jueves, 31 de diciembre de 2009

El playboy triste de los grandes medios

Por Daniel Rosso - Página 12 - 31/12/09

Las cámaras de VideoMatch se mueven, rigurosas, de una escena a otra. Primeros planos de los concursantes, de los jurados, del conductor. No es un movimiento arbitrario. No es un desplazamiento sin dirección. Porque siempre terminan en Ricardo Fort. En su rostro imperturbable, en su mirada pétrea de prócer repentino. En una imagen –la propia– preproducida para la cámara. Una imagen terminada. De las que no requieren movimientos ni encuadres especiales. Fort es un producto de una serie de tecnologías de producción de imagen. Más de veinte cirugías estéticas que reconstruyeron parte de su cuerpo y de su rostro. Las tres horas de gimnasia diaria que ensancharon su físico y lo cubrieron de músculos. Los tatuajes esparcidos por toda su piel. La pose permanente que anticipa a la cámara y le ofrece la misma toma que se repite y repite. Es esa repetición acumulativa la que termina construyendo una especie de imagen televisiva retro. Porque las poses repetidas aparecen en pantalla como una serie larga de fotos de tres cuartos perfiles, más propios del registro fotográfico que del televisivo. Imagen retro del muñecote retro. La repetición de la pose lo condena al minimalismo facial: dos o tres movimientos. Lo que se dice una economía absoluta de retórica artística. Un arqueo de cejas, una media sonrisa, un pequeño movimiento ascendente en un mentón siempre elevado.

Entonces, esa pose repetida para la toma televisiva encuentra otro uso: la nueva serie de muñequitos para los chocolatines Jack. Muchos Ricardos Fort. Todos con la misma economía facial. Pero en distintas situaciones. Subido a su Rolls-Royce, montando una moto de altísima cilindrada, cantando, bailando o en posición de lucha. El producto televisivo masivo de Tinelli se transforma en un insumo masivo de la fábrica de chocolatines de la familia Fort. Nada nuevo: sólo eficaz comercialización del narcisismo. Lo que se dice una espontánea articulación de negocios: Fort le aumenta el rating –y los ingresos por publicidad– a Tinelli y los dos mejoran las ventas y los productos de la empresa familiar Felfort. Un periodista le informa a Ricardo: "Dicen que las ventas de tu empresa aumentaron un 62 por ciento". Y Ricardo responde: "Voy a averiguar bien, porque si es así tengo que cobrarles más a mis hermanos". Es decir: todo pasa sin que él lo sepa. El origen de su riqueza no es su trabajo. El destino de esa riqueza tampoco es la inversión. Es Esperanto, un lugar donde gasta 15 mil pesos por noche. O Miami, donde vive la mitad del año y conduce dos Rolls-Royce. O Mar del Plata, donde es reciente propietario de un teatro y de una playa donde busca replicar otra que visita en Miami.

Nada es necesariamente objetable en Ricardo Fort. Es su vida. Pero algo pasa en la cultura masiva argentina. En su centro de gravedad. En los grandes medios. Allí, Ricardo Fort es posiblemente un síntoma. Un síntoma de la falta de proyecto de país y de futuro que recorre las mentes ansiosas y presumidas de algunos sectores medios vernáculos. Los grandes medios –que hoy ocupan el lugar de la esfera pública– son actores centrales en la construcción de la dimensión simbólica de la nación. Tienen la responsabilidad de agregar al territorio, al soporte físico y geográfico, la construcción del modo de ser, actuar y pensar como argentinos. Teóricamente, los medios masivos son el lugar de reproducción de una identidad. Lo que el ensayista colombiano Omar Rincón llama "la construcción de las comunidades sentimentales".

Ricardo Fort es un síntoma. Y ese síntoma dice que los grandes medios librados a su lógica interna construyen siempre el mismo modelo: el de los noventa, el del individualismo, el del narcisismo programático. Porque algunos de ellos se han concentrado en destituir simbólica y culturalmente las políticas públicas impulsadas por el actual Gobierno. Y en ese camino destitutivo tienden a arrasar con todas las creencias. Su lógica negativa intenta minar el diseño simbólico del proyecto de país y de futuro en curso. Pero no construyen otro alternativo. Para ellos, en el Estado no hay proyecto. Hay un grupo de autoritarios y facinerosos. Todos bajo sospecha. Todos sujetos a denuncias, juicios y peritajes. En el Estado no hay nada. Entonces, es lógico: una sociedad que no cree en nada cree en Ricardo Fort. Ese muchachote de la mirada perdida, en infinita pose, el exponente involuntario de un modelo individual no replicable o replicable para pocos. Un Isidoro Cañones, con cierto aire de rara tristeza: el feliz propietario de una vida en la que el dinero no procede del trabajo ni su destino es el ahorro o la inversión. Por eso, cuando las cámaras de los grandes medios buscan, frenéticos e incansables, su imagen repetida al infinito, sin querer, sin saber lo que están haciendo, revelan que lo único que pueden ofrecer es el narcisismo programático de un raro playboy de estilo retro que en los noventa era un adolescente. Un adolescente rico y con tristeza.

Jefe de Gabinete de Asesores de la Secretaría de Medios de la Nación.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

No tienen vergüenza

Un tipo frontal y polémico como el periodista Orlando Barone no es correctamente político para el statu quo, mucho menos para figurones neoliberales como Mirtha, Susana o Tinelli. En una encuesta promovida por la revista Noticias y la Editorial Perfil fue defenestrado por colegas (que se han convertido en alcahuetes de la oligarquía) y políticos de la derecha, considerándolo el peor periodista del año. No cabe la menor duda de que es la factura que le están pasando los agentes corporativos de información. Son los mismos que alaban e instituyen como héroes a los que abandonan al Proyecto Nacional y Popular, y que se terminan sumando a la tropa que resguarda los intereses de los multimedios manchados de sangre, aquellos mismos viejos voceros cómplices de la dictadura.

Muy pocos salieron (han salido) a opinar, como siempre. Pero hay un caso emblemático, y es necesario destacarlo, porque más allá de que nos guste o no la toma de posición que tuvo el lúcido Víctor Hugo Morales respecto a la resolución 125, o su visión del Gobierno y los K, otra vez, como cuando se discutía el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, mostró su enjundia y la claridad de ideas que posee para separar la paja del trigo; ahora, en su programa de radio, defendió y resaltó el valor y la originalidad del pensamiento de Barone.

Nosotros sólo podemos reflexionar sobre los sedimentos que quedan de las discusiones en la gran urbe, pero es imposible "no contentarse con los restos", dirían Los Redondos, pues, existe la obligación de señalar los dobles discursos, imbuidos de operaciones oscuras y pendencieras, de las que participan periodistas y políticos de la oposición. Quienes, sin sonrojarse, ante determinadas cámaras de TV piden consenso y respeto por la otredad, pero no dudan ni vacilan un instante cuando deben abroquelarse para cuidar las ganancias de sus patrones. Por eso, es una falta de ética esta nueva absurdidad de los que defienden la libertad de expresión o de prensa, porque queda en evidencia su odio visceral a los que no se someten a su mandato, a los que ponen en cuestionamiento sus negocios, su hegemonía opresora. En consecuencia no tienen problemas en atacar (o aniquilar) a los adversarios, como lo han hecho desde que pactaron con Videla, en pos de concretar sus objetivos económicos y de ejercicio del poder; no cabe duda de que las tácticas que implementan son similares a las de los procesistas.

Desde La Pampa, el Movimiento Evita se solidariza con el periodista Orlando Barone.

“La independencia no existe. Los periodistas responden a su medio”

El dramaturgo Roberto Tito Cossa trabajó en sus comienzos como periodista del diario Clarín, a lo que le sumó diez años como corresponsal clandestino de Prensa Latina, la agencia cubana fundada por Rodolfo Walsh. Luego pasó por La Opinión y El Cronista Comercial hasta 1976. En conversación con Miradas al Sur recordó cómo se trabajaba en las redacciones de aquellos años.

por N. C. - Miradas al Sur

-Creo que se perdió esa magia bohemia que implicaba trabajar en una redacción, donde siempre las grandes tertulias acaparaban nuestro tiempo. Intercambiábamos ideas y aprendíamos mucho el uno de otro, sobre todo yo, cuando empecé en Clarín era muy joven y trabajé con grandes intelectuales.

–¿Qué pasa hoy con el trabajo en las redacciones?
–Ahora las redacciones fueron copadas por la revolución tecnológica. Hace mucho que no voy a una redacción pero imagino que las discusiones intelectuales fueron reemplazadas por ruidos de teclados, computadoras e impresiones. No creo que pueda decir que una es mejor o peor, pero es lo que la evolución va imponiendo a nivel mundial y es que la tecnología va desplazando otras cosas.

–¿El papel del periodista también se fue modificando con el paso del tiempo?
–El papel del periodista siempre fue el mismo o al menos debería serlo, y es el de informar. Quizás lo que fue cambiando con el tiempo es el modo en que lo hacen y esto también tiene que ver con el avance tecnológico. Hoy existen muchos medios virtuales de los que nadie se hace cargo y esto desvirtuó mucho el papel del periodista.

–¿Existe el periodismo independiente?
–Absolutamente no. Hoy los periodistas responden siempre a un medio y a la línea ideológica de ese medio, y éste al mismo tiempo responde a sus intereses económicos que puede ser el campo, la oposición o el Gobierno. Puede haber algún notero que esté investigando algún tema por su cuenta y por eso se haga llamar periodista independiente. Pero cuando vende ese material a algún medio, pasa a ser parte de la línea editorial de ese medio.

