bombardeo aéreo sobre Plaza de Mayo". Ed. Vergara. Ambos trabajos, admirables y meritorias investigaciones, asumen con pasión y rigor la crónica histórica, para empezar así, a saldar la deuda que la sociedad argentina toda tiene con los mártires del 16 de junio. Ambos trabajos, realizados sobre la base de múltiples fuentes tienen las discrepancias propias de un estudio de memoria colectiva. Y, reconstruyen la nómina de muertos que, hasta el día de hoy, no precisa con certidumbre el número de víctimas. El bombardeo de Plaza de Mayo ha sido silenciado a lo largo de los años. En contraste con la enormidad del crimen, las narrativas sobre el 16 de junio son escasas. Hubo, sí, algunas crónicas producidas en el campo de la investigación periodística o como práctica complementaria a la militancia política. Pero, por lo general, el 16 de junio ha sido solamente descrito como un suceso más de la serie que jalonaron el camino al golpe de septiembre del 55. Consideremos, solamente a título de ejemplo, un trabajo del periodista-historiador Félix Luna, escritor "equilibrado" capaz de reconocer las virtudes y los defectos de los antagonistas, aunque, siempre termina resultando funcional a la historia oficial, a la historia de la oligarquía, a la historia escrita por los criminales. El mencionado periodista- escritor, en su obra "Breve historia de los argentinos" Ed. Planeta, de gran éxito comercial, en la página 234 expresa lo siguiente: "Lo demás es historia conocida, bombardeo a la Plaza de Mayo y consiguiente masacre de 200 a 300 personas que andaban por ahí (sic), cuando lo que buscaban era matar a Perón que estaba en el Ministerio de Guerra. Esa noche se desataron todos los demonios..." Demasiado breve la referencia del profesor Luna, demasiado breve, ligera y falaz. Las 200 o 300 personas muertas resultaron ser al día de hoy 375, algunos hablan de más de 400. Se olvida de los 2.000 heridos de los cuales más de 250 quedaron inválidos para toda la vida. No menciona tampoco que las personas "que andaban por ahí", eran civiles indefensos, muchos de ellas mujeres y niños que se encontraban en la plaza para presenciar un desfile aeronáutico en desagravio a la bandera que había sido quemada 5 días antes. No menciona tampoco que Buenos Aires era una ciudad abierta, y que no existía una guerra declarada entre las partes. Que ese bombardeo fue un intento de golpe de estado contra un gobierno constitucional elegido por más del 60 % de los sufragios, esto también lo oculta... Y obviamente también oculta, maliciosamente, la participación de civiles en el intento, entre ellos, Miguel Zavala Ortiz, que fue durante el gobierno de Arturo Illía Canciller de la Nación. Este relevante dirigente radical voló con los aviones que bombardearon inocentes y asumió como Ministro de Relaciones Exteriores, años después, sin que mediara el más mínimo gesto,… ni hablar de arrepentimientos o autocrítica. En fin, para el profesor Luna las "200 o 300 personas que andaban por ahí" fueron asesinados por un error de cálculo militar… Los marinos solo querían matar a Perón… Fue un lamentable equívoco, parece, según el mencionado Luna… un error. Oculta de esta manera, que los aviones ametrallaron intencionalmente y a mansalva a los civiles sorprendidos que se encontraban en la plaza. Ocultar, mentir, olvidar, esa es la metodología de la historia del Régimen y, de esta manera artera, las clases dominantes se adueñan de la historia diría Walsh. Pero, Rodolfo Walsh insinúa también una esperanza: que "es posible que se quiebre el círculo". Esa es la intención de estas reflexiones, quebrar desde humildes espacios militantes, el círculo de mentiras y patrañas de la "historia oficial" para que el pueblo sea dueño definitivamente de su propia historia, una historia de Verdad y Justicia. Quebremos el círculo entonces y no minimicemos el 16 de junio de 1955 porque, hace 52 años, en la ciudad de Buenos Aires se consumó, indiscutiblemente, la mayor masacre del siglo XX contra una población civil e indefensa.
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Antecedentes
La del 16 de junio, era la segunda intentona militar para matar a Perón. El 28 de septiembre de 1951, el general Benjamín Menéndez había encabezado un levantamiento, dentro del cual, el entonces capitán Alejandro Agustín Lanusse tenía asignada la misión de atentar contra la vida del general Perón. El atentado fracasó, Lanusse y sus secuaces fueron detenidos, este es el mismo General Lanusse que fue en los principios del 70 Presidente de facto de los argentinos. Responsable político entre otras cosas, de la matanza de Trelew el 22 de Agosto de 1972. La situación política se había agravado seriamente en 1955. Unos días antes al bombardeo, el 14 de junio, una marcha por Corpus Christi hacia el Congreso Nacional y bajo la consigna "Cristo Vence", recorre la avenida de Mayo y reúne a todos los partidos de la oposición. Una vez más en la historia argentina la Iglesia lograba reunir a toda la oposición, radicales, socialistas, conservadores, nacionalistas y comunistas. Los manifestantes arrancan placas del frente del edificio del Congreso y llegan a izar dos banderas amarillas del Vaticano. Y tras esos incidentes, la policía encuentra una enseña nacional quemada. Así, la oposición quedó complicada gravemente en el hecho. Aunque, de inmediato, ellos atribuyeron el agravio a un plan urdido por el jefe de la policía federal. Una vez más y como siempre, la culpa la tenían "los peronistas…" El enfrentamiento, entre el gobierno peronista y un sector conservador de la Iglesia Católica, venía tensándose hacía unos meses a causa del proyecto de ley para separar la Iglesia del Estado presentado por el oficialismo. Al proyecto en cuestión se sumaban otros dos de similar efecto irritante para los sectores reaccionarios de la Iglesia: cese de la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas públicas y la Ley de Divorcio. En ese marco, aquel 16 de junio, Perón decide organizar un desfile, en tierra y aire, para desagravio a la bandera nacional quemada en los incidentes del 14. Esa circunstancia es la que acelera los planes de los conspiradores. Vieron la posibilidad, que la salida de sus aviones iba a pasar desapercibida para los otros mandos militares. El plan estaba en marcha.
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Los hechos, sus autores y las víctimas