–¿Qué influencia tiene el periodismo en la sociedad?
–Las noticias que se trasmiten por televisión demostraron ser muy influyentes en la sociedad. Los programas de debates políticos son bastante vistos. Sin embargo los medios gráficos todavía no pertenecen a la línea de influenciables. La gente cuando agarra un diario no lee mucho sobre política, sino que opta por secciones como deportes o policiales.

–¿Qué lugar ocupa el periodismo ante el poder?
–Primero el periodismo siempre está atado a algún medio. Siempre existieron los medios que están ligados al poder gobernante como también están los que están en contra. Los medios son muy poderosos y demostraron que si se ponen de acuerdo tienen la capacidad de derribar gobiernos. En nuestro país hace años que Clarín ocupó el lugar de poderío por excelencia, poder que se vio debilitado ante el actual gobierno por la Ley de Servicios Audiovisuales, de la cual me gustaría decir que es una ley muy buena, con puntos muy favorables, sobre todo para los pequeños medios, pero de difícil aplicación.

martes, 29 de diciembre de 2009

Abel Posse y la ruina cultural como estrategia de las élites


Algo muy importante para el cada vez más poderoso grupo de piratas que controla los medios masivos de comunicación es poder mantener al pueblo adormecido. Hace algunas décadas los miembros de las elites de todo el globo se percataron de que a partir de las posibilidades que abrieron los cambios tecnológicos podían controlar el flujo de información, la materia prima del pensamiento, y de esa forma atacar de raíz las reivindicaciones sociales que atentaban contra sus intereses empresariales. Aquel pueblo y sobre todo aquella juventud que otrora cuestionaba la legitimidad del orden social y de las estructuras de poder vigentes hoy se encuentra en gran parte desactivada. Y el actual estado de cosas, el hecho de que hoy la mayoría de los jóvenes afirmen que la política no les interesa, que es aburrida, y que su más complejo comentario político consista en señalar que los funcionarios públicos delinquen, no es casual sino una política programada. Donde antes era necesario desplegar un costoso aparato coercitivo para doblegar voluntades, ya no lo es.

Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano (PCI), consideraba que el poder que ejercen las clases dominantes no podría mantenerse en el tiempo si este dependiera del aparato coercitivo. Si esto fuese así las bases de su dominación serían endebles, bastaría con que el proletariado reúna una fuerza militar superior para derrocarla. El hecho de que una minoría de la población mundial tenga la propiedad de la mayor parte de los recursos y el resto acepte pasivamente su situación de desposesión sólo puede entenderse por el accionar de la hegemonía cultural.

Hace más de 2100 años Julio Cesar creó el primer diario de la historia, el Acta Diurna, en donde las noticias mostraban un mundo que se adaptaba a los intereses políticos de sus editores. Hoy, esa herramienta de dominación ha evolucionado y se ha convertido en la forma más eficaz de control social que la humanidad haya conocido jamás.

La familia, el sistema educativo y la religión son instituciones que en las últimas décadas fueron perdiendo protagonismo como formadores de valores y creencias. En la Argentina, los ciudadanos pasan en promedio seis horas por día frente al televisor. ¿Cuánto tiempo dialogando con su familia?, ¿cuánto en la escuela, ¿cuánto en la iglesia? Esas respuestas deberían hacernos reflexionar sobre un hecho importante: lo que pasa por la televisión, aún en su habitual escenario estúpido y circense, define las temáticas sobre las que se basará la comunicación social. Las implicancias sociológicas que tiene la continua exposición mediática del apologista del derroche y multimillonario Ricardo Fort (un personaje absolutamente menor que, esperemos, próximamente sea condenado al ostracismo mediático como suele suceder con los de su talla) son de una gravedad muy profunda y difícil de contrarrestar.

Joseph Goebbels, responsable del Ministerio de Educación Popular y Propaganda nazi, dijo alguna vez que "si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad". Y esa es la estrategia que la derecha hoy ha tomado. Hace algunas décadas los voceros de la derecha argumentaban, esgrimían ideas. Existía un debate. Ya no, ahora son simples amanuenses de consignas vulgares, facilistas y retrógradas que repiten calcadamente. Lo que se oye es un discurso único cuyo objetivo es moldear un "sentido común" reaccionario, y cuyo principal esfuerzo es el de impedir que toda noción de comunidad atreva a convertirse en pensamiento.

La cotidiana construcción y perpetuación de la ruina cultural es la prioridad de toda elite que desee mantener intactos sus privilegios. En ese sentido, sería ingenuo suponer azaroso que el discurso político derechista y monocorde que emana de los medios tenga como principales protagonistas a vedettes, humoristas de cuarta categoría y periodistas cuasi-analfabetos. Existen determinados sectores con mucho dinero y poder que se benefician enormemente del desconocimiento generalizado.

Tampoco es azaroso que en la Argentina la posibilidad de acceder a un canal de televisión por parte de empresas privadas haya nacido gracias al decreto militar 15.460 del 25 de noviembre de 1957, durante el mandato de Pedro Eugenio Aramburu. Sólo un gobierno dictatorial puede concebir que la comunicación social deba ser manejada autoritariamente por un puñado de millonarios.

La estrategia de las elites es seguir financiando a las fábricas de la ignorancia porque es eso lo que las mantiene como tales, y en esa táctica se inscribe la designación de Abel Posse, quien ha sido designado como Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires con la misión concreta de limitar el progreso cultural argentino.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El FREPAM como bolsa de gatos por nimiedades. Qué pasaría si conducen el destino de la provincia? Ni pensar con el de la Patria...

domingo, 27 de diciembre de 2009

¿Unidad Nacional o Unión Democrática?

Por Maximiliano Basilio Cladakis - Agora a diario

Hace unos meses, Joaquín Morales Sola criticó a Kirchner por tener como principales aliados a sindicalistas y piqueteros en vez de a empresarios. Es de imaginar que al periodista del diario de los Mitre, le debe caer mucho más en gracia Duhalde, ya que este sí busca tener el apoyo político del alto empresariado, tanto nacional como internacional, y nunca de sindicalistas o piqueteros (¿alguien considera realmente a Barrionuevo un sindicalista?). En las últimas semanas, el ex senador devenido en presidente a partir de las intrigas políticas, buscó la bendición de sectores tales como la Cámara de Comercio Argentino-Británico y la UIA. Precisamente, frente a representantes de esta última, hace unos días, lanzó su eslogan de "Gobierno de Unidad Nacional".

El ex "cacique" del Conurbano sostuvo la necesidad de un acuerdo entre las distintas fuerzas políticas para reconstruir la Nación. De aquí, pueden surgir, al menos, dos preguntas. Primero ¿a qué fuerzas políticas se refiere para esa supuesta reconstrucción? Segundo, ¿qué es lo que hay que reconstruir de la Nación? Con respecto a la primera pregunta, Duhalde las mencionó directamente. Las fuerzas que deben confluir en el Gobierno de Unidad Nacional son: el PJ disidente, la Coalición Cívica y la UCR. Es decir, que, obviamente, el kirchnerismo queda afuera de dicho Gobierno. No es casual esto, lo que nos lleva a la segunda pregunta. En efecto, el kirchnerismo queda fuera del "gran acuerdo" porque lo que hay que reconstruir de la Nación gira en torno a los "horrores" cometidos por este. La Unidad Nacional es una unidad contra esta fuerza política.

Queda claro, por lo tanto, que el sueño de Duhalde, aunque él no lo diga, no es sino el surgimiento de una nueva Unión Democrática. Si en los años '40 y '50, el gran monstruo al que había que combatir, dejando las diferencias partidarias (¿e ideológicas?) de lado, era el peronismo, ahora ese monstruo se llama kirchnerismo. Imaginemos que esa nueva Unión Democrática lograra conformarse. Ella buscaría (como lo buscan ahora pero de manera individual) el apoyo del alto empresariado, de la Iglesia y del "Campo", lo que nos habilitaría a decir aquello que, en el 18 Brumario, Marx le atribuía a Hegel: la historia se repite.

Radicales, progresistas, conservadores ¿peronistas? (esto es quizás la única novedad), conformando un frente único que, con el apoyo de las grandes corporaciones, luche contra un movimiento nacional y popular. Faltarían los militares y el cuadro estaría completo.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Frente a la oligarquía y la corporación mediática

[Movimiento Evita - La Pampa] "Llora la Gorda Carrió/ el Colorado también/ Néstor va a volver/ con la Jotapé…", cantan los militantes de cada una de nuestras "orgas" a lo largo y ancho del país. Y es así, Néstor Kirchner es el compañero que el 25 de mayo de 2003 recuperó la política para los argentinos, empezó con los cambios que está profundizando la presidenta Cristina Fernández; pero los poderes concentrados, acompañados por la "clase mierda" (el viejo pero actualizado medio pelo argentino que pusiera en evidencia don Arturo Jauretche), alineados en la retrógada derecha, se oponen a un país distinto, donde haya cierto equilibrio entre los sectores, y que el Estado sea fuerte y direccione la política.

En ese sentido fue contundente Kirchner en el cierre del Plenario Nacional del Movimiento Evita, identificó a quienes están tratando de desestabilizar a la Argentina, y nombró, haciéndose cargo, al Grupo Clarín, Magnetto y Emilio Cárdenas (ex embajador ante la ONU del menemismo); señalando al respecto "la nueva ley de medios viene a saldar la deuda con la democracia", y dijo que Clarín es un "grupo monopólico que no le interesa una profundización de la democracia. Quieren que el pueblo vote y elija un presidente pero mandar ellos. La democracia tiene que volver a manos del pueblo".

La restauración conservadora no anda con dilaciones en cuanto con quien se junta, la necesidad tiene cara de hereje; tanto el "populismo" como el Gobierno Nacional y Popular les pone los pelos de punta y la gorilada salta de inmediato para desgastar el proceso de recuperación y distribución de la riqueza. Preferirían dar otra batalla para que no se avance junto a los países que integran el Foro de Sao Paulo, es decir, no quepa la menor duda de que en cualquier momento, cuando comprueben como está la correlación de fuerzas, intenten algo parecido a Honduras. Por lo menos el imperialismo yanqui con las declaraciones desafortunadas (pero muy bien intencionadas para envalentonar a estas corporaciones) de Arturo Valenzuela les bajó línea y, quizás, el empresario-dirigente Maurizio Macri, haya sido el más alcahuete de todos, al pedir ayuda cuando cambie el gobierno en 2011.

Nada de lo que sucede es azaroso. Los multimedios (los agentes corporativos de información) trasparentan sus objetivos rapaces y reúnen a los que piensan de forma afín, también arrastra a los descerebrados que se dejan pensar por los otros. Lamentablemente un gran porcentaje de porteños se comporta de modo autista y reproduce lo que dicen en los noticieros que responden a las cadenas fundadas y consolidadas durante la dictadura (Clarín, La Nación, etc). Por lo tanto hay que prestar mucha atención como reaparecen personajes nefastos de la política nacional, dirigentes que habían quedado en el pasado pero las circunstancias les otorga otra oportunidad para continuar confabulando. Pertenecen a esa estirpe traidora, vinculada a la oligarquía, a la sociedad burguesa, que son los únicos que mandan a asesinar. Tan sólo las finanzas de los desestabilizadores puede quebrar este proceso iniciado con Néstor Kirchner. Es oportuno rememorar algunos nombres de la reciente historia negra argentina: Enrique "Coti" Nosiglia, José Luis Manzano, Luis Eduardo Duhalde y varios integrantes de la Alianza represora…

Todos estos dirigentes y empresarios confluyen en la oposición, si se observan las declaraciones, palabras más palabras menos, coinciden en los contenidos y también a quienes van dirigidas sus diatribas: Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
Desde el traidor Cobos hasta la pseudodirigencia de la izquierda testimonial (liderada por un impresentable Pino Solanas) atentan diariamente con la continuidad del Proyecto iniciado en mayo de 2003. Está en cada uno de nosotros, "los soldados de Perón", la defensa de la gobernabilidad y la institucionalidad de nuestra Patria Grande, Libre y Soberana.

Hagamos Memoria. En 1956 Rodolfo Puigróss publicaba su Historia crítica de los partidos políticos argentinos. El tomo I estaba dedicado a "Pueblo y Oligarquía"; en este primer volumen estudia el movimiento independentista y sus limitaciones, pasa revista a los años de la organización nacional, desmonta el funcionamiento de la Argentina oligárquica finisecular y analiza su progresivo resquebrajamiento.
En este fragmento que seleccionamos los lectores hallarán ciertas coincidencias a las afirmaciones que hacen algunas voces opositoras, en especial, la que refiere al diálogo, al consenso, y particularmente, la posición que ocupa el "socialismo" terrateniente…

"La oligarquía cultivaba la filosofía del equilibrio, de la armonía social bajo su batuta. Premiaba generosamente a los opositores que saltaban el cerco y los inmolaba sin misericordia cuando no sabían enriquecerse sin guardar las formas. Ella, la gran corruptora, practicaba la estricta moral farisea: defender como ley suprema el máximo de renta para los terratenientes y los mayores dividendos para el capital extranjero. Se creía predestinada a gobernar y despreciaba a los políticos que no salían de sus filas o que no la aceptaban como clase gobernante. Tenían una habilidad perfecta para desprestigiar, enlodar, ridiculizar e interiorizar a los dirigentes y a los partidos que surgían de la chusma, pero respetaba a los que reconocían la primacía de su cultura y eran capaces de razonar sobre las conveniencias de los cambios dentro de una legalidad que no lesionara ningún interés creado. Por eso siempre hizo tan buenas migas con los socialistas. Tal era la oligarquía que sobrevivió a la Revolución del '90 y siguió actuando, durante muchos años, desde el poder o desde el llano". (Editorial Galerna, Buenos Aires, 2006, pág. 147; el subrayado nos corresponde).

Este extracto de Puigróss no ha perdido vigencia, es más, parece escrito para este tiempo, en esas líneas está sintetizado el accionar que lleva el conjunto opositor, su dependencia de la vieja clase hegemónica y explotadora (la actual "Mesa de Enlace"), a la que se ha sumado la posición dominante (pero espuria) de la prensa; y estos vendepatrias operan a toda hora y en red (diarios, radio, tv, Internet), por eso Kirchner apeló a los argentinos para que tengan "en claro que se está faltando a la verdad, se trata de ensuciar a la gente, o nos tratan de proscribir".

Los militantes del campo popular somos parte de la "chusma", Néstor y Cristina son sus referentes actuales, somos el subsuelo de la patria sublevada y vamos por más. Y es tan claro el mensaje que no deben quedarnos dudas del espacio de lucha que nos corresponde, ya lo dijo Evita, abjuró de la oligarquía que podía surgir en el seno del Movimiento y, además, nos pidió que lleváramos su nombre como bandera a la victoria. Y así será, cumpas de todo el país, y de la Patria Grande que San Martín soñó y el "Pocho" casi concretó; estamos a pasos de la liberación.

"El 28 de junio perdimos por muy poco, pero fuimos la primera minoría en el país. Eso no fue una derrota. Derrotas fueron la de 1955 y la de 1976. Y si fuimos capaces de remontar terribles procesos como los del '55 y del '76, mucho más lo haremos con una simple anécdota como la del 28 de junio, a la que algunos querían transformar en elemento paralizantes de las políticas. Que vayan sabiendo que estamos construyendo las nuevas auroras de victoria para consolidar los triunfos que se vienen", vaticinó el pingüino.

lunes, 21 de diciembre de 2009

La crisis causó 2 nuevas muertes

Película documental dirigida por Patricio Escobar y Damián Finvarb

El miércoles 26 de junio de 2002, seis meses después del estallido social que acabó con el gobierno de Fernando De La Rúa; las organizaciones de desocupados decidieron cortar el Puente Pueyrredón en el marco de un plan de lucha contra el Gobierno de Eduardo Duhalde. En el corte, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados por la policía. Una secuencia fotográfica muestra el instante anterior y posterior en que uno de ellos recibe un disparo por la espalda. Los grandes medios de comunicación contaban con ese material, pero hubo que esperar dos días para que publicaran la secuencia fotográfica. 48 horas de desinformación en las cuales los principales medios, junto con la policía y el gobierno, intentaron adjudicarles las muertes a los propios piqueteros. ¿Qué sucedió realmente ese 26 de junio de 2002 en el corte del Puente Pueyrredón? ¿Cómo funcionaron las redacciones de los principales diarios del país? ¿Por qué los medios de comunicación no publicaron la secuencia fotográfica luego de la represión? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de los periodistas? A través de estas preguntas, el film reconstruye y analiza los hechos ocurridos en la Masacre de Avellaneda, las maniobras políticas del gobierno y la manipulación de la información por parte de los grandes medios de comunicación.

Dinosaurios


"Los amigos del barrio pueden desaparecer, pero los dinosaurios van a desaparecer."
Charly García

Ya no asombran a nadie. Indignan, enfurecen, entristecen un poco, pero ya no causan asombro. Llevan tantas décadas de lo mismo, que hay que estar muy distraído para no reconocerlos al instante. Hay épocas en que se camuflan bien, hasta logran mimetizarse con el entorno. Hay otros momentos, por el contrario, que se revuelven y se arrastran y debaten en el barro, y son tan llamativos, que es difícil no notarlos.

Acá están, otra vez. No porque volvieron, sino porque nunca se fueron. Los que nadaron en las negras aguas de la impunidad por tanto tiempo son así, creen que pueden seguir siendo impunes por siempre. Error. Grave error. La cobardía que movilizó antaño sus actos oscuros, obra nuevamente, ahora algunos hasta se animan a dar la cara. Hay que reconocer semejante gesto de bravura. No cualquiera pide un descabezamiento de autoridades democráticas a voz en cuello en estos días. Hay que tener muy claro los principios que mueven la necesidad de ver sangre en la plaza pública, hay que ser muy fascista para sostener semejante afirmación. Insisto, no cualquiera.

Ahora, hay que saber entenderlos, les vienen pegando abajo. Cárcel común, perpetua y efectiva... juicios al ángel más negro de todos... hasta les bajaron el cuadrito de Jorge Rafael. Y los bolsillos, si los bolsillos pudieran hablar.... seguramente dirían cosas un poco extrañas, referidas a esposas de caballos o a los animalitos que viven en el mar, como si planearan salir de caza. Es que están tan alborotados que dicen cualquier cosa, están tan escandalizados que hasta nombran a Posse como Ministro de Educación, será para ver si con eso 'aprendemos'.