A las 12:40 de aquel día 16 de junio, el capitán de fragata Néstor Noriega inicia el bombardeo al mando de un avión Beechcraft y le sigue el capitán de corbeta Santiago Sabarots. Cada uno lanzó una bomba de 50 kilos.El diario Clarín narra al respecto: "incendió y transformó (la bomba) en chatarra dos automóviles estacionados junto al cordón de la vereda, mientras la segunda destruía a otros dos vehículos". "Las esquirlas habían matado a las primeras ocho personas, a las que manos piadosas les cubrieron el rostro con diarios". La cuadrilla, integrada por cuarenta aviones, había salido de la base aeronaval de Punta Indio y durante tres horas, cubrió de sorpresa, dolor y muerte la histórica plaza. En medio de las corridas envueltas por el pánico, los disparos sin descanso de las ametralladoras dejaron huellas que aún hoy se pueden ver, por ejemplo, en el frente del edificio del Ministerio de Economía que da a la avenida Leandro Alem.En la Casa de Gobierno impactaron 29 bombas, seis sin estallar: Allí hubo 12 muertos y 55 heridos, entre civiles empleados y militares. Tras arrojar unas 100 bombas de entre 50 y 100 kilogramos, la masacre quedó consumada: 350 personas muertas y otras dos mil heridas. La inmensa mayoría eran civiles que se encontraban aguardando el desfile aeronáutico, trabajadores que se hallaban en el lugar, y empleados que se dirigían a almorzar.Un trolebús repleto, frente a la plaza Colón, detrás de la Casa de Gobierno, fue perforado por una bomba: sólo allí hubo 65 muertos, la mayoría de sus cuerpos quedaron despedazados por la tremenda explosión que dio de lleno en el trolebus. Otro transporte recibe un bombazo en avenida Las Heras y Pueyrredón, en cercanías de la antigua residencia presidencial, donde algunos disparos dieron en varios frentes de vivienda y produjeron muertos y heridos. El predio era el conocido "Palacio Unzué", residencia alternativa a Olivos del Presidente de la Nación, es el mismo predio sobre el que hoy se levanta la biblioteca Nacional. En otro sitio, en el conurbano bonaerense, una columna de soldados del Regimiento de Infantería de La Tablada, también fue bombardeada desde aviones rebeldes. Tres fueron los muertos y seis los heridos. Los alrededores de la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT), en Azopardo e Independencia, son también ametrallados, cuando comenzaban a reunirse los trabajadores que eran movilizados en camiones para defender al gobierno justicialista.El símbolo de esa desigual lucha, entre miles de manifestantes y los militares golpistas, fue quizá el obrero Héctor Passano. "Cayó partido por la mitad cuando intentaba abatir un avión Gloster Meteor con un revolver". Aquella mañana de junio, hubo también algunos combates en tierra. Un grupo del Cuarto Batallón de Infantería de Marina, al mando de Juan Carlos Argerich, se apoderó del edificio del ministerio de Marina. Los infantes tenían los nuevos fusiles semiautomáticos belgas, recién ingresados de contrabando en el último viaje de instrucción de los alumnos de la Escuela Naval de Río Santiago, que dirigía el contralmirante Isaac Rojas.Casi a las dos de la tarde, esos infantes de Marina, atrincherados en las cercanías de la Casa Rosada, en el sector de la Plaza Colón, tras disparar a mansalva a la población, tuvieron que capitular al ser rodeados por cuatro tanques Sherman. Las tropas leales estaban al mando del general de Ejército, Ernesto Fatigati y se desenvolvían en medio de los miles de trabajadores que habían comenzado a rodear el edificio de los marinos que amenazaban con lincharlos. Entonces, los jefes golpistas, contralmirante Samuel Toranzo Calderón y el comandante de la fuerza, vicealmirante Benjamín Gargiulo, tuvieron que rendirse. Eran las cuatro de la tarde. Todos los sublevados fueron detenidos, salvo Gargiulo que se suicidó con un tiro en la sien. Los restantes sublevados, incluido Zavala Ortiz, el jefe de los autodenominados comandos civiles, habían huido al Uruguay en treinta y seis aviones. Los aviadores navales sublevados que descendieron en Montevideo fueron recibidos por el ex oficial del Ejercito Carlos Guillermo Suárez Mason, prófugo en ese momento de la Justicia argentina, quién estaba exiliado en Uruguay desde 1951, era uno de los responsables del abortado golpe de estado contra el gobierno justicialista. Este personaje siniestro, es el mismo general que después será el Jefe del Primer Cuerpo de Ejercito durante la última dictadura militar. Conocido como "Pajarito" Suarez Mason, fue uno de los jerarcas de más peso de la dictadura del 76. Murió recluido en la cárcel de Villa Devoto en el año 2005 a los 81 años. Perseguido por la justicia argentina e italiana, capturado por la INTERPOL, condenado por violación a los derechos humanos y otras causas de corrupción económica, le fueron comprobados 47 asesinatos y 23 secuestros. No es de asombrar que, el entonces Teniente de Navío Eduardo Emilio Massera fuera participe de la masacre. Era, en ese momento el secretario del almirante Oliveri, comandante de la marina. Sí, estamos mencionando al mismísimo Massera. El comandante "Cero", el hombre que con el grado de almirante integró la Junta Militar del golpe del 76, condenado en el Juicio a las Juntas durante el gobierno de Alfonsín, el mismo que hoy se encuentra en prisión domiciliaria por la comisión del delito de sustracción y desaparición de menores. Parecería, que la masacre de Plaza de Mayo fue para algunos de los actores de la misma, una "escuela" de terrorismo de Estado que profundizaron hasta la ignominia años después... También estuvieron implicados en la masacre: Horacio Mayorga (volveremos a éste oscuro personaje cuando abordemos la masacre de Trelew en la cual estuvo implicado) y el entonces Capitán de Navío Oscar Montes que fue posteriormente con el grado de Almirante, Canciller de la dictadura del 76. Entre los pilotos que manejaban los aviones bombarderos se encontraba el que luego fue el Brigadier Osvaldo Cacciatore Intendente de facto de la Capital Federal durante la dictadura y el hermano de Massera de nombre Carlos A. Massera. Es también imprescindible que mencionemos a algunos de los políticos, de los civiles, "paladines de la democracia", que participaron en esta masacre: el ya mencionado radical unionista Zavala Ortiz, que voló en uno de los aviones y estuvo exiliado en el Uruguay, éste es el mismo personaje que fue Ministro de Relaciones Exteriores del vulnerable y formalmente democrático gobierno de Arturo Illia en los ´60.El dirigente "nacionalista" Mario Amadeo y, cerrando esta galería de "próceres democráticos" el inefable "Norteamérico" Ghioldi, dirigente del Partido Socialista que en la manifestación del 1ro de Mayo de 1956 expresó "Se acabo la leche de la clemencia" incitación gorila ésta, para instigar la represión sobre el pueblo peronista. Para este dirigente socialista y humanista, la sangre derramada por los mártires del 16 de Junio, no era suficiente… Terminó su alocada carrera ideológica como Embajador de la dictadura en Portugal. Y, ya para terminar la crónica de esta trágica jornada del 16 de Junio del 55, sólo resta contar cómo en la noche de ese día aciago, parafraseando a Felix Luna "se desataron todos los demonios". Gruesas columnas de humo se elevan en el centro de la ciudad, una multitud enardecida por los crímenes se moviliza y marcha sobre las iglesias. Así fueron quemados los edificios de la Curia metropolitana y algunos otros templos del centro de la ciudad. Cabe destacar que en los barrios de Buenos Aires no hubo un solo incidente contra la iglesia, no se molestó a ningún cura, ni se profanó ningún templo. Todo ocurrió en el centro de la ciudad. Este incidente es también un punto oscuro en la historia de la Argentina contemporánea en cuanto a imputación de responsabilidades, que debe ser saldado por los historiadores y por la sociedad toda. Finalmente, afirmamos que, la masacre del 16 de junio del 55, por la forma y el nivel de la violencia ejercida marca una bisagra en las prácticas represivas del poder oligárquico en la Argentina contemporánea. El ametrallamiento y el bombardeo sobre la población civil indefensa dan inicio a un nuevo capítulo de la violencia institucional. Aquí se inicia el terrorismo de estado, que los sectores reaccionarios y antidemocráticos pondrán en marcha en forma sistemática para la resolución de los conflictos políticos.
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16 de junio de 1955