Épocas como éstas obligan a pronunciarse. Yo, que no soy yegua ni pescado, siento la necesidad de decir que no se trata de adhesiones partidarias, o de cuan simpática me cae una medida o cuanto desacuerdo con alguna ley. Hoy, ahora, se trata de levantarse firmes ante semejante embate de lo peor de todos los tiempos, de los asesinos, de los apropiadores, de los torturadores, de los que destruyeron el tejido social de este país, para amasarlo y manejarlo a sus propios antojos durante tanto tiempo. Si por las mezquindades que genera hablar desde el oficialismo o desde la oposición, caemos en lo peor que puede hacer un pueblo: no aprender de sus errores y damos un paso atrás, mereceremos semejante derrumbe. Y si las Madres, Las Abuelas y los Hijos no lo dieron, nosotros tampoco.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Terrorismo de Estado y genocidio en América Latina

Por Javier Lorca - Página 12 - 21/12/09

En Terrorismo de Estado y genocidio en América Latina (Prometeo), Daniel Feierstein compila estudios sobre las diversos formas que asumió en la región la instrumentación de la Doctrina de la Seguridad Nacional, destacando los aspectos comunes y las especificidades de cada experiencia, en los modos de aplicación de la represión, de construcción de la memoria y de juzgamiento de responsables. Los casos de Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras y Uruguay son abordados a partir del análisis de la pertinencia de conceptos como guerra, genocidio o Estado terrorista, para alcanzar una caracterización de los “procesos de reorganización social” que se aplicaron en toda Latinoamérica.

viernes, 18 de diciembre de 2009

A ocho años de “nuestras rebeliones”

Por Norma Giarracca - Página 12 - 18/12/09

El recuerdo del 19 y 20 de diciembre de 2001 cobra este año mayor significación porque aquella coyuntura ha sido traída al presente reiteradamente por algunos dirigentes políticos. Para ellos, las rebeliones –complejas y abigarradas– que estallaron el 19 a la noche, con días previos de motines y saqueos de alimentos en todo el país, fueron producto de un "golpe palaciego" diseñado y llevado a cabo por el peronismo. No descartamos que hubiera intenciones y hasta acciones de caudillos peronistas para "apurar" y capitalizar el tremendo descontento que la mayoría de la población sentía frente al gobierno de la Alianza. Recordemos que esa coalición electoral había prometido finalizar con los desatinos del gobierno de Menem y Cavallo, y terminó incorporando al padre de la convertibilidad para que finalizara su obra macabra. La población mostró después de un tiempo prudencial signos claros de hartazgo y se profundizaron las expresiones de bronca y desesperación. ¿Nos olvidamos acaso del cotidiano "riesgo país", el empobrecimiento y la desocupación sin contención social que llevaba a muertes y sufrimientos impensables en períodos democráticos?

Las rebeliones de diciembre fueron respuestas disruptivas que tuvieron un "parecido de familia" con las protestas que se habían registrado en los '90, pero que mostraban una llamativa singularidad que se desplegó durante algunos meses y atrajo la atención internacional. Las protestas se iniciaron en los bordes norteños y sureños de un país que se desgarraba, con un Estado desguazado y al servicio del poder financiero; llegaron al centro del castillo, al corazón del poder con levantamientos masivos e inesperados, asambleas, mundos populares urbanos en efervescencia en 2001 y un regreso a las provincias que configuraron "multisectoriales" de todo tipo y desembocaron, desde 2003, en las nuevas protestas del siglo XXI, disputando territorios a las corporaciones extractivas y contaminantes (agronegocio, minería, petróleo).

¿Qué se jugó en 2001-2002? Había muchos "no", muy claros y contundentes, y pocos "sí", y este rasgo fue blanco de las críticas de los pensamientos políticos tradicionales. Sin embargo, en esas calles y plazas se articulaban demandas de sectores populares y medios como justicia, igualdad de oportunidades, trabajo, transparencia institucional, preservación de patrimonios familiares, mejor gobierno, que hubiesen podido prefigurar significativas afirmaciones. Es decir, se plasmó una rara combinación de demandas y prácticas democratizadoras de sectores populares y medios, que no es un detalle menor al caracterizar la coyuntura y diferenciarla del presente.

Entre 1992 y 2001 se registraron alrededor de dos mil protestas por año; la mayoría, hasta 1999, sin respuesta de ningún tipo (a excepción de dos fuertes represiones del "menemismo" en Tierra del Fuego y Neuquén, que costaron dos vidas). Pero cuando la Alianza asumió, la represión con asesinatos se hizo práctica sistemática. A la semana de ser gobierno fueron asesinados dos correntinos en el Puente Belgrano en medio de un duro conflicto. Durante 2000 y 2001 cinco jóvenes fueron asesinados en los cortes de Mosconi y Tartagal, y la lista sigue con los 23 masacrados el 19 de diciembre y otros 13 en el fatídico jueves 20, en todo el país. Fueron 43 asesinatos políticos en dos años, bajo un gobierno que prometió democracia y transparencia a una población que aún tenía víctimas del Estado dictatorial sin enterrar.

Si aceptáramos por un momento la teoría conspirativa que nos proponen algunos dirigentes, el gobierno de la Alianza se equivocó de adversario y endureció su estrategia represiva para masacrar a la población en vez de enfrentar con firmeza y decisión a quienes, supuestamente, conspiraban contra él. Las conspiraciones no sacan multitudes a la calle que sustraen a los políticos del espacio público; no sacan miles de personas ocupando plazas, calles, exigiendo honestidad, derechos, nuevos modos de hacer política o administrar justicia. Calles y plazas llenas de poblaciones recuperando el poder instituyente, sin políticos mesiánicos, sin dirigentes corporativos ni medios de comunicación convocando, no suelen ser productos de conspiraciones palaciegas y más bien suelen representar fenómenos transitorios de alta significación política que los dirigentes no debieran subestimar o tratar con cinismo. Los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre necesitan reflexión. Hubo en estos años generación de datos que están a disposición de cualquiera; es necesario pensarlos y debatirlos en conjunto para comprenderlos en todos sus complejos sentidos. También es necesario recordar y honrar a los muertos de "nuestras rebeliones" –muchos de ellos menores de veinte años– para seguir alertando como sociedad sobre esa ominosa costumbre de matar del Estado argentino.

Socióloga (UBA); coautora de Tiempos de Rebelión. "Que se vayan todos" (Antropofagia)

jueves, 17 de diciembre de 2009

La trampa del método

Por Ariel Basteiro - Página 12 - 17/12/09

Generó sorpresa ver a la novel diputada Alcira Argumedo reconocerse –sin ruborizarse– parte de esa "heterogénea y contradictoria oposición", ese conglomerado de liberales de derecha, peronistas disidentes, pros, radicales de distinta cepa, procesistas, demócratas progresistas, demócratas mendocinos, algunos socialistas, duhaldistas, etc. A confesión de parte relevo de prueba, diría un abogado.
Lo anterior es más que contradictorio y ello se vincula directamente con la cuestión del método, con esto de que el fin justifica los medios. La conformación de esa alianza parlamentaria –porque eso es lo que es– sólo tuvo por objeto hacerse de alguna presidencia de comisión, creyendo que con eso podrán cambiar de un día para otro la realidad de la Argentina. No saben que lo que están abriendo es la posibilidad de que estos sectores manejen los destinos del Parlamento.
Para nosotros, para quienes hemos hecho todos los esfuerzos posibles para avanzar en la unidad de las fuerzas de izquierda representadas en el Parlamento, para quienes quisimos conformar un bloque grande, fuerte, autónomo y con capacidad para forzar el corrimiento a la izquierda de la agenda y las políticas públicas impulsadas por el Gobierno, la "metodología" que agrupa a esa oposición sólo contribuye a fortalecer las posturas de aquellos que critican al oficialismo por sus aciertos, los que con dilaciones y evasivas se resisten a atacar algunos núcleos duros del poder, los que piensan un país con monopolio comunicacional, sistema previsional privado, liberación de la exportación de materias primas y represión para los que vayan quedando fuera de dicho modelo.
Ahora bien, entendemos que no somos nosotros los dueños de la verdad y, por tal motivo, no buscamos enfrentarnos con quienes actúan según esta estrategia, sino con nuestros verdaderos enemigos. Es por ese motivo que sorprende la nota de Argumedo, su tono, su inquina, su nula vocación de construcción.
La incomprensible ingenuidad con que contribuye a construir un mundo dividido entre kirchneristas y no-kirchneristas es tan difícil de creer como de aceptar. Este surgimiento de un macartismo vernáculo es un riesgo enorme y aparece –como todo macartismo– absolutamente divorciado de la realidad: en un contexto latinoamericano de reposicionamiento de los sectores populares frente a la reacción de la derecha, es el momento para acumular y crecer, no para generar divisiones ficticias que obstaculizan toda posibilidad de avances relativos.
Cuesta no sentir bronca ante ciertos juicios de la novel diputada, difícil no leerlos como un desprecio a los 30 años de lucha ininterrumpida, de defensa de la clase trabajadora, el patrimonio nacional y los recursos naturales, de compromiso inquebrantable, de apuestas en tantos frentes de izquierda y de esfuerzos por construir la unidad de los sectores populares que tenemos sobre nuestras espaldas muchos de los legisladores que ella descalifica. Ella recién se sube a la palestra política y ya forja acuerdos con la derecha, cosa que jamás hicimos los socialistas bonaerenses. Por momentos, asoma cierta falta de humildad en algunas actitudes, como si quien recién desembarca en la arena política tras años de actividad académica no tuviera nada que aprender y, encima, pudiera dar cátedra de ética e ideología.
Tenemos un gobierno que –con contradicciones, vaivenes, debilidades– ha permitido cierta recuperación en temas tan importantes como el rol del Estado en la regulación de la economía, los derechos humanos y hasta en la instalación en la agenda mediática de la cuestión de la distribución de la riqueza. Paralelamente, enfrentamos un reagrupamiento cada vez más marcado y agresivo de la derecha vernácula, que ataca por todos los frentes, que hace constantes esfuerzos por imponer su discurso. Lo hace con Abel Posse, también con el código contravencional de Scioli.
Ante este escenario, las fuerzas progresistas y de izquierda tenemos la responsabilidad histórica de no permitir el avance de la derecha, así como también de profundizar las transformaciones iniciadas en los últimos años. Pero si perdemos nuestro tiempo y energía en una disputa entre nosotros, entonces perderemos todos, y cuando todos perdemos ya sabemos quiénes ganan.
Alguna vez el Che, icono de la lucha armada, le regaló un libro a Salvador Allende, icono de la lucha democrática, y en la dedicatoria le escribió: "a Salvador Allende, quien por otros medios busca lo mismo". Quizás en estos tiempos, que demandan temple e inteligencia, sería bueno volver a las fuentes.