Bombas sobre Plaza de Mayo

por Roberto Bardini

En la mañana del 16 de junio de 1955, efectivos de la marina de guerra y "comandos civiles" intentan sin éxito copar la Casa Rosada y tomar prisionero al presidente Juan Perón. El mandatario busca refugio en el edificio del ministerio de Guerra y se dispone a sofocar la rebelión. A mediodía, aviones la Armada bombardean y metrallan la sede del gobierno y la Plaza de Mayo. Una de las primeras bombas estalla en el techo de la Casa Rosada. Otra, le pega a un trolebús lleno de pasajeros y mueren todos. Los aviadores subversivos lanzan nueve toneladas y media de explosivos.
Hay 350 muertos y 2 mil heridos. Setenta y nueve personas quedan lisiadas en forma permanente. Los agresores huyen hacia Uruguay, donde solicitan asilo político. Al día siguiente, el diario Clarín -que no se caracteriza por sus simpatías peronistas- escribe: "Las palabras no alcanzan a traducir en su exacta medida el dolor y la indignación que ha provocado en el ánimo del pueblo la criminal agresión perpetrada por los aviadores sediciosos". Fue la segunda vez en toda la historia argentina que la ciudad de Buenos Aires era bombardeada. La primera ocurrió durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807. En esta ocasión, a mediados del siglo veinte, no existía un estado de guerra, quienes atacaron por sorpresa vestían uniformes militares argentinos y las víctimas fueron civiles desarmados, también argentinos. El ataque a traición de los aviadores navales produce un terrible impacto en la población. Durante meses no se habla de otra cosa en los hogares de todo el país. En Dossier secreto "El mito de la guerra sucia", el periodista norteamericano Martin Andersen cita el informe de un analista de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, quien describe este estupor generalizado: "El bombardeo del 16 de junio de 1955 explotó con una fuerza cataclísmica, por tanto, sobre una población civil condicionada por un siglo de paz y que tenía la confirmada creencia de que semejantes cosas no ocurrían en la Argentina. Se detecta en la gente no sólo el sentimiento de escándalo, sino de vergüenza de que semejante matanza de civiles inocentes pudiera haber ocurrido en el corazón de Buenos Aires". Perón no quiere enfrentamiento entre las fuerzas armadas y, mucho menos, entre militares y trabajadores. Aquel 16 de junio de 1955, después del primer bombardeo a la Casa de Gobierno, el general le ordena a un mayor del ejército que fuera a hablar con el secretario general de la CGT:

- Ni un solo obrero debe ir a la Plaza de Mayo -le dice al oficial. Y refiriéndose a los aviadores navales, agrega: -Estos asesinos no vacilarán en tirar contra ellos. Ésta es una cosa de soldados. Yo no quiero sobrevivir sobre una montaña de cadáveres de trabajadores.

El relato de este hecho tiene una dimensión mayor porque su autor es Pedro Santos Martínez, un historiador insospechado de simpatías peronistas (citado en 1946-1955 - La nueva Argentina, La Bastilla, Buenos Aires, 1988).

Los obreros salieron a la calle igual, al grito de "¡Perón, Perón!"
Muchos fueron masacrados desde el aire o al quedar atrapados entre dos fuegos.
Martínez describe otro episodio que da una idea de las convicciones morales de los golpistas. Por la tarde, los subversivos atrincherados en la Secretaría de Marina despliegan una bandera blanca que, de acuerdo a las reglas militares, sólo podía significar dos cosas: diálogo o rendición. El general peronista Juan José Valle y otros oficiales leales se dirigen al lugar para parlamentar, con instrucciones de ser tolerantes con los rebeldes. Cuando la comisión se acerca al edificio, la bandera blanca es arriada y una ametralladora los recibe con ráfagas de plomo.

Perón narra en su libro Del poder al exilio, citado por Martínez, que cuando una multitud enardecida se concentró con garrotes frente a la Secretaría de Marina, el almirante golpista que estaba al mando envió un "dramático" mensaje al jefe del ejército: "Intervenga. Mande hombres. Nos rendimos, pero evite que la muchedumbre armada y enfurecida penetre en el edificio".

Ese mismo día, después de recuperar el edificio, el general Valle le dijo a Perón:
– Mi general, este ejército no le va a servir para la revolución popular. Arme a la CGT.

En la noche, como reacción popular a los bombardeos, son saqueadas e incendiadas la Catedral Metropolitana y diez iglesias. Poco después, trasciende que Perón ha sido excomulgado por el Papa Pío XII, quien siempre se negó a tomar idéntica medida con Mussolini y Hitler.
Durante años, los antiperonistas repetirán que los incendiarios de los templos contaban con la complicidad de policías y bomberos. Y los historiadores oficiales pondrán más énfasis en la quema de las iglesias que en la masacre de civiles perpetrada horas antes por la aviación naval. Años después, muchos jóvenes repetirán lo que escucharon de chicos en sus casas.
Luego del bombardeo a la Plaza de Mayo, Perón no sólo no toma revancha contrariando el sentimiento de sus propios seguidores, sino que busca la pacificación interna. En julio, levanta el estado de sitio, deja en libertad a varios detenidos políticos y elimina algunas restricciones políticas. El 31 permite utilizar la radio, el principal medio de comunicación de la época, a dirigentes opositores.
Perón ofrece renunciar a la jefatura del movimiento peronista y mantener sólo el cargo de presidente de la nación. En búsqueda de la reconciliación, el general cambia a integrantes de su gabinete, sustituye al jefe de policía y se desprende de Raúl Apold, su jefe de propaganda. Al mismo tiempo, designa a John William Cooke como interventor del partido en la Capital Federal. Sin embargo, la situación ha llegado a un punto sin retorno. Conservadores, radicales, nacionalistas liberales, comunistas y socialistas exigen la renuncia del presidente. El Ejército, la Marina y la Aeronáutica conspiran abiertamente y los "comandos civiles" se organizan. Tres meses después, Perón será derrocado por la llamada "revolución libertadora", un antecedente de la ciénaga sangrienta instaurada en 1976.

(*) Publicado el 15 de junio de 2003 en Rodelu.net

El Movimiento Bambú está contra lo «políticamente correcto», el «pensamiento único» y la «globalización» impuesta desde arriba. Está a favor de la ética, las relaciones fraternales entre personas y la universalidad construida desde abajo.