Diputado nacional. Bloque Encuentro Popular y Social

miércoles, 16 de diciembre de 2009

martes, 15 de diciembre de 2009

El odio sigue vivo

Por Luis Bruschtein - Página 12 - 15/12/09

Por lo general han expresado más odio los que defienden a los represores, que los familiares de las víctimas. Eso ha sido una constante desde que se fueron los militares. En un sentido tendría que ser al revés: los familiares tendrían más motivos para odiar. Pero lo que se hizo durante la dictadura tenía que cabalgar sobre un odio tan profundo que fuera capaz de galvanizar cualquier objeción, cualquier atisbo de conciencia. Esa clase de odio no tiene competencia.

Este zumbido de arco voltaico, de cable de alta tensión, se sintió los primeros años de democracia cuando Alfonsín hizo los juicios a los comandantes. En esos años se manifestaba en forma abierta en levantamientos carapintada, bombas, solicitadas y editoriales. Pero cuando la sociedad aceptó como reales los crímenes que trataban de defender, el odio persistió como un movimiento subterráneo que buscaba alimentarse de otros descontentos.

Cuando Kirchner reivindicó a los militantes de los '70, cuando condenó las violaciones a los derechos humanos, anuló la Obediencia Debida y el Punto Final, entregó la ESMA a las organizaciones de derechos humanos, cuando desarrolló una política para cerrar heridas a partir de la justicia, el zumbido de furia aumentó y se convirtió en telón de fondo, en condimento de desborde de protestas como la de las entidades patronales del campo o las de la inseguridad. Ese odio de grito desaforado, de insulto explosivo, no fue sólo por las retenciones ni por la ola delictiva. Esas protestas quedaban engarzadas en una modalidad para odiar que se relaciona con la política de derechos humanos. En algunos de los actos de estas protestas siempre se escuchó atacar a los organismos de derechos humanos, a veces con la excusa del garantismo, a veces con la excusa del orden reclamado. Y en todos estos movimientos siempre aparecieron personajes relacionados con este odio, ahora reconvertidos en ruralistas o antigarantistas. Es una forma de odiar que tiene un sector de la sociedad argentina que respaldó a la dictadura y se siente humillada por la política de derechos humanos.

Cuando se anuló la Obediencia Debida y el Punto Final, hubo voces que dijeron que eso era fácil porque era una vía de acción que ya no tenía costo político. El secuestro y la desaparición de Julio López demostró que el odio estaba vivo.

Para los que vivieron la dictadura y se formaron en una sociedad hipócrita que llamaba democracia a un sistema de tutela de las fuerzas armadas, las ideas que publicó el ministro de Educación porteño, Abel Posse, tienen muchas reminiscencias con el sentido común de época de los años '60 y '70 que preparó el clima para justificar los crímenes de la dictadura. Podía ser una tía, una maestra en la escuela, el almacenero, no eran personas particularmente malas o violentas, pero repetían la idea de que había que hacer cualquier cosa para sobrevivir. El odio se induce por el miedo, por la idea de que estamos en peligro por el caos. A ese peligro se responde con odio o mano dura. Cualquiera sabe que el odio es la peor forma de reaccionar porque tiene consecuencias peores que su causa. El odio no soluciona nada pero se usa políticamente, ya no para la inseguridad ni para las retenciones, sino para debilitar a un gobierno o provocar su caída. Ha sido así en la historia reciente de nuestro país. Esa tía, la maestra o el almacenero odiaron y después se arrepintieron. Reflexionaron que no había motivo para tanto odio y hasta se olvidaron que lo sintieron. Qué estupidez, el daño ya estaba hecho.

Una voz en el helicóptero pidió que asesinen a Cristina Fernández el día que comenzó el juicio de la ESMA. Es la señal del odio que eligió ese momento para aparecer. Demasiada, sospechosa, imposible casualidad. Esa voz demuestra que a pesar de lo que diga Posse, los juicios y las condenas son más necesarios que nunca. Porque, justamente por lo que dice Posse, ese odio sigue vivo y se alimenta de malos pero también de inocentes que dejan de serlo aunque después se arrepientan.

CGT manifestó su repudio contra el ataque contra Cristina

La Secretaría de Derechos Humanos de la CGT considera que las amenazas a nuestra Presidenta son parte de la escalada desestabilizadora que en este mes de diciembre ha recrudecido. Esto se hace evidente si observamos lo sucedido en estos últimos días: dichos poco felices por parte de algunos representantes de empresas trasnacionales en el congreso de la UIA, exabruptos de ciertos políticos del rejunte opositor, el fracasado acto de la oligarquía sojera con los consiguientes disparates golpistas que expresaron sus representantes, las definiciones del flamante Ministro de Educación de Macri, las bravuconadas de los genocidas de la ESMA al comenzar el juicio histórico por algunos de sus crímenes; hechos todos estos que son acompañados permanentemente por los titulares de los monopolios mediáticos.

No escapa al sentido común que tal campaña proviene de quienes diseñan el regreso a las políticas neoliberales de los 90 y la vuelta a las relaciones carnales en materia internacional, de quienes están preocupados por las perspectivas más que positivas que en materia económica se prevén para el futuro mediato con la consecuente consolidación del modelo productivo de inclusión social con redistribución de la riqueza. Se suma a esto la decisión gubernamental de avanzar para profundizar la democracia, la libertad y la justicia social, plasmado en la sanción de la ley de medios, la extensión de la asignación familiar por hijo a los desocupados y subocupados, el reconocimiento a los jubilados y pensionados y los programas para crear más puestos de trabajo. Por otra parte, se definió la apertura del canje de la deuda que garantiza a futuro nuevas inversiones que consoliden el crecimiento. Todos estos avances han puesto nerviosos a los que creían que el retorno al pasado ya estaba garantizado.

Coincidente con ello, el movimiento obrero organizado, verdadero sostén del gobierno nacional y popular, no deja de ser acosado con el claro objetivo de debilitarlo, para poder avanzar así sobre los derechos de los trabajadores como ocurrió en las décadas pasadas. Demonizan la discusión salarial (sincerando su hipócrita y vacía apelación a combatir la pobreza), la unidad sindical y a nuestro Secretario General. Todo con el mismo fin.

Creemos que las amenazas del viernes superaron todo límite y muestra sin lugar a confusiones qué hay detrás de cada uno de los actos denunciados. Nos solidarizamos con la compañera Presidenta de la Nación y ratificamos, como trabajadores, nuestra decisión de defender y fortalecer al Gobierno nacional y popular, para que siga profundizando los cambios que nos lleven a consolidar, en las puertas del bicentenario, una Argentina Justa, Libre y Soberana.

Julio Piumato - Secretario de Derechos Humanos de la CGT
Buenos Aires, 14 de diciembre de 2009

lunes, 14 de diciembre de 2009

El Frepam obvia el fascismo de Posse... cuando llegó al poder como opción del fascismo tiernista

A principios de 2008 hubo conflictos políticos en Santa Rosa y también movilizaciones de diversos sectores de la comunidad para defender sus derechos. El origen había sido el autoritarismo de un intendente elegido por el voto popular.
Un periodista señaló en una nota que nuestra ciudad no merecía convertirse en la capital del fascismo, pero la acción directa de los manifestantes, más las decisiones que se tomaron en el campo político, fueron determinantes para que Tierno sea fagocitado por el mismo ejercicio desmedido del poder.

Frente a los hechos acaecidos y, también, a los que continúan sucediendo en la arena social, se debe tener en cuenta cómo se construyen los imaginarios, de qué manera se legitiman y, desde ya, evaluar los recursos y los medios con que se imponen los relatos a los ciudadanos; por eso no hay que ignorar que el fascismo societario trasciende las instituciones, los partidos y las clases sociales. Por lo tanto la amenaza del eterno retorno del dirigente que fuera destituido, primero, y derrotado en las urnas, después, aún permanece latente. Incluso en la coyuntura se articulan sus reemplazantes, nunca se detiene, por eso la derecha prepara otros cuadros para proseguir la tarea, saben que todo proceso tiene desgaste (eso va a suceder con Macri, con Cobos, con de Narváez), la restauración conservadora posee referentes tan o más deplorables que Patti, Tierno, Aguad, o Buryaile.

En Argentina la maquinaria represiva de la dictadura sigue vigente, el caso de Julio López, de Luis Gerez, o el intento de secuestro del testigo en Rosario, lo certifican. Y quizás esta semana que pasó se hizo más evidente que nunca su aceitado funcionamiento. No es casual que en la misma fecha que se conmemoran los Derechos Humanos se juramente al nuevo Ministro de Educación de la ciudad de Buenos Aires, Abel Posse, funcionario de dos dictaduras y defensor del terrorismo de Estado. Tampoco es azaroso que a la vez que se lo sentenciaba a Menéndez a su tercera condena de cadena perpetua, éste citara en su defensa a lo escrito por Posse; o que en el inicio del juicio a los responsables del centro más grande de detención, la ESMA, Alfredo Astiz concurriera munido del libro Volver a matar, de Juan "Tata" Yofré, y se lo mostrara al público amenazante. Obra que fue presentada hace seis meses por el mismo Abel Posse.