“El dolor está en otro lado”

Lunes, 16 de Junio de 2008

Entrevista con el sociólogo Christian Ferrer sobre el conflicto agrario
El problema de la Argentina no es el hambre, sino "la injusticia distributiva", y sus víctimas no son los productores rurales, sino los sectores sociales más empobrecidos, dice Ferrer. Vincula las formas que asume el conflicto con una nueva etapa de la democracia.

Por Javier Lorca
"Quizás el hecho de que asociaciones rurales antes enfrentadas hayan unido fuerzas no responde únicamente a los intereses en común, sino también a que los principales dilemas políticos de la época inmediatamente posterior a la dictadura militar importan menos que antes." Christian Ferrer, ensayista, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), esboza la idea de que los modos que asumió el conflicto entre el Gobierno y el sector agrario se vinculan a la herencia de la crisis de 2001 y a que "las expectativas políticas del electorado" tienen una relación cada vez más débil con el pasado dictatorial. También plantea su desacuerdo con los colegas suyos que han advertido la existencia de un "clima destituyente" y señala un aspecto silenciado en el debate.
–El conflicto agrario, ¿manifiesta un antagonismo entre proyectos sociales opuestos o sólo es una puja por la apropiación de rentas extraordinarias sin cuestionar el modelo dominante?
–Es una disputa por la renta, y no por migajas sino por tajadas de una torta tamaño familiar de la que comen muchos. En comparación con los países del "Primer mundo", Argentina es pobre, porque el modelo de necesidades y expectativas económicas proviene del Norte. En comparación con Africa y Asia, Argentina es riquísima. Pero los compatriotas ambicionan el estilo de vida de quienes viven en Miami o en Barcelona, no el que permiten actualmente Cuba o India. No es hambre el problema de Argentina, sino la injusticia distributiva de riqueza de un país que puede nutrir, con sus exportaciones de alimentos, a 300 millones de personas. Es curioso que los productores de oro en cereal se presenten como víctimas de las decisiones económicas tomadas por el Gobierno por cuanto constituyen un sector social al que puede considerarse, desde el año 2001 en adelante, ganador nítido de la vuelta de campana dada por la nave argentina. Desde entonces bailan el tango patrio –en el exterior– al ritmo contante y sonante de 3 pesos por un dólar. Es cierto que la gente del campo hace esfuerzos, pero eso rinde sus frutos, y es cierto también que las camionetas 4x4 les sirven para ingresar a sus campos pavimentados de soja, pero eso no los hace pobres, muy por el contrario. La cantidad de hectáreas que posee o alquila un pequeño productor local lo transformaría, en numerosos países del mundo, en un terrateniente. Una cuestión de escala. El dolor y la incertidumbre están en otro lado, comenzando por los compatriotas que tuvieron la mala suerte de nacer en zonas urbanas y rurales donde las semillas transgénicas nunca dan brote alguno y que encima están sometidos a intendentes, legisladores y gobernadores inútiles, ignorantes y mezquinos, siguiendo por los empleados, obreros, cuentapropistas y desempleados que viven al día, y terminando con todos aquellos que no pueden garantizarse adecuados tratamientos médicos, odontológicos, dietéticos, turísticos y hasta cosméticos. Puede ser que el "campo" se divida entre "grandes" y "chicos", es decir que no todo es igual en la pampa gringa, pero la pobreza también es múltiple, y se multiplica aún más. En todo caso, las víctimas del "modelo dominante" son muchísimos más que las 200 mil personas congregadas en torno del Monumento a la Bandera.
–¿Comparte la caracterización de que la situación actual está atravesada por un "clima destituyente"?
–No, son cucos poco convincentes. Sucesivos espantapájaros que no resultaron tales han sobresaltado al progresismo en los últimos diez años: Duhalde, Ruckauf, Blumberg y ahora De Angeli abollando la cacerola. La tesis del golpe de Estado es cortina de humo, alarmismo infundado o gimnasia intelectual de mesa redonda, y se corresponde simétricamente con las denuncias arrebatadas de "represión kirchnerista" voceadas por sus contrincantes. Este país no es Suiza, ni siquiera Uruguay, y el Gobierno abusa, a veces, de la intimidación, pero si aquí hubo un hecho grave, eso fue el asesinato de un maestro en la provincia de Neuquén, gobernada por un candidato a la presidencia de un partido de la oposición. Las últimas represiones importantes en el país sucedieron durante el gobierno de Eduardo Duhalde y en el final del gobierno de Fernando de la Rúa. Otra cosa es que unos y otros anden a la búsqueda de escaramuzas de resultado incierto. ¿"Clima destituyente"? En Argentina la política parece reducirse a eso: horadar, minar los puntos fuertes del adversario. La centralidad política que ha asumido este conflicto se debe a que el vendaval del 2001 se llevó puestos a los principales partidos políticos –a excepción del peronismo– que no lograron recuperarse en las elecciones de octubre del año pasado. Justamente por eso los opositores, y unos cuantos peronistas rezagados o insatisfechos, se han lanzado como cuervos hambrientos a picotear de las sobras que inevitablemente dejará la pugna entre los productores rurales y el Gobierno. La política no admite el vacío y el campo, momentáneamente, lo llenó, lo que permite al Gobierno designar un enemigo y constituirse en torno a él. Es una apuesta –y una maniobra pobre– que no carece de riesgos, pero es ineludible que todo culmine en una mesa de negociaciones entre socios ofendidos, lo que no excluye el aderezo de la necedad, que es el atributo psicológico mejor repartido entre las clases dirigentes del país.
–¿Cómo se inscribe el conflicto en el devenir de la democracia argentina?
–Quizás el hecho de que asociaciones rurales antes enfrentadas hayan unido fuerzas no responde únicamente a los intereses en común, sino también a que los principales dilemas políticos de la época inmediatamente posterior a dictadura militar importan menos que antes. Ahora importa exportar soja para los chanchos chinos o transformar al maíz en biocombustible, un insumo vital para dueños de automóviles, es decir una tecnología cotidiana que está entre las principales causas de muertes en calles y rutas de todo el mundo. En todo caso, la memoria histórica, en este país, es de corto alcance porque los argentinos prefieren huir hacia adelante. Lentamente, el recuerdo de la dictadura está dejando de dar forma a las expectativas políticas del electorado. Además, el conflicto es un síntoma de que algo puede haberse fracturado en el vínculo de amplias clases medias con el Gobierno. Ya sucedió antes: con Alfonsín, después de los sucesos de la Semana Santa de 1987, con De La Rúa luego de la renuncia de su vicepresidente. Antes aún, con la dictadura, al final de la Guerra de las Malvinas.
–Más allá de las diversas posturas que han aflorado, ¿el conflicto revitalizó la intervención de los intelectuales en el debate político?
–No sé. Abunda el posicionamiento, el narcisismo, la moralina, o el discutir por comas y comillas. Tampoco ayuda a comprender la situación la superfluidad de concederle al Gobierno un aura de populismo de altiplanicie o de costa caribeña, error simétrico al de quienes gustan de unir en un panteón pulcro a los gobiernos de Chile, Brasil y Colombia. Se puede jugar al dominó, pero lo cierto es que son procesos sociales y políticos, incluso étnicos, no del todo equivalentes. Quizás algunos se sienten concernidos por la fragilidad de fondo de un gobierno al que juzgan preferible a otros, pero si en él hay una dosis de debilidad es más por demérito propio que por acción de los adversarios, o porque su origen, en el 2003, fue fruto de circunstancias históricas en las cuales la virtud y la tómbola fueron inescindibles, o bien porque este país se parece más a un toro de lidia que a una vaca lechera.
–¿Qué temas han estado ausentes en el debate?
–Llama la atención un silencio compartido por unos y otros: nadie cuestiona a las políticas internas del gobierno chino, que por cierto es una de las peores dictaduras del mundo ahora objeto de deseo tanto de exportadores como de retencionistas. China está gobernada desde hace sesenta años por el mismo partido monopólico que a comienzos de la década de 1960 dejó morir de hambre a casi dos millones de personas por causa del fracaso de la política económica conocida como "gran salto hacia adelante", que pocos años después provocó el asesinato de un millón y medio de opositores en la época de la "Revolución Cultural", además de los doce millones de personas que fueron obligadas a hacer trabajos forzados en villas rurales a modo de educación "proletaria"; el mismo régimen que hace casi veinte años masacró a los estudiantes congregados en la plaza Tien-An-Men y que este mismo año reprimió, una vez más, al pueblo tibetano. Se sabe: negocios son negocios. No es algo nuevo: en la época del general Videla y del economista Martínez de Hoz el país se negó a unirse al embargo cerealero contra la Unión Soviética promovido por los Estados Unidos basándose en el lema "El enemigo (comunista) de mis amigos (liberales) es mi cliente". Lo peor de todo son los falsos moralistas de la oposición, abundantes en programas periodísticos de la televisión y en columnas de opinión de varios periódicos. Que a notorias dictaduras se les venda trigo, carne o soja por motivos pecuniarios o políticos, o porque al país así le conviene, es comprensible, pero que tantos moralistas de fin de semana se irriten por la visita oficial del tiranuelo de Guinea Ecuatorial a Buenos Aires o por los raptos de prepotencia del comandante Chávez en tanto callan sobre los desmanes del nuevo cliente internacional de la Argentina resulta un ejercicio de hipocresía. Es gente de lengua bífida que prefiere negociar con dictadores de verdad y no con sus parodias en miniatura.
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El golpe está en marcha