Cuando se acumulan estas coincidencias, que poseen una densidad ideológica que no es posible evitar, es para preocuparse, porque definen el valor de las instituciones, de sus representantes y de la misma democracia. Lo más peligroso que puede haber es el silencio, la avenencia ante la brutalidad enunciativa (de Biolcati, de Duhalde, de Macri, o de Posse). Pocas voces, o ninguna, se escucharon en nuestra provincia sobre esta grave situación, es que la dirigencia está más atenta a los resultados del 2011 que a la defensa del sistema de gobierno actual. Estos 26 años se sostienen en la memoria de cada uno de los torturados, de los detenidos-desaparecidos, de los nietos recuperados.
Esconder la cabeza bajo tierra como el avestruz es una actitud de tibios, de especuladores; todo dirigente político elegido por el voto popular en democracia tiene la obligación de repudiar las declaraciones de Abel Posse. Por lo contrario, está traicionando el significado más profundo de la práctica política.
Y en ese sentido, los más comprometidos en esa declaración de principios, de defender la democracia sobre todo proyecto autoritario, de condenar a la rémora dictatorial, le corresponde al oficialismo que administra el municipio, es decir, al Frepam santarroseño, a Torroba, a Di Liscia, y demás funcionarios, porque ese frente llegó a ocupar dicho espacio de poder en contraposición al fascismo desbancado por la movilización popular.
Ninguno dijo nada sobre el fascismo representado por Abel Posse, sólo se han dedicado en estos días a discutir la instalación de las cámaras de vigilancia.

Un Pino Derecho

viernes, 11 de diciembre de 2009

Sobre los dichos de Abel Posse

Por Alberto Kornblihtt, Adrián Paenza - Página 12 - 11-12-09

No es cuestión simplemente de que el señor Posse se posicione en la vereda de enfrente del gobierno nacional. Lo importante es entender cuáles son los motivos por los que los sectores que él representa se oponen al Gobierno. A estos sectores, profundamente reaccionarios, lo que les molesta son políticas que consideramos positivas y al oponerse a ellas se oponen a conquistas sociales y ciudadanas logradas en los 25 años de nuestra joven democracia y que claramente trascienden al accionar de este gobierno. El señor Posse no tiene empacho en afirmar que la inseguridad no es consecuencia de la pobreza, de la falta de oportunidades de acceso a la educación o de la escasa inclusión social, sino de la falta de represión. En consecuencia pide más represión, más gatillo fácil y participación de las Fuerzas Armadas en dichas tareas. Nos urge a volver al orden de los cementerios propio de las dictaduras. Acusa a la Corte Suprema de Justicia de la Nación de ser un instrumento del caos y se lamenta de que ésta no adscriba a la teoría de los dos demonios. Es decir, Posse nos propone volver al pasado más negro de la Argentina y sugiere que lo que necesitamos es más dictadura y autoritarismo, porque lo que ya hemos tenido no fue suficiente para escarmentarnos. No hace falta decir mucho más para justificar por qué los que firmamos esta nota, docentes universitarios preocupados y ocupados por la educación, vemos con horror que este señor sea nombrado ministro de Educación del gobierno de la ciudad de Buenos Aires o, para el caso, de cualquier otro gobierno elegido democráticamente.

También firman Omar Coso, Alejandro Delorenzi, Gabriela Hermitte, Edith Kordon, Fernando Marengo, Lidia Szczupak y Osvaldo Uchitel.

Puede ser

Por Alfredo Zaiat - Página 12 - 11-12-09

Puede ser que gran parte de la población se dio cuenta de que la Mesa de Enlace representa al sector del campo privilegiado.

Puede ser que, pese al cerco informativo, se enteró de que existe otro campo, el de los pequeños productores castigados por el avance sojero, y que con su producción garantizan la soberanía alimentaria del país.

Puede ser que muchos han empezado a tomar conciencia de que un país de monocultivo de soja deriva en una elevada vulnerabilidad política y social.

Puede ser que se convencieron de que los sojeros ganaron, ganan y ganarán mucha plata trabajando poco y nada.

Puede ser que también se convencieron de que el resto que se dedica al trigo, maíz, girasol, ganadería y lechería no gana lo mismo que con la soja, pero no le va mal si se excluye la última campaña que padeció los estragos de la sequía.

Puede ser que, después de haberse entusiasmado con la imagen de gauchos sacrificados y hombres que trabajan la tierra, se encontraron con rentistas, de buena posición económica y más dedicados a aparecer en los medios que a producir.

Puede ser que descubrieron que esos productores, que en el imaginario colectivo moldeado por las corrientes conservadoras eran los forjadores de la patria, se transformaron en políticos con verba rústica y limitada.

Puede ser que la crisis internacional, que puso en alerta a sectores medios y trabajadores acerca del riesgo de perder sus frágiles ingresos, revelara que existen otros sectores más vulnerables que los dueños, rentistas y proveedores de la zona núcleo de la actividad agropecuaria.

Puede ser que exista cierto hastío de la persistente queja de la abundancia de un grupo social que, si no fuera por la sequía que afectó a la última campaña, no la pasa nada mal.

Puede ser que su discurso crispado y violento, a pesar de que esas características se lo asignan a sus críticos, haya cansado.

Puede ser que sus posiciones reaccionarias y destituyentes hayan alejado a algunos aliados políticos, inesperados por provenir del arco de la centroizquierda, en los turbulentos días de la 125.

Puede ser que sea cierto que la sociedad haya tomado conciencia de todo esto que representa la trama multinacional sojera. O puede ser que nada haya cambiado. Pero lo que es seguro es que el acto de ayer en el Rosedal fue un fracaso de convocatoria.

jueves, 10 de diciembre de 2009

El centroizquierda como reservorio de la derecha

Durante el verano de 2008, en la ciudad de Santa Rosa, frente a decisiones puntuales que tomaba y aplicaba un intendente autoritario, con su impronta fascista, hizo despabilar a la ciudadanía; por lo menos a una parte, porque existe otra que responde al "fascismo societario" y lo ha seguido votando cada vez que se presentó a un acto electoral.
Los sectores vinculados a la cultura, a los derechos humanos, a las políticas de género, se movilizaron para oponerse a un proyecto cuasi represivo, y defendió sitios emblemáticos como el Centro Municipal de Cultura.

En la Ciudad Autónoma, en el transcurso de dos años de gestión PRO se ha vislumbrado, por lo menos los hechos lo refractan, un armado similar. El cual quedó en evidencia, a través del escándalo, del trabajo de inteligencia y las escuchas ilegales que se hacían a diferentes actores políticos y sociales. Pero la reacción de los ciudadanos no ha sido la misma; por lo menos hasta la marcha convocada por organizaciones sociales (Luis D'Elia, Milagro Sala, y otros) para repudiar el accionar totalitario del PRO.
Sin embargo, como Maurizio pertenece al statu quo que ha dominado a este país a lo largo de doscientos años, tanto su clase como los agentes corporativos de información han retaceado críticas lapidarias en sus medios, en consecuencia cerraron filas para cuidarle las espaldas y de esa manera han logrado que no desbarranque ante las denuncias e investigaciones.

Los paralelismos que se dan y acontecen entre nuestra ciudad del interior y la ciudad luz están muy claros, es que la derecha (con su restauración conservadora) ataca a la cultura ajena a la elite, está en su "adn" descalificar a lo popular y nacional, porque responden a una concepción eurocéntrica en algunos casos, imperialista en otras. Es que la vertiente del "ser nacional" o del "ser latinoamericano" es improcedente para las oligarquías, no están consustanciadas con la constitución de la Patria Grande; por eso jamás vacilan ante la posibilidad de no ejercer el poder en asesinar a sus oponentes. La lista de los perseguidos o los ejecutados es extensa pero valen algunos ejemplos: Castelli, Dorrego, Artigas, San Martín, Radowitzky, Valle, Vallese, Santucho, Ortega Peña, Urondo, Walsh, y los 30.000 desaparecidos.
Cada vez que su hegemonía estuvo en riesgo atentaron contra la democracia y se alinearon con los poderes castrenses y religiosos, avalando las dictaduras militares. Y un punto neurálgico es la misma "cultura", porque en su matriz se incuban y desarrollan las ideas, se precipitan, fortalecen y propagan las ideologías; por lo tanto, una de las herramientas para debilitarla es el factor económico, pues, desfinanciándola, culmina colapsando. En definitiva, a la opresión monetaria se le suma la vigilancia de los activistas más conspicuos, siempre y bajo cualquier sospecha se repone el viejo pero útil panóptico de Bentham.

En nuestra capital pampeana hubo una Policía Municipal para controlar e increpar; en Capital Federal el tour de force fue la UCEP (que sigue operando desde las sombras más allá de su desmantelamiento); pero la verdadera fuerza de choque es la Policía Metropolitana… Y toda esa estrategia necesita de una cobertura intelectual, necesita de intelectuales orgánicos; así que el Gobierno de la Ciudad convocó a un personaje nefasto para que conduzca la educación y la cultura porteña, al escritor Abel Posee, que cumplió funciones durante la dictadura, también se sumó como representante en Perú con el menemismo y, además, sus opiniones y escritos en La Nación apuntalan que responde a dicha intelligentsia.