por Rubén Dry
El golpe está en marcha. Uno puede cerrar los ojos y negarlo, pero hoy no es posible dudar. "Si nos quedamos acá tenemos que estar dispuestos a lo peor"; "estamos en guerra"; "esto es una revolución". Son frases que jalonan los cortes de ruta motorizados por una derecha que sabe lo que quiere y una izquierda estúpida que cree que está haciendo la revolución.
Lo que está en marcha es efectivamente una "revolución", pero una revolución conservadora neoliberal que quiere la anulación práctica del Estado, que de una u otra manera entorpece sus sucios y multimillonarios negocios. De parte del gobierno hay una parálisis sumamente peligrosa. Las acciones de ayer, el intento de abrir la ruta 14, no hicieron más que potenciar la marcha de la derecha golpista.
Narra el evangelista Marcos que cuando Jesús llega con los militantes de su movimiento a la población de Betsaida le presentaron un ciego para que lo curase. Jesús "después de mojarle los ojos con saliva, puso sus manos sobre él y le preguntó '¿Ves algo?', el ciego que empezaba a ver, dijo: 'Veo a los hombres como si fueran árboles que caminan'". Gran parte de la sociedad ve la marcha del golpe como si fuesen árboles que caminan.
Continúa la narración: "Luego, le puso nuevamente la mano en los ojos y éste empezó a ver perfectamente y quedó sano, ya que de lejos veía claramente todas las cosas". El verbo griego utilizado enéblepen, pretérito imperfecto de blépo, no significa sólo ver, sino ver críticamente. Todo el pasaje se refiere a la comunidad que debe abrir los ojos y comprender qué está sucediendo.
Una de las mentiras más perversas de las tantas con que la gran prensa nos inunda todos los días es la de la lucha de los "pequeños productores" como si éstos actualmente estuviesen en la Federación Agraria, en la que, en realidad, están los rentistas, que mientras sus campos siguen produciendo pueden darse el lujo de pasar sus días en la ruta.
Los pequeños productores están en otra parte, en el Mocase, en el Mocaflor, en el Mocaju, en el Mam, en una palabra en el Frente Nacional Campesino que debe luchar a brazo partido para que los que hoy cortan ruta no los despojen de sus campos. Éstos no podrían hacer un paro indefinido. Sólo los ricos lo pueden hacer.
Las luchas de clases nunca se presentan en estado puro. Las contradicciones atraviesan a los distintos bloques que continuamente se forman. Hoy hay con claridad dos bloques atravesados por multitud de contradicciones internas. El bloque de la derecha pretende, como dice la inefable Carrió, que expresa a todo el pueblo. Con claridad hay que decirlo: En ese bloque como en el otro hay múltiples contradicciones, pero su triunfo sería el triunfo del neoliberalismo con todo lo peor de su negra historia.
Las múltiples contradicciones del otro bloque, especialmente la no ruptura de la estructura neoliberal, la no recuperación de los hidrocarburos, la política minera y otras yerbas hacen que no sea fácil acompañarlo en esta lucha. Pero no hay opciones. Si el golpe de derecha triunfa habremos retrocedido trágicamente y entonces, a todos los que se desentendieron habrá que decirles: ¡A llorar a la Iglesia!