Entonces hay que identificar los emergentes y las afinidades en el constructo social, para poder superar el caos informativo al que apelan los multimedios para confundir y coaccionar al "público" en la arena pública. Porque esa trama de relaciones tan oscuras como oportunistas define los espacios de decisión política y, lamentablemente, en la Argentina se han reunido bajo la denominación general de "oposición" los adalides de los "carniceros humanos" y la testimonial izquierda que, por el afán y la codicia de presidir algunas comisiones, atenta contra el proyecto de liberación.
Ha quedado claro, por ahora, que por su posicionamiento representan la contrapropuesta nativa del foro de Sao Paulo y el Socialismo del siglo XXI.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

San Mariotto

¿Cobertura o celebración?

La cobertura reciente de la política legislativa da pie a Mariana Moyano para criticar lo que indica como "el mito" de la objetividad y la independencia informativa.

Por Mariana Moyano - Página 12 - 09-12-09

"¡Qué bien salió todo. Ojalá siempre sea así!", afirma un diario que dijo un diputado luego de la sesión en la cual juraron los legisladores de la nueva Cámara, la que apareció a la vista de muchos como la salvación de la República. Frente al comentario una pregunta se hace camino: la expectativa y la esperanza que esa frase encierra, ¿eran del diputado o del diario que la reprodujo? Se sabe que cada uno elegirá las expresiones en base a la mirada desde la cual abordará el acontecimiento y no es descabellado intuir que se trataba de un anhelo compartido, porque lo que hemos visto en estos días se pareció más a una celebración que a una cobertura. Parecía que quienes se habían sentado en las bancas eran esos mismos medios.
El primer paso fue hacer de los diputados entrantes un bloque compacto y homogéneo y nombrar a éste como "la oposición": un espacio sin fisuras frente al cual algunos legisladores –es decir, la propia dirigencia política– debieron levantar la voz y rebelarse en el mismo recinto para indicar que ellos no se sentían cómodos con el relato que comenzaba a armarse con el mismo mecanismo que permitió instalar la figura de "el campo". Otra vez se estaba presentando como un genérico a una variopinta sociedad y los intereses de algunos se instalaban como necesidades de todos.
Los adjetivos que hasta hace apenas días cargaban sobre sus espaldas valoraciones negativas, ahora aparecían como una brisa de aire fresco. "Embestida", "embate" y "ofensiva" ya no eran fórmulas del oficialismo para "imponer" "su" superioridad numérica. Las mayorías que antes eran un abuso se presentaban ahora como la recuperación de los carriles republicanos.
La diputada Silvia Vázquez se cansó de insistir, durante todo el debate sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en que nunca había vivido tal nivel de semejanza entre las palabras de ciertos legisladores y las líneas editoriales de algunos medios a los que la normativa ponía en aprietos. Y se preguntó: "¿Quién está hablando cuando los representantes del pueblo dicen lo que dicen? ¿Hablan ellos o son hablados por el poder?".
Ese mismo interrogante se vuelve pertinente en estos días: ¿quiénes hablaron en esas coberturas? Y las voces empezaron a aparecer. Primero con cierta cautela o discreción, pero con el correr de las horas se hizo evidente que aquellas adjetivaciones iban de la mano de las quejas y pronunciamientos de la Asociación de Empresarios de la Argentina, de la Unión Industrial, de la Mesa de Enlace, de Papel Prensa y hasta de Cáritas. Todos a coro en una misma vereda, enfrentados de modo binario y dicotómico –como son las interpretaciones mediáticas de los últimos tiempos– al nuevo eje del mal que parecen haber conformado Néstor Kirchner, Agustín Rossi y Patricia Fadel. El enorme valor del voto popular cambiaba de significación según quién lo poseyera.
La tríada se completó con dos notas en las cuales se habló de "medios amigos" y de "prensa oficialista", paradójicamente publicadas en un diario que no suele hacer análisis del discurso porque sostiene que en sus páginas sólo se "refleja la realidad" y considera que hablar de "construcción del relato" es atacar la libertad de expresión.
En ese análisis se hizo un pormenorizado recorrido por lo que omitieron estos "medios amigos"; por los recortes informativos de la "prensa oficialista"; por los intereses económicos ocultos detrás de la propiedad y por los mecanismos de edición –gráfica y televisiva– a los que se recurrió para contar.
Explícitamente se trató de un intento de cuestionamiento a lo que esos diarios y canales habían narrado, pero fue, en realidad, un gran sinceramiento sobre cómo son las lógicas de producción de las noticias, sobre cómo la elección y la selección de los datos construye uno u otro escenario y sobre cuánto influye la omisión o la reiteración de determinado acontecimiento. Pero sobre todo, fue –aunque a media lengua– una declaración política. Si se asume que hay "medios amigos", el razonamiento concluye, inevitablemente, en que existen "medios enemigos"; si está presente la "prensa oficialista" es porque también juega este partido la "prensa opositora" y si los intereses económicos son de la partida, pues vale mirar detrás de todas las coberturas y preguntarles a éstas qué defiende cada uno de los títulos que se publican.
Nada nuevo hasta aquí, sólo que de aceptarse todo el argumento se desmorona el mito de objetividad y la independencia, vainas con las cuales se ha corrido a la ciudadanía por décadas. Bienvenida, entonces, la honestidad brutal porque transparenta que siempre, absolutamente, en todos los casos, se aborda la información desde una perspectiva. La cuestión es asumirla con claridad, explícitamente y a la vista de todos.

Periodista. Docente de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Movimiento Peronista Bloguero - Plenario

A menos de cinco meses de su creación, esos primeros diez blogs que se agruparon, hoy, son una realidad que cuenta con la adhesión de más de ochenta blogs. El Movimiento Peronista Bloguero, traspaso lo virtual.

Fuente: http://nada-es-casual.blogspot.com/

Desde las 14:00 horas (del sábado 5 de diciembre), los peronistas blogueros se concentraron y llevaron adelante su primer plenario. En una primera parte del desarrollo, hicieron un raconto de las distintas actividades que fueron desarrollando como blogueros pero de manera fáctica, ya no virtual, así por ejemplo, un listado de hechos que van desde la participación de muchos de sus integrantes con ponencias en las audiencias públicas de la Cámara de Diputados en oportunidad de tratarse la Ley de Servicios Audiovisuales, pasando por el "aguante" en la calle hasta que se voto en último artículo de la citada ley cuando resultara votada en el Senado de La Nación, hasta la última acción que fue participar mediante un posteo común en los blogs adherentes, de una campaña de solidaridad para las victimas de la inundación en la provincia del Chaco.
En un sábado gris y lluvioso, pero no por ello, agorero, más de 80 blogs de todo el país se hicieron presentes en el Hotel 26 de Julio de la Unión de Empleados Judiciales de La Nación, para celebrar el "1º Encuentro Nacional del Movimiento Peronista Bloguero". Una agrupación que nació al amparo de una coincidencia ideológica política: primero son peronistas, luego blogueros.
Así, aquella idea lanzada a mediados de agosto del corriente, materializó ayer una reunión que los acerca más a la organización tradicional de la política que las redes sociales comunes en internet. Según dicen algunos de sus participantes, "esta circunstancia para nada contraría el trabajo que realizamos en la web, sino que, a partir de objetivos programáticos e ideológicos comunes, como peronistas que somos, era natural que nos diéramos una organización".
Justamente, refiriéndonos al interior del país, el Movimiento Peronista Bloguero cuenta con participantes entre sus miembros con blogs de las provincias del Chaco, Córdoba, Tucumán, Río Negro, Corrientes, Mendoza, La Pampa y Santiago del Estero, además por supuesto de Capital Federal y Buenos Aires y hasta un blogs de un argentino que está radicado en México.
Luego de esa primera parte, el plenario eligió por unanimidad un secretariado general que comandará al Movimiento hasta el próximo plenario que, en principio, realizarían en la provincia del Chaco durante junio de 2010. Ese "secretariado general" –al estilo CGT- quedó conformado por los siguientes blogs:

1. elotrocampo.blogspot.com;
2. danielmancuso.blogspot.com;
3. joserubensentis.blogspot.com;
4. lapampaperonista.blogspot.cvom
5. liderazgocristina.blogspot.com;
6. lomasnuevoolomasviejo-besuzzo.blogspot.com
7. loquepiensalagentenoestadichosinopor.blogspot.com
8. loscanichesdeperon.blogspot.com
9. nada-es-casual.blogspot.com
10. pensando-la-argetnina.blogspot.com
11. tani-aluvionzoologico.blogspot.com
12. tigreperonista.blogspot.com

Como cierre, elevaron un documento político que entre sus párrafos sostiene: "Como peronistas somos seducidos por el poder como herramienta para modificar la realidad, nos fascina la organización así como nos resulta natural respirar, amar y beber la vida así de natural nos organizamos y nos rendimos ante la videncia de la conducción. Conducción que necesariamente es y será colectiva y que tendrá y tiene como tarea formar parte de la resistencia cultural al intento de regresar de la derecha procesista y neoliberal, sino también participar con su propia especificidad del proceso organizativo de las fuerzas populares que se reagrupan para garantizar la continuidad y profundización de la actual redistribución del riqueza en nuestra Patria, beneficiando a los sectores populares mas afectados por el orden económico pergeñado por la dictadura y profundizado por el menemismo y las democracias condicionadas. Nuestra tarea, tal como sucedió durante el debate por una nueva ley de medios es la de la participación activa y elaboración de insumos culturales para los sectores populares. No podemos dejar de recalcar e insistir en que conformamos una entidad distinta a las pertenecientes hasta ahora al Movimiento Nacional y Popular, sin pretender ser más de lo que somos ni resignar nuestra representatividad allí donde sea necesaria nuestra voz y participación activa".

Ya sobre el cierre del plenario, cuando la lluvia había quedado atrás y las masitas y el café se agotaban, llegó el Diputado Nacional Julio Piumato, quien como anfitrión y además bloguero, le dio el marco de finalización que ellos esperaban. No conformes con ello, los peronistas blogueros le arrancaron al secretario general de lo judiciales su adhesión al Movimiento Peronista Bloguero.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Cuando se gana con la derecha, gana la derecha

Por Carlos Raimundi, Emilio García Méndez y Oscar Belbey - Página 12 - 3/12/09

La frase del título pertenece al histórico dirigente del ala izquierda de la Democracia Cristiana chilena, Radomiro Tomic. Fue, en cierto sentido, un anuncio premonitorio de la violencia que acabó arrasando con los mejores sueños de la región. Es probable que en la incapacidad de forjar un compromiso razonable entre sectores progresistas se encuentre alguna de las causas de los sucesos que, siendo historia, siguen condicionando hasta hoy la suerte de los intereses populares. Es obvio que ninguna extrapolación de hechos históricos es posible y mucho menos deseable. Sin embargo, sería un desprecio gratuito de la experiencia ignorar el aprendizaje de hechos de esta magnitud, sobre todo cuando el debate actual sobre los cargos ante la nueva composición del Congreso nacional presenta algunos puntos inquietantes.
"Quien no recuerda la historia está condenado a repetirla", una frase que por error se atribuye al Carlos Marx del "18 Brumario", pero que en realidad pertenece a ese lúcido y heterodoxo conservador llamado George Santayana. ¿Es posible alcanzar objetivos legítimos, coherentes con las posiciones de un centroizquierda democrático sin reparar en las alianzas para lograrlo? ¿Es posible evitar un extravío político irreparable en esas condiciones?
"Progresistas y de derecha hay en los dos lados". Esta aseveración parte de reconocer, implícitamente, la lógica binaria que el SI procuró romper desde los albores de su acción parlamentaria. Pero además, lejos de ser un análisis político, constituye una simple obviedad. Ninguna alternativa, en ningún orden de la vida, concentra a los buenos de toda bondad de un lado y del otro a los malos de toda maldad. Lo que trasciende a las circunstancias del momento es una impronta política, en este caso tendiente a recuperar la memoria como interrogación sobre nosotros mismos, instituir –al menos desde el discurso– el olvidado concepto de la recuperación del Estado y las políticas públicas, a definir la comunicación social como un derecho ciudadano antes que un negocio, a rescatar una herramienta central de política pública como los aportes jubilatorios. Todo ello insuficiente y teñido, muchas veces, de fuertes sospechas de una corrupción que hemos sido tenaces en denunciar. Todo ello muy distante, sin duda, desde lo conceptual, del espíritu privatizador de los años '90, del alineamiento incondicional de la política exterior o de bajar salarios y jubilaciones, como ha ocurrido.
Bajo el razonable argumento de respetar la expresión popular del 28 de junio se cae en la simplificación de que todo el que no votó al oficialismo forma parte de un proyecto homogéneo, y eso no es así. Lo único que varios de sus actores tienen en común ha sido frenar toda iniciativa, aun aquellas con las que algunos estuvieron históricamente de acuerdo, con tal de no apoyar propuestas del Poder Ejecutivo. Son los que, en definitiva, se regocijan cada vez que escuchan "a éstos hay que bajarlos...", sin reparar en los autores de esta frase y mucho menos en sus consecuencias.
Es cierto que lo que creemos debería ser un tercer espacio autónomo merece presidir algunas comisiones. Pero es ingenuo creer que se pueden captar voluntades en ese sentido, apoyándose en la oposición más desmesurada sin que ésta resulte, a su vez, favorecida por el centroizquierda para fortalecerse en sus propias pretensiones. Significativamente, si esos sectores prevalecieran en las comisiones estratégicas a las que aspiran, hoy los grupos multinacionales seguirían manipulando millones de dólares del sistema previsional en la tómbola financiera, Aerolíneas seguiría siendo una jibarizada empresa privada y no tendríamos ley de comunicación audiovisual.
Por ello, es un contrasentido afirmar que apoyarse en una de las dos grandes estructuras parlamentarias es neutro políticamente. Por el contrario, esta posición fortalece, objetivamente, una impronta que, como mínimo, no compartimos. Hacer valer el peso de la unidad y la autonomía del espacio es, en cambio, el camino más coherente y en el tiempo más eficaz, para honrar la expresión popular de los últimos comicios.

Partido SI (Solidaridad e Igualdad)

“Ley de servicios audiovisuales y ley de democratización del sistema financiero en la construcción del Proyecto Nacional, Popular, Latinoamericano”

El viernes 4 de diciembre a las 20 hs. en la escuela numero 237 (calle 10 y 103, Gral. Pico)

Cronograma:
20 hs. Exposición de las diferentes cámaras, cooperativas, gremios, agrupaciones, organizaciones sociales y mutuales.

22 hs. cierre a cargo del Licenciado Walter Formento (director del CIEPE, coordinador del Encuentro Nacional Popular Latinoamericano, miembro de la Coalición por una Radiodifusión Democrática).

Organiza Coalición por una Radiodifusión Democrática

miércoles, 2 de diciembre de 2009

El retorno de la derecha latinoamericana

Por Immanuel Wallerstein - Página 12 - 2/12/09

Algo extraño está ocurriendo en América latina. Las fuerzas de derecha en la región están emplazadas de tal modo que pueden desempeñarse mejor durante la presidencia de Barack Obama que durante los ocho años de George W. Bush. Este encabezaba un régimen de extrema derecha que no tenía ninguna simpatía por las fuerzas populares en América latina. Por el contrario, Obama encabeza un régimen centrista que intenta replicar la “política del buen vecino” que proclamara Franklin Roosevelt como forma de anunciar el fin de la intervención militar directa de Estados Unidos en América latina.
Durante la presidencia de Bush, el único intento serio de golpe de Estado con respaldo de Estados Unidos ocurrió en 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela y tal asonada falló. Fue seguida de una serie de elecciones por toda América latina y el Caribe, donde los candidatos de centroizquierda ganaron en casi todos los casos. La culminación fue una reunión en 2008 en Brasil –a la que Estados Unidos no fue invitado y donde el presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió trato de héroe virtual—.
Desde que Obama asumió la presidencia, se ha logrado perpetrar un golpe de Estado: en Honduras. Pese a la condena que expresó el mandatario, la política estadounidense ha sido ambigua y los líderes del golpe ganaron su apuesta de mantenerse en el poder hasta las próximas elecciones para presidente. Hace apenas muy poco, en Paraguay, el presidente católico de izquierda Fernando Lugo pudo evitar un golpe militar. Pero su vicepresidente, Federico Franco, de derecha, está maniobrando para obtener de un Parlamento nacional hostil a Lugo un golpe de Estado que asume la forma de un enjuiciamiento. Y los dientes militares se afilan en una serie de otros países.
Para entender esta aparente anomalía debemos mirar la política interna de Estados Unidos, y cómo afecta a su política exterior. El Partido Demócrata es la misma coalición amplia que siempre ha sido, pero el Partido Republicano se ha desplazado más a la derecha. Esto significa que los republicanos tienen una base menor. Lo lógico sería que esto significara bastantes problemas electorales. Pero, como lo estamos viendo, esto no funciona exactamente de ese modo.
Las fuerzas de la extrema derecha que dominan el Partido Republicano están muy motivadas y son bastante agresivas. Buscan purgar a todos y cada uno de los políticos republicanos a quienes consideren demasiado “moderados” e intentan forzar a los republicanos en el Congreso a una actitud negativa uniforme hacia todas y cada una de las cosas que proponga el Partido Demócrata y en particular el presidente Obama. Los arreglos políticos de compromiso ya no son vistos como políticamente deseables. Por el contrario. A los republicanos se los presiona para marchar al ritmo de un solo tamborilero.
Entretanto, el Partido Demócrata opera como siempre ha operado. Su amplia coalición va de la izquierda a una cierta derecha del centro. Los demócratas en el Congreso invierten casi toda su energía política en negociar unos con otros. Esto implica que es muy difícil aprobar legislaciones significativas, como lo vemos actualmente con el intento de reformar las estructuras de salud estadounidenses.
Entonces, ¿qué significa esto para América latina (y de hecho para otras partes del mundo)? Obama tiene una base diversa y una agenda ambigua. Su postura pública se bambolea entre una firme posición centrista y unos moderados gestos de centroizquierda. Esto vuelve su posición política esencialmente débil. Obama desilusiona a los votantes de izquierda y la realidad de una depresión mundial hace que algunos de sus votantes centristas se aparten de él por miedo a una deuda nacional creciente.
Para Obama, al igual que para Bush, América latina no está en la cúspide de las prioridades. Está muy preocupado por las elecciones de 2010 y 2012. Y esto no es algo insensato. Lo que la derecha latinoamericana hace es sacarles ventaja a las dificultades políticas internas de Obama para forzarle la mano. Se percatan de que no cuenta con la energía política disponible para atajarlos. Además, la situación económica mundial tiende a redundar en contra de los regímenes en el cargo. Y en la América latina de hoy son los partidos de centroizquierda los que están en el cargo. Si Obama lograra triunfos políticos importantes en los próximos dos años, esto mellaría, de hecho, el retorno de la derecha latinoamericana. ¿Pero logrará tales triunfos?

Traducción: Ramón Vera Herrera