Buenos Aires, 15 de junio de 2008

martes, 20 de mayo de 2008

Comando Abal Medina

Sociedad Rural de Santa Rosa - 15/05/08


Macachín - 17/05/08

jueves, 17 de abril de 2008

El orgullo y no la culpa de ser Peronistas


por Sergio De Matteo y Leonardo Avendaño

Ante las circunstancias que enfrentamos y debido a las diferentes opiniones que se vienen enunciando desde el campo político se hace necesario reflexionar sobre algunos de los puntos puestos en cuestionamiento y, quizá, este momento de inflexión de un país democrático también permita participar a los ciudadanos que, como se sabe, no todos tienen la misma oportunidad en el aparato estatal como tampoco la libertad de prensa (o empresa) garantiza que se publique el pensamiento de los distintos actores sociales, políticos y culturales.
La primera observación que se trae a colación es sobre el malestar manifestado por varios referentes de la oposición y periodistas apenas terminada la compulsa eleccionaria del 28 de octubre, ante la alocución de "adonde estaban los que no iban a ganar" que hiciera el gobernador Oscar Mario Jorge. Páginas de diarios y minutos de aire se utilizaron para rechazar una expresión pronunciada al fragor del festejo, además en el contexto que se la utilizó responde al hecho de ser consciente y asumir la responsabilidad de quién hace política aspira al poder. Por lo tanto todos los que hablaron y objetaron que el "ganador" representaba y debía gobernar para todos los pampeanos hoy, la coyuntura los obliga a esgrimir el mismo término en cuestión, tanto Di Liscia como Ervitti lo han formulado para los diferentes medios tratando de refractar en el electorado esa verdad de la realidad que siempre les ha sido adversa: es que perdieron en casi todas las compulsas electorales en las que han participado o peor todavía, tuvieron que abandonar el gobierno antes de cumplir sus mandatos (recuérdese a Alfonsín, de la Rúa). En fin, ahora nadie rechaza ni cuestiona el efecto del vocablo aludido porque es la palabra clave y la llave con la que pretende encolumnarse el rejuntado variopinto para tener la posibilidad de vencer.
Hace muchos años los opositores vienen preocupándose y se han involucrado en los constantes reacomodamientos internos del PJ, esos mismos prestan poco interés a sus desabridos partidos en los que se cuestiona poco o nada. Claro ejemplo de esta inopia representa lo que expresara recientemente Leandro Altolaguirre, una incongruente batería moral como legal en la que alude a las mañas del justicialismo, cuando no hace muchos meses él mismo fue "bajado" de la candidatura a intendente por otro dedo que también maneja a su partido. Y resaltamos "moral y legal" porque todavía no hemos escuchado una autocrítica del fracaso de la Alianza y muchos menos que se hicieran cargo de la crisis del 2001 y la decena de muertos que dejó la inoperancia política del ex presidente de la Rúa, o, por qué no, la irrupción desde sus filas de la mesiánica Lilita Carrió (que le endilga conductas fascistas al actual gobierno nacional cuando ella trabajó en Chaco durante la dictadura y se llamó a silencio). Por lo menos un gran número de peronistas hemos asumido la responsabilidad de haber procreado monstruos en nuestras filas y que de a poco va depurando la militancia y el propio partido. Justamente nuestra base movimientista hace que estemos en continuo cambio, lo que permite que no se anquilose el Movimiento, por lo tanto para los que ven de forma negativa la multiplicidad de candidatos postulados a la intendencia de Santa Rosa, al funcionamiento interno de nuestra estructura es el paso necesario para elegir al candidato natural que represente a los peronistas.
Como en todo proceso electoral que se ha realizado en la provincia los diarios quieren manejar la agenda, disponer los temas que se discuten y, desde ya, manipular los nombres de los candidatos. El periodismo autodenominado independiente ya hizo su toma de posición, y está aportando para promocionar y consolidar un polo opositor antiperonista —no podía ser de otra manera y el archivo desmiente cualquier error—, pero como sucede desde hace años se equivocan y terminan apoyando postulantes que se quedan en el camino o abandonan el barco en la primera tormenta.
En este proceso hay coincidencias y enfrentamientos, esto es normal y además positivo, en un estado democrático debe permitirse el disenso, el debate, peticionar a las autoridades y más aún en cuanto a la vida interna de los partidos; aunque éstos se encuentren en estado de emergencia y muchos quieran darlos por extinguido acorde a la filosofía neoliberal; insisten con las campañas de desideologización con la que pretenden imponer desde sus grupos de poder las directrices económicas como políticas. Sin embargo el PJ una vez que supere las elecciones debe renovar sus autoridades de inmediato y también sancionar y expulsar aquellos que han atentado contra la vida de los compañeros y compañeras del campo popular. La propuesta de "provincializar" las elecciones santarroseñas se debe a la estrechez ideológica y a la carencia de formación política, porque no hay que "provincializar" las elecciones sino directamente hay que "nacionalizarlas". Santa Rosa es la capital de una provincia que forma parte del engranaje de un gobierno nacional y popular, y esta primera elección en pleno mandato de Cristina Fernández es un termómetro que incidirá en el correlato político a nivel nacional y local. Más allá de la propuesta de alternancia del ejercicio del poder, esta ley se cumple en la compulsa eleccionaria en donde candidatos y partidos participan mientras que los ciudadanos deciden con el voto secreto a sus representantes. Es decir, así como Aragonés yerra en su lectura provincial la oposición avanza a paso de burro, porque los que vivimos en esta ciudad no sólo somos santarroseños sino también pampeanos y más que nada argentinos. El peronismo desde que se convirtió en la fuerza motora del cambio en nuestra país ha sido proscrito, perseguido, intervenido, sus dirigentes y militantes asesinados y desaparecidos, y a pesar de cada uno de esos golpes sigue en pie y ofreciendo una opción; y en cada acto demuestra su compromiso de gobierno, hace su autocrítica, aprende de sus errores, ampliando su accionar político cuando otros se cierran cada vez más, sectarizan y ponen en evidencia el odio que nos profesan. No obstante conocer la realidad supimos reconsiderar y cambiar aquella enseña de que para un peronista no hay nada mejor que otro peronista por una consigna mucho más integradora: para un argentino no hay nada mejor que otro argentino.
Resaltamos en nuestro análisis que, más allá de nuestras diferencias internas, ciertos sectores autoritarios y altruistas deben aceptar los designios de la nueva hora y de la comunidad organizada, puesto que se acabó la tracción de las patotas y el fascismo. Es tiempo de formar cuadros políticos que continúen la tarea de conducir el país, la provincia y la ciudad y este desafío le otorga larga vida a nuestro carácter movimientista, porque siempre tendremos una causa por la que luchar.
Convocamos a los compañeros y compañeras del campo nacional y popular, a los peronistas y no peronistas, a los santarroseños, a renovar la mística que nos identifica; incluso más allá de la sentencia borgeana de que somos incorregibles, no podemos dejar de resaltar el valor y el compromiso de nuestros líderes fundadores, de nuestros mártires, porque en política se negocia todo menos la sangre derramada y, en consecuencia, nos plantamos de frente y sin culpas ante los profetas del odio, a los viejos gorilas que no ahorraron epítetos discriminadores hacia las multitudes que no formábamos parte de la República Argentina.
Juan Domingo Perón junto a Evita, la abanderada de los humildes, nos alimentaron el espíritu, hicieron fuerte nuestro orgullo, alumbraron el camino para que construyamos una patria grande y solidaria, superemos el menosprecio descalificante de los vendepatrias que nos bautizaron como "cabecitas negras", "aluvión zoológico", o "el hecho maldito del país burgués". Por el honor, por el convencimiento que nos conduce y nos mejora, porque no podemos olvidar el grito y el llamado que nos legara nuestra compañera Eva Duarte de Perón: "aunque yo deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria".

miércoles, 9 de abril de 2008

Líneas y unicatos en el peronismo pampeano

Por Sergio De Matteo
(Publicado parcialmente en el diario El Extremo Sur de la Patagonia, N° 77, Marzo-Abril 2008, Comodoro Rivadavia, Chubut: www.elextremosur.info
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Durante el ejercicio de diferentes gobiernos La Pampa ha sido un ejemplo a seguir en cuanto a la organización política. A pesar de los conflictos sociales que ha ocasionado el neoliberalismo la provincia se mantuvo siempre ordenada ante la estrategia planteada por sus dirigentes (Marín, Ahuad, Verna). Incluso el partido dominante, el PJ, se destaca como uno de los pocos normalizados en el país.
En el 2008 ese estado de bonanza y de ensoñación se esfumó, así de simple, la tensión y el rechazo generado por un intendente fascista rompió el contrato social, dividió a la sociedad y, encima, proyectó el malestar hacia las más altas esferas gubernamentales. Pero estas incidencias no terminaron ahí, sino que también afectaron la estructura interna del partido peronista —representado por Juan Carlos Tierno en el municipio—; por lo tanto su presidente, Carlos Alberto Verna, aludiendo a problemas personales presentó la renuncia de forma indeclinable.
Y sí se pensaba que el estado de decadencia estaba cerrado, la problemática se ha acrecentado todavía más porque la jefatura del PJ pampeano quedó al mando de Carlos Aragonés, presunto delator y partícipe de los grupos de tarea de la "Triple A".
En esta perspectiva si el actual gobierno jorgista no calma los ánimos y no contempla en sus decisiones los intereses de los ciudadanos la política local podría empezar a pisar sobre un terreno de constante inestabilidad.

●El principio del fin
Como todos los años —y desde que la democracia es la medida de la política argentina— a comienzos de marzo tanto la Cámara de Diputados de cada gobierno provincial como los Concejos Deliberantes de los municipios inauguran sus períodos de sesiones. En la ciudad de Santa Rosa había dudas de que eso ocurriera, las condiciones políticas y sociales no auguraban un normal desarrollo. Mucho más cuando se supo que sólo se permitiría la asistencia a familiares, amistades y políticos afines a Tierno.
Ese sábado 1° de marzo amaneció con gente a los alrededores de la municipalidad capitalina. Aunque sus puertas permanecieron cerradas para impedir el ingreso de los manifestantes opositores a la corte tiernista. Algunos periodistas, con algo de refriega futbolera y credenciales de por medio, sortearon el umbral fuertemente custodiado por la policía provincial y municipal. Las fricciones y empujones comenzaron de temprano, así como también crecía la multitud que se agolpaba entorno al edificio municipal. Mientras tanto el Intendente Juan Carlos Tierno dirigía el discurso inaugural a su solitaria legión. Pero varias personas pudieron colarse y burlar el operativo de la custodia, una de ellas consiguió llegar hasta jefe comunal al que le espetó en la misma cara de que ya era un muerto político.
Para el mediodía la Municipalidad de Santa Rosa se hallaba sitiada. Los ciudadanos estaban enardecidos y aprovecharon la salida de varios funcionarios para devolverles el maltrato que habían recibido, así que hicieron justicia con mano propia lanzándoles varias docenas de huevos. El momento más esperado era la retirada de Tierno. Pero fueron horas de vigilia, también de falsas alarmas, el objetivo de los que hacían guardia era increparlo personalmente. Luego de algunas corridas por parte de los manifestantes ocurrió lo que se aguardaba y el Intendente intentó abandonar el municipio escoltado, pero no pudo hacerlo sin recibir una andanada de insultos, empellones y huevazos. En la refriega uno de sus funcionarios (Oscar Vignatti, responsable de Hacienda) quedó a la deriva y tuvo que correr por su propia cuenta para ponerse a resguardo. En tanto dos asesores políticos del Intendente filmaban cada uno de los movimientos de los ciudadanos hasta que fueron descubiertos, entonces unas doscientas personas exasperadas se agolparon contra los ventanales del local privado y fue ahí que intervinieron los uniformados de la provincia. Arribaron de inmediato patrulleros y camionetas con un centenar de policías armados; la tensión creció cuando los agentes quisieron imponer orden y la multitud los enfrentó, la represión no se hizo esperar así que entre empujones, manotazos, exhibición de armas de grueso calibre, señalamientos personalizados hacia algunos manifestantes, y un disparo de itaka al aire, llevó el enfrentamiento a su punto más álgido y peligroso. Agrupados y a la defensiva los ciudadanos se hicieron respetar y la policía dejó el lugar abruptamente como había llegado. La multitud concilió una asamblea en la Plaza San Martín y decidió radicar las denuncias en la Justicia.
Este fue el corolario necesario para su destitución. Durante casi tres meses había ejercido la violencia semiótica agraviando a los manifestantes, la violencia social al aumentar por decreto las tasas y fundar su policía municipal y, quizá, faltaba que reiterara en público lo que todo el mundo sabía que hacía en su vida privada, la violencia física (contra mujeres desprotegidas). Se dice que el asesino siempre regresa a la escena del crimen, así que sólo fue cuestión de tiempo para que Tierno, su gabinete y seguidores socializaran su carácter fascista e hicieran sentir el ejercicio del poder a los antagonistas. Esta represión hizo renunciar también a Mauricio Gazia, Ministro de Gobierno, Justicia y Seguridad, que no hacía mucho tiempo había aplicado la misma receta contra trabajadores de la localidad de 25 de Mayo.

Un loco que muere en sus treces
Con este último acto público la suerte del Intendente Tierno estaba echada. Sólo lideró (o lidió) durante 87 días de des-gobierno. A pesar de las infructuosas mediaciones que se iniciaron con los concejales del Frepam a través de diferentes funcionarios del Poder Legislativo y Ejecutivo del Gobierno Provincial fue imposible que diera marcha atrás en su confrontación con los manifestantes, a los que les seguía endilgado los epítetos de sediciosos, subversivos y depravados morales, entre otras ofensas.
Las horas del "loco" estaban contadas y el ultimátum fue de que sino lograba juntar al Concejo Deliberante para la siguiente sesión se intervenía de inmediato la comuna. Los días se fueron yendo sin pena ni gloria, los rumores, las reuniones, las negociaciones cayeron en saco roto.
La excesiva megalomanía y la poca cintura política de Tierno hicieron que pasara por el "poder" como si fuera un elefante. En cada decisión autoritaria que tomó fue dilapidando el 40% de los votos que le había otorgado el electorado y reforzando la toma de posición de los opositores. Incluso cuando se le dio la oportunidad de renunciar y dejar a su equipo trabajando y ejerciendo el poder, el ego y la jerarquía fascista lo cegaron una vez más, prefirió arrastrar a todos en la misma y única caída. Después denunciaría que había sido un "golpe institucional".
El jueves 6 de marzo sólo se hicieron presentes en el recinto deliberativo los concejales del Frepam junto con una multitud que ingresó pacíficamente a la Municipalidad que, según los trascendidos, después del mediodía había sido evacuada frente a otra mentira del jefe comunal: "venían a tomarla hordas desde los barrios". En ese mismo momento en el Salón de Acuerdo de la Casa de Gobierno el gobernador Oscar Mario Jorge firmaba públicamente la intervención del municipio capitalino. También esa misma tarde se hizo responsable de la planta edilicia de la institución estatal un empleado común debido a que los representantes del PJ habían huido como ratas por el tirante.
De ahí en más la calle fue una fiesta y el escenario santarroseño comenzó a despejarse de tanta bota represora.

Encima que llovía, el PJ hizo aguas
El ex gobernador Carlos Alberto Verna presentó la dimisión indeclinable a la presidencia del PJ en la primera reunión del Concejo Partidario, que volvió a funcionar después de meses de inactividad, y luego de la caída del ex intendente Tierno por la crisis política en la capital pampeana. Verna había reemplazado en la conducción al ex gobernador Rubén Hugo Marín que renunció luego de la derrota de julio del año pasado en la interna justicialista.
Esta decisión de abandonar el barco en medio del conflicto que enfrenta Santa Rosa caldeó mucho más los ánimos de dirigentes y militantes peronistas, porque el contexto local se muestra complicado, la ciudad se halla intervenida, el clima interno se ha recalentado y está la urgencia de buscar un candidato para las próximas elecciones de agosto.
Suspicacias, análisis y justificaciones pretenden alivianar las consecuencias que traería la derrota contra Verna —que es uno de los padrinos de la criatura que generó esta debaclé del peronismo—, porque actualmente su renuncia aparece como uno de los costos directos de la crisis política que culminó con el régimen tiernista.
En conferencia de prensa, el vicegobernador Luis Alberto Campo informó que Verna renunció manifestando "no estar mucho dentro del ámbito de la provincia". Y explicó que "ejerce algunas actividades en Capital Federal, y el día que regresa a La Pampa lo hace a General Pico, entonces no tiene el tiempo suficiente para conducir el partido".
Quizás estos cuadros políticos en el fragor de la lucha se hayan olvidado algunas de las enseñanzas del fundador de su Movimiento Nacional, porque Juan Domingo Perón inculcó que "primero estaba la Patria, después el Movimiento, y por último los hombres". Aducir falta de tiempo para conducir el partido privilegiando una actividad personal indica que la política para Verna se antepone a la Patria y sólo se justifica cuando los cargos son rentables económicamente, ya que la conducción partidaria está exenta de retribución. Dicen los militantes históricos que al Movimiento se lo sirve por compromiso y mística revolucionaria.
Más allá de estos cuestionamientos, es posible que todavía una sombra tutelar lo condicione a Verna, y no le permita asirse del todo con el poder político de la provincia para construir a su modo la impronta que le exige la hora y le deparará sus páginas en la historia. Es muy cierto que en política no hay que dar por muerto a nadie, y muchos dirigentes y periodistas pampeanos juzgaron precipitadamente que los días de gloria de Rubén Hugo Marín estaban terminados. El director de un importante diario del medio lo simbolizó con "El otoño del patriarca".
La dialéctica política ha demostrado que no se acaba la influencia de un hombre que ha sido desplazado por nuevas formaciones y sus relaciones de poder, mucho menos si éste es un cuadro político. En este sentido, es necesario resaltar la estrategia montada por el ex presidente Néstor Kirchner para normalizar el PJ; y en ese juego el convocado para participar del armado de dicha estructura ha sido Marín, además de tener asegurada una participación en el entramado del poder partidario nacional. Carlos Alberto Verna fue ignorado, ni siquiera se lo consultó para la reorganización del Partido Justicialista.
Se deduce que su actual retirada ante esta difícil coyuntura es para preservar su figura, debido a que en las elecciones locales posiblemente —desde la recuperación de la democracia— el peronismo pierda su hegemonía.

●Para colmo de males un delator al poder
El secretario general del PJ, Carlos Aragonés, ha quedado provisoriamente a cargo de la presidencia del partido. Este dirigente ha sido denunciado por varios ciudadanos y enfrenta una acusación judicial por su rol en la etapa previa y en el golpe militar del 24 de marzo de 1976. El Juez Federal Daniel Rafecas se ha hecho cargo de la investigación. Es una ironía del destino que en la coyuntura política actual asuma la conducción del PJ pampeano considerando el malestar ciudadano santarroseño ante funcionarios autoritarios y fascistas. La historia reciente ha puesto en evidencia las relaciones de Carlos Aragonés con la "Triple A", siendo acusado de delator y de la confección de la lista de detenidos en la subzona 14 —la denominación que recibió el territorio de La Pampa en el diagrama represivo de las Fuerzas Armadas—. El resquemor aumenta porque se transita la fecha en que se cumplen 32 años del golpe de Estado y la coyuntura sociopolítica de los gobiernos regionales, nacionales y centro-latinoamericanos consolidan su tendencia revolucionaria, revisionista y popular; pero pareciera que en La Pampa se refuerza el giro hacia la derecha y este dirigente representa la antípoda de los 30000 argentinas y argentinos desaparecidos, de los asesinados por los grupos de tareas que funcionaron a partir del Estado de Sitio decretado por la presidente Isabel Martínez y la anuencia del "brujo" López Rega a la que adhirió y colaboró sin escrúpulos Aragonés.

●Adenda
A pesar de esta situación caótica todavía el peronismo sigue dirigiendo los rumbos políticos de La Pampa, inclusive cuenta con el aparato estatal para sostenerse en el poder. Igualmente en agosto deberá refrendarlo en las urnas. Pero la única verdad es la realidad y de a poco la hegemonía ha comenzado a mostrar sus falencias y debilidades; quizá la causal más importante sea la falta de cuadros políticos. En consecuencia, el equipo que acompañó a Tierno en el municipio carecía de formación y, por ende, cometió tantos errores al no conocer el tiempo y espacio que necesita la política para desarrollarse. También es muy cierto de que el Partido superó al Movimiento, cuando el primero sólo es una herramienta para las elecciones, es imposible que el gobernador sea a su vez el presidente del Partido, bajo esas circunstancias no se puede controlar nada. Pero bien sabemos que en el pago chico algunos políticos sólo pueden dedicarse a la "micropolítica" (y no foucaultiana, precisamente) porque el espacio nacional les queda demasiado grande, es tan pobre su proyección que no tienen incidencia alguna en las decisiones importantes del país.
Principalmente esta problemática decanta de la estrategia que motorizó hace años Rubén Hugo Marín y su "unicato" para desactivar posibles rivales internos y no dejarlos crecer. Otros, en cambio, deberán evaluar su protagonismo si pretenden concitar el apoyo de las bases partidarias y sumar a los independientes santarroseños en las próximas elecciones generales (y si no hay internas ante la falta de consenso). Toda la clase política peronista, sin distinción de líneas, debe aceptar su responsabilidad, realizar una autocrítica de la crisis, desensillar y salir otra vez a la cancha.
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El mito del eterno retorno

Hace 20 años el profesor Cristóbal Cleto Rodríguez Kessy analizaba el peronismo así:

"El voto de los afiliados de la provincia de La Pampa, tradujo un estado de conciencia colectivo que los actuales representantes en todas las estructuras del poder […] no advirtieron porque estaban entretenidos en la consolidación de una oligarquía partidaria (en el neto sentido de oligarquía – gobierno de pocos), donde la preocupación fundamental era el lugar que a cada uno le estaba reservado en el reparto de los cargos, en cada mudanza, de las que el sistema democrático les obligara a ofrecer".
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"El mito de la revolución peronista" en diario La Arena, 13/07/88; reeditado e incorporado en el libro del autor: La interna peronista en La Pampa, El Monte de Cristal Editora, Santa Rosa, 1990.